Más diagnósticos de Asperger: la nueva mirada sobre la neurodiversidad
Cada 18 de febrero se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Asperger, una fecha que coincide con el nacimiento del pediatra austríaco Hans Asperger y que invita a reflexionar sobre cómo evolucionó la comprensión social y médica de las personas dentro del espectro autista.
Lo que hace algunos años era visto como “rareza” o excentricidad, hoy forma parte de un concepto más amplio: la neurodiversidad. Actualmente el Asperger se incluye dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA), y los especialistas coinciden en que no se trata de una enfermedad, sino de una condición del neurodesarrollo que acompaña a la persona durante toda su vida.
Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente 1 de cada 100 niños se encuentra dentro del espectro. La cifra, advierten, puede variar entre estudios, pero existe consenso en que los diagnósticos han aumentado en los últimos años, en gran parte por mejores herramientas de detección, mayor información disponible y una reducción del estigma.
En Argentina, datos de la Agencia Nacional de Discapacidad registran más de 114 mil personas certificadas con TEA, con fuerte concentración en el área metropolitana, aunque los expertos señalan que el número real podría ser mayor debido a subdiagnósticos, especialmente en mujeres y en adultos.
“La mirada cambió muchísimo. Hoy entendemos que hablamos de personas con una manera distinta de procesar la información, comunicarse y vincularse. No es falta de interés ni mala educación”, explica la Dra. Daniela Sosa, neuróloga de DIM Centros de Salud. “Muchos adultos llegan al consultorio después de que un hijo recibe el diagnóstico y recién entonces logran ponerle nombre a experiencias que tuvieron toda su vida”.
Del estereotipo al reconocimiento del talento
La cultura popular ayudó a visibilizar el tema. Personajes como Sheldon Cooper en The Big Bang Theory o figuras públicas como Greta Thunberg y Elon Musk hablaron abiertamente de su diagnóstico, mostrando que es posible desarrollar carreras exitosas y tener un enorme impacto social.
Sin embargo, los especialistas advierten que la romantización también puede ser un riesgo. No todas las personas del espectro tienen habilidades extraordinarias y muchas necesitan apoyos concretos para la vida diaria, la educación o el trabajo.
Por qué hay más diagnósticos
El incremento en los casos detectados no implica necesariamente que haya más personas con la condición, sino que sabemos buscar mejor. Las evaluaciones son más precisas, las familias consultan antes y los equipos de salud y educación cuentan con mayor capacitación.
Además, cada vez se reconoce más que en mujeres puede manifestarse de manera diferente, con estrategias de camuflaje social que retrasan la identificación.
El desafío que sigue: inclusión real
Para la Dra. Sosa, el gran paso pendiente es social. “El diagnóstico es importante, pero lo más importante es qué hacemos con esa información. Necesitamos entornos educativos, laborales y comunitarios que comprendan y acompañen”.
Hablar de Asperger hoy implica dejar atrás la idea de adaptación forzada y avanzar hacia propuestas que respeten las diferencias, promuevan autonomía y garanticen oportunidades.
