MERCADO DE CAMBIOS

El Banco Central compró dólares por décimo día seguido y suma casi USD 700 millones en enero

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a comprar dólares por décima rueda consecutiva y consolidó en enero una acumulación cercana a los USD 700 millones, en una señal clave para el esquema cambiario y la estrategia de remonetización de la economía. La autoridad monetaria adquirió este viernes USD 127 millones y llevó las reservas internacionales a USD 44.607 millones, en un contexto de dólar estable y respaldo explícito del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La dinámica refuerza el ancla cambiaria del programa económico y busca recomponer el frente externo sin alterar la operatoria habitual del mercado de cambios, en un año en el que el BCRA proyecta compras por entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones.

Compras sostenidas, mercado estable y operaciones fuera del MLC

Desde la puesta en marcha del plan de acumulación de reservas a comienzos de enero, el BCRA adquirió USD 687 millones en diez ruedas, con USD 469 millones concentrados en la última semana. Solo este viernes, la compra fue de USD 127 millones, aunque las reservas brutas mostraron una baja diaria de USD 39 millones, hasta USD 44.607 millones, por movimientos habituales de valuación y flujos financieros.

Para sostener este ritmo sin presionar la cotización, el Central combina intervenciones en el mercado mayorista, operaciones fuera del Mercado Libre de Cambios (MLC) y cobertura cambiaria a inversores privados. La regla operativa establece que las compras diarias no deben superar el 5% del volumen operado, con el objetivo de no alterar la dinámica del mercado. Sin embargo, en algunas ruedas ese umbral fue ampliamente superado.

Un caso testigo fue el miércoles, cuando el BCRA compró USD 187 millones, casi el 70% de los USD 268,8 millones operados en el mercado. Aun así, el tipo de cambio mayorista no mostró subas e incluso registró leves descensos, lo que sugiere que parte de las adquisiciones se concretaron fuera del circuito mayorista.

Desde el propio Banco Central ya se había anticipado esta modalidad: la entidad “podrá concretar compras en bloque que de otra manera podrían afectar el buen funcionamiento y la estabilidad del mercado”, acordando montos y tipo de cambio directamente con empresas, por fuera del MLC.

Remonetización, esterilización y expectativas cambiarias

El presidente del BCRA, Santiago Bausili, explicó que la dinámica de acumulación de reservas en 2026 estará determinada por el grado de remonetización de la economía, la demanda de dinero y la liquidez disponible en el mercado de cambios. En ese marco, las proyecciones oficiales ubican las compras anuales en un rango de USD 10.000 a USD 17.000 millones.

Según un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), “la combinación de un volumen operado reducido, la magnitud de las compras del Central y el dólar a la baja sugiere que las compras se habrían concretado mediante operaciones en bloque, una modalidad prevista dentro de la actual ‘fase de remonetización’”.

En la misma línea, la consultora Epyca interpretó que la aceleración en la compra de divisas responde a “una estrategia activa de esterilización y administración de expectativas”. En su análisis, el BCRA neutralizó la emisión asociada a la compra de dólares mediante el uso intensivo de instrumentos dólar linked y futuros, sumado a operaciones fuera del MLC, un desarme de posiciones en dólares por parte del sector privado y una mayor oferta de divisas del complejo agroexportador.

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Informe privado alerta por reservas netas críticas y distancia con la meta del FMI

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El BCRA quedó al borde de las reservas netas negativas por el swap con EE.UU. y el pago al FMI, según un informe privado

Las reservas netas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvieron a un punto crítico tras dos movimientos simultáneos: la activación del tramo del swap con Estados Unidos y el pago del último vencimiento de 2025 al Fondo Monetario Internacional (FMI). De acuerdo con un informe de la consultora 1816, las reservas netas rondan los USD 275 millones y podrían volverse negativas si se contabilizan pasivos de corto plazo, lo que tensiona las metas acordadas con el organismo multilateral.

Un shock de pasivos que altera el balance del BCRA

El reporte privado señala que, tras la activación del swap con EE.UU., el Central incorporó un nuevo pasivo por USD 2.500 millones, al que se suma un incremento de USD 1.000 millones en los pases en moneda extranjera. El efecto combinado implica una caída total de USD 3.500 millones en las reservas netas.

