PINO

Monopolio forestal: lo quieren todo sin dejar nada

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Dentro de los más profundos basamentos de un sistema democrático representativo está la necesidad de construir mecanismos de participación ciudadana capaces de establecer un balance que tienda al equilibrio, dado fundamentalmente a las tensiones que generan los intereses minoritarios de empresas y grupos de presión corporativos. 

La forestoindustria expresa hoy un poderoso frente de desarrollo productivo en Misiones, pero poco se ha señalado que, más allá de los innumerables emprendimientos pequeños y medianos, quienes monopolizan el mercado regional pueden contarse con los dedos de una mano y cuyos capitales distan mucho de ser parte de alguna “industria nacional”. Un minúsculo grupo de empresarios que, desde su posición de privilegio, ostentan el monopolio del rubro, tanto en cultivos de pinos y eucalipto, como de su manufactura y comercialización. 

Grupos como AMAYADAP y APICOFOM, han sido capaces de imponer las reglas del mercado local mediante la autorregulación de los precios en plaza, asegurando así su posicionamiento y control frente a cualquier amenaza de competitividad. Lo cual ha venido creando una fuerte decadencia y malestar, que a todas luces es más que genuino. 

En 2020, el gobierno provincial tomó la audaz iniciativa de intervenir en el sector con la creación del INFOPRO, en el afán de imponer un precio justo que oxigene y dé nuevo impulso al sector con el estímulo de la rentabilidad. 

Una medida lógica de un Estado que comprende la necesidad de cuidar el empleo y las genuinas generaciones de riqueza, todo lo cual, en un sistema capitalista, se basa en la libre competencia no monopolista. 

El pasado jueves 13, se realizó, en el Ministerio de Cambio Climático, la Mesa Forestal Provincial, sentando en la negociación a los empresarios referentes/representantes de las empresas más importantes junto al Estado provincial. 

Más allá de las micro tensiones por particularidades específicas del sector como los que surgen del precio diferencial existente entre laminados y con destino a aserrar, por ejemplo, quedó claro que el eje ineludible de las tensiones gira en torno al malestar que ocasiona la intromisión del Estado como garante de reglas claras y de transparencia. Se dejó de manifiesto el interés empresarial por constituir una “mesa chica” en la que les permitan tener injerencia en el establecimiento de los precios, que según ellos juzgan, les estarían ocasionando pérdidas y complicaciones en sus negocios. 

¡Obvio!, Era la idea claramente. Dado que sus intereses monopólicos obstruían el normal desenvolvimiento de precios, fruto de su posición preponderante en la oferta y la demanda.

No me interesa abrir debate sobre “estatismo vs libertarios”, ya que se trata de conceptos reduccionistas e inexactos, en un contexto sumamente complejo y diverso, sino que más bien considero oportuno, la toma de posición, en un marco signado por instituciones democrático representativas. Dado lo cual surge una ineludible interrogante. En términos de representación, ¿alguien ha tomado nota que el sector primario está mayoritariamente compuesto por más de 26.000 campesinos minifudistas, y que si juntamos a todos ellos, no serían capaces de reunir siquiera un mísero dígito de los cultivos forestales que hoy concentra el sector?

Me tomé el trabajo de realizar una mini encuesta y de la misma surge una constante que puede ser resumida en las siguientes expresiones literales: 

“…no entiendo el negocio. Nunca nadie me explicó. En el sentido éste: plantar algunas hectáreas y esperar 20 años para poder vender y recién ahí cobrar algo de plata. A eso le agregas la incertidumbre del valor de la madera, que como ahora tengo entendido que vale muy poco”. 

“El pino es un ahorro que intenté, pero que no fue más que una pérdida de tiempo y de dinero, esperando vender me pasé a pan y agua”. 

“Los que nos dedicamos al té y dependemos de contratar el servicio de cosecha, hoy estamos arrancando todo con topadora y pensamos en yerba o mandioca como alternativa, el pino es negocio para los que pueden esperar. Nosotros necesitamos sobrevivir, y la mayoría no tiene más remedio que apostar al maíz o la soja que son más o menos negocio si tenés posibilidad de contrabandear”. 

