MERCADO DE CAMBIOS

El Gobierno se vio obligado a intervenir en el mercado para frenar la escalada del dólar

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El gobierno nacional decidió intervenir en el marcado para frenar la escalada del dólar y en las primeras operaciones la divisa cede $ 10 con relación al cierre y la cotización oficial en el Banco Nación es de $ 1.335 para la compra y $ 1.375 para la venta.

“El Tesoro Nacional anuncia que a partir del día de la fecha participará en el mercado libre de cambios con el fin de contribuir a su liquidez y normal funcionamiento”, señaló el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a través de redes sociales.

La comunicación de Quirno se produjo luego de la apertura de la rueda y cuando operadores de mercado comenzaban a advertir de una inusual presencia de oferta de dólares.

El dólar mayorista también retrocede a $ 1,353 y $ 1,362, mientras que los minoristas en los bancos acceden a una cotización promedio de $ 1.360 y $ 1.390 respectivamente.

Por su parte, el “blue” opera a $ 1.350 y $ 1.370. El MEP vale $ 1.360 y el Contado con Liquidación $ 1.370.

La decisión es un golpe duro para el equipo económico, que hasta hace poco se jactaba de que el “dólar flotaba” sin intervención y que, por lo tanto, el precio era el acorde a una negociación libre entre privados.

Es recordada una intervención en el canal de streaming Neura donde los funcionarios del Palacio de Hacienda en pleno realizaron un símil stand up con esta consigna.

También cabe recordar que a principios de julio el ministro de Economía, Luis Caputo, había desafiado al mercado y a los minoristas con la ya celebra frase: “Si te parece barato, comprá, campeón. No te la pierdas”. En ese momento, el dólar estaba a $ 1.235, por lo cual aumentó $ 135, generando una buena ganancia para los que le hicieron caso.

Si bien no hay precisiones, se suponen que la intervención se realizará con dólares que el Tesoro Nacional tiene depositado en el Banco Central. Son dólares comprados con superávit comercial y que están “ahorrados” para hacer frente al pago de un vencimiento de deuda por casi US$ 5.000 millones en enero.

La situación sería diferente en caso de que se usaran los dólares depositados en el Banco Central, que son los que llegaron como parte del acuerdo con el FMI. Esos dólares no pueden utilizarse para intervenir en el mercado.

Pero de todas maneras, mediante diferentes operaciones podrían llegar a aplicarse complicando la relación con el organismo.

Luego de la comunicación de Quirno, ningún funcionario del ministerio de Economía –habitualmente activos en redes sociales- se pronunciaron sobre una medida que desanda el relato oficial desde prácticamente la asunción del nuevo gobierno.

La decisión fue replicada de inmediato por el presidente Javier Milei y su equipo económico, encabezado por Luis Caputo (ministro de Economía) y Santiago Bausilli (presidente del BCRA). Según fuentes oficiales, el movimiento busca garantizar estabilidad en el tipo de cambio de cara a las elecciones legislativas del 7 de septiembre en Buenos Aires y, sobre todo, a las nacionales del 26 de octubre.

En la mesa chica de la Rosada lo definieron como un paso transitorio: “Es un período de zozobra, con mucho ruido. Buscamos generar tranquilidad y paz”, admitió una fuente presidencial.

De la ortodoxia monetaria a la intervención directa

Hasta ahora, el Gobierno había evitado reconocer una intervención explícita en el mercado. El esquema se apoyaba en:

  • Política monetaria contractiva: con tasas de interés en niveles récord.
  • Operaciones en el mercado de futuros: con posiciones del BCRA estimadas en USD 5.200 millones.
  • Altos niveles de encajes bancarios que restringían la liquidez.

Sin embargo, el avance del dólar —que llegó a $1.385 con una suba de $20 en una sola jornada— obligó a cambiar la estrategia. Incluso, informes de la consultora 1816 habían detectado ventas de divisas por parte del Tesoro días previos, presuntamente destinadas al pago de deudas provinciales.

Federico Furiase, director del BCRA, defendió el giro señalando que era necesario terminar con la capacidad del mercado de “mover el precio con apenas USD 30 millones diarios”.

Reacciones del mercado y críticas de economistas

El anuncio fue recibido con fuerte escepticismo en el ámbito financiero. Analistas consideran que la intervención contradice la promesa de mantener un régimen de flotación administrada con bandas cambiarias.

La economista Natalia Motyl calificó la medida de “totalmente estúpida” y agregó: “Dinamitas el Tesoro sólo para controlar el dólar por una cuestión electoral. Es un delirio electoralista que compromete los pocos dólares que quedan”.