La consultora precisó que, con este deterioro, “las tenencias netas del Central son prácticamente cero” y que el cálculo se vuelve aún más negativo si se incluyen los compromisos en dólares derivados de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal) con vencimiento a 12 meses. Bajo la metodología del programa EFF del FMI, la posición actual queda a USD 13.000 millones de la meta fijada para diciembre de 2025.

El informe detalla la composición de pasivos del Banco Central: USD 18.291 millones del swap con China. USD 15.897 millones de encajes en dólares. Más USD 2.500 millones del swap con Estados Unidos. USD 3.295 millones del Repo SEDESA y otros repos con vencimiento a un año. USD 99 millones de préstamos de organismos internacionales.

Además, el pago del último vencimiento del año con el FMI, confirmado por fuentes externas al equipo económico, presionó aún más la posición de reservas netas.

Caputo defendió la estrategia oficial: “Las reservas serán consecuencia del éxito del programa, no su motor”

Durante su exposición en la Conferencia Industrial de la UIA, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que la recaudación de reservas dejó de ser la meta principal del programa económico. Explicó que la Argentina enfrenta un escenario financiero distinto al acordado inicialmente:
Lejos de ser algo que nosotros subestimamos, para nosotros es una prioridad, pero hoy por hoy está separado lo que es acumulación de reservas de lo que es el pago de nuestras deudas”.

Caputo subrayó que la asistencia financiera de Estados Unidos —a través del swap por USD 20.000 millones— habilitó alternativas que modificaron las condiciones del programa. También defendió la política cambiaria:
Este es el Gobierno que más reservas compró por lejos… Hemos comprado USD 29.000 millones de reservas. Se han comprado muchas reservas y se han retenido muchas menos porque hemos tenido que usar esas reservas para pagar deuda”.

En la misma línea, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, aseguró que “la acumulación de reservas será consecuencia del éxito del programa, no su motor”, y reiteró que el objetivo final sigue siendo la flotación del tipo de cambio y la competencia de monedas, aunque advirtió que ese proceso llevará tiempo.

Movimientos del Tesoro: compras de dólares y presión por vencimientos en pesos

Tras las elecciones de medio término, el Tesoro utilizó parte de los depósitos en pesos en el BCRA para comprar divisas en el mercado. Consultoras privadas estiman que entre el 27 de octubre y el 14 de noviembre adquirió entre USD 201 millones (según Analytica) y USD 260 millones (según Eco Go).

Sin embargo, esta operatoria enfrenta un límite inmediato: la licitación de deuda por $15 billones que debe afrontar la Secretaría de Finanzas esta semana, frente a un nivel de depósitos que asciende a apenas $4,4 billones.

Riesgo de nuevas tensiones con el FMI y desafíos para la estabilidad

Los datos del informe 1816 reavivan el debate sobre la sostenibilidad de las metas del programa con el FMI y el margen real que tiene el BCRA para maniobrar en un contexto de: pasivos crecientes en dólares, uso intensivo de swaps para intervenciones pasivas, vencimientos domésticos en pesos, y demanda de divisas del Tesoro.

El Gobierno sostiene que el nuevo esquema financiero —apoyado en swaps bilaterales y repos— evita un estrés mayor sobre el mercado de cambios. Pero la consultora advierte que, bajo los criterios del EFF, la hoja de ruta hacia diciembre de 2025 luce cada vez más desafiante.

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El dólar oficial bajó a $1.375 tras la intervención del Tesoro en el mercado cambiario

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La decisión del Gobierno de participar activamente en el mercado de cambios se reflejó en una leve baja del dólar oficial, que retrocedió $10 y cerró en $1.375 en el Banco Nación. El Tesoro busca garantizar liquidez en medio de la volatilidad electoral

La jornada cambiaria de este martes estuvo marcada por la confirmación de que el Tesoro Nacional intervendrá directamente en el mercado libre de cambios. El anuncio lo realizó el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a través de un comunicado oficial: “El Tesoro Nacional anuncia que a partir del día de la fecha participará en el mercado libre de cambios con el fin de contribuir a su liquidez y normal funcionamiento”.

El mensaje fue difundido después de la apertura de la rueda, cuando operadores financieros ya advertían una oferta inusual de divisas. En la práctica, la medida implica que el Estado utilizará parte de su poder de fuego financiero para contener la presión cambiaria en un escenario electoral marcado por la incertidumbre.

