PEDRO CASTILLO

El gobierno peruano propuso una reforma constitucional limitada

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La propuesta, que lleva las firmas del presidente Pedro Castillo y de la primera ministra, Mirtha Vásquez, pide a la titular del Congreso, María del Carmen Alva, dar trámite con carácter de urgente al proyecto.

El gobierno de Perú envió al Congreso un proyecto de ley por el que propone la modificación de cinco artículos de la Constitución para eliminar la incapacidad moral como causal para la destitución de un presidente y modificar la llamada cuestión de confianza hacia los integrantes del gabinete.

Sobre la vacancia presidencial, el proyecto busca cambiar dos artículos, manteniendo todas las causales que contempla actualmente la carta magna, pero retirando la de incapacidad moral.

“La Presidencia de la República vaca (queda libre) por muerte del presidente; por permanente incapacidad mental o física que sea incompatible con el ejercicio de su función, debidamente acreditada por una junta médica y declarada por lo menos de los dos tercios del número legal de miembros del Congreso; aceptación de su renuncia por el Congreso; salir del territorio nacional sin permiso del Congreso o no regresar dentro del plazo fijo”, propone la iniciativa.

La causal de incapacidad moral siempre fue centro de polémicas, porque es la única que no es objetivable y depende de lo que el Congreso pueda considerar como una conducta moral o inmoral del mandatario.

Esa fue el motivo invocado por el parlamento para juzgar dentro de un mismo período de gobierno a dos presidentes, Pedro Pablo Kuczynski (renunció en marzo de 2018 para evitar ser destituido) y Martín Vizcarra (fue cesado en noviembre de 2020).

La propuesta, que lleva las firmas del presidente Pedro Castillo y de la primera ministra, Mirtha Vásquez, pide a la titular del Congreso, María del Carmen Alva, dar trámite, con carácter de urgente, al proyecto que, según fuentes gubernamentales, busca fortalecer la gobernabilidad y la confianza entre el Ejecutivo y el Legislativo.

En cuanto a la cuestión de confianza, el texto plantea que deje de ser requisito para la ratificación de un nuevo gabinete ministerial cuando es designado por el presidente.

La cuestión de confianza es un mecanismo de control de poderes que faculta al Ejecutivo a solicitar el respaldo del Congreso hacia un nombramiento ministerial o una política.

Actualmente, el primer ministro tiene 30 días de plazo para comparecer ante el Congreso, explicar su programa de gestión y obtener el voto de confianza. Si no lo logra, debe ser reemplazado.

Paralelamente, si el Congreso deniega su respaldo al gabinete dos veces en un mismo período de gobierno, el presidente queda facultado -no obligado- a disolver el parlamento y convocar elecciones legislativas, tal como ocurrió cuando Vizcarra lo cerró en septiembre de 2019 y llamó a comicios para enero de 2020.

El proyecto establece que la cuestión de confianza “procede en asuntos de competencia del Poder Ejecutivo relacionados a la política general del gobierno, la iniciativa ordinaria del Poder Ejecutivo y la permanencia de los ministros de Estado” pero no su designación.

“No procede cuestión de confianza cuando verse sobre materias que afecten las competencias exclusivas y excluyentes del Congreso de la República o de los otros organismos constitucionalmente autónomos”, indica.

El gobierno de Castillo también plantea que la moción de censura contra ministros de Estado y el titular del Consejo de Ministros “únicamente proceda por materias relacionadas al ejercicio del cargo”.

“El mecanismo de moción de censura no contempla ningún límite material para su ejercicio, lo que puede suscitar el uso arbitrario de este legítimo mecanismo de control político”, advierte la propuesta gubernamental.

La primera ministra Vásquez explicó a través de un video que estos mecanismos constitucionales fueron utilizados irresponsablemente en los últimos cinco años, generando consecuencias.

“La presentación de la cuestión de confianza y el proceso de vacancia por incapacidad moral ha generado momentos de gran inestabilidad”, expresó Vásquez.

El Congreso se aprestaba a debatir esta tarde un dictamen que regula la cuestión de confianza y que fue observado por el Ejecutivo, pero no el asunto de la vacancia.