Otros especialistas como Christian Buteler, Gabriel Caamaño y Carlos Maslatón coincidieron en que el Gobierno pierde consistencia discursiva: “Ahora tendremos bandas, dentro de las bandas”, ironizó Buteler.

Además, se recuerda que el Banco Central mantiene reservas netas negativas por USD 8.000 millones, lo que limita la capacidad real de sostener este esquema en el tiempo.

En el oficialismo admiten que la meta es contener la cotización del dólar en la previa electoral. El temor central es que una derrota amplia en Buenos Aires —superior a 5 puntos— dispare expectativas negativas hacia las presidenciales de octubre.

Los economistas advierten que la estrategia tiene un costo elevado:

  • Puede comprometer las ya debilitadas reservas.
  • Incrementa la percepción de discrecionalidad monetaria.
  • Abre la puerta a un ajuste posterior vía devaluación o nuevas restricciones.

En el corto plazo, la señal de intervención logró moderar la suba del dólar y dio un respiro a los mercados. Sin embargo, las acciones y bonos argentinos continuaron en baja, reflejando la desconfianza persistente sobre la sustentabilidad de la política económica.

El escenario más probable es que, tras las elecciones, el Gobierno se vea obligado a redefinir el esquema de bandas cambiarias y la estrategia de acumulación de reservas, en un contexto político cargado de incertidumbre.

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El dólar oficial rozó los $1.400 y encendió alarmas antes de las elecciones bonaerenses

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En el arranque de septiembre, el dólar oficial subió hasta $1.400 en algunos bancos privados y marcó un récord desde la salida del cepo. La escalada se da a días de las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires, en un contexto de fuerte intervención oficial y crecientes dudas del mercado sobre la sostenibilidad del esquema cambiario.

El dólar mayorista avanzó $30 (+2,2%) y cerró en $1.372, mientras que en el Banco Nación trepó a $1.385 para la venta. En el promedio de entidades que publica el Banco Central, el minorista se ubicó en $1.391,88, aunque en bancos privados como ICBC y Macro llegó a $1.400, un máximo histórico.

El salto cambiario coincidió con la entrada en vigencia de la Comunicación “A” 8311 del BCRA, publicada el viernes pasado, que restringe la operatoria de los bancos al prohibir que incrementen su posición neta negativa en moneda extranjera en el último día hábil del mes respecto del anterior.

En paralelo, fuentes de mercado señalaron que el Gobierno habría utilizado u$s 354 millones de los depósitos del Tesoro en el BCRA para intervenir en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Si bien algunas versiones apuntaron a pagos de deuda con organismos internacionales, analistas privados sostienen que parte de las divisas se destinaron a contener la presión cambiaria.

El factor político: elecciones y crisis de confianza

La suba del dólar ocurre a menos de una semana de las elecciones legislativas de medio término en la provincia de Buenos Aires, consideradas por el mercado como un plebiscito al programa económico del Gobierno.

El economista Federico Glustein señaló que el resultado adverso del oficialismo en Corrientes anticipa un clima de tensión: “La madre de todas las batallas es Buenos Aires. Si el Gobierno pierde, su programa promercado puede quedar debilitado. El dólar ya está en un nivel artificialmente sostenido en $1.400, con tasas explosivas y licitaciones ad hoc. Si rompe la barrera de $1.450, la minicrisis actual podría profundizarse”.

Por su parte, Andrés Reschini (F2 Soluciones Financieras) vinculó la volatilidad cambiaria con la recomposición técnica de posiciones bancarias tras la prohibición del viernes, y advirtió que la inestabilidad electoral puede amplificar el impacto de cualquier shock financiero.

Brecha y expectativas

El dólar blue acompañó la tendencia y subió $25, hasta $1.355, quedando levemente por debajo del oficial. La brecha con el mayorista es del -1,5%, mientras que el MEP cerró en $1.379,91 y el CCL en $1.384,26. La referencia es parcial, ya que Wall Street no operó por el feriado del Labour Day.

Desde Bell Bursátil advirtieron: “A pesar de los esfuerzos del Gobierno, la desconfianza persiste. El mercado busca refugio en el dólar y habrá que seguir de cerca si las tasas dejan de ser un incentivo suficiente frente a la escalada cambiaria”.

La tensión cambiaria expone el dilema del Ejecutivo: sostener artificialmente el tipo de cambio en la previa electoral o habilitar un deslizamiento mayor que podría impactar de lleno en precios y expectativas.