Evolución de las cotizaciones: dólar oficial y paralelos en retroceso

La decisión oficial se reflejó de inmediato en los precios de referencia. El dólar oficial minorista cerró en $1.375 para la venta en el Banco Nación, con una caída de $10 respecto al lunes. En el segmento mayorista, la divisa retrocedió 0,8% y finalizó en $1.361.

En el mercado informal, el dólar blue también acompañó la tendencia bajista, con un retroceso del 1,5% que lo ubicó en $1.330 para la compra y $1.350 para la venta.

Los tipos de cambio financieros marcaron descensos generalizados:

  • MEP: $1.367,63 (-0,6%)
  • CCL: $1.371,55 (-1,4%)

En paralelo, las reservas internacionales del Banco Central cerraron la jornada en US$40.761 millones, un nivel que se mantiene bajo fuerte observación del mercado.

La medida fue definida en el Palacio de Hacienda en coordinación con el Banco Central (BCRA), en un intento por neutralizar movimientos bruscos en el tipo de cambio que podrían amplificar tensiones inflacionarias.

El trasfondo es eminentemente político: el Gobierno busca evitar sobresaltos en el dólar a pocas semanas de las elecciones nacionales. En el equipo económico consideran que la estabilidad cambiaria es crucial para sostener expectativas y limitar la dolarización de carteras.

El propio presidente Javier Milei había señalado que el tipo de cambio debía mantenerse dentro de la banda de flotación vigente, aunque sin intervención directa. La decisión de habilitar al Tesoro a vender divisas implica un giro táctico y abre el debate sobre la sostenibilidad de la medida en un contexto de reservas limitadas.

La reacción inmediata en los mercados fue una corrección a la baja de las cotizaciones, pero la medida también generó escepticismo. Analistas advierten que el uso de reservas para moderar el dólar puede ser eficaz en el corto plazo, pero compromete la política monetaria hacia adelante.

Algunos economistas señalan que el Tesoro corre el riesgo de “dinamitar” su poder de intervención si la presión cambiaria se intensifica. En cambio, sectores vinculados a la actividad real valoran la decisión porque contribuye a reducir la volatilidad en las próximas semanas, clave para evitar un nuevo traslado a precios.

De cara al futuro inmediato, el Gobierno apuesta a sostener la calma cambiaria hasta las elecciones del 26 de octubre, en la convicción de que la estabilidad del dólar es un factor determinante para el clima político y económico.

¿Estabilidad transitoria o riesgo mayor?

El interrogante que plantean los analistas es si el esquema de intervención será suficiente para frenar la demanda de cobertura o si, tras los comicios, el Ejecutivo deberá convalidar un ajuste cambiario más profundo.

En este sentido, el nivel de reservas y la dinámica de los flujos comerciales serán determinantes. El mercado seguirá de cerca la consistencia entre el discurso de no intervención y la práctica de utilizar divisas del Tesoro para evitar que la cotización escale.

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El Gobierno se vio obligado a intervenir en el mercado para frenar la escalada del dólar

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El gobierno nacional decidió intervenir en el marcado para frenar la escalada del dólar y en las primeras operaciones la divisa cede $ 10 con relación al cierre y la cotización oficial en el Banco Nación es de $ 1.335 para la compra y $ 1.375 para la venta.

“El Tesoro Nacional anuncia que a partir del día de la fecha participará en el mercado libre de cambios con el fin de contribuir a su liquidez y normal funcionamiento”, señaló el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a través de redes sociales.

La comunicación de Quirno se produjo luego de la apertura de la rueda y cuando operadores de mercado comenzaban a advertir de una inusual presencia de oferta de dólares.

El dólar mayorista también retrocede a $ 1,353 y $ 1,362, mientras que los minoristas en los bancos acceden a una cotización promedio de $ 1.360 y $ 1.390 respectivamente.

Por su parte, el “blue” opera a $ 1.350 y $ 1.370. El MEP vale $ 1.360 y el Contado con Liquidación $ 1.370.

La decisión es un golpe duro para el equipo económico, que hasta hace poco se jactaba de que el “dólar flotaba” sin intervención y que, por lo tanto, el precio era el acorde a una negociación libre entre privados.