“Yo tenía dos hectáreas de pino, y lo que me costó sacar los tocones y preparar el terreno para poner soja, es lo mismo que gané vendiendo el pino, y lo hago porque con dos cosechas de soja, obtengo lo que me da el pino en 20 años, y solo si podes vender a Brasil de contrabando, porque vender acá no es negocio tampoco”.  

“Quien trabaja como yo con madera, en carpintería o aserradero chico, te puede decir que el sistema hace que sea más negocio la nativa por el precio, la demanda y la misma informalidad”. 

“Hoy el valor de la madera es la suma del talado, el transporte y la manufactura, es decir los costos del producto final, no de su cultivo y cuidado, por eso no es negocio más que para los monopolios”.

Como vemos, aquí anida la verdadera discusión. La situación imperante es el fruto de décadas en las que se dejó actuar a “la mano invisible del mercado”. Monopolios que se alimentan no sólo de estas crueles imposiciones, sino también en el crecimiento indefinido sobre un territorio que aspira a la preservación de la biodiversidad. Los popes del monocultivo son una amenaza social y ambiental. ¿Cómo no alentar y celebrar la intervención del Estado?

Hablemos también de sostenibilidad en un marco climático que no hace muchos meses destruyó con feroces incendios más de media provincia de Corrientes, que no era más que puro pino y pastizal.

Hablemos de cómo esta injusticia está propiciando y estimulando la instalación de cada vez más y más hectáreas de soja transgénica con destino al contrabando.

Hablemos de cómo también se termina por excitar el apeo ilegal de nativas.

Hablemos del real impacto en el mercado laboral de estas empresas poniendo en la balanza los costos y beneficios globales que asumen los misioneros. 

Hablemos pero en serio, con verdadero espíritu democrático. Hablemos y debatamos qué quieren los misioneros para Misiones. Porque claramente, expuesto está, que lo que los monopolios quieren para sí no es más que la maximización de sus beneficios para la extracción de una riqueza que en su gran mayoría sólo drena al exterior. Lo quieren todo sin dejar nada. 

La forestoindustria es una alternativa productiva que, como cualquier otra, al estar disponiendo de nuestros recursos naturales, debe estar necesariamente, no sólo bajo la tutela y observación del Estado, sino también y de manera esencial, de todos los misioneros, ya que sin empoderarnos de nuestro patrimonio, jamás seremos testigos más que del saqueo y la expoliación sistemática.

Hablemos de la viabilidad, en este contexto, de leyes como las de Agricultura Familiar, entre tantas otras que nos enorgullecen y trazan un rumbo que democráticamente elegimos todos. 

Hablemos, pero no sobre “mesas chicas”, sino más y más amplias para que, de las riquezas de nuestro suelo, usufructuen sus genuinos herederos.

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Sorpresa: retrocede la forestación en Corrientes y se expande en Misiones

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La tradición en el sector forestal indica que Corrientes es la potencia y que Misiones corre detrás. Sin embargo, el número de empresas y particularmente de trabajadores, contradice ese mito. Ahora apareció otro dato que pone bajo la lupa la creencia instalada: la forestación en Corrientes retrocedió en los últimos años y, por el contrario, creció en Misiones. 

Según los datos del inventario de 2015, Corrientes tenía 500 mil hectáreas forestadas, contra 405.824 en Misiones. Ahora la secretaría de Agricultura de la Nación actualizó esa información y le adjudica a Corrientes 482.215 hectáreas, con un retroceso de casi 20 mil hectáreas. Por el contrario, Misiones sumó 12 mil hectáreas y ahora tiene 417.627 hectáreas forestadas. 

Misiones tiene 83 por ciento de pino, 12 de eucaliptus, cinco por ciento de otras especies. Esa presencia relativa del pino en Misiones, no es la misma en el caso de Corrientes. Ellos tienen menos. 