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Perú: el partido que hizo a Castillo presidente le negará el voto de confianza a su Gobierno

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El líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón, señaló que “existe un inocultable giro político del Gobierno y su gabinete hacia el centro derechismo”.
El partido marxista Perú Libre, que llevó a Pedro Castillo a la Presidencia de Perú, anunció que no le dará el voto de confianza a su nuevo gabinete al considerar que este supone un giro al “centro derechismo”, lo que supone un alejamiento claro del Ejecutivo y anticipa una ruptura del bloque político.

En un comunicado difundido por el líder del partido, Vladimir Cerrón, Perú Libre señala que “existe un inocultable giro político del Gobierno y su gabinete hacia el centro derechismo, donde incrementaron los representantes ‘caviares’”, como califican de forma despectiva a los políticos de izquierda progresista.

“Esta composición la integran partidos sin inscripción, sostenidos por ONGs norteamericanas, quienes han cogobernado con los cuatro últimos gobiernos y ahora con el actual”, indicó el comunicado firmado por la Asamblea Nacional Extraordinaria del partido.

Perú Libre enfiló sus críticas también contra la designación de las ministras de Trabajo, Betsy Chávez, y de Desarrollo e Inclusión Social, Dina Boluarte, vicepresidenta de la República, ambas militantes del partido, sobre las que señala que no representan al grupo político porque sus nombramientos responden a actos “individualistas”.

Asimismo, planteó a los congresistas que son militantes de Perú Libre a recomponer su bancada en el Parlamento, pues agregó que los legisladores afines al magisterio, el sindicato al que pertenece Castillo, “tienen un proyecto de partido propio”.

Efectivamente, la Federación Nacional de Trabajadores en la Educación del Perú (Fenate Perú), sindicato fundado por Castillo, recibió su inscripción oficial ante el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo en julio pasado, a escasos días de la asunción del mandatario, lo que significaría un primer paso para su transformación en movimiento político.

Entre los 37 congresistas que tiene Perú Libre, un grupo de unos 13 legisladores está formado por maestros cuyos vínculos son más estrechos con Castillo que con Cerrón, y desde hace ya semanas se habla de que conformarán un grupo parlamentario independiente.

Perú Libre invocó a sus legisladores a dar cumplimiento a lo dispuesto y no dar el voto de confianza al gabinete “caviar” presidido por la abogada Mirtha Vásquez porque “no hacerlo implicaría una incoherencia principista”.

“Es cierto que la política sirve para llegar a entender a la población, pero todos los días no podemos estar en problemas o en cuestionamientos o respondiendo a situaciones mezquinas porque el Perú nos ha elegido para trabajar y gobernar de cara al pueblo y sin robar un centavo, sin robarle a nadie”, expresó al mandatario peruano ante esta declaración.

Con los últimos cambios en el gabinete, Castillo removió a los militantes y colaboradores más cercanos de Cerrón de su gabinete, como el ex primer ministro Guido Bellido, investigado por presunta apología al terrorismo y quien encabezó el enfrentamiento con la oposición en el Parlamento.

Castillo descartó un acercamiento con sectores de centro o de derecha, y en su lugar dijo que “acá manda el pueblo y el dinero tiene que ser invertido para ellos”.

El jefe de Estado también le lanzó una crítica a Cerrón al afirmar que “hoy hasta con un tuit se piensa que se cambia el país, y así no es, el país se cambia trabajando”.

En el mismo sentido, el ministro de Salud, Hernando Cevallos, comentó que “hay una distancia entre tener diferencia y pasar francamente a la oposición de un gobierno que sigue levantando las banderas que propuso en la campaña”.

Cevallos afirmó que el perfil de Vásquez “es más dialogante”, lo cual le parece bueno. “Hay un grado de tolerancia mayor, en la necesidad de buscar consensos”, añadió.

“Tenemos un gabinete que está planteando un debate intenso de las cosas para llegar a conclusiones serias. Ese es el perfil que tiene Mirtha Vásquez”, declaró el titular de Salud, que fue ratificado en su puesto tras la remoción de Bellido.

(Con información de EFE)

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Asumió Pedro Castillo: prometió un “cambio responsable” y un “golpe de inversión pública” en Perú

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l nuevo mandatario juró por “los pueblos del Perú, por un país sin corrupción y por una nueva Constitución”. En su discurso inaugural hizo hincapié en las zonas rurales y más pobres.

