mercado cambiario

El BCRA acelera compras de dólares y se acerca a su meta anual

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El Banco Central cerró la semana del 24 de abril con compras por u$s745 millones en el mercado cambiario y acumuló u$s2.381 millones en lo que va del mes, en una racha que ya suma cuatro semanas consecutivas de recomposición de reservas. El dato adquiere peso político: la autoridad monetaria se acerca a la meta de u$s10.000 millones para 2026, mientras el dólar mayorista roza los $1.400. En ese equilibrio, surge la pregunta: ¿la acumulación de divisas consolida la estrategia del Gobierno o empieza a mostrar tensiones en el frente cambiario?

Intervención sostenida y respaldo del agro

El resultado semanal se completó con una compra de u$s80 millones el viernes, en una jornada de menor volumen relativo, pero suficiente para sostener la tendencia. En el acumulado del año, el saldo comprador asciende a u$s6.761 millones, lo que confirma una política activa del Banco Central en el Mercado Libre de Cambios.

El sostén principal sigue siendo el mismo: la liquidación del sector agroexportador. Según el informe oficial, en marzo el complejo de oleaginosas y cereales aportó un saldo vendedor de u$s2.166 millones, ubicándose como el principal oferente de divisas. Este flujo, típico del inicio de la cosecha gruesa, explica buena parte de la estabilidad cambiaria y del ritmo de compras.

En paralelo, las reservas internacionales brutas se ubicaron en u$s46.184 millones, con una suba semanal de u$s393 millones. Se trata de la cuarta mejora consecutiva, una señal que el equipo económico busca consolidar como ancla de expectativas.

Sin embargo, el dato más fino muestra matices. Las reservas netas, en su medición más exigente, todavía se ubican en torno a -u$s750 millones al 21 de abril, aunque con una mejora reciente que las acercaría a la zona de -u$s500 millones. El objetivo implícito es claro: alcanzar el equilibrio en las próximas ruedas.

Dólar en alza y señales mixtas del mercado

Mientras el Banco Central acumula divisas, el tipo de cambio mayorista avanzó 1,56% en la jornada y quedó al borde de los $1.400. El movimiento no es disruptivo, pero introduce una variable a monitorear: la dinámica del dólar empieza a moverse en paralelo a la acumulación de reservas.

El volumen operado en el mercado oficial representó apenas el 8% del total, lo que sugiere una menor participación relativa del segmento donde interviene el Banco Central. Esa combinación —compras sostenidas con menor volumen— podría empezar a condicionar la eficacia de la estrategia en el corto plazo.

Aun así, el Gobierno logra sostener un equilibrio delicado: acumula reservas sin generar una presión cambiaria abrupta, apoyado en la estacionalidad del agro y en un mercado que, por ahora, convalida el esquema.

Poder económico y márgenes de maniobra

La acumulación de dólares fortalece al equipo económico en un punto clave: mejora la posición externa y acerca el cumplimiento de metas, un activo central en la negociación financiera y en la construcción de credibilidad.

Sin embargo, también expone límites. El avance del dólar mayorista, aunque moderado, y la dependencia del ingreso de divisas del agro muestran que el margen de maniobra sigue atado a factores estacionales. En otras palabras, el poder de intervención existe, pero no es autónomo.

En este escenario, el Banco Central consolida su rol como actor central en la estabilidad macro, mientras el mercado evalúa hasta qué punto esta dinámica puede sostenerse sin cambios en las condiciones de fondo.

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El Banco Central lleva 73 ruedas consecutivas de compra de dólares y recompone reservas

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El Banco Central de la República Argentina volvió a intervenir con fuerza en el mercado cambiario y este jueves sumó USD 194 millones, encadenando 73 jornadas consecutivas de compras de dólares. Con ese resultado, las reservas brutas superaron nuevamente los USD 46.000 millones —cerraron en USD 46.167 millones— y el acumulado de 2026 ya supera los USD 6.600 millones. El dato excede lo financiero: consolida el esquema monetario lanzado en enero, pero abre interrogantes sobre su sostenibilidad en un contexto de mayor emisión y presión cambiaria.

Un esquema que prioriza acumulación de reservas

Desde la implementación del nuevo marco monetario a comienzos de 2026, el Banco Central lleva incorporados USD 6.685 millones, equivalente al 66% de la meta anual. Solo en abril, la autoridad monetaria adquirió USD 2.299 millones, lo que evidencia una aceleración del ritmo de compras frente a meses previos.

El objetivo oficial es claro: fortalecer reservas y sostener la estabilidad del tipo de cambio dentro del esquema de bandas. Sin embargo, esa estrategia convive con restricciones operativas. Los pagos de deuda del Tesoro, que se nutren en parte de esas divisas, limitaron el crecimiento neto del stock, que en febrero había alcanzado los USD 46.905 millones, el nivel más alto desde 2018.

