Nicolás Maduro

“Principio de revelación”: Milei respaldó el fin del régimen de Maduro y marcó postura

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En un mensaje de alto voltaje político e institucional, el presidente de la Argentina, Javier Milei, se pronunció sobre lo que definió como el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte del ejército de Estados Unidos, y calificó el hecho como un punto de inflexión histórico para la región. Bajo el título de “Principio de Revelación”, el mandatario argentino celebró lo que consideró la caída de un “dictador narcoterrorista” y afirmó que la Argentina está dispuesta a colaborar en una transición hacia una Venezuela “libre, democrática y próspera”.

La declaración, difundida públicamente, expone con claridad la posición del Gobierno argentino frente al conflicto venezolano y consolida un alineamiento discursivo explícito en materia de política exterior, con implicancias políticas, diplomáticas y económicas a nivel regional.

“Principio de revelación”: democracia, libertad y una lectura binaria del escenario político

En su mensaje, Milei planteó que el acontecimiento permite identificar con claridad las posiciones de dirigentes y formadores de opinión frente a lo que definió como una disputa entre valores irreconciliables. “En días históricos como el de hoy podemos ver realmente de qué están hechos algunos dirigentes y formadores de opinión”, sostuvo el Presidente.

El mandatario estableció una división tajante entre dos campos. Por un lado, ubicó a quienes defienden “la democracia, la vida, la libertad y la propiedad”, valores que —según afirmó— muchos dicen defender solo cuando les resulta conveniente. En contraposición, señaló a quienes considera “cómplices de una dictadura narcoterrorista y sangrienta”, a la que atribuyó haber sido “un cáncer para nuestra región”, vinculándola con el denominado Socialismo del Siglo XXI y sus consecuencias de “miseria y muerte”.

Aquí no hay medias tintas ni grises. Se está del lado del BIEN, o se está del lado del MAL”, afirmó Milei, y agregó que quienes no defiendan “con uñas y dientes la causa de la libertad” pasan a formar parte del problema y no de la solución.

Venezuela, transición política y rol de la Argentina

En uno de los tramos más relevantes del pronunciamiento, el Presidente argentino expresó de manera explícita su respaldo al desenlace que describió y su proyección hacia el futuro institucional de Venezuela. “Celebramos la caída del dictador narcoterrorista Maduro”, afirmó.

Además, Milei sostuvo que la Argentina está lista para ayudar en la transición hacia una Venezuela libre, democrática y próspera, lo que introduce un componente activo de política exterior en el discurso presidencial. Si bien no se detallaron mecanismos ni alcances de esa eventual colaboración, la afirmación implica una toma de posición concreta frente a un proceso de reconfiguración política regional.

El mensaje concluyó con una consigna que se ha convertido en marca identitaria del oficialismo: “Viva la libertad, carajo”, reforzando el tono ideológico y confrontativo del pronunciamiento.

Impacto político e institucional del mensaje presidencial

La declaración de Milei no solo fija postura sobre la situación en Venezuela, sino que también interpela al sistema político y al debate público regional. La definición binaria entre democracia y dictadura, bien y mal, consolida una narrativa que trasciende lo diplomático y se inscribe en una visión ideológica del orden regional.

En términos institucionales, el mensaje anticipa posibles reacciones y tensiones en el plano internacional, al tiempo que refuerza el posicionamiento del Gobierno argentino en defensa explícita de la libertad económica y política como eje rector de su política exterior.

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Milei viajó al Nobel de la Paz y reforzó su alineamiento con la oposición venezolana

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Milei participó en la entrega del Nobel de la Paz a María Corina Machado en plena tensión geopolítica entre Estados Unidos y el régimen de Maduro

En un contexto de creciente presión internacional sobre Venezuela, el presidente Javier Milei viajó este miércoles a Oslo para asistir a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado. La presencia del mandatario argentino coincide con la ofensiva declarada por Donald Trump contra Nicolás Maduro y constituye un gesto político que refuerza el alineamiento de la Casa Rosada con la estrategia de Washington en torno al conflicto venezolano.

