OKULOVICH

El lado “B” de Okulovich: “Ojalá el precio de exportación del té se fijara como el de la soja”

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Mientras se prepara para la sexta fecha del Turismo Carretera en Posadas que lo tendrá nuevamente como el crédito local (su mejor carrera en el Rosamonte fue en 2014 cuando venía segundo y un desperfecto lo obligó a abandonar), Carlitos Okulovich, se dedica también a co-gerenciar la empresa familiar.

Don Basilio crece y el año pasado desplazó a Casa Fuentes como la principal exportadora de té de Misiones o de la Argentina, que es lo mismo. El dato “pega más” si se tiene en cuenta que el principal comprador del té argentino es Estados Unidos. ¿Y cuál es el país que más té le vende al país hoy liderado por Donald Trump? Acá viene lo más destacable. Argentina (o Misiones) es el principal vendedor de té a ese mercado, seguido por China y la India.

A los 32 años Carlitos Okulovich busca relanzar su carrera como piloto de alta competencia, esa que tuvo su punto más alto con el título en la Clase 3 del Turismo Nacional en 2010 y que nunca logró trasladar a la máxima categoría de los “fierros” en la Argentina, el Turismo Carretera.

El miércoles, después de presentar la carrera en una conferencia en el ministerio de Turismo, Carlitos Okulovich visitó la redacción de Economis para hablar un poco de “fierros” y otro poco de la actividad en la empresa que fundó su bisabuelo Basilio, que llegó de Rusia con una mano atrás y otra adelante, como la mayoría de los inmigrantes europeos.

“Una tía nos contó que en los comienzos tenían que dormir en los árboles, no había casas aún, estaba la parcela asignada, y así se cuidaban de los yaguaretés y otros animales”, comentó.

Durante la charla, el obereño demostró que además de los fierros es un apasionado por el té, al igual que su hermana Carolina, que junto a Carlitos es el otro puntal del papá Carlos en Don Basilio. “Nosotros nos criamos en un secadero. Yo armaba secaderos para jugar”, recuerda.

Se nota que le gusta ayudar a hacer crecer la empresa que fundó su tatarabuelo, y que no lo vive como una obligación que lo aleja de sus otras pasiones.

“El año que pasó fue más difícil de lo que pensábamos, pero nosotros hicimos muchas inversiones, así que hay que ir para adelante”, aseguró.

Se refiere al primer año del nuevo gobierno, que arrancó con una devaluación y una quita de retenciones que hacía pensar en un año próspero para los exportadores de té misioneros. Pero al final la realidad demostró lo contrario.

“El dólar del año pasado a este bajó, terminamos con un dólar más bajo que el año anterior, pero con toda la inflación de sueldos, de todo, los insumos, el combustible que fue subiendo, la verdad que fue un año que fuimos para atrás, la realidad es esa”, dispara.

También cuenta que los compradores de afuera, cada vez que ven que los argentinos obtienen una ventaja como puede ser la quita de retenciones o el mejor tipo de cambio, buscan que esa diferencia se traslade a una rebaja en el precio.

¿Además del retraso cambiario y la suba de los costos internos, los importadores pagaron menos por el té misionero?

Lo que pasó en el primer momento, el primer año de este Gobierno cuando el dólar se disparó, es que (los compradores) ya tenían la excusa para bajar el precio (que pagan a los exportadores misioneros).

Te referís al comprador de afuera, que tiene la excusa para pagar menos.

El comprador de afuera si, pasa lo de siempre, ellos están al tanto de todo lo que pasa en la Argentina. Hoy estamos haciendo esta nota y mañana los compradores de afuera la leen. Hoy por hoy no se puede esconder nada. Cuando se disparó el dólar nosotros queríamos mantener los precios (del té exportado) y te decían: “No, pero ahora a ustedes le subieron el dólar”. Es una pelea constante.

¿El té entonces no tiene un valor internacional fijo como la soja, el petróleo o la mayoría de las materias primas?

