petróleo Brent

Guerra en Medio Oriente: la suba del petróleo presiona a la Fed y redefine ganadores y perdedores globales

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La guerra abierta entre Estados Unidos, Israel e Irán dejó de ser un episodio militar aislado y empezó a impactar de lleno en el tablero financiero global. Con el petróleo Brent en US$81,40 y el crudo estadounidense en US$74,56 tras subas de hasta 9% intradiarias, los mercados descuentan un shock energético que amenaza con frenar la desinflación y forzar a la Reserva Federal a recalibrar su política monetaria.

El dato central no es solo el precio del barril. Es la señal: el estrecho de Ormuz, por donde fluye casi el 20% del consumo mundial de petróleo, quedó bajo amenaza directa de Teherán. Si en 25 días no se normaliza el tránsito, el crudo podría superar los US$100. En ese escenario, la discusión deja de ser geopolítica para convertirse en macroeconómica. ¿Se impone la lógica de guerra corta o el mundo entra en una nueva fase de inflación importada?

Tasas en alza y ruptura del refugio tradicional

El mercado reaccionó con volatilidad. El Dow Jones cayó 404 puntos tras desplomarse más de 1.200 durante la rueda. El S&P 500 retrocedió 0,94% y el Nasdaq 1,02%. En Europa, el Stoxx 600 perdió 3,08%; en Asia, el Nikkei 225 cayó 3,06% y el Kospi surcoreano 7,24%.

Lo que sorprendió a los inversores fue el comportamiento de los bonos del Tesoro. El rendimiento a 10 años subió, señal de venta de activos que históricamente funcionaban como refugio. La “convenience yield” que durante décadas permitió a Estados Unidos financiarse a tasas menores parece erosionarse en un contexto de deuda federal que pasó de 60% del PBI antes de 2008 a más de 120% en la actualidad.

La guerra, lejos de generar automáticamente un “risk off” clásico, reabrió el debate sobre la sostenibilidad fiscal norteamericana. Si el conflicto se prolonga cuatro semanas, el costo directo para Washington podría superar los US$14.000 millones. El número luce marginal frente al presupuesto militar, pero el verdadero impacto pasa por expectativas inflacionarias y costo del dinero.


Energía, inflación y política monetaria

El gas natural europeo saltó casi 20% hasta su nivel más alto en tres años. La gasolina en Estados Unidos subió 11 centavos en un día, el mayor incremento desde 2005. Analistas advierten que un aumento persistente de US$10 por barril podría añadir varias décimas a la inflación estadounidense en un horizonte de uno a dos años.

El economista jefe del Banco Central Europeo, Philip Lane, reconoció que una caída prolongada del suministro energético implicaría un repunte sustancial de precios y una contracción de la producción en la Eurozona. Por ahora no anticipa cambios en la política monetaria, pero la señal está sobre la mesa.

La ecuación es delicada. Si la inflación se estabiliza en torno a 3,5% interanual en Estados Unidos, la Reserva Federal podría postergar recortes de tasas. El mercado ya internaliza esa posibilidad. El índice dólar subió 0,65% y acumula casi 1,5% en la semana.

China, Rusia y el rediseño del mapa energético

Cerca del 13% de las importaciones chinas de crudo en 2025 provienen de Irán, 8% de Venezuela y 18% de Rusia. Un cierre prolongado de Ormuz impactaría primero en Asia. Sin embargo, Beijing cuenta con reservas estratégicas estimadas entre 80 y 99 días y Rusia podría redirigir exportaciones.

El verdadero beneficiario estratégico podría ser Vladimir Putin. El conflicto desvía atención y recursos militares desde Ucrania, fortalece la posición rusa como proveedor energético y legitima, en términos narrativos, la doctrina de ataques preventivos.

China, en cambio, aparece en un equilibrio inestable: depende del Golfo para el 44% de sus importaciones energéticas, pero al mismo tiempo podría capitalizar un reordenamiento comercial si Occidente enfrenta costos crecientes.

Impacto político en Washington

En el frente interno, el presidente Donald Trump enfrenta un escenario complejo. Encuestas iniciales muestran que 59% de los estadounidenses no aprueba los ataques, según CNN/SSRS. Entre independientes el rechazo trepa a 68%.

Con elecciones de medio término en noviembre, el riesgo político no es menor. Una guerra prolongada con impacto en la inflación y en la nafta erosiona capital político. La narrativa de conflicto corto —cuatro o cinco semanas— empieza a tensionarse frente a señales de escalada.

