PEDOFILIA

“Detrás de cada imagen hay un niño abusado”: el juez Faría recuerda el caso Kiczka, a un año de la orden de detención

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El 20 de agosto de 2024 marcó un punto de inflexión en la justicia misionera. Ese día, el juez de Instrucción N.° 4 de Apóstoles, Miguel Ángel Faría, firmó la orden de detención contra Germán y Sebastián Kiczka, en un expediente que conmocionó a la provincia: la investigación por tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil.

Los hermanos fueron condenados a catorce y doce años de prisión por la cantidad de pruebas abrumadores encontradas en su poder. La causa causó conmoción por los vínculos políticos de Germán, diputado puertista libertario, amigo y socio político de Pedro Puerta, quien también terminó renunciando a su banca en la Legislatura, salpicado por el escándalo.

Germán Kiczka hasta poco antes de su detención se movía en los círculos libertarios de primera línea, con vínculos con Patricia Bullrich y el entonces secretario de Prensa, Eduardo Serenellini, con quien mantuvo reuniones en Casa Rosada, junto a Florencia Klipauka y Pedro Puerta. Los vínculos eran tan cercanos que un año después, Ramón Puerta, ahora candidato a diputado nacional por Activar, el partido que comandó su hijo, tuvo que responder por su relación con los Kiczka. Germán trabajaba en la cigarrera de los Puerta.

Un año después, el juez Faría reconstruye cómo se gestó la causa, los dilemas que atravesó como magistrado y el impacto social de un proceso que reveló más de 600 archivos con imágenes aberrantes.

“Fue un 20 de agosto, tarde, muy tarde. Habíamos pasado todo el día trabajando con el equipo y a las dos de la tarde recibí el requerimiento del fiscal Barronis solicitando la detención de Germán y Sebastián Kiczka. Ese mismo día firmé la resolución”, recordó el juez entrevistado por El Periodista, en Canal 12.

La investigación había comenzado meses antes, el 28 de febrero, con un exhorto de la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires que incluía allanamientos simultáneos en CABA, Buenos Aires, Tucumán y Misiones. En Apóstoles, el operativo se realizó a las tres de la madrugada en la casa del padre de los Kiczka.

“A partir de lo que se secuestró allí empezaron a aparecer pruebas contundentes. El 26 de abril el juez porteño se inhibió y la causa quedó radicada en Misiones. Desde entonces nos tocó avanzar con la instrucción”, explicó Faría

Pruebas “contundentes y abrumadoras”

El juez solicitó el desafuero de Germán Kiczka, en ese momento legislador provincial, y la detención de ambos hermanos. La razón: “Había 603 archivos que contenían material de abuso sexual infantil. Eso me llevó a tomar la decisión. El material probatorio era abrumador”.

Faría remarca que el caso permitió exponer la gravedad de estos delitos: “Detrás de cada imagen no hay un simple archivo. Hay un niño abusado, violentado, quizá secuestrado o incluso obligado a prácticas de zoofilia. Ese es el verdadero daño: para que haya tráfico de imágenes, primero tiene que haber abuso”.

La noticia generó indignación y estupor en Misiones. En Apóstoles, una ciudad pequeña donde los Kiczka eran conocidos comerciantes gastronómicos, el caso dividió a la sociedad.

“En comunidades chicas todos se conocen y muchos no quieren comprometerse. Pero en general la reacción fue de escándalo, de sorpresa. Hasta ese momento el abuso infantil parecía algo lejano, que le ocurría a otros. Este caso demostró que los pedófilos conviven entre nosotros”, afirma el juez.

La carga personal y el impacto humano

Más allá de su rol institucional, Faría admite la dificultad de enfrentarse a ese material: “Hace 33 años que trabajo en el Poder Judicial y nunca había visto algo semejante. Es imposible separar la subjetividad. Uno llega a su casa, está con su familia, y le cuesta dormir. Incluso en la comisión de desafuero de la Legislatura hubo diputados que requirieron asistencia psicológica por lo que tuvieron que ver”.