Entre el ancla electoral y la fragilidad macroeconómica

El desafío inmediato es atravesar las elecciones bonaerenses sin que el dólar rompa el umbral psicológico de los $1.450, que el mercado observa como detonante de una crisis mayor. A mediano plazo, la presión sobre las reservas, la falta de dólares genuinos y la desconfianza sobre la consistencia del programa económico condicionan el margen de maniobra del Gobierno.

La próxima semana será clave: el resultado electoral bonaerense y la reacción del mercado delinearán el escenario hacia las generales de octubre. Una derrota oficialista podría acelerar la dolarización de carteras y obligar al Ejecutivo a rediseñar su estrategia cambiaria.

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BCRA: la fuga de capitales en tres meses superó los dólares del FMI, según un informe de CEPA

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El Banco Central publicó su Informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario a julio de 2025, donde se advierte que, pese a la mejora coyuntural en la cuenta corriente por liquidaciones extraordinarias del agro, la formación de activos externos (FAE) alcanzó niveles récord. Solo en los últimos tres meses, la fuga de capitales privados superó en un 18,8% al total de dólares desembolsados hasta ahora por el FMI.

La lectura del CEPA subraya que el modelo cambiario “muestra severas tensiones de sostenibilidad”, con exportaciones adelantadas, turismo emisivo en alza, intereses de deuda crecientes y ausencia de inversión extranjera directa, incluso bajo el régimen de promoción de grandes proyectos.

El saldo de la cuenta corriente cambiaria cerró julio con un leve superávit de USD 1.374 millones, segundo mes positivo consecutivo. El repunte obedeció a una liquidación adelantada del sector agroindustrial: los cobros de exportaciones sumaron USD 10.175 millones, un 73% más interanual, multiplicando por siete el superávit de bienes respecto a 2024.

Este fenómeno estuvo vinculado al fin de la reducción de retenciones al agro en junio, que disparó las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE). Sin embargo, el informe advierte que la anticipo de divisas “puede comprometer los próximos meses”, ya que reduce el flujo habitual de exportaciones futuras.

En lo que va de 2025, la financiación asociada a exportaciones representó el 42% del total liquidado (USD 22.765 millones), muy por encima del promedio de 2024 (26%). Solo en julio, la financiación superó al cobro efectivo: USD 5.601 millones vs. 4.562 millones.

Fuga récord, turismo en rojo e inversiones ausentes

El dato más alarmante provino de la Formación de Activos Externos (FAE), que en julio demandó USD 5.432 millones, de los cuales USD 3.041 millones fueron compras de billetes por personas humanas. En solo cuatro meses tras la unificación cambiaria, la salida acumulada asciende a USD 14.719 millones, el mayor nivel desde la creación del MULC en 2002.

La comparación con los desembolsos del FMI es contundente: la FAE de abril-julio (USD 14.730 millones) equivale al 118,8% de los USD 12.000 millones recibidos hasta entonces del organismo.

A este drenaje se suma la balanza turística, que en julio mostró un déficit de USD 962,9 millones. En apenas siete meses, el rojo acumulado de 2025 llegó a USD 6.327 millones, superando todo lo registrado en 2024.

Por su parte, la Inversión Extranjera Directa (IED) fue apenas de USD 155 millones en julio, pero acumula un saldo negativo de USD 1.191 millones desde diciembre de 2023. Es la primera vez en la historia del mercado cambiario que la IED resulta negativa, lo que expone el fracaso del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), aprobado en la Ley Bases en 2024.

El complejo agroexportador sostiene la balanza, pero intereses y turismo la consumen

El sector de oleaginosas y cereales aportó USD 19.955 millones netos en los primeros siete meses del año, un 67% más que en 2024. Sin embargo, esa fortaleza exportadora fue neutralizada por la demanda de dólares del público (USD 19.045 millones) y los pagos externos.

Desde diciembre de 2023, la balanza comercial de bienes acumula USD 33.184 millones, pero tras descontar el déficit turístico (USD -12.302 millones) y el pago de intereses (USD -17.757 millones), el superávit se reduce a apenas USD 3.125 millones.

En síntesis, la combinación de endeudamiento externo, salida de capitales y consumo de divisas por turismo emisivo licúa los esfuerzos del sector exportador.

El informe del BCRA y el análisis del CEPA coinciden en que la sostenibilidad del modelo cambiario se encuentra bajo presión. El adelantamiento de exportaciones deja un horizonte de menores ingresos de divisas, mientras la demanda privada de dólares se mantiene en máximos históricos.

De no revertirse la dinámica, el país enfrenta el riesgo de un estrangulamiento externo, con crecientes presiones sobre reservas y tipo de cambio, en un contexto de debilidad para atraer capitales productivos vía IED.