¿Quién gana y quién pierde?

Pierden los consumidores, que enfrentan energía más cara y tasas más altas. Pierden los países importadores netos de petróleo. Pierde la estabilidad macro global si la inflación vuelve a acelerarse.

Ganan, al menos en el corto plazo, los productores de crudo si el barril se sostiene por encima de US$80. Gana Rusia por reposicionamiento estratégico. Gana el dólar como activo de reserva, aunque con fisuras en el mercado de bonos.

Pero el desenlace depende de una variable crítica: la duración del conflicto y el control efectivo del estrecho de Ormuz. Si el tránsito energético se normaliza rápido, el shock puede diluirse. Si se prolonga, el mundo podría ingresar en una nueva etapa de inflación energética y endurecimiento monetario.

La guerra, una vez más, trasciende el campo militar. Se juega en los mercados, en las tasas y en la capacidad de los gobiernos para administrar costos políticos y económicos. El tablero global ya se movió. Falta saber si el reacomodamiento será transitorio o estructural.

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La Bolsa porteña cae por quinta rueda y el riesgo país roza los 600 puntos en medio de la guerra en Medio Oriente

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La Bolsa porteña cae por quinta rueda y el riesgo país sube a 598 puntos tras la escalada bélica iniciada por Estados Unidos e Israel en Medio Oriente, tras los ataques a Irán.

La escalada bélica en Medio Oriente volvió a golpear a los mercados y la Argentina quedó atrapada en la ola vendedora. Este martes, la Bolsa porteña encadenó su quinta caída consecutiva: el índice S&P Merval retrocede 3% en pesos y 3,7% en dólares, hasta los 2.552.000 puntos, su nivel más bajo desde el 27 de octubre, inmediatamente después de las elecciones legislativas.

En paralelo, los bonos soberanos en dólares —Bonares y Globales— ceden en promedio 2%, mientras el riesgo país elaborado por JP Morgan sube 32 unidades y alcanza los 598 puntos básicos, el valor más alto desde el 12 de diciembre.

El dato es más que financiero. En un contexto internacional convulsionado por la guerra aérea entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el mercado argentino vuelve a exhibir su vulnerabilidad estructural. La tensión externa acelera las dudas internas.

Shock global y energía en el centro del tablero

Las explosiones en Teherán y Beirut, junto con la expansión del conflicto hacia El Líbano, dispararon ventas masivas en los principales mercados del mundo. Los índices de Wall Street registran pérdidas de hasta 2%, mientras el precio del crudo salta alrededor de 8%.

El Brent del Mar del Norte se ubica cerca de los USD 84 por barril, su máximo desde julio de 2024. La suba responde a la interrupción del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo mundial, y a la ofensiva aérea que ya provocó la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.

Irán calificó la ofensiva como un ataque no provocado y respondió con misiles y drones contra países árabes vecinos, además de restringir la navegación en la zona. Estados Unidos ordenó evacuar personal no esencial de varios países del Golfo y cerró misiones diplomáticas tras ataques con drones.

La dimensión energética del conflicto altera expectativas de inflación global y endurece las condiciones financieras para economías emergentes como la Argentina.

Mercado local bajo presión y señales de fragilidad

En ese marco, la plaza local profundiza su corrección. El retroceso del S&P Merval lo devuelve a niveles previos al rebote poslegislativo, borrando buena parte del impulso político que siguió a la última votación.

Los bonos soberanos acompañan la caída y el riesgo país se acerca a los 600 puntos. Ese umbral no es simbólico: marca una brecha de tasas que encarece cualquier intento de financiamiento externo y condiciona la estrategia fiscal y monetaria.

La correlación es directa. A mayor tensión global y suba del petróleo, mayor presión sobre activos de riesgo. En el caso argentino, esa sensibilidad se amplifica por la dependencia del crédito y la necesidad de sostener expectativas de estabilidad.

Volatilidad, liderazgo y margen de maniobra

La guerra agrega un factor que ningún programa económico controla: la duración del conflicto. Una fuente citada por Reuters indicó que la campaña israelí fue planificada para dos semanas y que avanzaba más rápido de lo previsto, con el objetivo de derrocar al sistema gobernante iraní.

Si el conflicto se extiende o compromete de forma sostenida el suministro energético, la volatilidad podría profundizarse. Para la Argentina, el escenario combina tres variables críticas: precios internacionales en alza, presión financiera externa y sensibilidad política doméstica.