Un viaje político al centro de la tensión global

El Presidente llegó a Noruega al mediodía, acompañado por una delegación reducida integrada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. El objetivo inmediato fue participar de la ceremonia del Nobel en el Ayuntamiento de Oslo, donde Machado —la figura opositora más relevante frente al régimen venezolano— fue distinguida.

La secuencia internacional ofrece una lectura clara: mientras Donald Trump afirma que Maduro “tiene los días contados”, Milei se posiciona públicamente junto a la principal referente de la oposición venezolana, actualmente en la clandestinidad desde agosto de 2024, cuando el régimen intensificó las órdenes de captura contra miembros de su movimiento político.

Este gesto diplomático se enmarca en una sintonía declarada entre Buenos Aires y Washington. Tanto Milei como Trump comparten una lectura geopolítica que identifica al gobierno venezolano como un aliado estratégico de China, Rusia, Irán y Corea del Norte, con repercusiones directas en la seguridad regional.

Tras la ceremonia, Milei mantendrá reuniones bilaterales con el rey Harald V y el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, con foco en la relación diplomática entre Argentina y Noruega.

María Corina Machado: clandestinidad, persecución y un premio recibido en ausencia

Si bien se especuló con un encuentro entre Milei, María Corina Machado y el presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, esto quedó descartado horas antes del evento. Machado no asistió al acto debido a su situación de clandestinidad.

Erik Aasheim, portavoz del Comité del Nobel Noruego, había relativizado su presencia, al señalar que “hay expectativas”, pero destacando la dificultad logística para que la dirigente viajara desde Caracas.

Machado, finalmente, envió un mensaje afirmando que está “en camino ahora” y que llegará a Oslo “entre la noche del miércoles y la mañana del jueves”. Agregó que el reconocimiento “es un premio para todos los venezolanos” y que espera reencontrarse con su familia “después de dos años”.

La dirigente fue forzada a la clandestinidad tras ser acusada —sin evidencia presentada— de conspirar contra Maduro. Según los datos difundidos, escapará y regresará protegida por su inmunidad internacional, evitando así ser capturada por el aparato represivo venezolano.

Además del mandatario argentino, asistieron los presidentes José Mulino (Panamá), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y Edmundo González Urrutia, presidente electo de Venezuela. Todos forman parte del bloque regional que respalda la transición democrática en Venezuela y adhieren a los lineamientos de la Estrategia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, donde la situación venezolana es considerada un tema prioritario.

Impacto diplomático y proyección de la crisis venezolana

La presencia conjunta de Milei, Mulino, Noboa y Peña en Oslo refleja un alineamiento hemisférico frente al régimen de Maduro. La región vive un momento de máxima tensión: Estados Unidos fortaleció su presión diplomática con el apoyo explícito de Trump, mientras Venezuela sostiene alianzas estratégicas con países como Rusia, China e Irán, que le proveen asistencia financiera, tecnológica y militar.

Para los analistas internacionales, el rol de María Corina Machado es central. Su liderazgo articuló la resistencia civil y política más amplia de la última década, convirtiéndose en un símbolo de presión global sobre el régimen de Caracas. El reconocimiento del Comité del Nobel no solo legitima esa posición, sino que amplifica la presión sobre la permanencia de Maduro en el poder.

En este marco, el equipo político de Machado desmintió cualquier insinuación de que la dirigente no regresaría a Venezuela tras el viaje a Oslo. Magalli Meda, ex vocera de su campaña, respondió que pensar en su exilio sería “como decirle a una madre que va a dejar de querer a sus hijos”.

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Venezuela y EEUU: suspenso, con el dedo en el gatillo

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Escribe Humberto Márquez / Inter Press Service – Un clima de suspenso vive el Caribe, atento a un posible ataque sobre Venezuela de la poderosa fuerza aeronaval que Estados Unidos ha desplegado en ese mar, y cuyo objetivo más preciado es la caída del presidente venezolano Nicolás Maduro.

“Los días de Maduro como presidente están contados”, dijo el mandatario estadounidense Donald Trump en el programa “60 minutos” de la televisora CBS el 2 de noviembre. Exactamente un mes después, a la pregunta de un periodista sobre si su par venezolano se iría del poder, respondió: “Lo hará”.