Para sostener las compras, el Banco Central amplió la emisión de pesos sin recurrir a instrumentos de esterilización, mientras el Tesoro absorbió liquidez mediante colocaciones en moneda local. La coordinación entre ambas políticas busca evitar un traslado directo a inflación o presión sobre el dólar.

Dólares financieros y deuda corporativa: el otro sostén

El flujo de divisas no depende únicamente de la intervención oficial. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las empresas argentinas emitieron deuda en el exterior por cerca de USD 10.000 millones. De ese total, USD 6.800 millones ya ingresaron al mercado local, mientras restan USD 3.200 millones por liquidarse.

Ese ingreso parcial contribuyó a la estabilidad cambiaria reciente y aparece como un factor clave para sostener la oferta de dólares en el corto plazo. La dinámica corporativa, en este contexto, funciona como complemento de la estrategia oficial, aunque su continuidad depende de las condiciones financieras internacionales.

En paralelo, el tipo de cambio mostró señales de tensión: el dólar mayorista subió 14 pesos (1%) y cerró en $1.392, su valor más alto desde el 7 de abril, mientras el minorista alcanzó los $1.415. Aun así, el tipo de cambio oficial se mantiene un 21,5% por debajo del techo de la banda, fijado en $1.691,90.

Equilibrio entre estabilidad y riesgos latentes

La acumulación de reservas fortalece la posición del Gobierno en el frente cambiario y mejora su capacidad de intervención. Al mismo tiempo, le permite mostrar avances concretos frente a inversores, en línea con los objetivos de acumulación de divisas.

Sin embargo, el esquema no está exento de tensiones. La emisión de pesos para sostener compras introduce un riesgo potencial si no se absorbe con eficacia, mientras que la dependencia de flujos externos —como la deuda corporativa— expone al sistema a cambios en el contexto global.

El margen actual dentro de la banda cambiaria le da al Banco Central espacio de maniobra, pero también define un límite implícito: cualquier alteración en la demanda de pesos o en la oferta de dólares puede modificar rápidamente el equilibrio.

Un equilibrio dinámico

La estrategia oficial avanza con resultados visibles en la acumulación de reservas, pero enfrenta un escenario donde cada variable condiciona a la otra. La meta anual —estimada entre USD 10.000 y USD 17.000 millones— dependerá de factores que no están completamente bajo control del Banco Central.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en la continuidad del ingreso de divisas, el comportamiento del tipo de cambio y la capacidad del Gobierno para sostener la coordinación entre política monetaria y fiscal.

El dato de reservas por encima de USD 46.000 millones marca un hito operativo. La incógnita es si ese nivel puede transformarse en un ancla duradera o si se trata de una estabilidad que todavía requiere ser consolidada.

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El BCRA acelera compras de dólares y se acerca a la meta anual, pero las reservas no despegan

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El Banco Central compró este miércoles 22 de abril otros u$s105 millones y elevó a u$s6.487 millones el saldo acumulado en 2026, en una estrategia sostenida de intervención que ya cubre más de la mitad de la meta anual de u$s10.000 millones. El dato, impulsado por la liquidación del agro y emisiones corporativas, refuerza la capacidad del Gobierno para sumar divisas. Sin embargo, la dinámica deja una pregunta abierta: ¿alcanza con comprar dólares para fortalecer reservas o el esquema empieza a mostrar límites?

Intervención sostenida con anclaje en el agro y el mercado financiero

El movimiento del Banco Central no es aislado. En abril, la autoridad monetaria ya acumula compras por u$s2.105 millones y logró sostener un ritmo superior a u$s100 millones diarios en 9 de las últimas 11 ruedas. En el año, el promedio asciende a u$s89 millones por jornada, con una participación del 25% del volumen operado en el Mercado Libre de Cambios.

El flujo responde a dos motores concretos: la liquidación del sector agroexportador y el ingreso de divisas por emisiones corporativas. En ese marco, el propio Banco Central proyecta que aún restan ingresar unos u$s3.200 millones vinculados a deuda privada, lo que podría mantener la oferta de dólares en el corto plazo.

El esquema se inscribe en una lógica de administración cambiaria donde la autoridad monetaria aprovecha picos de oferta para recomponer posición, sin alterar el equilibrio del mercado. Es una intervención quirúrgica, pero constante.

Reservas que crecen menos que las compras: la tensión del modelo

A pesar del volumen adquirido, el impacto en reservas brutas fue limitado. En la jornada, el stock creció apenas u$s62 millones, hasta los u$s45.841 millones. La brecha entre compras y acumulación efectiva expone una tensión central del esquema: no todo dólar que ingresa se transforma en fortalecimiento neto de reservas.