Para el magistrado, fue clave encontrar un equilibrio: “Uno debe poner paños fríos y no dejar que eso lo consuma. De lo contrario, debería alejarse de la función. Pero sí, es muy difícil”.

El caso Kiczka dejó enseñanzas. En este año, Misiones avanzó con la creación de una fiscalía especializada en cibercrimen, y la Justicia provincial empezó a adaptarse a nuevas herramientas.

“Hoy un celular es una computadora, y los delitos se trasladaron allí. Tenemos que capacitarnos y contar con tecnología. Existen programas como Clearview, que permiten rastrear víctimas a través de redes sociales en todo el mundo. Es costoso, pero abre la posibilidad de individualizar a esos niños y niñas que están detrás de los archivos”, explica Faría.

No es pornografía, es abuso

El juez es categórico a la hora de nombrar los hechos: “No hay que hablar de pornografía. La pornografía puede gustar o no, pero no es delito. Esto es distinto: es abuso sexual infantil. Son niños en situación de vulnerabilidad, expuestos a lo más aberrante que puede verse”.

A un año de aquella firma que cambió la historia judicial de Misiones, el juez Faría resume: “No hubo persecución política, como algunos insinuaban. Hubo pruebas contundentes, un material que nos consternó a todos y una decisión que había que tomar. El desafío ahora es seguir formando equipos especializados, fortalecer el control parental y no olvidar nunca que cada imagen es un niño que fue abusado”.

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Abuso sexual infantil: investigación global derivó en un detenido en Misiones

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En el marco de una investigación internacional sobre la facilitación de material de abuso sexual infantil (MASI) a través de redes P2P (peer to peer), la Fiscalía Especializada en Ciberdelitos de Misiones encabezó un operativo clave que culminó con la detención de un joven de 25 años en Campo Grande.

La pesquisa comenzó a partir de un reporte emitido por la plataforma ICCACOPS (Internet Crimes Against Children -Child On-line Protection System), una herramienta internacional que monitorea el intercambio de archivos con contenido de abuso infantil en entornos digitales. A través de esta tecnología, se identificó una dirección IP desde la cual se compartían archivos explícitos de menores de 13 años. La ubicación geográfica de la IP alertada fue rastreada hasta Campo Grande.

La complejidad del caso radicaba en que la dirección IP estaba compartida por varios usuarios dentro de una red privada con IP nateada, lo que dificultaba individualizar al autor de los hechos. Sin embargo, el Grupo de Delitos Tecnológicos de Gendarmería Nacional, en coordinación con la SAIC (Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas), llevó adelante una investigación técnica detallada que permitió vincular la actividad delictiva a una sola persona y dispositivo, mediante el análisis de registros y colaboración con el proveedor de Internet.

El allanamiento fue ordenado por el Juzgado de Instrucción N.º 1 de Oberá, a cargo de Pedro Benito Piriz, y se concretó durante la tarde del viernes con participación de Gendarmería Nacional, la Policía de Misiones y peritos forenses de la SAIC.

Resultados del operativo:

Detenido: Kevin A. (25 años)
Elementos secuestrados:

  • Cuatro pendrives
  • Una CPU
  • Una notebook
  • Un disco externo
  • Un teléfono celular

Todo el material incautado fue trasladado a la sede de la SAIC para ser sometido a pericias informáticas forenses, con el objetivo de verificar la existencia y circulación de material de abuso sexual infantil en los dispositivos.

El caso sigue bajo estricta reserva judicial y continúa en etapa de instrucción. Desde la Procuración General destacaron la importancia del trabajo conjunto entre fuerzas federales y provinciales, el Poder Judicial y organismos especializados, en la lucha contra la explotación sexual infantil en entornos digitales, uno de los delitos más graves y sensibles que enfrenta la sociedad actual.