A finales de noviembre, mientras Washington acumulaba fuerzas y cañones apuntando a Caracas, hubo una llamada entre ambos gobernantes, en la que se juntaron amenazas y propuestas, según medios estadounidenses. Trump ha sido evasivo. Maduro dijo que fue una conversación “respetuosa, y hasta cordial”.

Así, permanece abierto y al mismo tiempo envuelto en el misterio el abanico de opciones, en cuyos extremos aparecen o una invasión en toda regla a Venezuela, o el retiro de la flota estadounidense, como inicio o conclusión de una negociación.

“No creo en la invasión, aunque puede haber bombardeos. Lo más probable -no digo que sea inmediato, puede que tarde un poquito más- es que esto termine en una negociación entre Estados Unidos y Venezuela”, dijo a IPS Phil Gunson, analista sénior para la región andina de la organización International Crisis Group.

Basado en Caracas desde hace dos décadas, Gunson observa que “la fuerza desplegada por Washington no es solamente para Venezuela; es parte de una reorientación de la política exterior de Estados Unidos, con mayor énfasis en el hemisferio occidental y principalmente en la cuenca del Caribe”.

El 5 de diciembre la Casa Blanca publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, en la que desempolva y le da un toque Trump a la Doctrina Monroe, que se formuló hace dos siglos bajo la consigna “América para los americanos», y con la cual reivindica el papel de hegemón hemisférico que se atribuye.

“Lo que busca Trump es que Estados Unidos vuelva a ser el país que determine lo que sucede en su patio trasero cercano”, comentó Gunson, cuya organización tiene su sede central en Bruselas y se enfoca en el análisis y diseño de políticas para prevención de conflictos.

El portaviones Gerald Ford, considerado el más moderno y poderoso del mundo, se desplaza por el Caribe como parte de la flota estadounidense que podría atacar objetivos en Venezuela, Colombia y México. Para expertos militares, su presencia es la demostración de que Washington persigue objetivos geopolíticos mucho más allá de simplemente frenar el tráfico de drogas a través de ese mar. Imagen: US Navy

Portaviones contra lanchas

La fuerza en el Caribe es la mayor desplegada en el área en seis décadas: el poderoso portaviones Gerald Ford, 20 navíos de guerra, decenas de aeronaves de última generación, 15 000 efectivos, reapertura de una base militar en Puerto Rico e instalación de radares en Trinidad y Tobago, vecino hostil de Caracas.

Desde el 2 de septiembre esa fuerza ha liquidado, en el Caribe y el Pacífico oriental, a 23 embarcaciones sindicadas de transportar drogas, y dado muerte a un total de 87 ocupantes, exhibiendo capacidad de alcanzar cualquier blanco en los países que ha puesto en su diana: Venezuela, Colombia y México.

Entre sus argumentos, Trump ha dicho que con cada lancha abatida se eliminó la droga que pudo matar a 25 000 estadounidenses.

Por sobredosis de drogas murieron el año pasado en Estados Unidos 80 391 personas, según sus autoridades de salud. El fentanilo, la droga más mortífera, se asegura que no llega a suelo estadounidense desde el Caribe o Venezuela, sino a través de la frontera con México, donde mafias la elaboran con insumos provenientes de China.

El presidente Nicolás Maduro en una marcha con militares, con su esposa Cilia Flores a su derecha y los ministros de Interior y Defensa, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, a su izquierda. Estados Unidos ofrece millonarias recompensas por la captura de Maduro, Cabello y Padrino, y demanda que el gobernante venezolano debe abandonar el poder para dar paso a una transición. Imagen: Presidencia de Venezuela

Maduro: Se busca

La salida del poder de Maduro aparece como un gran objetivo. Washington lo acusa de ilegítimo por robar la elección presidencial de julio de 2024, que ganó su contendor Edmundo González según la oposición, y de dirigir un narcotraficante “Cartel de los Soles”, ofreciendo una recompensa de 50 millones de dólares por su captura.

Pero, dentro de su política de “paz a través de la fuerza”, Trump envía señales contradictorias acerca de si se dispone a atacar o solo exhibe los cañones para lograr los objetivos con presión y sin desatar el infierno de bombas y misiles.