Ojalá fuera así, así evitaríamos el tema de la pelea, pero no. Ellos tienen gente dedicada a estudiar los mercados de las situaciones de los lugares donde compran y salen a mirar los precios. Imaginate que son las empresas más grandes del mundo, estamos hablando de Unilever, de Nestlé, empresas de primer mundo que tiene gente muy preparada en cada área y son los que vienen a comprar. La verdad que es lindo, pero es difícil, como todo. Ojalá el té tuviera un precio internacional como la soja.

¿Son muy exigentes los importadores de té?

Sí, claro. El año pasado hubo muchas exigencias de afuera, en cuanto a la calidad del producto, a la inocuidad del producto, que al principio no superábamos los estándares mínimos que requerían en los laboratorios. Hubo que hacer una limpieza manual de los teales, prácticamente eran 40 ó 50 personas recorriendo a mano los teales antes de cosechar, ese es un costo que se asumió después de los contratos, se pagó, se logró cumplir con lo pactado. Pero la verdad que fue todo costo y eso confluyó en un un año malo.

¿Qué rol tenés en la empresa?

Hoy estoy en una oficina en particular, donde se hace pago de proveedores, pago de yerba, pago de té, también de insumos de la empresa. Controlamos y se firman los cheques, se le ve la cara a cada proveedor, se charla de la calidad, nosotros tenemos informes todos los días de lo que se recibe en los secaderos y cuando vienen a cobrar. Si hay que charlar algo, si hay que ajustar algo y eso se hace una vez a la semana. Ese es el día más importante que tengo allá en la oficina. El resto de los días trato de recorrer la fábrica y estar también con papá.

¿Qué podés decir sobre los precios a los productores? Ahí ustedes son siempre los malos de la película.

Creo que en el caso nuestro, no puedo hablar de otros, la empresa lleva más de 50 años y toda la vida mantuvimos los mismos proveedores. Hay muchos que vienen desde hace 50 años trabajando con nosotros y siempre se pagó lo mejor que se pudo pagar y se tiene que pagar bien. Nosotros lo que más queremos es que nuestros colonos estén bien y tengan los mejores vehículos, a la gente en blanco, que tengan todo como lo tienen que tener y pagamos. Muchas veces hablan, los que más se escuchan, hay gente que no tiene ni siquiera un empleado y si lo  tienen no lo deben tener en blanco, nos duele a veces tener que escucharlos que le den tanto espacio a las críticas que sabemos de dónde vienen y lo que hacen.

¿En tu rol vos tenés contacto permanente con el productor?

Totalmente, yo creo que si te parás en la puerta de nuestra empresa y le preguntás uno por uno cómo están, están muy bien, tratamos de que estén mejor todavía, siempre charlando y negociando, saben dónde estamos sentados, van a la oficina y nos encuentran. Estamos todos los días trabajando, no haciendo otra cosa. Es un momento difícil, pero difícil para toda la cadena, no sólo para el colono. Obviamente que es el colono el que más lo siente porque vive más al día, nosotros tratamos por eso de mantenerlos bien. Pero hay que mantener toda una estructura que tiene un costo muy alto, financiero, de trabajo. Porque realmente le damos de comer a mucha gente y no queremos que eso se corte tampoco.

¿Cuánta gente trabaja con ustedes?

Nosotros tenemos 300 empleados, directos, indirectos deben ser más de mil.

Esta semana salió el balance de Alto Paraná que es la industria más grande acá y tuvo pérdidas en el primer trimestre del año y creo que es la primera vez que tuvo pérdidas en un primer trimestre al menos en diez años ¿Cómo les fue a ustedes?

Nosotros estamos cerrando, acabamos de cerrar el balance. Pero seguramente que va a ser así también, nosotros encaramos muchas inversiones grandes con una expectativa. Pero hay que seguir adelante porque tratamos de mantener la gente, estructura.