Este desfasaje introduce un matiz político y económico. Por un lado, el Gobierno consolida capacidad de intervención y muestra resultados en términos de compras. Por otro, la acumulación real —clave para la estabilidad macro— avanza a un ritmo más moderado.

En términos de correlación de fuerzas, el esquema favorece al Ejecutivo en el corto plazo, al sostener la oferta de divisas y evitar presiones cambiarias. Pero también condiciona el margen futuro si la dinámica de ingresos se desacelera o si las necesidades de absorción crecen.

Un equilibrio atado a la liquidación y al financiamiento

El desempeño del Banco Central depende, en gran medida, de factores externos al propio organismo: la liquidación del agro y el acceso a financiamiento corporativo. Ambos elementos hoy funcionan como soporte del esquema, pero no garantizan estabilidad estructural.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos variables. Primero, si el ritmo de compras logra sostenerse con la misma intensidad. Segundo, si el ingreso proyectado de u$s3.200 millones efectivamente se concreta y se traduce en mayor acumulación de reservas.

El Gobierno avanza en su objetivo y recorta la distancia hacia la meta anual. Pero el dato que sigue en discusión no es cuánto compra, sino cuánto logra retener.

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El mercado cambiario cerró con un dólar a US$1.377 y riesgo país en alza

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El mercado cambiario argentino cerró la jornada de este lunes 20 de abril con señales mixtas, en un contexto atravesado por tensiones entre la estrategia oficial de anclar expectativas inflacionarias y la necesidad de fortalecer reservas. La dinámica del día dejó en evidencia un escenario todavía frágil, donde las distintas cotizaciones del dólar tuvieron leves aumentos.

¿A cuánto cotizó el dólar hoy?

En el segmento oficial, el tipo de cambio mayorista volvió a registrar una leve suba (+0,92%) y se acercó a la zona de los $1.377, consolidando una tendencia alcista en las últimas ruedas.

Sin embargo, aún se mantiene por debajo del techo de la banda de flotación establecida por el Gobierno, que hoy se ubica en $1.687,7, lo que refleja cierto margen de intervención implícita dentro del esquema vigente.

Este movimiento se da en paralelo a la estrategia del Banco Central de la República Argentina (BCRA) de continuar comprando divisas para reforzar reservas, en un momento clave marcado por la liquidación de exportaciones del agro, que suele aportar mayor oferta de dólares en el mercado. Hoy, 20 de abril, el BCRA compró otros 131 millones de dólares en el mercado cambiario.

La estacionalidad de la cosecha gruesa, de hecho, aparece como uno de los factores que explican la relativa calma cambiaria de las últimas semanas.

Por su parte, el dólar blue mostró una dinámica más dispar, con variaciones acotadas y sin una tendencia clara, lo que sugiere una menor presión en el mercado informal. La cotización no tuvo modificaciones y sigue en $1.410.

En tanto, los dólares financieros —MEP y contado con liquidación— operaron con oscilaciones, reflejando la cautela de los inversores frente a un escenario global incierto y a la evolución de las variables domésticas. El dólar MEP cerró en $1.414,73 y el CCL, en $1.456,37, la única cotización de verdes que cayó en la rueda (-0,4%).

El riesgo país volvió a subir

En los mercados financieros, el riesgo país tuvo un repunte de 7 puntos, lo que dejó como resultado una prima de 526 puntos básicos.

Esta es una señal que reflejan cierta desconfianza de los inversores. Esto se da en un contexto en el que el Gobierno nacional acaba de negociar un préstamo de US$2.000 millones con el Banco Mundial y una garantía de US$500 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El contexto internacional no ayuda. Ayer, volvió a calentarse el continuo conflicto en el Estrecho de Ormuz, que ya está por cumplir dos meses y como resultado solo hubo muertos y aumento de precios de materias primas clave. El petróleo volvió a subir en los últimos días, hoy los contratos futuros del Brent cotizan a más de US$95 y los del WTI, a US$87.

El cierre cambiario de hoy dejó una foto de relativa estabilidad, pero con señales de alerta. La evolución de las reservas, el ingreso de divisas del agro y el contexto internacional serán claves para definir el próximo capítulo de la dinámica cambiaria.

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El agro proyecta US$ 35.375 millones en divisas y refuerza el frente externo del Gobierno

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El sector agroexportador proyecta una liquidación de divisas por US$ 35.375 millones en 2026, según la última estimación de GEA-BCR, lo que implica un aumento cercano a US$ 1.000 millones respecto de la previsión del mes anterior. El ajuste responde a mejores precios internacionales y a un mayor volumen exportable, especialmente de maíz, en un escenario donde el Gobierno busca consolidar la estabilidad cambiaria y fortalecer reservas.

La proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario se conoce en un momento en que la dinámica del ingreso de dólares vuelve a estar en el centro de la estrategia económica, tras un primer trimestre con liquidaciones por US$ 5.735 millones, por debajo de los US$ 6.200 millones del mismo período de 2025.