“Todavía hay mucha incertidumbre y no veo claridad por parte del gobierno de Trump sobre cómo proceder”, dijo a IPS Mariano de Alba, investigador asociado del británico Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, dedicado al estudio de la política internacional y de defensa.

Las alternativas más probables, señaló De Alba a IPS desde Londres, “son ataques quirúrgicos, bien sea contra instalaciones vinculadas al narcotráfico o a las fuerzas armadas, o un acuerdo puntual”.

En la hipótesis de un acuerdo “el régimen de Maduro hace algunas concesiones importantes sobre las prioridades de Trump -inmigrantes ilegales, narcotráfico y recursos naturales- y eso le permite permanecer en el poder, y a Trump vender internamente el despliegue como un éxito”, observó el analista.

“Veo muy claro que sigue habiendo escepticismo en la Casa Blanca sobre una gran operación militar en Venezuela, por los riesgos que supone y, adicionalmente, internamente se le está complicando el despliegue al presidente con acusaciones incluso de congresistas republicanos de posibles crímenes de guerra”, agregó.

El legislativo Congreso estadounidense examina si sus mandos militares incurrieron en esos crímenes al rematar a sobrevivientes en las “narcolanchas” abatidas, y el tema ya se inscribió en la aguda confrontación entre Trump y el partido Republicano, que lo apoya, y el opositor Demócrata, abiertamente reticente a una nueva aventura bélica.

Según analistas militares, la fuerza desplegada es insuficiente para invadir a un país como Venezuela, de 916 000 kilómetros cuadrados y 29 millones de habitantes.

Pero, por otra parte, es demasiada fuerza para hundir un puñado de pequeñas embarcaciones, la operación con la que se justificó el inicio del despliegue, en agosto, lo que convence a muchos de que el objetivo final es la cabeza de Maduro.

Algunos vendedores ambulantes ofrecen algunas mercancías a los peatones en un céntrico bulevar de Caracas. La economía informal va de la mano con la pobreza en Venezuela, en la que está sumida más de 70 por ciento de su población, asediada por imparables inflación y depreciación de su moneda, preocupaciones cotidianas mientras avanza la amenaza de un ataque estadounidense. Imagen: Tairy Gamboa / Caleidoscopio Humano

Venezuela, absorta en su pobreza

En Venezuela, entretanto, al cabo de una polarización política que va con el siglo, décadas de devastación económica, crisis humanitaria y migración de la cuarta parte de su población, la vida continúa entre la incertidumbre, la expectación o el desdén por una posible confrontación con la mayor potencia del planeta.

El gobierno ha hecho toda suerte de aprestos de defensa, desde activar sistemas antiaéreos Pantsir F-1, misiles Buk-M2E y los más ligeros Igla-S, todos rusos, hasta entregar fusiles a civiles sexagenarios que así se estrenan como milicianos.

Con discursos, marchas y declaraciones, el gobierno y su Partido Socialista Unido (Psuv), aseguran que la población está en alerta y dispuesta a combatir si se produce un ataque o una invasión y, para este último caso, se ha desempolvado la vieja tesis guerrillera de activar una “guerra popular prolongada”.

Pero muchos ciudadanos de a pie, en Caracas y en los estados, se muestran inmersos en otras preocupaciones, como la inflación más alta del mundo -535 % este año según Steve Hanke, docente de Economía en la estadounidense Universidad John Hopkins- y la imparable devaluación de su moneda, el bolívar, frente al dólar.

“No puedo hacer compras nerviosas por si vienen los marines”, dice a IPS Josefina, repostera, 39 años, dos hijos, y quien vive en el sector obrero Alta Vista, en el oeste de Caracas. “Puede que tenga nervios, pero en nuestro barrio no abunda la plata para hacer compras”, añade entre risas.

El Estudio de las Condiciones de Vida de los venezolanos, que realiza la caraqueña Universidad Católica Andrés Bello, muestra que ya en 2024, antes de la confiscatoria devaluación de este año, 73 % de los hogares estaba en la pobreza por ingresos insuficientes para satisfacer sus necesidades elementales.