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Rescatan a 10 chicos víctimas de pedofilia en provincia de Buenos Aires

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Megaoperativo contra la pornografía infantil: rescatan a 10 menores y detienen a 16 adultos en Buenos Aires. La “Operación Protección de las Infancias V” fue el mayor despliegue simultáneo de la historia judicial argentina en la lucha contra el abuso sexual infantil. Se allanaron 165 domicilios y se detectaron más de 130 sospechosos vinculados a redes de grooming, producción y distribución de material ilegal.

Intervención sin precedentes: 165 allanamientos y rescate de víctimas

En lo que ya se considera el mayor operativo contra la pornografía infantil en Argentina, la Procuración General de la Suprema Corte bonaerense informó que fueron rescatados 10 menores víctimas directas de abuso sexual, mientras que otros 63 niños, niñas y adolescentes fueron retirados de entornos sospechosos. El operativo, denominado “Protección de las Infancias V”, abarcó 85 localidades y derivó en la detención de 16 adultos y la identificación de otros 137 posibles implicados.

La operación fue liderada por el Departamento de Delitos Conexos a la Trata de Personas, Ciberpedofilia y Grooming, bajo la Secretaría de Política Criminal de la Procuración General bonaerense, coordinada por el Dr. Francisco Pont Vergés, en colaboración con fiscales especializados en delitos sexuales digitales.

Modalidades delictivas: múltiples redes y conexión común

A diferencia de otros procedimientos focalizados, este operativo identificó diversas redes de explotación sexual infantil, algunas especializadas en producción de material y otras en su distribución a través de plataformas encriptadas y redes sociales. Las conexiones entre los grupos revelan un entramado descentralizado pero con puntos de contacto y colaboración.

La fiscal Eleonora Weingast, jefa del área de grooming, explicó que “no era una sola red: se detectaron distintos grupos, pero con nexos entre sí. Hallamos tanto productores como distribuidores de material”.

Tecnología y territorio: armas, drogas y dispositivos incautados

Los allanamientos, en su mayoría realizados con colaboración de fuerzas provinciales, federales y de la Policía de la Ciudad, permitieron el secuestro de 214 computadoras, 357 celulares, 350 dispositivos de almacenamiento, además de armas de fuego, estupefacientes y 129 elementos no digitales relacionados a los delitos investigados.

En algunos casos, los implicados convivían con niños. En La Matanza, por ejemplo, fue detenido un hombre acusado de producir material de abuso sexual infantil, cuya víctima era una niña de 5 años, y otros dos menores fueron liberados del entorno.

Ciberabuso estructurado: chats, grooming y trata

La operación permitió acceder a contenidos de grupos en redes encriptadas como WhatsApp, donde se ofrecían menores “por días” a cambio de dinero. “Hay centenares de conversaciones que evidencian una estructura organizada de trata infantil con fines de abuso”, detallaron desde la Procuración.

Los delitos investigados incluyen producción, tenencia, descarga y distribución de pornografía infantil, además del grooming (acoso sexual digital a menores), según los artículos 128 y 131 del Código Penal.

Reacción institucional y antecedentes

Julio Conte-Grand, Procurador General, destacó la coordinación interjurisdiccional con fuerzas de seguridad e instituciones de otras provincias y países. La operación se inscribe en una serie de acciones sostenidas. En noviembre de 2024, en la “Protección de las Infancias IV”, se habían realizado 114 allanamientos y 21 detenciones.

Las investigaciones parten de informes de organismos internacionales, búsquedas proactivas en internet y denuncias ciudadanas, con foco en la prevención del abuso y la identificación de redes activas en entornos digitales.

Este megaoperativo marca un hito en la lucha contra el crimen organizado digital vinculado a la explotación sexual infantil, y revela tanto la complejidad del fenómeno como la necesidad de estrategias integradas de prevención, persecución penal y asistencia a las víctimas.

