pobreza estructural Posadas

8M: las mujeres ya trabajan casi tanto como los hombres, pero ganan hasta 30% menos

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Mientras la participación femenina en el mercado laboral de Posadas alcanza niveles cercanos al promedio nacional, los indicadores económicos muestran que esa integración todavía ocurre en condiciones de desigualdad. Las mujeres trabajan más que el promedio del Nordeste, pero siguen teniendo menor empleo que los varones, más subocupación, salarios inferiores y una presencia dominante en los segmentos más precarios del mercado laboral.

El diagnóstico surge del informe “Situación de las mujeres en Misiones”, elaborado por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) a partir de datos del segundo trimestre de 2025 y de series demográficas y sanitarias de largo plazo. La investigación revela un fenómeno complejo: mientras las mujeres avanzan en variables estructurales como salud, educación y participación económica, las brechas se mantienen -e incluso se amplían- cuando se observan ingresos, estructura ocupacional y pobreza. Ese fenómeno no hace más que profundizarse en tiempos de crisis como los que atraviesa la Argentina, con caída de empleo y cierre de empresas por la baja del consumo interno.

En el aglomerado Posadas, la tasa de actividad femenina alcanza el 51,9%, muy por encima del promedio del Nordeste (44,4%) y apenas por debajo del nivel nacional (52,1%). Esto muestra que las mujeres de la capital misionera participan del mercado laboral en proporciones significativamente mayores que en otras provincias del NEA.

Sin embargo, esa mayor participación no se traduce en igualdad en el acceso al empleo. La tasa de empleo femenina es de 49,3%, bastante menor que la de los varones, que llega al 60,8%.

La brecha también aparece en la desocupación. Entre las mujeres alcanza 5,1%, mientras que en los varones es 3,7%. Cuando se observa el grupo de mujeres en edad reproductiva, la desocupación sube hasta 7,1%, lo que refleja el impacto que siguen teniendo las responsabilidades de cuidado en la continuidad laboral.

A esto se suma un nivel más alto de subocupación: 12,5% en mujeres frente a 9,3% en varones, un indicador que refleja la dificultad de acceder a trabajos con suficientes horas e ingresos.

La directora del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), Silvana Labat, señaló que los resultados del informe muestran una persistencia de las desigualdades de género en la provincia. “No hay grandes cambios respecto del informe del año pasado”, advirtió.

Según explicó, aunque la tasa de fecundidad viene disminuyendo y las mujeres alcanzan mayores niveles educativos que los varones, las brechas económicas continúan. “Seguimos ganando menos. La brecha de ingresos está presente y la tasa de desocupación también es mayor entre las mujeres”, indicó.

Para Labat, una de las claves está en la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado: “Esto se relaciona con las tareas de cuidado que mayormente recaen sobre nosotras y que no tienen un valor económico, aunque deberían tenerlo”.

La funcionaria también destacó que en los hogares con pobreza estructural la presencia femenina es más alta, lo que refleja el impacto acumulado de estas desigualdades. “La desigualdad sigue presente”, afirmó. En ese contexto, alertó sobre el vínculo entre desigualdad económica y violencia de género: durante 2025 se registraron 31.432 denuncias por violencia familiar y de género en Misiones y 12 femicidios, y el 79,1% de las víctimas de violencia son mujeres.

El informe también evidencia una fuerte segmentación ocupacional por género. Entre las mujeres asalariadas de Posadas, casi tres de cada diez trabajan en servicio doméstico, una actividad caracterizada por bajos salarios y alta informalidad. Además, casi la mitad de esas trabajadoras son jefas de hogar, lo que indica que ese empleo no es simplemente complementario sino, en muchos casos, el principal sostén económico familiar.

La estructura sectorial muestra contrastes extremos. En Posadas, la construcción aparece como una actividad totalmente masculina, mientras que el servicio doméstico es completamente femenino. Entre ambos extremos se ubican sectores con fuerte presencia de mujeres como comercio, enseñanza, administración pública y servicios de salud.