Es recordada una intervención en el canal de streaming Neura donde los funcionarios del Palacio de Hacienda en pleno realizaron un símil stand up con esta consigna.

También cabe recordar que a principios de julio el ministro de Economía, Luis Caputo, había desafiado al mercado y a los minoristas con la ya celebra frase: “Si te parece barato, comprá, campeón. No te la pierdas”. En ese momento, el dólar estaba a $ 1.235, por lo cual aumentó $ 135, generando una buena ganancia para los que le hicieron caso.

Si bien no hay precisiones, se suponen que la intervención se realizará con dólares que el Tesoro Nacional tiene depositado en el Banco Central. Son dólares comprados con superávit comercial y que están “ahorrados” para hacer frente al pago de un vencimiento de deuda por casi US$ 5.000 millones en enero.

La situación sería diferente en caso de que se usaran los dólares depositados en el Banco Central, que son los que llegaron como parte del acuerdo con el FMI. Esos dólares no pueden utilizarse para intervenir en el mercado.

Pero de todas maneras, mediante diferentes operaciones podrían llegar a aplicarse complicando la relación con el organismo.

Luego de la comunicación de Quirno, ningún funcionario del ministerio de Economía –habitualmente activos en redes sociales- se pronunciaron sobre una medida que desanda el relato oficial desde prácticamente la asunción del nuevo gobierno.

La decisión fue replicada de inmediato por el presidente Javier Milei y su equipo económico, encabezado por Luis Caputo (ministro de Economía) y Santiago Bausilli (presidente del BCRA). Según fuentes oficiales, el movimiento busca garantizar estabilidad en el tipo de cambio de cara a las elecciones legislativas del 7 de septiembre en Buenos Aires y, sobre todo, a las nacionales del 26 de octubre.

En la mesa chica de la Rosada lo definieron como un paso transitorio: “Es un período de zozobra, con mucho ruido. Buscamos generar tranquilidad y paz”, admitió una fuente presidencial.

De la ortodoxia monetaria a la intervención directa

Hasta ahora, el Gobierno había evitado reconocer una intervención explícita en el mercado. El esquema se apoyaba en:

  • Política monetaria contractiva: con tasas de interés en niveles récord.
  • Operaciones en el mercado de futuros: con posiciones del BCRA estimadas en USD 5.200 millones.
  • Altos niveles de encajes bancarios que restringían la liquidez.

Sin embargo, el avance del dólar —que llegó a $1.385 con una suba de $20 en una sola jornada— obligó a cambiar la estrategia. Incluso, informes de la consultora 1816 habían detectado ventas de divisas por parte del Tesoro días previos, presuntamente destinadas al pago de deudas provinciales.

Federico Furiase, director del BCRA, defendió el giro señalando que era necesario terminar con la capacidad del mercado de “mover el precio con apenas USD 30 millones diarios”.

Reacciones del mercado y críticas de economistas

El anuncio fue recibido con fuerte escepticismo en el ámbito financiero. Analistas consideran que la intervención contradice la promesa de mantener un régimen de flotación administrada con bandas cambiarias.

La economista Natalia Motyl calificó la medida de “totalmente estúpida” y agregó: “Dinamitas el Tesoro sólo para controlar el dólar por una cuestión electoral. Es un delirio electoralista que compromete los pocos dólares que quedan”.

Otros especialistas como Christian Buteler, Gabriel Caamaño y Carlos Maslatón coincidieron en que el Gobierno pierde consistencia discursiva: “Ahora tendremos bandas, dentro de las bandas”, ironizó Buteler.

Además, se recuerda que el Banco Central mantiene reservas netas negativas por USD 8.000 millones, lo que limita la capacidad real de sostener este esquema en el tiempo.

En el oficialismo admiten que la meta es contener la cotización del dólar en la previa electoral. El temor central es que una derrota amplia en Buenos Aires —superior a 5 puntos— dispare expectativas negativas hacia las presidenciales de octubre.

Los economistas advierten que la estrategia tiene un costo elevado:

  • Puede comprometer las ya debilitadas reservas.
  • Incrementa la percepción de discrecionalidad monetaria.
  • Abre la puerta a un ajuste posterior vía devaluación o nuevas restricciones.