Más maíz y mejores precios: el ancla de la proyección

En su último informe mensual de estimación de producción nacional, de la Bolsa de Comercio de Rosario elevó sus previsiones para maíz 2025/26 a 67 Mt (+5 Mt vs. marzo) producto de un ajuste en las estimaciones de superficie implantada. Esta mayor oferta se traduce en un aumento en la proyección de exportaciones del cereal a 43 Mt para la campaña (vs. 41 Mt hace un mes), un aumento en el uso forrajero (+0,7 Mt) y un incremento en los stocks finales de la campaña (+2,3 Mt). 

Las 43 Mt de exportaciones de maíz ya representarían un récord para el país, pero cabe mencionar que este número puede sufrir ajustes en los próximos meses de acuerdo a cómo se acomode la oferta en los otros dos grandes países exportadores (EE.UU. y Brasil) hacia la segunda mitad del ciclo argentino 2025/26. 

Por el lado de nuestro país vecino, la CONAB viene ajustando a la baja sus estimaciones de producción de zafrinha, que compite directamente con el maíz tardío argentino; a la vez que prevé un aumento en la demanda doméstica, apuntalado por una mayor producción de bioetanol. 

En cuanto a EE.UU., el USDA prevé una disminución en la superficie sembrada de maíz para la próxima campaña 2026/27 ante los elevados costos de fertilizantes y el impacto en los márgenes. 

De reducirse efectivamente la oferta para la nueva campaña en ambos países competidores y dejando un menor saldo exportable, se podría abrir una oportunidad para que Argentina continúe con un programa de embarques sólido durante prácticamente toda la campaña local, dando margen a elevar la estimación total de exportaciones para el ciclo maicero 2025/26. Sin embargo, este es un elemento para monitorear en el transcurso de la campaña, y la proyección actual se ubica en 43 Mt.

Este ajuste al alza en las estimaciones de las exportaciones de maíz a 43 Mt desde los 41 Mt previstos hace un mes; sumado a un programa de embarques más acelerado de semillas de girasol y precios levemente mayores a los vigentes hace un mes producto del conflicto bélico en Medio Oriente dejan a la actualización en la estimación de liquidación de divisas del agro en US$ 35.375 millones para 2026, lo que significa un incremento de casi US$ 1.000 millones respecto de marzo. 

Normalización del flujo de dólares

En los primeros 3 meses del año el agro liquidó un estimado de US$ 5.735 millones, por debajo de los US$ 6.200 del primer trimestre del año pasado. Una de las explicaciones de esto se encuentra en el programa de eliminación temporaria de retenciones vigente durante septiembre 2025, que dejó como saldo un adelantamiento en el volumen de dólares ingresado durante ese mes y el impacto de un menor ingreso en los meses subsiguientes. 

Sin embargo, se estima que ese fenómeno encontró su fin en marzo, y hacia adelante el flujo de dólares del agro al mercado cambiario se normalizará. La diferencia entre el monto de dólares ingresado al MLC y las exportaciones devengadas informadas por INDEC se encuentran prácticamente equilibradas. Desde mayo 2025, el “saldo a favor” de las exportadoras, es decir la diferencia entre los dólares ingresados al MLC y los despachos al exterior, se fue incrementando hasta llegar a un máximo de US$ 7.700 millones en septiembre, mes de vigencia del mencionado programa de eliminación temporaria de DEX. A partir de allí, ese saldo a favor fue retrocediendo y la estimación de marzo marca un equilibrio, lo que hace suponer que las exportadoras ya agotaron los dólares ingresados bajo el programa. 

Por este motivo, tal como se aprecia en el siguiente gráfico, se estima que el flujo de divisas del agro se incremente notoriamente a partir de abril, manteniéndose por encima del promedio del último lustro para todos los meses que restan del 2026. Entre abril y diciembre se estima que la liquidación de divisas acumule US$ 29.600 millones: US$ 16.500 millones de soja y derivados, US$ 7.500 millones de maíz, US$ 2.200 millones del complejo trigo, US$ 2.400 millones del complejo girasol, US$ 500 millones del complejo cebada, US$ 300 millones de sorgo y US$ 600 en otros cereales y oleaginosas.

Qué mirar en los próximos meses

La proyección de US$ 35.375 millones marca un escenario más favorable para el frente externo, pero su consolidación dependerá de múltiples variables.

Entre ellas, la evolución de la cosecha local, la oferta global de granos, los precios internacionales y la capacidad del sector exportador para sostener el ritmo de liquidación. También será clave monitorear si el flujo de divisas efectivamente se acelera desde abril, como anticipa el informe.

El ingreso de dólares del agro vuelve a ser una pieza central del tablero económico. Su comportamiento definirá, en buena medida, el margen de maniobra del Gobierno en los próximos meses.

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