Por Gonzalo Ruiz Tovar, desde Lima, Perú – El flamante presidente de Perú, Pedro Castillo, prometió en su discurso inaugural un “cambio responsable”, con respeto a la propiedad privada y a los avances logrados en los últimos años, y adelantó que habrá “un golpe de inversión pública” e hizo hincapié en las zonas rurales y más pobres.

Castillo afirmó que es “totalmente falso” que su Gobierno vaya a incurrir en expropiaciones o estatizaciones, como afirman sus adversarios, pero advirtió que habrá un sistema en el que “las grandes empresas no estafen al fisco” y en que el Estado asuma un rol fiscalizador en “la defensa del ambiente y los derechos de los consumidores”.

No dio muchos detalles pero habló de “una nueva constitución política que permita adaptar los cambios actuales” y “garantizar los ingresos del Estado nacional”.

“Un Gobierno del pueblo ha llegado para gobernar con el pueblo y por el pueblo. No los defraudaré”, afirmó el mandatario en el discurso pronunciado ante el Congreso inmediatamente después de que jurara como presidente para el período 2021-2026.

El mandatario, un profesor de izquierda de 51 años destacó, en ese marco, que es el primer presidente campesino y maestro rural y que está respaldado por un partido fundado fuera de Lima.

“Es la primera vez que nuestro país será gobernado por un campesino, una persona que pertenece como muchos de los peruanos a los sectores oprimidos por tantos siglos y de un maestro rural para presidir la República”, afirmó y agregó: “Yo soy el niño que un día estudió en la escuela rural 10465 de (el caserío de) Puña”, agregó.

Además, afirmó: “La historia del Perú silenciado es también mi historia”.

Castillo se comprometió a seguir en la lucha contra la epidemia de Covid-19 y prometió un sistema que permita “acercar la salud a la población”. En ese marco, garantizó un fuerte incremento en la cobertura de seguro y en el equipamiento de los centros médicos.

Para el Presidente, la pandemia demostró que las críticas que se hacían al sistema liberal “no solo eran justas, sino además legítimas”, por lo que se comprometió con el cambio. Antes de jurar en el cargo había insistido en la necesidad de una nueva Constitución y hoy afirmó que “la población pide cambios y no está dispuesta a renunciar a ellos”

“Queremos construir un país más próspero, más justo, en el que las riquezas se distribuyan de manera más equitativa entre los ciudadanos”, destacó.

Castillo adelantó propuestas concretas de desarrollo de infraestructura, incluso con las partidas presupuestarias que destinará. “Impulsaremos un golpe de inversión pública”, prometió y destacó “ayuda directa a familias vulnerables” y la construcción de infraestructura y saneamiento rural en los municipios.

También anunció que creará un Ministerio de Ciencia y Tecnología para que el país “sume más valor agregado” a su producción, y se comprometió con políticas para enfrentar la violencia sexual contra las mujeres en la sociedad peruana.

En el plano social, también anunció que “los jóvenes que no estudian ni trabajan deberán acudir al servicio militar”.

Jura
Castillo asumió este miércoles como presidente de Perú en la sede del Congreso, en Lima, para el período 2021-2026, en medio de gran expectativa y polarización en el país.

“Juro por los pueblos del Perú, por un país sin corrupción y por una nueva Constitución”, dijo Castillo, un docente rural y sindicalista de izquierda de 51 años, cuando la presidenta del Congreso, Maricarmen Alva, le tomó el juramento y, de inmediato, le fue colocada la banda presidencial.

Vestido con un traje sobrio con cierre y detalles de diseños de ropa autóctona de su región y su tradicional sombrero blanco, el mandatario electo, que derrotó en segunda vuelta el 6 de junio a la líder de derecha Keiko Fujimori, por un 50,1% contra un 49,9%, asumió el cargo y, acto seguido, lo hizo su vicepresidenta, Dina Boluarte.

La ceremonia
Castillo, de 51 años, había llegado acompañado de una delegación multipartidista del Congreso, que fue hasta el palacio Torre Tagle, sede de la Cancillería, para invitarlo formalmente a tomar parte de la ceremonia, tal como estipula el protocolo.

