De 777.012 a 495.295 nacimientos anuales: un descenso en la natalidad, que presenta desafíos en el ámbito educativo, ¿Qué opinan los expertos?
La tasa de natalidad en Argentina ha experimentado un descenso del 36% entre 2014 y 2022, pasando de 777.012 a 495.295 nacimientos anuales. Esta tendencia, según advierte Argentinos por la Educación, tendrá un impacto significativo en el sistema educativo, con una caída proyectada del 31% en la matrícula escolar en los próximos años.
Flavio Buccino, referente de la organización y especialista en gestión educativa, señaló en CNN Primera Mañana que este fenómeno no es exclusivo de Argentina, sino un desafío global que se observa desde hace décadas. Sin embargo, destacó que esta situación representa una “oportunidad” para transformar el sistema educativo.
“Es un fenómeno raro“, explicó Buccino, “porque tradicionalmente la baja natalidad se asociaba a países con alta calidad de vida. Ahora, la vemos en países en desarrollo como Argentina, lo que nos obliga a analizar otras variables”. En este sentido, señaló a la desigualdad como un factor clave, ya que la caída de nacimientos no se distribuye de manera uniforme en todos los niveles sociales y provincias.
Propuestas para un sistema educativo en transformación
Ante este panorama, Argentinos por la Educación propone tres políticas concretas:
Aulas personalizadas: Mantener el número de aulas y reducir la cantidad de alumnos por clase, lo que permitiría una educación más personalizada.
Más docentes por escuela: Redistribuir el sistema, manteniendo la cantidad de alumnos por aula pero aumentando el número de docentes, lo que abriría más espacios de aprendizaje.
Capacitación docente continua: Mantener la cantidad de alumnos por aula y establecer un sistema de capacitación rotativa para docentes, lo que mejoraría su formación y les daría más tiempo para trabajar con los estudiantes.
Desigualdad en el acceso a la educación
Buccino también abordó la falta de vacantes en la Ciudad de Buenos Aires, afirmando que: “se da entre los 45 días, los jardines maternales, y los cuatro o cinco años, que es el periodo ya donde entramos en el tramo obligatorio de la educación. Ahí es donde hay déficit”.
Destacó que “por ejemplo, Lugano, Villa Soldati, por falta de escuelas, ha abierto más oferta en nivel primario, nivel secundario, durante los últimos años. Sin embargo, siguen faltando. Esto depende de la política, por ejemplo, que sobre oferta en la zona norte de la ciudad por distintos motivos”.
Señaló que la desigualdad en el acceso a la educación es un reflejo de la desigualdad social y económica del país. Afirmó que “la política debiera pensarse intersectorialmente para aprovechar los recursos que tiene tanto la sociedad como los estados, como para poder reordenar esa situación y poder hacer más igual lo desigual. La educación lo que puede aportar es un nivel de mayor calidad, no tanto sólo cantidad, en aquellos sectores en los que más lo necesitan”.
El año pasado, India superó a China y se convirtió en el país más poblado del mundo, según estimaciones de la ONU.Sin embargo, una crisis en la natalidad, obliga a replantearse los controles natales actuales, de cara al futuro.
India, el país más poblado del mundo con cerca de 1.450 millones de habitantes, ha experimentado un drástico descenso en su tasa de fecundidad en las últimas décadas. Si bien se podría pensar que un país con esta magnitud poblacional no necesita fomentar más nacimientos, en las últimas semanas se han comenzado a escuchar voces en favor de un cambio en la política demográfica.
Los líderes de varios estados del sur, como Andhra Pradesh y Tamil Nadu, han planteado la necesidad de incentivar a las familias a tener más hijos debido a las crecientes preocupaciones sobre el envejecimiento de la población, la caída de la tasa de fecundidad y los posibles efectos en la economía y la política.
Hasta hace poco, India había sido conocida por su enfoque proactivo en el control de la natalidad, impulsado por programas de planificación familiar que promovían las familias pequeñas. Sin embargo, en un giro sorprendente, varios estados de la India, en particular los del sur del país, están empezando a replantearse esta estrategia.
En Andhra Pradesh, por ejemplo, las autoridades han propuesto ofrecer incentivos a las familias para que tengan más hijos, citando el envejecimiento acelerado de la población y las bajas tasas de fecundidad. El estado también ha decidido abandonar su “política de dos hijos” para las elecciones locales, un cambio significativo que podría ser replicado por el vecino Telangana.