Según Agricultura, Misiones tiene 417.627 hectáreas forestadas, con 335.130 hectáreas de pino taeda -tres mil más que en 2015. También hay 36.517 hectáreas de eucaliptus -cuatro mil menos que en 2015- y 31.258 de pino ellioti. Misiones suma 13.994 hectáreas de araucaria, dos mil menos que hace siete años de una especie que no se encuentra en Corrientes. 

De acuerdo a los datos de Agricultura, hubo un avance del sector forestal en Misiones. Hace no mucho tiempo, los especialistas del sector privado hablaban de 382 mil hectáreas, un poco menos que el inventario oficial.  

En Corrientes hay 482.215 hectáreas forestadas, con 123.187 de Pino Ellioti. Ahí radica una de las grandes diferencias de la matriz forestal correntina: en 2015 había 354.800 de pino Ellioti. Ahora el pino llega a 109.568 hectáreas y el Taeda suma 96.236. También hay 114 mil hectáreas de Eucaliptus.

El presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones, Jaime Ledesma, sostuvo que, de todos modos, se está lejos de lo deseable para alcanzar las metas propuestas para 2030. “La prioridad en Misiones debe ser garantizar la plantación de 12 mil a 15 mil hectáreas/año con el mejor material genético disponible. En los  últimos años el balance entre plantado y cortado es negativo en 2.096,17 hectáreas, lo que puede  generar faltante de materia prima rolliza en un futuro mediato”, advirtió.  

“El objetivo para 2030 es incrementar la  superficie de plantaciones forestales proveyendo a las cadenas de valor de la bio economía forestal bienes competitivos, ambientalmente sostenibles y  socialmente responsables brindando a su vez servicios ambientales, en particular, la mitigación y adaptación del cambio climático del país, teniendo como  meta alcanzar los 2.000.000 de hectáreas, con un potencial de 3,7 millones de hectáreas, cumplimiento objetivo de la contribución a la mitigación del cambio climático”, detalló. 

Actualmente la superficie implantada es de 1.300.000 hectáreas (hace 10 años venimos  referenciando ese valor); y que para cumplir con el objetivo establecido se debe incrementar la superficie de Bosques Implantados en 54% (700.000 hectáreas) en los  próximos siete años, lo que implica aumentar la tasa anual actual de forestación en más de 150%, o más de 60.000 hectáreas/año. Hoy se plantan 40.000 hectáreas/año. 

“Lo dicho implica alcanzar una tasa de forestación y re-forestación de más de  100.000 hectáreas/año, casi diría una 120.000 hectáreas/año, objetivo difícil de lograr sin previsibilidad y certezas de financiamiento presupuestarios. Los recursos presupuestarios asignados históricamente rondaban entre los 12 y 15 millones de dólares anuales (aunque los últimos años no se venían cumpliendo). El anuncio realizado por el Secretario de Agricultura de la Nación de 520.000.000  de pesos (3,5 millones de dólares), fue, sin dudas, tomado como una buena noticia en el contexto particular que tenemos”, indicó.

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Agroforestal Oberá incorpora tecnología para potenciar exportaciones de trementina

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La empresa Agroforestal Oberá trabaja junto al INTI en el diseño y desarrollo de una planta de fraccionamiento de trementina, disolvente natural derivado de la miera de pino. Se trata de una pyme que exporta casi el 100 por ciento de su producción y se provee de equipamiento nacional.

Las provincias de Corrientes y Misiones albergan uno de los clústers industriales más robustos en materia de aprovechamiento de especies no maderables. Dentro de este sector, la producción de derivados de resina de pino (Pinus elliottii), tal como la colofonia y la trementina, es una de las más prominentes a nivel regional, por la alta valorización internacional de estos productos, la mano de obra intensiva que implican y el bajo impacto ambiental que conllevan.

La empresa Agroforestal Oberá, radicada en el departamento de Ituzaingó, Corrientes, decidió impulsar el agregado de valor en estos procesos a partir de una articulación con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), en la que el organismo proveerá la ingeniería de detalle para montar un equipo de fraccionamiento de trementina, con tecnología e insumos mayoritariamente locales.