El mercado ya dio una señal. La pregunta es cuánto margen conserva el frente económico para absorber un shock externo prolongado sin que la tensión financiera se traslade a otras variables.

Por ahora, la Bolsa cae, el riesgo país escala y el petróleo se mantiene en máximos. El tablero global se mueve con velocidad y los activos locales reflejan, una vez más, que la estabilidad interna depende también de factores que se deciden lejos de Buenos Aires.

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Trump asegura que los objetivos en Irán están “muy cerca” y descarta tropas terrestres

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que “está muy cerca” de lograr los objetivos en Irán, señalando que no cree que sea necesario desplegar tropas terrestres.

En una serie de publicaciones en X el lunes por la noche, Kellie Meyer, corresponsal de la Casa Blanca para News Nation, indicó que acababa de mantener una conversación telefónica de dos minutos con Trump.

En su primera reacción al ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Riad, Trump declaró a Meyer que se sabrán cuáles son las represalias “pronto”.

Cuando se le preguntó sobre el posible despliegue de tropas terrestres estadounidenses, Trump afirmó que no daría ninguna información sobre eso, añadiendo:  “No creo que sean necesarias”.

Así lo indica un cable de la agencia de noticias Xinhua, a cuyo servicio está abonada la Agencia Noticias Argentinas.

Trump habló después de Marco Rubio

Las declaraciones de Trump llegan pocas horas después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmara que la Administración Trump cree que sus objetivos contra Irán “pueden lograrse sin fuerzas terrestres”.

“En este momento, nuestro enfoque está en la destrucción de sus lanzadores de misiles balísticos, sus reservas de misiles balísticos y su capacidad de fabricación de misiles balísticos, así como sus drones de ataque unidireccionales y su Armada”, comentó Rubio a los periodistas. 

Más de Trump

Trump, defendió los ataques contra Irán como “muy necesarios e importantes” y criticó a los demócratas por “quejarse amargamente”.

“Los demócratas radicales de izquierda, un partido que ha perdido completamente el rumbo, se quejan amargamente del ataque muy necesario e importante, realizado por Estados Unidos e Israel contra Irán”, escribió Trump en su plataforma de redes sociales Truth Social.

Trump agregó: “La mayoría de la gente entiende que solo se quejan PORQUE LO HICE YO y, si no lo hubiera hecho, estarían gritando: ‘¿Por qué Trump no atacó Irán? ¡Debería hacerlo INMEDIATAMENTE!’”

Legisladores demócratas criticaron la acción, argumentando que no existía una amenaza inmediata y que el ataque no había sido autorizado por el Congreso.

También advirtieron que Trump podría estar arrastrando a Estados Unidos a otro conflicto prolongado en Medio Oriente.

En un mensaje en la red social X el lunes, Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, afirmó que las prioridades de la Administración Trump están equivocadas.

“Donald Trump y los extremistas republicanos están dispuestos a gastar miles de millones para bombardear Irán. No han hecho nada para bajar los precios de los alimentos ni el alto costo de vida”, sostuvo.

Se esperaba que el Congreso votara sobre los poderes de guerra esta semana. 

Mientras tanto, durante la jornada del lunes Trump había anunciado la posibilidad de movilizar más tropasa y naves hacia Irán.

“Decepción” con el Reino Unido

Trump también analizó que la relación anglo-estadounidense “obviamente no es la que fue”, mientras Reino Unido reafirmó su decisión de no sumarse a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, informó este martes un medio británico. 

En declaraciones al diario The Sun, Trump señaló que el primer ministro británico, Keir Starmer, “no ha sido de ayuda”. “Nunca pensé que vería eso. Nunca pensé que vería eso de Reino Unido”, manifestó Trump, añadiendo que “es muy triste ver que la relación obviamente no es la que fue”.

 Trump afirmó que se siente “muy decepcionado” con Starmer por impedirle utilizar la base militar en Diego García para ejecutar ataques contra Irán. 

El rechazo británico a permitir previamente que las fuerzas estadounidenses utilizasen la base fue algo que nunca había “ocurrido antes entre nuestros dos países”, expresó Trump.

En un comunicado este domingo, Starmer aceptó la petición estadounidense de utilizar la base para “propósitos de defensa específicos y limitados”. 