Civiles en una práctica de tiro, entrenando como nuevos integrantes de la Milicia Bolivariana que se suma a las fuerzas regulares en tareas de defensa en Venezuela. El país sudamericano ha puesto en alerta a sus fuerzas armadas, entregó armas a civiles y el gobierno anunció que en caso de invasión pasará a la lucha armada y desarrollará una guerra popular prolongada. Imagen: VTV

Visiones del desenlace

La política de Trump es apoyada por la principal líder opositora y Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, y por sus seguidores, mientras que otros grupos de oposición rechazan que haya posibles ataques, y más aún una abierta invasión.

Gabriel, mecánico de 45 años, habitante de Petare, populosa barriada al este de la capital, dijo a IPS que “hay gente opositora que desea una invasión, pero muchos no la queremos, aunque no estemos de acuerdo con Maduro y como tiene al país. Hasta habría que pelear, la patria es la patria”.

Mientras, siguen apretándose tuercas: días antes de comenzar la temporada navideña y de vacaciones colectivas, Trump declaró que “el espacio aéreo venezolano puede considerarse cerrado”, y media docena de aerolíneas de la región y de Europa han suspendido sus vuelos al país, ya considerablemente aislado en materia de comunicaciones, transporte y actividad financiera.

“Se le está amargando la vida a los venezolanos, no veo a corto plazo nada bueno para su población, se la aísla más del resto del mundo”, comentó Gunson. “Eso tiene un impacto en la economía, que empezaba a mostrar algunos signos de recuperación y ahora retrocede, incluso puede volver a la hiperinflación”, agregó.

En la hipótesis de una invasión “existe la posibilidad de un caos y un vacío de poder, una situación aún peor, incluso con elementos de las fuerzas armadas peleando entre ellos. Veo muy difícil que una intervención directa militar de Estados Unidos termine en un cambio pacífico, rápido y relativamente indoloro”, remarcó Gunson.

En cuanto a la confrontación entre gobernantes, para Gunson “si Trump se retira sin mayor trámite el resultado inmediato es que Maduro se fortalece, por lo menos dentro de la coalición gobernante: mostraría que enfrentó al imperio y venció”.

De Alba añadió el componente de la política interna de Estados Unidos, cuando está por empezar un año marcado por la elección de medio término al Congreso.

En Washington, “al menos de momento, la opinión pública está posicionándose en contra de la escalada, y con señalamientos muy fuertes, como posibles crímenes de guerra. No hay ánimo para una operación que ponga en riesgo a soldados estadounidenses”, apuntó De Alba.

Dado ese juego, en que Venezuela es ahora es una pieza en la lucha política estadounidense, De Alba cree que “se está inclinando la balanza para que Trump se mantenga en la opción de la presión militar y mediática, viendo si logra un eventual acuerdo que satisfaga sus intereses, y que podría incluir la salida del poder de Maduro, o no”.

Mientras se aguarda la decisión, en la horquilla de posibles acciones cabe insertar la frase acuñada en el siglo XIX por el mariscal prusiano Helmut von Moltke: “Ningún plan, por bueno que sea, sobrevive al contacto con el enemigo”.

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Venezuela dice que sus Fuerzas Armadas listas para responder a quien se “atreva a agredir”

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Venezuela endurece su postura ante Estados Unidos y afirma que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) está lista para una “respuesta contundente”

En medio del despliegue aeronaval estadounidense en el mar Caribe, el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, aseguró que la FANB está “más que preparada” para defender la integridad territorial. Las declaraciones profundizan la tensión bilateral que Caracas interpreta como un intento de propiciar un cambio de régimen y consolidan un discurso interno basado en la “resistencia activa prolongada”.

Un clima de máxima alerta: Venezuela denuncia una “agresión ilegal” y refuerza su estructura militar

En una transmisión del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, sostuvo que la FANB alcanza hoy un nivel de cohesión y preparación sin precedentes.
“Una Fuerza Armada, hoy más que nunca, cohesionada, unida al pueblo… más preparada para dar una respuesta contundente a aquel que se atreva a agredir la integridad de la patria”, afirmó.

El mensaje se enmarca en la percepción venezolana de que el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe constituye una maniobra de presión orientada a “propiciar un cambio de régimen”. Padrino aseguró que, “bajo el liderazgo” del presidente Nicolás Maduro, el país “se va a defender cuando sea necesario”.