El proyecto consta del diseño de una torre que permitirá obtener los compuestos químicos alfa-pineno, beta-pineno y limoneno con elevado nivel de pureza a escala industrial, a partir de la destilación de trementina, el componente más volátil y oleoso de la resina de pino. Con este proceso, la firma fabricará productos con una alta demanda internacional en sectores como el de pinturas, caucho, adhesivos, artículos de limpieza y alimentos, entre otros.

“Lo importante a destacar es todo el camino que se hizo de forma conjunta: generar una empatía entre la investigación y el empresariado, creo que ese es el mayor desafío que tiene una investigación de este tipo”, destacó el dueño de Agroforestal, Gustavo Cetrángolo.


La articulación para este proyecto surgió a partir de una Jornada PYME que tuvo lugar en la ciudad de Ituzaingó, en la que la Doctora en Ingeniería con mención en química y Jefa del Departamento de Servicios Analíticos del INTI en el NEA, Silvia Zambón, dio una charla sobre el diseño de un equipo de extracción por arrastre con vapor móvil. El proceso estaba orientado a la obtención de aceites esenciales del raleo de cítricos y poda de eucaliptos en las zonas citrícolas y forestales de la provincia de Corrientes, pero podía adaptarse a las necesidades productivas de esta empresa.

El siguiente paso fue la realización de una prueba del diseño de la torre a escala piloto, en la que se testeó el nivel de pureza que potencialmente se puede conseguir, con excelentes resultados preliminares. Luego, se pasó al escalado e ingeniería de detalle para la construcción de la torre, proyecto en el que intervinieron expertos del organismo en diversas disciplinas.

“Aplicamos un sistema de trabajo interdisciplinario para atender la demanda del cliente”, señaló Zambón, quien actualmente es la responsable del proyecto que, en una próxima etapa, abordará el desarrollo de procesos para la fabricación de productos de síntesis química, lo que permitirá apuntar a mercados de mayor estabilidad económica.

Según un relevamiento elaborado por la Unidad de Estudios de Economía Industrial y Prospectiva del INTI, a partir de datos de comercio exterior de la Aduana, en el año 2021 la Argentina exportó unas 30.700 toneladas de colofonia y 8.100 de trementina, lo que en total equivale a 63,2 millones de dólares.

“El año pasado, los derivados de la trementina ocuparon el tercer lugar entre los productos exportables de la provincia. Generar valor en este sector tan pujante no solo aumentará el ingreso de divisas, sino que impulsará también a otras industrias de la región, como la metalmecánica”, concluyó la investigadora.

La vinculación estratégica como fuente del desarrollo

El monitoreo de las necesidades y oportunidades productivas regionales es parte de una activa política pública de articulación público-privada entre organismos de ciencia y técnica, cámaras empresariales y representantes de la industria de cada provincia.

En ese marco, en 2021 se crearon los Consejos Asesores Regionales del INTI, con el objetivo de generar agendas específicas para cada sector productivo. Para el caso del NEA, las principales líneas de trabajo son: la mejora de la productividad y competitividad de la foresto industria, la industrialización del sector cárnico y la modernización de procesos en el sector yerbatero.

Agroforestal Oberá es una de las 1300 empresas que participan de los consejos impulsados en todo el país, que ya cuentan con 28 mesas de trabajo y 37 proyectos definidos que incluyen investigación, desarrollo, asistencia técnica, transferencia tecnológica y capacitaciones.

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Cristian Cabrera, cacique de Perutí: “El pino nos está haciendo mucho daño”

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En pocas palabras y con mucha claridad, el cacique de la comunidad Perutí y coordinador de Los Pueblos Originarios en Lucha, Cristian Cabrera, advirtió que la pérdida de monte y el avance del monocultivo de exóticas amenaza a los mbya guaraníes, que se están quedando con “poquita tierra” en la provincia de Misiones.

“Como ustedes saben hay 132 comunidades y 12 mil mbyas acá en Misiones”, dijo Cristian Cabrera al hablar, el sábado 9 de julio de 2022, en el acto por los 20 años del Tractorazo y Hacia un Nuevo Modelo Productivo, en la plaza 9 de Julio de Posadas.