Las autoridades anticiparon que habrá nuevas instancias de coordinación con agencias internacionales para avanzar sobre casos que exceden la jurisdicción local, y se prepara un informe especial sobre los vínculos detectados entre redes delictivas digitales y delitos conexos como trata, narcotráfico y tenencia de armas.

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Presunto abuso sexual: por presión social, la UCR pide que Bernio renuncie a su candidatura

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El Comité Central de la Unión Cívica Radical (UCR) de Misiones solicitó la renuncia inmediata del ingeniero forestal Julio César Bernio, primer candidato a concejal por la ciudad de Eldorado, luego de que se conociera una denuncia penal por presunto abuso sexual contra una menor de edad.

Según consta en la causa, la denuncia fue radicada en el Juzgado de Instrucción N.º 2 de Eldorado, a cargo de la jueza Delia Yolanda Caballero, y tiene fecha de 2024. El hecho denunciado habría ocurrido en 2015 y la presunta víctima habría tenido siete años al momento del abuso, siendo además sobrina del acusado.

La causa está caratulada como:
“Bernio Julio s/ abuso sexual simple reiterado, gravemente ultrajante, ambos calificados por aprovechamiento de la situación de convivencia preexistente con la víctima, y promoción de la corrupción de menores por la edad de la víctima y la convivencia”.

Bernio encabeza la lista de concejales por el sublema Sumate, dentro del Frente Unidos por el Futuro, alineado a la UCR. Además, se desempeña como docente en la Facultad de Ciencias Forestales de Eldorado. Según fuentes académicas, las autoridades de la institución habrían restringido sus actividades, especialmente en lo que respecta a clases prácticas en el campus.

El abogado defensor de Bernio es el exdiputado provincial Gustavo González, quien actualmente también es precandidato a legislador nacional por la UCR.

Durante un acto de campaña en Eldorado, Bernio evitó responder sobre el tema ante una consulta puntual. También fue consultada la diputada provincial radical Rosy Kurtz, oriunda de Eldorado, quien en un primer momento se negó a declarar, pero luego se expresó en redes sociales:

“Yo no encubro, no me callo y no me escondo. No confundan. Respeto a la Justicia. Las denuncias se deben investigar en la justicia. Si hay culpables, que respondan y les caiga el peso de la ley”.

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El escándalo de pedofilia: gravedad del delito, el punto en común en la condena a los Kiczka

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Con pruebas técnicas, pericias psicológicas, testimonios firmes y evidencias digitales aportadas por redes internacionales contra el crimen infantil, el Tribunal Penal N.º 1 de Posadas fundamentó la sentencia en la causa contra los hermanos Germán y Sebastián Kiczka, acusados de distribuir material de abuso sexual infantil y, en el caso de Sebastián, de abusar sexualmente de una adolescente.

El veredicto mayoritario -firmado por los jueces Gustavo Bernie y César Yaya- fijó 14 años de prisión para Germán Kiczka y 12 años para Sebastián, con una lectura severa de la conducta delictiva y un fuerte reproche ético por la responsabilidad institucional que ostentaba el ex legislador. Sin embargo, la jueza Viviana Cukla votó en disidencia parcial, cuestionando parte de la acusación, proponiendo penas reducidas y un encuadre legal distinto, pese a reconocer agravantes sustanciales. Su postura, aunque minoritaria, reabrió el debate sobre la interpretación penal de delitos sexuales en entornos digitales.

Un fallo sólido frente a delitos aberrantes

El caso se inició a partir de una alerta internacional vinculada a redes de intercambio de archivos sexuales ilícitos con menores de 13 años. Las autoridades detectaron la distribución de imágenes y videos que involucraban a niños y niñas en situaciones explícitas de abuso sexual. Las IP conducían a equipos informáticos ubicados en Misiones, bajo uso de los hermanos Kiczka.