La postura oficial se endurece luego de que Maduro calificara como “desproporcionada, innecesaria e ilegal” la presencia militar estadounidense, “a la luz de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional”.

En paralelo, el Gobierno venezolano ordenó a los cuerpos policiales estudiar —en teoría y práctica— la doctrina de “resistencia popular prolongada” y las “formas de lucha armada popular, militar y policial”, al tiempo que exigió a cada institución del país un “plan de ofensiva permanente”.

Cabello refuerza la línea dura: “Es una revolución pacífica, pero no desarmada”

El secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, apuntaló el discurso oficial al afirmar que Venezuela vive “una revolución pacífica, pero no desarmada”. Según dijo, Maduro ordenó hace meses una “resistencia activa prolongada”, compatible con la continuidad del trabajo diario, pero en estado de alerta permanente.

Cabello describió los últimos meses como “cuatro meses intensos de amenazas”, en referencia al inicio del despliegue militar estadounidense.
El dirigente acusó a Estados Unidos de ejercer “terrorismo psicológico” para intentar “doblegar por el miedo” a la FANB y a los ciudadanos.
“No nos podemos dejar arrinconar por nadie”, afirmó.

En ese clima, anticipó que Venezuela espera una “gran victoria” frente a la presión externa, aunque advirtió:
“El que se meta con Venezuela debe tener muy claro que no será una cosa de 48 horas, ni de tres días, ni de un mes”.

Cabello también hizo jurar a comandos bolivarianos su compromiso con “asegurar la defensa” del territorio y “derrotar al imperialismo”.

Movilización interna: 1.000 nuevos militares juramentados en medio del conflicto

Como parte del fortalecimiento institucional, 1.000 jóvenes militares, de entre 18 y 22 años, fueron juramentados este sábado. El acto fue encabezado por Javier Marcano Tábata, comandante general de la Guardia de Honor Presidencial (GHP) y director de la DGCIM.

La ceremonia confirmó el tono de resistencia:
“¿Juran ustedes mantener la libertad, la independencia y la integridad territorial? ¿Juran ustedes lealtad absoluta al presidente constitucional de Venezuela…?”, expresó Marcano Tábata, subrayando que el compromiso se da “cuando el imperialismo amenaza de manera ilegal, arbitraria, mentirosa”.

Para el Gobierno venezolano, el despliegue militar estadounidense —justificado por Washington como parte de operaciones contra el narcotráfico— representa un riesgo directo. Caracas insiste en que se trata de una “amenaza” orientada a un posible cambio de Gobierno.

Tensión sostenida y consolidación del discurso de defensa

La combinación de mensajes públicos de Padrino López, Cabello, Marcano Tábata y el propio Maduro deja en evidencia un proceso de movilización institucional con tres vectores principales. Reforzar la cohesión interna de la FANB como columna vertebral del Estado. Instalar la narrativa de “resistencia prolongada” ante cualquier amenaza externa. Aumentar la preparación operativa, con incorporación de jóvenes militares y entrenamiento específico.

    El Gobierno venezolano apuesta a presentar cada movimiento militar estadounidense como parte de una escalada. A su vez, impulsa un discurso que amalgama identidad nacional, lealtad interna y legitimidad institucional.

    El tablero geopolítico del Caribe ingresa, así, en una fase más sensible, donde cada gesto diplomático o militar se interpreta como señal de escalamiento. Venezuela asegura estar lista para “una respuesta contundente”. Estados Unidos sostiene su despliegue. Las próximas semanas serán clave para medir si la tensión continúa en el plano discursivo o escala hacia un escenario más complejo.

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    Estados Unidos interceptó embarcación con drogas en el Caribe: Trump acusa a Venezuela

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    El presidente Donald Trump anunció que fuerzas militares estadounidenses destruyeron un barco cargado de drogas en el Caribe, procedente de Venezuela. La operación, confirmada también por el secretario de Estado, se produce en un contexto de máxima tensión con el régimen de Nicolás Maduro y marca una nueva fase en la ofensiva norteamericana contra el narcotráfico regional.