La disminución de la fecundidad y sus implicaciones
India ha visto cómo su tasa de fecundidad se desplomó de 5,7 nacimientos por mujer en 1950 a una tasa actual de alrededor de dos, lo que está por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 nacimientos por mujer. Este descenso ha sido especialmente marcado en los estados del sur, que ya habían alcanzado este umbral hace años. Por ejemplo, Kerala alcanzó una tasa de fecundidad de reemplazo en 1988, mientras que Tamil Nadu lo hizo en 1993. Actualmente, los estados del sur de India, como Tamil Nadu (1,4), Kerala y Karnataka, tienen tasas de fecundidad inferiores a 1,6, cifras similares a las de muchos países europeos.
Este cambio demográfico no solo tiene implicaciones sociales y culturales, sino que también está afectando la política y la economía del país. La disminución de la población joven en estos estados podría tener un impacto significativo en la representación electoral y en la asignación de escaños en el parlamento. Los estados más poblados del norte, como Uttar Pradesh y Bihar, podrían ganar más representación electoral debido a la delimitación de distritos que se llevará a cabo en 2026, lo que podría resultar en una mayor pérdida de influencia para los estados del sur.
El envejecimiento acelerado: una amenaza para la economía
Uno de los principales desafíos derivados de la disminución de la fecundidad es el envejecimiento acelerado de la población. Según los demógrafos, India está experimentando un envejecimiento mucho más rápido que países como Francia o Suecia. Mientras que en estos países el proceso de envejecimiento de la población tardó más de 100 años, en India se espera que el país pase del 7% al 14% de su población mayor de 60 años en tan solo 28 años. Este fenómeno podría tener efectos devastadores en la economía si no se toman medidas adecuadas.
El envejecimiento de la población está siendo impulsado por la caída en las tasas de natalidad y la mayor longevidad, pero también está relacionado con el éxito de los programas de control de la natalidad. Si bien estos programas han logrado reducir la fecundidad, los demógrafos advierten que India podría enfrentar un futuro en el que habrá menos jóvenes que puedan sostener el sistema económico y social. Esto podría llevar a un aumento de la dependencia de la población mayor y a una carga creciente para el sistema de pensiones y de salud.
Desafíos para los servicios de bienestar social
Un aspecto particularmente preocupante es que la India no cuenta con un sistema robusto de apoyo a la población envejecida. Aunque el país tiene una de las poblaciones más jóvenes del mundo, el rápido envejecimiento está dejando a muchos ancianos sin el apoyo adecuado. Más del 40% de los ancianos indios pertenecen al quintil más pobre de la población, lo que hace aún más difícil el acceso a servicios básicos como atención médica o seguridad social.
El cambio hacia una población mayor también pone en evidencia la insuficiencia de los servicios de salud, los centros comunitarios y los hogares de ancianos en India. Además, la migración de jóvenes hacia áreas urbanas en busca de trabajo está erosionando el modelo tradicional de apoyo familiar. Los expertos advierten que la India necesita urgentemente invertir en infraestructura social, cuidados paliativos y programas de prevención para hacer frente a las necesidades de la población envejecida.
El debate sobre la política de natalidad
La llamada a tener más hijos no solo proviene de los líderes estatales, sino también de algunos grupos ideológicos. Recientemente, Mohan Bhagwat, líder de la organización nacionalista hindú Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), instó a las parejas a tener al menos tres hijos para asegurar el futuro de la India. Según Bhagwat, la disminución de la tasa de fecundidad por debajo de 2,1 podría llevar a la “destrucción” de la sociedad.
Sin embargo, muchos demógrafos consideran que tales preocupaciones son excesivas. Tim Dyson, profesor de la London School of Economics, sostiene que aunque las bajas tasas de fecundidad podrían llevar a un descenso de la población a largo plazo, este proceso será lento y controlable. Dyson subraya que un descenso rápido y descontrolado de la población es un escenario poco probable, especialmente si el país implementa políticas que fomenten un envejecimiento saludable y prolonguen la vida laboral.
Enfoque en un envejecimiento saludable
El reto que enfrenta India es equilibrar su crecimiento económico con el envejecimiento de la población. En países desarrollados que también enfrentan bajas tasas de fecundidad, como Grecia y Corea del Sur, se está invirtiendo en políticas para prolongar la vida laboral y mejorar la productividad entre los trabajadores mayores. Para India, esto significaría extender la edad de jubilación y crear un sistema de seguridad social más fuerte que garantice un envejecimiento activo.
