El otro Bárbaro
Carmelo Bárbaro tiene 30 años, es candidato a diputado nacional por el partido Por la Vida y los Valores y carga con un apellido que en Misiones remite inevitablemente a la política: es sobrino de Héctor “Cacho” Bárbaro, actual candidato del Partido Agrario y Social. Pero Carmelo aclara desde el inicio que no hay vínculos políticos entre ambos. “No tengo contacto con él hace mucho tiempo, ni relación política de ningún tipo”, subraya. En esa distancia se apoya el título que muchos ya le adjudican: el otro Bárbaro.
Su recorrido no nace en despachos ni en estructuras partidarias, sino en la experiencia comunitaria. Junto a un amigo de la vida, abrió un comedor en la chacra 158 de Villa Cabello, en Posadas, que desde hace cinco años alimenta a más de 30 familias. “Al principio el financiamiento salía de nuestro bolsillo, era un sacrificio enorme. Hoy tenemos apoyo con la cocina centralizada, pero seguimos recibiendo donaciones de vecinos y empresas”, cuenta con orgullo.
Ese trabajo social, que define como “un compromiso que nació de adentro, de haber crecido en una familia humilde”, fue el trampolín hacia la política.
Su discurso se distancia de las viejas lógicas de poder. “Soy de otra generación, no me identifico ni con el peronismo, ni con el radicalismo, ni con la Renovación ni con La Libertad Avanza. Quiero representar a los misioneros con ideas nuevas, con una política independiente. No se trata de oficialismo u oposición, sino de la necesidad de la gente”, afirma. Bárbaro también se desmarca del ex comisario Ramón Amarilla, que fue candidato del partido en las elecciones de junio, pero ahora se alió al partido FE, que integra todavía el Frente de Todos. “No tengo nada que ver con Amarilla”, remarca.
El joven candidato reivindica la educación, el trabajo y la cultura como ejes centrales. “Hoy los jóvenes están muy alejados de la cultura de nuestra provincia, y eso hay que recuperarlo”.

Bárbaro reconoce que la crisis nacional marca la agenda cotidiana. “La situación está muy jodida. Los productores de yerba no cobran lo que corresponde, las familias no llegan a fin de mes, los comedores no dan abasto. Por eso creo que en el Congreso puedo ser una voz para Misiones”, sostiene.
Su juventud es otro de los rasgos que lo diferencian. Con apenas 30 años, se presenta como uno de los candidatos más jóvenes del país. “Muchos me dicen que me tienen fe por eso. Soy joven, tengo energía y estoy convencido de que hay que renovar la política. Mi generación no quiere seguir discutiendo viejas peleas, quiere soluciones concretas”, enfatiza.
En lo personal, se muestra agradecido. Vive en pareja, tiene un hijo de un año y trabaja en el Concejo Deliberante de Posadas, además de estudiar Comunicación Multimedia Digital y colaborar en una productora. Reconoce la influencia de su suegra, Amelia del Valle “Teté” Lacroix, quien lo acercó a los escenarios políticos y culturales de la provincia.
Al ser consultado sobre su tío, el histórico referente agrario, vuelve a marcar diferencias: “Él está muy metido en la yerba y en la agricultura. Yo vengo por otro camino. No le voy a chicanear, pero no tenemos contacto. Soy el otro Bárbaro, pero con una historia distinta, con un proyecto independiente”.
Consciente de que carga con un apellido de peso, Carmelo apuesta a construir identidad propia. “Agradezco la confianza del partido en haberme puesto como primer candidato. Es un honor y una responsabilidad enorme. Voy a dejar todo por representar a Misiones en el Congreso”.