¿En qué tipo de cosas encararon inversiones?

En estructura. En galpones, espacio físico para seguir aumentando la capacidad de producción, a veces hay que poner en la balanza si conviene seguir aumentando o mantener lo que tenés, seguir creciendo o quedarte. El espíritu de mi viejo es siempre seguir adelante y no tiene freno.

¿Cómo conciliás una actividad de alta competencia como el Turismo Carretera con tu actividad en la empresa familiar?

Trato de hacerlo de la mejor manera, el problema es el tiempo, el tiempo que uno tiene que dedicarle al automovilismo y dedicarle a lo otro. Por suerte todavía mi papá es joven y por eso estoy aprovechando hacer lo de automovilismo ahora porque él está en plena actividad y es la cabeza de la empresa hoy en día y nosotros, tanto mi hermana (Carolina), como yo lo acompañamos y tratamos de ir haciendo las cosas que él prácticamente no las quiere hacer.

Ficha personal

Edad: 32 años

Estado civil: Casado con Emilia, un hijo.

Deportes: Automovilismo y golf (fundó Las Camelias una de los 3 campos que tiene la provincia para este deporte)

Logros deportivos: 2010 campeón del Turismo Nacional  (en 2009 fue subcampeón). En 2012 fue 2º en el TC en San Luis, el único podio logrado por un misionero en la máxima categoría argentina.

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Carolina Okulovich: “Si no te levantás a las 7 y vas a trabajar, la cosa no funciona”

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A pesar de estudiar leyes, esta abogada egresada en la UADE siempre supo que lo suyo estaría vinculado a seguir los pasos de Don Basilio, quien llegó de Rusia en la primera parte del siglo pasado. “Me pareció importante estudiar leyes, pero ya sabía que iba a volver a Misiones y a trabajar en la empresa familiar”, cuenta en diálogo con Economis.

La semana pasada la Confederación Económica de Misiones (CEM) distinguió a media docena de emprendedores de la provincia y Okulovich fue una de las distinguidas. Cuando recibió el premio, la obereña tomó la palabra y empezó a hablar de la empresa familiar. Pero Gerardo Díaz Beltrán la interrumpió con amabilidad para pedirle: “Carolina, hablá de tu aporte, de lo que hiciste, porque te estamos distinguiendo por eso, por tus méritos”.

Díaz Beltrán se refería a “La Ruta del Té”, una proyecto impulsado por Carolina que busca emular a la ruta del vino y otros circuitos turísticos, destinado a promover entre los visitantes a la provincia –y entre sus propios habitantes- el mundo del cultivo, la cosecha y el consumo de la infusión. Carolina es la hija de Carlos Okulovich, nieto de Don Basilio y hoy a la cabeza de la empresa familiar que en 2016 desplazó a Casa Fuentes como la principal exportadora de té de la Argentina (Misiones produce el 95% de la infusión en el país).

“Registré la marca de La Ruta del Té, y hace dos años se empezó a poner en marcha con el proyecto de Las Camelias”, explicó. Se refiere a un predio que la familia reacondicionó, puso en valor una vieja fábrica de té donde hoy los visitantes pueden elaborar su propia marca, casi como un juego. Todo en el marco de un predio que incluye un espectacular campo de golf con un espléndido club house y que tiene, como marca distintiva, una vieja casita de madera, de más de 100 años, donde se puede ir a tomar el té y conocer muchos secretos de esa tradición. Es una casa que parece destinada a muchas postales de Misiones o fotos en las redes sociales subidas por los visitantes, en un futuro próximo.

La Ruta del Té se completa con visitas a las plantaciones y fábricas de Don Basilio. Pero sin dudas, el fuerte es la posibilidad de que cada turista pueda cosechar y realizar su propio té, personalizado. Es una apuesta a futuro, a un circuito que el día de mañana vaya incorporando a otros destinos turísticos, como chacras, otras fábricas, lugares para ir a tomar el té y degustar las delicias de la gastronomía legada por la inmigración centroeuropea que llegó a la provincia desde comienzos del siglo pasado, como el bisabuelo Don Basilio, que llegó de Rusia.