En ese segundo acto oficial de la jornada, fue condecorado con las órdenes nacionales.

En la sede del Congreso, hacía rato lo esperaba Boluarte y la familia del flamante presidente.

Minutos antes de la asunción, el ahora expresidente Francisco Sagasti se despidió de los mandatarios de América Latina que participan de la toma de posesión -“Hasta la próxima, en segundos entregó la banda, y vuelvo a ser un ciudadano”- y luego entregó la banda presidencial en la puerta del Congreso. No ingresó al pleno ni participó de la ceremonia, como sí hicieron muchos de sus antecesores.

Rápidamente Alva, la flamante titular del Congreso y dirigente opositora, se colocó la banda allí mismo.

Los actos oficiales coinciden con el Bicentenario de la proclamación de la independencia de Perú

Los actos oficiales de este miércoles, que se iniciaron con un tedeum celebrado en la Catedral por el arzobispo de Lima, Carlos Castillo, coinciden con el Bicentenario de la proclamación de la independencia de Perú por parte del Libertador argentino José de San Martín.

A la medianoche, Lima, que paradójicamente entró a esa misma hora en toque de queda en el marco de la lucha contra la pandemia de Covid 19, se llenó en diversos barrios de fuegos artificiales, en recuerdo de la proclamación, consolidada tres años más tarde con el triunfo sobre los españoles en la batalla del departamento andino de Ayacucho.

La unanimidad en la celebración del Bicentenario contrasta con la evidente división derivada de la hostilidad entre Castillo y Fujimori y de los frustrados intentos de ésta por desconocer la legitimidad del triunfo del profesor de escuela rural, un hombre de modesto origen que ha vivido siempre en su pequeño caserío natal de Puña, en los Andes norteños.

Los invitados
A la investidura asistieron como invitados el rey Felipe de España, los presidentes de Argentina, Alberto Fernández; Bolivia, Luis Arce; Chile, Sebastián Piñera, y Ecuador, Guillermo Lasso, y el expresidente boliviano Evo Morales, entre otros.

Castillo, quien tiene su gran base de respaldo popular en los Andes de Perú, en contraste con la hostilidad de Lima, repetirá este jueves su juramento en forma simbólica en la zona de Ayacucho en que se libró la célebre batalla definitiva en diciembre de 1824.

La Secretaria de Comunicación Estratégica y Prensa de la Presidencia entrante informó que también en Ayacucho jurará en el cargo este jueves el presidente del Consejo de Ministros, mientras que recién al día siguiente, de vuelta en Lima, harán lo propios los ministros del gabinete.

Originalmente, todos iban a asumir esta tarde. No se informó la razón para la postergación, pero según fuentes periodísticas, Castillo está tratando de equilibrar las elecciones de funcionarios para que el resultado sea un gabinete satisfactorio para los intereses, tanto de sus simpatizantes desde la primera vuelta electoral hasta sus quienes se convirtieron en sus aliados en la segunda.

Aún no se conocen los nombres de ninguno de estos futuros miembros del Gobierno de Castillo.

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Pedro Castillo, el “hijito” de doña Mávila, toma el mando de Perú

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Por Gonzalo Ruiz Tovar desde Lima, Perú – “A mi hijito lo hemos criado bien criado. La Keiko (Fujimori) le está convocando sus plagas. Mi hijito no es ladrón como ella. Sus papás están aquí, no están presos”, fue la defensa con la que Mávila Terrones, al lado de su esposo Ireño Castillo, pidió en una entrevista televisiva detener los ataques permanentes durante la campaña electoral contra su hijo, Pedro Castillo, el profesor rural y de familia humilde que asumirá mañana la Presidencia de Perú.

“Mi hijito no es de ninguna condición que la gente le esté sacando tantas novedades (acusaciones)”, insistió la anciana, que vivió gran parte de su vida como analfabeta y se expresa en la forma característica en que lo hacen los quechuahablantes cuando se ven forzados a comunicarse en español.

Los Castillo Terrones viven en Puña, un olvidado caserío del distrito de Tacabamba, provincia de Chota, en el departamento andino de Cajamarca, 880 kilómetros al norte de Lima. Allí, en medio de la pobreza y de paisajes melancólicos, nació el nuevo presidente, el 19 de octubre de 1969.