India aún tiene una ventana de oportunidad para aprovechar su “dividendo demográfico”, es decir, el crecimiento económico derivado de una población joven en edad de trabajar. Sin embargo, para maximizar este potencial, el país debe mejorar sus políticas laborales y educativas, crear empleos para la población joven y asignar recursos adecuados para enfrentar el envejecimiento.
La baja natalidad y la ola de muertes por COVID-19, los principales factores
La población china se redujo en 2,08 millones de personas en 2023, según datos oficiales publicados este miércoles por la Oficina Nacional de Estadística (ONE). Cerró 2023 con 1.409,67 millones de habitantes, frente a los 1.411,75 millones que había a fines del año anterior, según Global Times.
Se trata de la primera vez que la población del gigante asiático registra una disminución desde 1961, cuando el número de habitantes se contrajo a causa de la fallida política de industrialización del Gran Salto Adelante durante la Gran Hambruna de la era de Mao Zedong.
Los analistas explican que la ola de muertes por COVID-19 y un mínimo histórico récord en la tasa de natalidad son factores que contribuyen a explicar el fenómeno.
China experimentó un dramático aumento de COVID a nivel nacional a principios del año pasado, después de 3 años de estricta cuarentena hasta que las autoridades levantaron abruptamente las restricciones en diciembre de 2022.
El año pasado, las muertes totales aumentaron un 6,6% a 11,1 millones, y la tasa de mortalidad alcanzó el nivel más alto desde 1974 durante la Revolución Cultural. La tasa de China en 2023 de 7,87 muertes por cada 1.000 personas fue superior a la de 7,37 muertes en 2022.
Baja natalidad
Asimismo, la tasa de natalidad fue la más baja jamás registrada: 6,39 nacimientos por cada 1.000 personas, frente a una tasa de 6,77 nacimientos en 2022. La potencia oriental registró el pasado año 9,02 millones de nacimientos, en contraste con los 9,5 millones anotados en 2022.
El país sigue pagando las consecuencias de la política de hijo único implementada entre 1980 y 2015; los nacimientos en el país llevan décadas cayendo en picada.
El gobierno de Xi Jinping ha implementado todo tipo de medidas para revertir la negativa tendencia demográfica. Desde 2021 permite a sus ciudadanos tener un tercer hijo, impulsó políticas para ayudar a las mujeres en edad fértil a dar a luz, deducciones fiscales, licencias de maternidad más largas y subsidios de vivienda.
Pero, más allá de que muchas no se han implementado por financiación insuficiente y a la falta de motivación de los gobiernos locales, no han generado gran entusiasmo a la población.
Muchos alegaron la tendencia a la baja natalidad a los altos gastos que supone la crianza (cuidados del niño, educación y salud) como a la prioridad que se da a la carrera laboral.
Además, la economía no está en su mejor momento. La misma Oficina Nacional de Estadística (ONE) registró en 2023 uno de sus peores crecimientos en más de tres décadas. El producto interior bruto de la segunda economía mundial aumentó un 5,2% hasta los 126 billones de yuanes (17,6 billones de dólares). Si bien la cifra mejora el 3% registrado en 2022, es el peor resultado de la economía china desde 1990 sin tener en cuenta los años de la pandemia.
En esa línea, el desempleo juvenil alcanzó niveles récord (en mayo del año pasado rozó el 20%), los salarios de muchos trabajadores administrativos cayeron y se intensificó una crisis en el sector inmobiliario.
He Dan, director del Centro de Investigación sobre Población y Desarrollo de China enfatizó la necesidad de una “reforma política sistemática” en conversación con Global Times.
“Proporcionar subsidios a las personas que cuidan a los recién nacidos, con el objetivo de fomentar el apoyo intergeneracional y la ayuda entre los miembros de la familia, y fortalecer la capacitación y orientación sobre la paternidad científica”.
“Un sistema de apoyo a los servicios familiares para todo el ciclo de vida podrá aliviar la ansiedad y el estrés relacionados con el parto y brindar apoyo integral a los servicios de salud reproductiva, servicios matrimoniales y de relaciones, servicios de cuidado infantil, entre otros”.