Sin embargo, Trump consideró que a Starmer “le llevó demasiado tiempo” cambiar su opinión. El lunes, Starmer declaró ante el Parlamento británico que Reino Unido no se sumará a los “ataques ofensivos” de Estados Unidos e Israel contra Irán. “El presidente Trump ha expresado su desacuerdo con nuestra decisión de no involucrarnos en los primeros ataques, pero es mi deber juzgar cuál es el interés nacional del Reino Unido”, afirmó. 

En una serie de publicaciones en X el lunes por la noche, Kellie Meyer, corresponsal de la Casa Blanca para News Nation, indicó que acababa de mantener una conversación telefónica de dos minutos con Trump.

En su primera reacción al ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Riad, Trump declaró a Meyer que se sabrán cuáles son las represalias “pronto”.

Cuando se le preguntó sobre el posible despliegue de tropas terrestres estadounidenses, Trump afirmó que no daría ninguna información sobre eso, añadiendo:  “No creo que sean necesarias”. Así lo indica un cable de la agencia de noticias Xinhua.

Trump habló después de Marco Rubio

Las declaraciones de Trump llegan pocas horas después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmara que la Administración Trump cree que sus objetivos contra Irán “pueden lograrse sin fuerzas terrestres”.

“En este momento, nuestro enfoque está en la destrucción de sus lanzadores de misiles balísticos, sus reservas de misiles balísticos y su capacidad de fabricación de misiles balísticos, así como sus drones de ataque unidireccionales y su Armada”, comentó Rubio a los periodistas. 

Más de Trump

Trump, defendió los ataques contra Irán como “muy necesarios e importantes” y criticó a los demócratas por “quejarse amargamente”.

“Los demócratas radicales de izquierda, un partido que ha perdido completamente el rumbo, se quejan amargamente del ataque muy necesario e importante, realizado por Estados Unidos e Israel contra Irán”, escribió Trump en su plataforma de redes sociales Truth Social.

Trump agregó: “La mayoría de la gente entiende que solo se quejan PORQUE LO HICE YO y, si no lo hubiera hecho, estarían gritando: ‘¿Por qué Trump no atacó Irán? ¡Debería hacerlo INMEDIATAMENTE!’”

Legisladores demócratas criticaron la acción, argumentando que no existía una amenaza inmediata y que el ataque no había sido autorizado por el Congreso.

También advirtieron que Trump podría estar arrastrando a Estados Unidos a otro conflicto prolongado en Medio Oriente.

En un mensaje en la red social X el lunes, Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, afirmó que las prioridades de la Administración Trump están equivocadas.

“Donald Trump y los extremistas republicanos están dispuestos a gastar miles de millones para bombardear Irán. No han hecho nada para bajar los precios de los alimentos ni el alto costo de vida”, sostuvo.

Se esperaba que el Congreso votara sobre los poderes de guerra esta semana. 

Mientras tanto, durante la jornada del lunes Trump había anunciado la posibilidad de movilizar más tropasa y naves hacia Irán.

“Decepción” con el Reino Unido

Trump también analizó que la relación anglo-estadounidense “obviamente no es la que fue”, mientras Reino Unido reafirmó su decisión de no sumarse a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, informó este martes un medio británico. 

En declaraciones al diario The Sun, Trump señaló que el primer ministro británico, Keir Starmer, “no ha sido de ayuda”. “Nunca pensé que vería eso. Nunca pensé que vería eso de Reino Unido”, manifestó Trump, añadiendo que “es muy triste ver que la relación obviamente no es la que fue”.

 Trump afirmó que se siente “muy decepcionado” con Starmer por impedirle utilizar la base militar en Diego García para ejecutar ataques contra Irán. 

El rechazo británico a permitir previamente que las fuerzas estadounidenses utilizasen la base fue algo que nunca había “ocurrido antes entre nuestros dos países”, expresó Trump.

En un comunicado este domingo, Starmer aceptó la petición estadounidense de utilizar la base para “propósitos de defensa específicos y limitados”. 

Sin embargo, Trump consideró que a Starmer “le llevó demasiado tiempo” cambiar su opinión. El lunes, Starmer declaró ante el Parlamento británico que Reino Unido no se sumará a los “ataques ofensivos” de Estados Unidos e Israel contra Irán. “El presidente Trump ha expresado su desacuerdo con nuestra decisión de no involucrarnos en los primeros ataques, pero es mi deber juzgar cuál es el interés nacional del Reino Unido”, afirmó. 