    El martes 2 de septiembre, el presidente de Estados Unidos Donald Trump reveló en la Casa Blanca que las fuerzas armadas de su país llevaron adelante una operación naval en el Caribe sur que culminó con la destrucción de una embarcación vinculada al narcotráfico internacional.

    “Acabamos de disparar a un barco que transportaba drogas. Sucedió hace sólo unos momentos. Estas vinieron desde Venezuela y están viniendo muy fuertemente desde allí. Lo hemos eliminado”, declaró Trump en el Despacho Oval, en un mensaje que rápidamente tomó relevancia global.

    El mandatario destacó la labor del jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, quien le informó sobre el desarrollo de la misión. En paralelo, el secretario de Estado Marco Rubio comunicó en su cuenta oficial de X que se trató de un “ataque letal contra una embarcación de drogas que había salido de Venezuela y era operada por una organización narcoterrorista designada por Estados Unidos”.

    Según fuentes de la administración norteamericana, la operación forma parte del despliegue de buques de guerra en el Caribe anunciado semanas atrás y constituye una de las medidas más directas contra las estructuras de narcotráfico que Washington vincula con el régimen de Nicolás Maduro.

    Escalada diplomática y militar entre Washington y Caracas

    El anuncio se inscribe en una escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela. Maduro había decretado recientemente un estado de “máxima preparación” frente a lo que calificó como “amenazas militares” del Pentágono.

    La Casa Blanca acusa desde hace años al líder venezolano de liderar una red internacional de narcotráfico con ramificaciones en el Caribe y Centroamérica. La administración Trump había reforzado estas denuncias en el último mes con un mayor despliegue naval en la región, aunque hasta ahora las acciones militares se habían limitado a tareas de patrullaje y control.

    Analistas consideran que este operativo marca un punto de inflexión en la estrategia: ya no se trata de disuasión, sino de una acción directa con resultado letal contra un objetivo marítimo presuntamente vinculado a la “narcopolítica” venezolana.

    Caracas, por su parte, no descartó respuestas diplomáticas y denunció una “provocación imperialista” destinada a justificar una intervención mayor.

    Narcotráfico, elecciones y el tablero internacional

    La noticia no solo tiene consecuencias en el plano bilateral, sino también en la política interna de Estados Unidos y en la dinámica regional.

    • Para Trump, el operativo refuerza su narrativa electoral de mano dura contra el narcotráfico y contra gobiernos que considera “hostiles” en América Latina.
    • Para Venezuela, supone un golpe simbólico que podría profundizar el aislamiento internacional y justificar nuevas sanciones económicas.
    • En la región, el episodio incrementa la presión sobre países del Caribe y Sudamérica que funcionan como corredores de tránsito de drogas hacia el mercado estadounidense.

    El momento coincide además con un frente de tensión paralelo entre Washington y Moscú. El propio Trump manifestó su “decepción” con Vladimir Putin tras la cumbre de Alaska, mientras que Rusia intenta recomponer el diálogo diplomático sobre la guerra en Ucrania en coordinación con China.

    En ese tablero global, el endurecimiento de la Casa Blanca frente a Maduro envía una señal estratégica tanto a sus aliados europeos como a sus rivales internacionales: Estados Unidos está dispuesto a pasar de la retórica a la acción concreta en materia de seguridad regional.

    Entre la disuasión y el riesgo de escalada

    El desenlace de este operativo plantea escenarios diversos:

    • En el corto plazo, Estados Unidos buscará consolidar un efecto disuasivo frente a las redes de narcotráfico y reforzar la narrativa electoral de Trump.
    • En el mediano plazo, la reacción de Caracas será determinante. Un endurecimiento de Maduro podría derivar en más sanciones o incluso en incidentes militares.
    • A nivel regional, el episodio puede activar un debate sobre la soberanía marítima y el rol de las fuerzas estadounidenses en aguas cercanas a países latinoamericanos.

    En cualquier caso, la operación confirma que la relación entre Washington y Caracas entra en una fase de máxima tensión, con el narcotráfico como eje visible y con un trasfondo geopolítico que involucra a Rusia, China y el conflicto en Ucrania.

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