Como sus antepasados, Carolina se enfrenta hoy con desafíos y dificultades, y lo hace con la predisposición y el tesón heredado.

“Hoy estamos recibiendo turistas del exterior y de la Argentina. Ahora tenemos consultas de Australia, al proyecto de la ruta del té hay que darle empuje para que nos conozcan. El hecho de estar trabajando en Misiones hace que cueste más llegar a los medios nacionales, algunas veces han hablado de la ruta del té, con autorización y sin autorización. Pero todo suma y sirve para que nos conozcan.

-¿Están trabajando con el ministerio de Turismo local?

-El otro día recibimos la visita del ministro, José María Arrúa. Hace diez años que trabajamos en Las Camelias en el desarrollo turístico, me parece bueno hacerlo en conjunto con las autoridades. Recibimos turistas franceses que vinieron a hacer la ruta del té, después fuimos a La Cruz de Santa Ana, que es una inversión importante, un parque espléndido, pero en el restaurante no tenían para comer. Así que es bueno poder tener un diálogo para mejorar esas cosas.

-¿Qué es la ruta del té?

-La ruta del te surge a raíz de muchos cursos de sommelier en Buenos Aires y varios lugares de nuestro país. En el 2013 empecé a escuchar cómo hablaban del té argentino y a todo el mundo le preguntaba si conocían Misiones. ¿No saben cómo trabajamos?, les decía. Yo me crié frente a un secadero de té, vi toda la vida como se hace té y para nosotros es algo natural, pero no para los visitantes. Entonces, la idea es decir: por qué no abrir las puertas de nuestro trabajo y contar cómo trabajamos, qué hacemos, con qué certificaciones contamos. Y ahí surge hacer esto de la ruta del té.

-¿Y cómo van definiendo los contenidos de la propuesta?

-El tiempo nos va llevando a ver qué es lo mejor, que le interesa más al visitante. Armamos una fábrica en escala con deshechos de las fábricas grandes, donde el turista viene y cosecha la hoja, hace el proceso de elaboración. Viene el turista, recolecta la hoja, pone la hoja marchita, la enrula, la seca y se lleve su té.

-¿Y cómo se arreglan con los tiempos que lleva el proceso?

 -El té verde lo hacemos en el día, y el negro lo estoy haciendo, porque si no me sale el oolong, semi oxidado, un intermedio entre verde y negro (se lo llama té azul). Con el té negro el proceso es similar, la diferencia es oxidación. Ahora el curso lo estamos haciendo en dos días, con té verde y a la tardecita cosechamos para hacer el té negro, necesita un tiempo de marchitado determinado. Tenemos muchas opciones, el turista que no tiene mucho tiempo y quiere conocer en dos horas de qué se trata el té, cómo llega a nuestro país, recorren las plantas, la materia primara para elaborar, recorren esta fábrica que tenemos y hacen una degustación de los distintos tipos de té.

-Pero la ruta por ahora no es ruta, sino que es un único punto.

-No es una ruta con distintos puntos, pero aspiro a que lo sea. He invitado a otra personas que quieran participar, todos me prometen que se van a involucrar, me refiero a productores y a establecimientos que quieran, porque entiendo que el tema de entrar a una fábrica conlleva una responsabilidad. Por ahora, el hecho de que la ruta del té sea un emprendimiento privado hace que las decisiones sean más rápidas. La ruta del té es un camino de aprendizaje, descubrir cómo llega a nuestro país y cuál es el proceso que atraviesa.

-¿Y cómo llega el té a nuestro país?