Informe de Balance Cambiario BCRA Agosto 2025 by CristianMilciades

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El dólar mayorista cerró en $1.362 y el Gobierno enfrenta presión cambiaria y crisis de liquidez

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El salto cambiario enciende alarmas en la previa electoral

El mercado cambiario argentino volvió a encender las alarmas: el dólar mayorista subió $41 y cerró en $1.362, mientras que el minorista promedió $1.367,91, apenas por debajo de su récord nominal histórico de $1.374. En paralelo, el dólar blue trepó $20 hasta $1.365, alcanzando su valor más alto desde abril.

La escalada se dio en una rueda atravesada por la doble presión de los ruidos políticos —potenciados por el escándalo de presuntas coimas que involucra a la Secretaría General de la Presidencia— y los desequilibrios monetarios vinculados a la falta de liquidez y las tasas de corto plazo.

El volumen operado en el segmento de contado alcanzó los u$s472,2 millones, mientras que en futuros se negociaron más de u$s2.038 millones, reflejo de la búsqueda de cobertura en plena incertidumbre preelectoral.

Ruido político y fragilidad monetaria: el cóctel detrás de la suba

La jornada reflejó una dinámica que combina desconfianza política y vulnerabilidad financiera. El economista Gustavo Gardey, cofundador de Bull Road Investments, explicó que la escalada responde a “dos factores centrales: el ruido político y la falta de liquidez monetaria”.

En materia financiera, destacó que la caución bursátil operó al 54% y las Lecaps superaron el 60%, lo que evidencia “un problema de liquidez que ni el BCRA logró resolver con su ventanilla de liquidez, ni con el rollover de deuda negativo”.

La volatilidad se profundizó con las tasas de caución a un día, que llegaron al 82%, marcando la presión sobre el sistema financiero. “El Gobierno está corriendo detrás de la curva y no logra controlar la base monetaria”, advirtió Gardey.

En el plano político, el escándalo que salpica a la funcionaria Karina Milei intensificó la desconfianza. “Los agentes económicos aprovechan la caída de activos para rearmar posiciones, pero la inestabilidad política exacerba la dolarización de carteras en un contexto de elecciones cercanas”, añadió.

Expectativas del mercado y riesgos preelectorales

El mercado de futuros ya “pricea” un dólar mayorista en $1.360 para fines de agosto y en $1.553 para diciembre, lo que refleja la percepción de que el tipo de cambio seguirá presionado más allá del calendario electoral.

El economista Federico Machado, del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional (OPEN), subrayó que “a 15 días de las elecciones, la curva de pesos está muy dañada por la política monetaria errática del Gobierno”. Además, advirtió que el margen de maniobra para seguir drenando liquidez es cada vez menor “sin generar costos mayores en otros frentes de la economía real”.

Por su parte, el analista Gustavo Ber enfatizó que los inversores muestran mayor cautela “a la espera del mapa de poder pos-octubre”, en un escenario de polarización política extrema. En ese marco, las encuestas privadas empiezan a ganar centralidad como termómetro de expectativas económicas.

Desde el Palacio de Hacienda, el ministro Luis Caputo intentó descomprimir las críticas al afirmar que las tasas de interés “son endógenas” y que la volatilidad responde al “contexto preelectoral”. No obstante, admitió que la política monetaria podría tener “impacto negativo en el nivel de actividad en el corto plazo”.

Brechas, cotizaciones y la foto del mercado

  • Dólar mayorista: $1.362 (+$41).
  • Dólar minorista (promedio BCRA): $1.367,91.
  • Banco Nación: $1.370.
  • Dólar blue: $1.365 (récord desde abril, debajo del oficial BNA).
  • Dólar MEP: $1.362,22 (+2,3%).
  • Dólar CCL: $1.365,65 (+2,2%).
  • Dólar tarjeta/solidario: $1.781.
  • Dólar cripto: $1.358,95.

La brecha entre el oficial mayorista y el blue se redujo al 0,2%, una rareza que refleja la distorsión actual. Incluso, el dólar paralelo cerró por debajo de la cotización en el Banco Nación, algo que no ocurría desde el 8 de agosto.

La escalada cambiaria expone la fragilidad del esquema económico en la previa electoral. El desafío para el Gobierno será contener la presión sobre el dólar sin paralizar la actividad, en un contexto de tasas altísimas, caída de activos y desconfianza política.

Si bien los analistas no prevén un salto brusco inmediato, la expectativa devaluatoria hacia fin de año ya está instalada en precios y contratos. La combinación de ruido político, desequilibrio monetario y calendario electoral anticipa semanas de extrema volatilidad en la city.

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