Brechas salariales persistentes

Las desigualdades también se reflejan en los ingresos. Según el informe, las mujeres perciben menores ingresos que los varones en cinco de las seis ramas económicas con mayor presencia femenina. Las diferencias llegan a superar el 30% en sectores como comercio, industria manufacturera y enseñanza.

La estructura salarial por actividad muestra además una enorme dispersión. Mientras el ingreso promedio en administración pública ronda los 956 mil pesos, en el servicio doméstico apenas supera los 170 mil pesos.

Esto significa que la concentración femenina en determinados sectores no solo limita sus oportunidades laborales, sino que también condiciona sus niveles de ingreso.

📊 Diez datos que explican la desigualdad laboral femenina en Posadas

  1. Alta participación laboral: La tasa de actividad femenina en Posadas es 51,9%, muy por encima del promedio del NEA (44,4%).
  2. Menos empleo que los hombres: La tasa de empleo femenina es 49,3%, frente al 60,8% masculino.
  3. Mayor desempleo: La desocupación femenina alcanza 5,1%, contra 3,7% en hombres.
  4. Más subocupación: El 12,5% de las mujeres ocupadas está subocupada, frente al 9,3% de los varones.
  5. Concentración en servicio doméstico: El 29,8% de las mujeres asalariadas trabaja en esta actividad.
  6. Sostén económico familiar: Entre las trabajadoras domésticas, 49,3% son jefas de hogar.
  7. Brecha salarial elevada: En algunos sectores, las mujeres cobran hasta 32% menos.
  8. Menor formalización: Solo 52,2% de las asalariadas está registrada.
  9. Peso del trabajo de cuidados: Entre los inactivos de 14 a 65 años, 58,9% son mujeres y casi la mitad son amas de casa.
  10. Pobreza estructural en aumento: En el último año subió 3,1 puntos en mujeres mientras bajó entre los varones.

Fuente: Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC).

Otro dato clave aparece al analizar la población inactiva.

Entre las personas de 14 a 65 años fuera del mercado laboral en Posadas, 58,9% son mujeres. Y dentro de ese grupo, casi la mitad se identifica como ama de casa, una proporción superior al promedio del Nordeste y del país.

Este dato refleja el peso que siguen teniendo las tareas de cuidado y trabajo doméstico no remunerado en la organización de la vida económica de las mujeres, limitando su participación plena en el mercado laboral.

La pobreza estructural se feminiza

El indicador más preocupante del informe aparece al analizar la pobreza estructural.

En Posadas, 28,3% de la población vive en hogares con carencias estructurales, pero el dato se vuelve más significativo cuando se observa su evolución reciente.

📉 Brecha salarial por sector en Posadas

Comercio — 32,4% menos
Industria manufacturera — 30,1% menos
Enseñanza — 29,7% menos
Servicios sociales y salud — 21,2% menos
Administración pública — 4,2% menos

Fuente: IPEC – Informe sobre situación laboral femenina en Posadas.

Mientras la pobreza estructural disminuyó entre los varones, aumentó entre las mujeres. En el último año, el indicador cayó 4,6 puntos porcentuales en los hombres, pero subió 3,1 puntos en las mujeres.

Como resultado, más de la mitad de las personas que viven en hogares con pobreza estructural en Posadas son mujeres.

El fenómeno refleja un proceso que los especialistas denominan feminización de la pobreza, donde las desigualdades del mercado laboral, los menores ingresos y las responsabilidades de cuidado se combinan para generar mayores niveles de vulnerabilidad económica.

El informe del IPEC permite observar cómo la desigualdad de género ya no se expresa únicamente en el acceso al mercado laboral.

En Posadas, las mujeres participan cada vez más en la economía. Sin embargo, lo hacen en condiciones de mayor precariedad, menor remuneración y mayor exposición a la pobreza.El resultado es una brecha que cambia de forma: menos barreras de entrada, pero persistentes desigualdades en la calidad del empleo y en la distribución de los ingresos.

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