Desde pequeño soñó con ser maestro y lo logró. Licenciado en Educación Primaria por la universidad César Vallejo, de Trujillo, y luego magíster en Psicología Educativa por la misma institución, le dedicó gran parte de su vida a dar clases en la escuela de Puña. Cientos de niños del lugar pasaron por sus aulas y lo recuerdan como un entusiasta que ejecutaba muy bien las danzas típicas.

En Tacabamba también nació la idea de los ronderos, cuando los campesinos se agruparon en autodefensas para hacer rondas y, con armas precarias, espantar a los ladrones de ganado. Tuvieron tanto éxito que el modelo fue copiado en muchos lugares de los Andes y se convirtió en una fórmula controvertida de “justicia popular”.

De hecho, a esos grupos le atribuyen los expertos que Sendero Luminoso no pudiera imponerse en vastos sectores, sobre todo en Cajamarca, uno de los departamentos que mejor lo contuvo.

Sin embargo, no están libres de polémica ya que supuestamente pueden caer en arbitrariedades e imponer valores conservadores a los vecinos.

Con la autoridad que le daba su condición de maestro, Castillo fue líder rondero. Y le gustó la política, aunque en niveles mínimos.

Militante del partido de centroderecha Perú Posible, del expresidente Alejandro Toledo, se postuló a la alcaldía de Tacabamba, sin éxito. Regresó entonces a las aulas, con los niños, y parecía que allí seguiría para siempre.

Pero en 2017 su vida dio un giro: un grupo radical del magisterio inició una huelga que se prolongó por meses.

Por circunstancias diversas, aquel profesor cajamarquino que nada tenía de radical terminó al frente. Se convirtió por unas semanas en un personaje mediático, impulsado además por el partido de derecha Fuerza Popular, de Keiko Fujimori, que usó el movimiento para desestabilizar al Gobierno liberal de Pedro Pablo Kuczynski.

Pero la huelga pasó y Castillo regresó al anonimato, hasta que el líder del partido de izquierda Perú Libre (PL), Vladimir Cerrón, al ver que no podía ser candidato presidencial por estar condenado por corrupción, le ofreció la posta por ese colectivo, autodefinido como marxista-leninista.

El hombre que rara vez se saca su enorme sombrero cajamarquino típico pasó inadvertido durante gran parte de la campaña. El periodista Marco Sifuentes le preguntó en una entrevista que a quién apoyaría en segunda vuelta y le respondió que él estaría en ese balotaje.

El entrevistador le pidió seriedad -“Pero si usted tiene el 0,001 en las encuestas”, dijo- y Castillo replicó solo con una sonrisa socarrona que se hizo meme.

A falta de una semana para aquella primera vuelta electoral de abril, el postulante por PL no aparecía en ninguna apuesta. Pero entonces se produjo uno de esos fenómenos propios de Perú.

Los Andes le dieron su apoyo y pasó a la ronda definitiva frente a Keiko. Ante el nuevo escenario, muchos pronosticaron una fácil victoria para la hija del ex presidente Alberto Fujimori, pese a los anticuerpos que genera.

Pero el profesor ganó en medio de una batalla desigual, en que se invirtió una cantidad no precisada pero millonaria de dinero para presentarlo como la cara de una ofensiva del “comunismo” mundial para tomar Perú y no irse nunca.

En Lima el mensaje tuvo éxito y la ciudad se fue con Fujimori. Pero los Andes y en menor medida la selva se la jugaron por un líder que luce muy parecido a quienes votaron por él. No solo fueron vencidas las diferentes expresiones de derecha y centro, sino también grupos tradicionales de izquierda a los que muchos describen como “aburguesados”.

Además, los intentos de presentar la elección como fraudulenta fracasaron al no adjuntarse ninguna prueba creíble. Por el contrario, el proceso fue elogiado por la Organización de Estados Americanos (OEA), por Estados Unidos, la Unión Europea y la comunidad internacional, aunque unos más pronto que otros.

Una de las cosas que más resaltan los adversarios de Castillo es su supuesta falta de preparación. En diversas entrevistas se mostró perdido y poco claro en sus respuestas, y alguna vez cargó contra instituciones que todo el arco partidario considera necesarias, como el Tribunal Constitucional o la Defensoría del Pueblo, aunque luego se rectificó.