En el corto plazo, la señal de intervención logró moderar la suba del dólar y dio un respiro a los mercados. Sin embargo, las acciones y bonos argentinos continuaron en baja, reflejando la desconfianza persistente sobre la sustentabilidad de la política económica.

El escenario más probable es que, tras las elecciones, el Gobierno se vea obligado a redefinir el esquema de bandas cambiarias y la estrategia de acumulación de reservas, en un contexto político cargado de incertidumbre.

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El dólar oficial rozó los $1.400 y encendió alarmas antes de las elecciones bonaerenses

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En el arranque de septiembre, el dólar oficial subió hasta $1.400 en algunos bancos privados y marcó un récord desde la salida del cepo. La escalada se da a días de las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires, en un contexto de fuerte intervención oficial y crecientes dudas del mercado sobre la sostenibilidad del esquema cambiario.

El dólar mayorista avanzó $30 (+2,2%) y cerró en $1.372, mientras que en el Banco Nación trepó a $1.385 para la venta. En el promedio de entidades que publica el Banco Central, el minorista se ubicó en $1.391,88, aunque en bancos privados como ICBC y Macro llegó a $1.400, un máximo histórico.

El salto cambiario coincidió con la entrada en vigencia de la Comunicación “A” 8311 del BCRA, publicada el viernes pasado, que restringe la operatoria de los bancos al prohibir que incrementen su posición neta negativa en moneda extranjera en el último día hábil del mes respecto del anterior.

En paralelo, fuentes de mercado señalaron que el Gobierno habría utilizado u$s 354 millones de los depósitos del Tesoro en el BCRA para intervenir en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Si bien algunas versiones apuntaron a pagos de deuda con organismos internacionales, analistas privados sostienen que parte de las divisas se destinaron a contener la presión cambiaria.

El factor político: elecciones y crisis de confianza

La suba del dólar ocurre a menos de una semana de las elecciones legislativas de medio término en la provincia de Buenos Aires, consideradas por el mercado como un plebiscito al programa económico del Gobierno.

El economista Federico Glustein señaló que el resultado adverso del oficialismo en Corrientes anticipa un clima de tensión: “La madre de todas las batallas es Buenos Aires. Si el Gobierno pierde, su programa promercado puede quedar debilitado. El dólar ya está en un nivel artificialmente sostenido en $1.400, con tasas explosivas y licitaciones ad hoc. Si rompe la barrera de $1.450, la minicrisis actual podría profundizarse”.

Por su parte, Andrés Reschini (F2 Soluciones Financieras) vinculó la volatilidad cambiaria con la recomposición técnica de posiciones bancarias tras la prohibición del viernes, y advirtió que la inestabilidad electoral puede amplificar el impacto de cualquier shock financiero.

Brecha y expectativas

El dólar blue acompañó la tendencia y subió $25, hasta $1.355, quedando levemente por debajo del oficial. La brecha con el mayorista es del -1,5%, mientras que el MEP cerró en $1.379,91 y el CCL en $1.384,26. La referencia es parcial, ya que Wall Street no operó por el feriado del Labour Day.

Desde Bell Bursátil advirtieron: “A pesar de los esfuerzos del Gobierno, la desconfianza persiste. El mercado busca refugio en el dólar y habrá que seguir de cerca si las tasas dejan de ser un incentivo suficiente frente a la escalada cambiaria”.

La tensión cambiaria expone el dilema del Ejecutivo: sostener artificialmente el tipo de cambio en la previa electoral o habilitar un deslizamiento mayor que podría impactar de lleno en precios y expectativas.

Entre el ancla electoral y la fragilidad macroeconómica

El desafío inmediato es atravesar las elecciones bonaerenses sin que el dólar rompa el umbral psicológico de los $1.450, que el mercado observa como detonante de una crisis mayor. A mediano plazo, la presión sobre las reservas, la falta de dólares genuinos y la desconfianza sobre la consistencia del programa económico condicionan el margen de maniobra del Gobierno.

La próxima semana será clave: el resultado electoral bonaerense y la reacción del mercado delinearán el escenario hacia las generales de octubre. Una derrota oficialista podría acelerar la dolarización de carteras y obligar al Ejecutivo a rediseñar su estrategia cambiaria.

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