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Los mercados globales profundizan caídas tras el ataque a Irán y el petróleo salta hasta 6%

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La segunda rueda tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán consolidó el clima de aversión al riesgo en los mercados globales. Las bolsas de Europa y Asia volvieron a operar en terreno negativo este martes, mientras el petróleo y el gas aceleraron su escalada ante la confirmación iraní del bloqueo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del suministro mundial de crudo.

En Europa, París cayó 2,15%, Fráncfort 2,78%, Milán 3,21%, Londres 2,02% y Madrid 3,56%. El índice Euro Stoxx 50 se desplomó 4% y el Ibex 35 perdió 5%, su mayor caída en 11 meses, con más de 1000 puntos evaporados en las primeras dos ruedas tras el estallido del conflicto.

En Asia, Tokio retrocedió 3,06%, Hong Kong 1,23% y Seúl 7,24%, tras reabrir luego del feriado del lunes. El impacto no fue homogéneo, pero sí generalizado.

El dato político que atraviesa la reacción financiera es claro: el conflicto dejó de ser un foco regional para convertirse en un factor sistémico. La incógnita ya no es solo militar, sino energética y geoeconómica.

El Estrecho de Ormuz como epicentro del riesgo global

La confirmación iraní del bloqueo en el Estrecho de Ormuz alteró el eje de la crisis. Por esa vía transita cerca del 20% del suministro global de petróleo, lo que convierte cualquier interrupción en un shock directo sobre precios y expectativas inflacionarias.

El barril de Brent, referencia para Europa, trepó hasta la zona de los US$82, con un alza cercana al 6%, mientras el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 5,32% hasta US$75.

El gas amplificó el movimiento. En Europa, los contratos TTF negociados en Países Bajos superaron los 57 euros por MWh, casi el doble que hace un mes. Este martes subieron 30%, tras un salto previo del 40%, en un contexto en el que Qatar mantiene cerrada una planta de gas licuado que representa el 20% de la oferta global transportada por vía marítima.

La energía volvió a ser el canal de transmisión inmediata del conflicto. El mercado descuenta una prima de riesgo estructural mientras persista la incertidumbre sobre la navegación y posibles ataques a infraestructura petrolera.

Volatilidad histórica y señales mixtas en Wall Street

El impacto también se refleja en Estados Unidos. El comportamiento histórico del S&P 500 frente a shocks geopolíticos muestra un patrón: retrocesos iniciales que, en promedio, alcanzan un drawdown del 5% en aproximadamente 22 ruedas de negociación.

En el 68% de los episodios registrados en las últimas ocho décadas, el índice se ubicó en terreno positivo un año después del inicio de las hostilidades, con un rendimiento mediano de 8,4%. El mercado suele recuperar las pérdidas en un plazo medio de 47 días.

La lectura estratégica que circula en el mercado es prudente. Mientras no se configure una recesión global prolongada, vender en el pico del pánico suele resultar contraproducente. Sin embargo, la actual combinación de riesgo bélico y shock energético introduce un elemento adicional: la posibilidad de inflación renovada.

Los bonos del Tesoro estadounidense reflejan esa tensión. La búsqueda de refugio impulsa compras, pero la expectativa de mayores precios de la energía presiona los rendimientos al alza. No hay señal única. Hay fuerzas contrapuestas.

Oro, dólar y diplomacia: los factores a seguir

El flujo de capitales migra hacia el oro y el dólar estadounidense como activos defensivos. La clave de las próximas jornadas estará en dos frentes políticos: la capacidad de China para intervenir diplomáticamente y la rapidez con la que Estados Unidos logre asegurar la libertad de navegación.

Mientras persista la incertidumbre sobre una respuesta terrestre o nuevos ataques a infraestructura energética, la volatilidad será la norma. El mercado ya incorporó el riesgo inmediato; ahora evalúa la duración.

El inicio del tercer mes del año quedó marcado por un shock geopolítico de alto impacto. El tablero financiero global se mueve al ritmo de decisiones militares y diplomáticas. Si el conflicto se contiene, la historia sugiere recuperación. Si se amplía, el canal energético puede transformar la crisis en algo más profundo.

Por ahora, el precio del crudo y el gas funcionan como termómetro. Y el mercado, como siempre, anticipa antes de confirmar.

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El número de muertos en Irán supera los 2.500 según organizaciones de derechos humanos

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La represión estatal en Irán dejó al menos 2.571 muertos en protestas extendidas en Irán, según organizaciones de derechos humanos con sede en Estados Unidos, en un contexto de apagón informativo, advertencias del presidente Donald Trump y crecientes repercusiones geopolíticas y económicas. El aumento acelerado de víctimas, frente a unas 500 registradas a inicios de la semana, confirma una escalada sin precedentes recientes y vuelve a colocar a la República Islámica en el centro de la agenda internacional.