-Hay varias historias. La que está más reconocida indica que en 1923 un cura que se llamaba Hijon Natiuk y tenía tres hermanos en Tres Capones trae el té en el doblez de su sotana, trae las semillas de camellia silensis. Se las da a los hermanso y comienzan a producir las primeras hectáreas en el año 30. En 1950 el té comienza a ser una plantación y con perspectivas más comerciales.

-¿Qué formación tenés?

-Soy abogada, recibida en la UADE. Me gusta la justicia, amo la carrera. Pero siempre supe que me iba a dedicar a la empresa familiar. Antes trabajé en otros lugares. En un estudio que asesoraba a empresas, se llama Enríquez y Asociados, en Beccar (Norte del Conurbano bonaerense). Asesorábamos a empresas e iba aprendiendo. Estaba recién recibida, la parte contable, financiera, siempre la abogacía está relacionada con todo eso, desde el punto de vista empresarial.

-¿Cúando empezaste a trabajar con la empresa familiar?

-Me vine a la empresa, igualmente desde que estudiaba colaboraba. En el año 2010 viajo con mi papá a vender té al exterior. Antes nos manejábamos con intermediarios, en ese año hubo crisis, como las que siempre hay, y yo hablaba inglés. Mi papá me pidió que lo acompañara y ahí fue cuando empecé a viajar con él y viajo todos los años. Ahora ya a viajes más concretos para desarrollar productos.

-¿Cómo lograron los exportadores misioneros ser más importantes en el mercado de Estados Unidos? 

-Bueno, Estados Unidos de por sí es un gran consumidor de té frío, es el color que tiene nuestro té en la taza lo que les gusta, uno de los motivos por los cuales nos eligen, porque se garantizan ese color, que es el que el consumidor quiere. El sabor del té lo podes manejar, como somos grandes proveedores par té frío. Para Europa todo se trabaja, ese mercado fue ganando volumen y nosotros fuimos desarrollando nuestras industrias. Argentina tiene la industria de té más tecnológica del mundo. Las industrias tealeras son las más tecnológicas del mundo, vas a una fábrica de té en Japón, donde los volúmenes son más chicos y no tiene la misma tecnología. En Argentina se desarrollan marchitadoras, enruladoras, es todo industria nacional, muchas de Misiones, empresas que hacen maquinarias para tipificación, son muy reconocidos afuera.

-¿Qué rol tenés en la empresa familiar?

-De todo, desde que entré no tengo un rol específico, estoy tratando de aprender. Estoy en todo, al lado de mi papá, trato de estar involucrada, en saber cómo está la situación en recursos humanos, materia prima, comercio exterior, voy a la fábrica. Si tenemos que presentar muestras a algún cliente, trabajo en eso y en la administración general. Al ser una empresa familiar, estoy muy cerca de mi padre, en las decisiones que hay que tomar.

-¿Nunca te planteaste quedarte en Buenos Aires tras recibirte?

-Me sirvió mucho vivir en Buenos Aires, aprendí mucho, pero no cambio por nada vivir acá.

-¿Te ves encabezando la empresa en el futuro?

-Mi padre es muy joven, y aprendés todos los días de él, cada vez uno se va involucrando más y siempre creo que lo primordial es que te respeten. Creo que la sucesión es fundamental, más en estas industrias, donde somos empresas familiares. Soy madre (tiene gemelos de 4 años) pero si no trabajamos, si no te levantás y no vas a trabajar, la cosa no funciona, no hay otra vuelta. Me sirve mucho aprender a entender las decisiones, saber cómo piensa el líder actual. Cuando uno es chico, entra y choca con el padre, pero con los años te das cuenta que todo tiene un por qué.

 

 

 

Ficha personal

Nombre: Carolina Okulovich

Estudios: Carlos Linneo (Secundaria); abogada recibida en la UADE

Estado Civil: Casada, madre de mellizos (Felipe y Pedro)

Hobbies: el té (no me gusta el automovilismo, que si apasiona a su padre y hermano).

Lugar de vacaciones: Pinamar.

 

 

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