 “Vengo a pedir, a decir mi inquietud que veo en mis comunidades, que están arrasando con el monte, que no están respetando nuestra tierra”, continuó. “Es nuestra tierra, como dijo el abuelo: ‘eso va a quedar para ustedes; cada árbol que tumban los criollos, los blancos, es una gota de sangre que cae en el suelo’”, recordó.  

El cacique guaraní señaló que están abocados a encontrar “la forma de cómo sujetar, cómo detener , para que no desmonten, para que frene de plantar pino, de plantar eucalipto” porque, dijo, “eso mucho daño está haciendo, por todo alrededor de las comunidades, son 132 comunidades que sufren de atropellamiento de empresas que están usurpando, que están llegando , que está quedando muy poquita tierra para nosotros”.

Cristian Cabrera destacó al Tractorazo como “una historia verdadera que también a nosotros nos ha llegado esa noticia”, e indicó que la participación del pueblo mbya en el acto responde  a “ver una forma, buscar una unidad, una gestión entre hermanos, entre hermanos guaraníes, compañeros y compañeras” en el marco de la preocupación por la pérdida de monte y el avance del monocultivo de exóticas en el territorio misionero.

La comunidad de Perutí está ubicada en El Alcázar.

El acto fue organizado por el MAM, ATE, CTAA, CCC, productores y el Frente Kaapuera, para recordar los 20 años del tractorazo y proponer un nuevo modelo productivo, que priorice la producción de alimentos sanos, la cultura mbya, el trabajo digno y la recuperación de los bienes naturales, entre otro ítems.

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Misiones recibirá otra millonaria inversión forestal: 21 millones de dólares en una planta de tableros

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Primero fue Papel Misionero, con sus 20 millones de dólares de inversión en la nueva planta de papel que comenzó a operar hace unas semanas. Ahora el sector forestal recibe otra millonaria inversión. Será en Eldorado, donde comenzará la construcción de una mega planta de tableros contrachapados de pino. La inversión rondará los 21 millones de dólares.

A eso se sumará una nueva planta de generación eléctrica a partir de biomasa (dendroenergía o xiloenergía). El grupo inversor ya anunció que tiene adquiridas todas las máquinas para comenzar las operaciones.

Misiones ratifica así el liderazgo en la industria forestal, donde le saca varios cuerpos a Corrientes, en número de empresas, pero también en el número de empleo generado en el sector. 

El sector forestal representa casi el 10% del PBG provincial y cerca del 40% de las exportaciones misioneras. Además, Misiones es una de las provincias con mayor superficie de plantaciones forestales: 417.627 hectáreas, el 32% del total nacional, según el MAGyP de la Nación.

El empleo foresto-industrial está compuesto de dos sectores: el vinculado a la silvicultura y extracción forestal (actividad primaria) y el industrial (madera y elaboración de productos vinculados a ella). 

A diciembre de 2021, la foresto industria explicaba 21.926 empleos en el Norte Grande; de ese total, 12.035 están situados en Misiones: es decir, participa del 54,9% del total regional, y del 65,5% si se limita al NEA

En el NEA, los empleos foresto industriales de Misiones casi triplican a los de Corrientes (12.035 vs. 4.470), y son infinitamente mayores a los chaqueños (1.698), mientras que Formosa prácticamente no tiene desarrollada esta actividad (apenas 170 empleos)

En todo el Norte Grande, además, es la única provincia en tener más de diez mil empleos formales en esta actividad. Pero, también, es la que muestra la mayor expansión.
En 2021, Misiones logró crear 775 empleos en este sector, comparado con 2020. Todo el Norte Grande generó 1.059: es decir, el año pasado Misiones generó 7 de cada 10 empleos foresto industriales de todo el norte (y casi 8 de cada 10 en el NEA). Contra 2019, la situación es similar: Misiones sumó unos 963 empleos y el Norte Grande en su conjunto, 1.351.

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