De acuerdo con Human Rights Activists News Agency (HRANA), la cifra de fallecidos se incrementó de manera abrupta hasta este miércoles, mientras persisten las dudas sobre el número real de víctimas ante las restricciones a las comunicaciones y la falta de datos oficiales. El gobierno iraní no difundió cifras propias y se limitó a reconocer que el saldo ha sido “considerable”.

Represión, apagón informativo y advertencias desde Washington

El aumento de muertes se produce en paralelo a un apagón nacional de internet que ya ingresó en su sexto día, según el grupo independiente NetBlocks, lo que dificulta documentar los hechos y verificar información desde el interior del país. La agencia semioficial Fars, vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, informó que las restricciones podrían mantenerse “hasta que cesen las acciones de las células terroristas”, y dejó abierta la posibilidad de una revisión del acceso dentro de una o dos semanas.

Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump endureció su discurso. El martes instó a los disidentes iraníes a “continuar protestando” y a “tomar el control de sus instituciones si es posible”, y advirtió que “actuará en consecuencia” tras evaluar cuántos manifestantes han sido asesinados. Días antes, había publicado en Truth Social el mensaje “LA AYUDA VA EN CAMINO”, sin precisar su alcance, luego de que trascendiera que fue informado sobre opciones para atacar Irán.

En el plano económico, Trump anunció un arancel del 25% a los bienes provenientes de países que mantengan negocios con la República Islámica, una señal que agrega presión externa al conflicto interno. Al mismo tiempo, Arabia Saudita y Catar presionaron a Washington para evitar una acción militar contra Teherán, según informó The Wall Street Journal.

Origen de las protestas y acusaciones cruzadas

Las protestas estallaron a finales del año pasado, luego de que una caída de la moneda nacional a un mínimo histórico desencadenara manifestaciones entre comerciantes de Teherán. Con el correr de los días, la conflictividad derivó en un movimiento más amplio contra el régimen teocrático del líder supremo Alí Jamenei, con enfrentamientos mortales que activistas describen como la represión más letal contra la disidencia en décadas.

Las autoridades iraníes acusaron a Estados Unidos e Israel de armar a los manifestantes y de orquestar la agitación, en un contexto de alta tensión regional que incluye el antecedente de 12 días de ataques aéreos contra instalaciones nucleares iraníes ocurridos siete meses atrás.

Este miércoles, el fiscal general Mohammad Movahedi Azad advirtió que el Estado endurecerá la represión mediante la incautación de activos de “terroristas y alborotadores”. En la misma línea, el jefe del poder judicial, Gholam-Hossein Mohseni Ejei, afirmó que “quienes decapitaron personas en las calles o las quemaron vivas deben ser juzgados y castigados lo más rápido posible”.

Impacto económico, petróleo y balance de víctimas

La crisis también tuvo repercusiones en los mercados energéticos. Los precios del petróleo subieron ante el temor de que la agitación interrumpa el suministro iraní. El Brent recortó ganancias este miércoles hacia los US$65 por barril, tras registrar el mayor avance de cuatro días en más de seis meses.

En cuanto al balance humano, HRANA informó que 12 de las muertes correspondieron a menores de 18 años y que 147 fallecidos estaban afiliados al gobierno. Además, el grupo reportó más de 18.000 detenciones vinculadas a las protestas. Funcionarios advirtieron que los detenidos podrían ser acusados de “enemistad contra Dios”, una figura de la ley islámica castigada con pena de muerte.

El antecedente inmediato refuerza la gravedad del escenario: tras las protestas de 2022 por la muerte bajo custodia policial de Mahsa Amini, de 22 años, las autoridades utilizaron cargos de seguridad similares para ejecutar al menos a nueve personas, según Amnistía Internacional, con sede en Londres.

La televisión estatal iraní anunció que este miércoles se realizará en Teherán un funeral público para más de 300 civiles y miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos en días recientes, sin detallar un desglose de víctimas. En paralelo, el acceso a internet sigue siendo un factor crítico. SpaceX, de Elon Musk, ofreció acceso gratuito al servicio satelital Starlink para personas con receptores en Irán, según Ahmad Ahmadian, director ejecutivo del grupo estadounidense Holistic Resilience, que trabaja para garantizar conectividad en el país.

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