Las pericias confirmaron que Sebastián Kiczka descargó y compartió una cantidad considerable de archivos ilegales, a la vez que fue denunciado por una adolescente de 15 años por abuso sexual simple, ocurrido en el gimnasio donde trabajaba. El tribunal consideró probado este hecho: la víctima declaró de forma consistente, fue respaldada por pericias y otros testimonios, y Sebastián incurrió en múltiples contradicciones.

Germán Kiczka, en tanto, también fue hallado responsable de conductas reiteradas de tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil, aunque con una cantidad mayot de archivos. Su responsabilidad fue considerada grave por el contexto y su rol como diputado provincial de Activar, el partido que integraba junto a Pedro Puerta.

Los jueces Bernie y Yaya coincidieron en aplicar el concurso real entre los delitos, dado que se trató de acciones diferenciadas y sucesivas (tenencia, facilitación y distribución), cada una con autonomía lesiva. Rechazaron planteos de nulidad de la defensa y descartaron alegatos de persecución política o inimputabilidad.

La jueza Viviana Cukla no negó la responsabilidad de los imputados. Reconoció que había pruebas suficientes para declarar culpables a ambos hermanos, y además identificó numerosas circunstancias agravantes. No obstante, su interpretación jurídica derivó en un tratamiento penal menos severo.

Cukla sostuvo que las conductas debían interpretarse como un concurso ideal, es decir, un solo hecho con múltiples efectos jurídicos. Consideró que en entornos digitales como las redes P2P, la distribución ocurre muchas veces de forma automática junto con la tenencia, sin necesidad de un acto voluntario adicional. Esta visión implicó una reducción sustancial de la escala penal aplicable.

En el caso de Sebastián, propuso una condena de 6 años, mientras que para Germán, sugirió 8 años. En su voto, justificó esta diferencia por el volumen de archivos, y por el hecho de que el abuso sexual simple agravaba su reproche personal.

Sin embargo, y aquí reside una de las contradicciones más notorias del fallo disidente, la propia Cukla incorporó un detallado análisis de agravantes que contradicen la moderación de las penas que propone:

  • Naturaleza del delito y medios utilizados. Cukla reconoció que las conductas implican un altísimo nivel de lesividad por el daño causado a menores y el uso de tecnología para distribuir contenido ilegal.
  • Edad y educación. Sostuvo que ambos hermanos, adultos formados (Sebastián con estudios terciarios, Germán con formación universitaria completa), tenían la capacidad intelectual y moral para comprender la ilicitud de sus actos. “Cuanto más desarrollada la madurez personal, mayor el deber de autodeterminación ajustada al derecho”, escribió.
  • Rol institucional. Remarcó que Germán Kiczka era diputado provincial, lo que le imponía un deber reforzado de cumplimiento de la ley. “La comisión de un delito de esta naturaleza por parte de quien ostenta un cargo de esa envergadura institucional erosiona la confianza pública en las instituciones democráticas”, afirmó, calificándolo como agravante explícito.
  • Actitud procesal. Ambos hermanos intentaron evadir la acción judicial con maniobras dilatorias y una tentativa de fuga, lo que Cukla también consideró una agravante relevante.

Pese a esta cadena de elementos en su contra, la jueza concluyó con penas sensiblemente más bajas que las del voto mayoritario, apelando a una concepción de “culpabilidad disminuida” que no está tipificada en el Código Penal, pero que suele ser citada desde una doctrina penal garantista.

La sentencia del Tribunal Penal N.º 1 deja dos mensajes. El primero es contundente: los delitos sexuales digitales serán juzgados con toda la severidad que el Código Penal permite. El segundo, más sutil pero igual de importante, es que incluso en los casos más graves hay miradas dentro del sistema judicial que priorizan la técnica jurídica por encima del impacto social y simbólico de una sentencia.

Viviana Cukla no absolvió a nadie, pero propuso un castigo que, para muchos, no refleja la dimensión del daño. En el contexto de una sociedad que exige justicia para las infancias y sanción firme para quienes las vulneran, su voto se convierte en una pieza jurídica que invita -y obliga- a seguir debatiendo.

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