Conservador en cuestiones sociales, católico pero cercano a iglesias evangélicas dogmáticas, Castillo es contrario al enfoque de género, política con que se busca extirpar desde el colegio a las diferencias de oportunidades entre hombre y mujeres y a la estigmatización de la homosexualidad.

También se ha mostrado contrario a ampliar las causales para el aborto legal, que en Perú solo se puede practicar cuando peligra la vida de la madre.

Hermético, poco dado al contacto con la prensa, impreciso en las respuestas, muchas veces hostil y tímido, “inteligente y carismático” según su rival Hernando de Soto, y “amable, sencillo honesto, tranquilo, con sentido del humor” según el saliente mandatario Francisco Sagasti, Castillo tendrá que ir aclarando sus misterios desde mañana.

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Pedro Castillo afina su primer gabinete ministerial de cara a su inminente proclamación como presidente de Perú

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El jefe de prensa de Perú Libre, Frank Zegarra, informó que Castillo evalúa al excongresista Roger Nájar como primer ministro. Aunque la proclamación del triunfo del candidato de izquierda estaba programada para mañana, el partido Fuerza Popular de Keiko Fujimori volvió a retrasar el proceso.

El candidato de Perú Libre, Pedro Castillo, se encuentra definiendo a su primer gabinete ministerial de cara a su inminente proclamación como Presidente. Si bien la fecha para que sea declarado como el ganador de la segunda vuelta de los comicios del 6 de junio estaba programada para mañana, el partido Fuerza Popular de Keiko Fujimori volvió a retrasar el proceso.

La colectividad impugnó las proclamaciones de resultados hechas por los Jurados Electorales Especiales (JEE) de las ciudades de Huancavelica, Cajamarca, San Román, Huamanga y Chota el viernes, último día de plazo legal para presentarlas, según informó el diario La República.

A su vez, el portal Ojo Público indicó que aunque la ley solo permite pedir la nulidad de proclamas por motivos numéricos, “Fuerza Popular expone como irregular la designación de Víctor Rodríguez Monteza como miembro del Jurado Nacional de Elecciones (JNE)”, precisamente el único magistrado que ha votado a favor de sus reclamos.

Asimismo, argumentó que algunas de las apelaciones que el partido fujimorista presentó contra miles de votos no fueron debatidas en audiencia pública.

Ahora los Jurados Electorales Especiales tienen tres días para resolver las nulidades y de declararlas improcedentes, y Fuerza Popular tendrá otros tres días para apelar, indicó el portal de noticias. El JNE, como máximo jurado electoral, podría revisar estas apelaciones, en última instancia, a partir del próximo miércoles.

Los analistas proyectan que las apelaciones no prosperán. Así, en este escenario, Castillo ya se encuentra definiendo su primer gabinete ministerial y, según La República, está buscando equilibrar la participación de su propio círculo de allegados, el partido Perú Libre y los aliados políticos. “En pocos días se comenzará a hablar con los pies en la tierra”, ha dicho el candidato de izquierda a sus colaboradores más cercanos sobre la conformación del gabinete, indicó el periódico.

Tanto como Pedro Francke y Hernando Cevallos se mantendrían para los ministerios de Economía y Finanzas y de Salud, respectivamente, tal como se deslizó desde la campaña. La República dice que ambos tienen reuniones frecuentes con Castillo sobre el próximo proceso de transferencia de gobierno y otros asuntos de estos sectores.

El jefe de prensa de Perú Libre, Frank Zegarra, dio a conocer el domingo en la noche el nombre de quién será el presidente de Consejo de Ministros. Se trata de Roger Nájar, quien fue descrito por Zegarra como “una suerte de bisagra entre Pedro Castillo y Vladimir Cerrón”, en alusión el fundador de Perú Libre e ideólogo del candidato presidencial.

Nájar, de 64 años, fue designado por Castillo como jefe de su plan de gobierno, con quien formuló su Plan Bicentenario. “El coordinador de este proceso es el señor Roger Nájar Kokally. De esta manera enfrentaremos los primeros 100 días de gobierno con una propuesta de equipo técnico que presentaremos próximamente”, fueron las palabras usadas por Castillo al presentarlo.

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