producción de yerba mate

Yerba mate: recuperación del consumo interno y exportaciones condicionadas por el escenario internacional

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El mercado de la yerba mate comenzó el año con señales mixtas: una leve caída en la cosecha de hoja verde, una recuperación del consumo interno tras la baja de diciembre y un repunte interanual de las exportaciones, aunque con una tendencia descendente en los últimos meses, de acuerdo al informe mensual elaborado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

De acuerdo con el reporte, el volumen comercializado de yerba mate alcanzó en enero los 24.973.078 kilos, sumando los despachos destinados al mercado interno y los envíos al exterior. Este indicador es considerado el más cercano al comportamiento del consumo en góndola, ya que incluye tanto los envíos a centros de distribución como las compras de mayoristas, hipermercados y supermercados. En términos interanuales, la suma del mercado interno y las exportaciones muestra un crecimiento de 2,02% respecto al primer mes de 2025, lo que refleja una expansión moderada del volumen total comercializado por la cadena yerbatera.

Repuntes y alertas

El principal destino de la producción continúa siendo el mercado doméstico. Durante enero, las ventas internas alcanzaron 21.399.665 kilos, lo que representa una caída de 2,91% respecto al mismo mes del año anterior, pero al mismo tiempo un crecimiento de 7,32% en comparación con diciembre de 2025.

Este nivel marca el volumen más alto desde octubre, lo que sugiere una recuperación parcial del consumo tras el cierre de año. En términos anuales, el mercado interno cerró 2025 con 266.788.512 kilos comercializados, confirmando el peso estructural del consumo argentino dentro de la cadena yerbatera.

Las exportaciones totalizaron 3.573.413 kilos en enero, con un incremento interanual de 46,6% respecto a enero de 2025. Sin embargo, en la comparación con diciembre registraron una caída de 18,55%, lo que alerta sobre la tendencia descendente que se observa desde septiembre del año pasado.

En ese mes, los envíos al exterior habían alcanzado 7.252.770 kilos, el nivel más alto del segundo semestre. Desde entonces, el volumen exportado viene reduciéndose, pese a que 2025 terminó con un récord histórico de exportaciones.

A esta dinámica se suma ahora un factor geopolítico que genera incertidumbre en el sector. La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, llevó a operadores a paralizar temporalmente movimientos comerciales hacia esa región, uno de los destinos relevantes para la yerba mate argentina. La situación podría afectar el ritmo exportador en los próximos meses si la tensión se prolonga.

En el inicio del año también se registró una reducción en el ingreso de materia prima a los secaderos. Durante enero se procesaron 16.426.312 kilos de hoja verde, lo que representa 3,16% menos que en enero del año pasado y una caída más pronunciada de 21,9% en relación con diciembre.

Este indicador refleja la dinámica de la cosecha y constituye un dato clave para anticipar el comportamiento futuro de la oferta dentro de la cadena productiva.

En cuanto a los formatos de comercialización, las estadísticas del INYM muestran que los envases de medio kilo continúan liderando ampliamente las preferencias de los consumidores.

Durante enero, la distribución por formatos fue la siguiente:

  • Paquetes de 500 gramos: 55,49%
  • Paquetes de 1 kilo: 39,65%
  • Envases de 2 kilos: 1,38%
  • Paquetes de 250 gramos: 0,78%
  • Otros formatos: 0,18%
  • Sin estampillas: 2,52%

De este modo, los formatos de medio kilo y un kilo concentraron el 95,14% de las salidas de molinos al mercado interno, una proporción que se mantiene prácticamente sin cambios en los últimos años y confirma la estabilidad de los hábitos de consumo.

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El balance del INYM, un argumento clave frente a la nueva desregulación del sector yerbatero

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El balance de gestión del Instituto Nacional de la Yerba Mate correspondiente al período 2002–2023 se convirtió en un documento central dentro del debate actual sobre el futuro de la actividad yerbatera. En un contexto marcado por la desregulación introducida a partir del Decreto 70/23, el informe permite observar, con datos objetivos y verificables, los logros alcanzados por el organismo hasta antes de la quita de sus facultades, y se posiciona como una pieza clave para argumentar la necesidad de preservar su continuidad institucional. Ese documento fue enviado al ministro del Interior, Diego Santilli, a quien se le pidió que intervenga para frenar lo que consideran una “destrucción criminal” de la producción primaria.

El documento, elaborado por las entidades productivas que tienen representación en el INYM, repasa 21 años de gestión pública-privada en una de las economías regionales más relevantes del noreste argentino. En ese período, el instituto funcionó como ente de derecho público no estatal, con financiamiento del propio sector y un directorio integrado por representantes públicos y privados, y tuvo un rol decisivo en el ordenamiento, crecimiento y modernización de toda la cadena productiva yerbatera .

El INYM fue creado en 2002 por la Ley 25.564, como respuesta directa a una profunda crisis sectorial que derivó en protestas masivas de productores, tareferos, secaderos, cooperativas e industrias, conocidas como los “tractorazos”. En aquel momento, la actividad carecía de datos confiables, normativa actualizada y mecanismos de regulación que garantizaran previsibilidad. Desde su puesta en funcionamiento, el organismo comenzó a generar estadísticas, registros y herramientas de planificación que permitieron diseñar políticas sectoriales de mediano y largo plazo .

Uno de los pilares de su accionar fue la fijación del precio mínimo de la materia prima, una herramienta que, según el balance, permitió ordenar el mercado y generar condiciones de estabilidad. En 2023, incluso, el precio de la hoja verde llegó a pagarse por encima del valor oficial, en un escenario que el propio informe define como uno de los mejores momentos de la actividad en más de un siglo de cultivo sistemático.

Crecimiento productivo y expansión de la cadena

Los datos recopilados por el INYM muestran un crecimiento sostenido de la actividad entre 2011 y 2022. La producción de hoja verde pasó de 703.312 toneladas a 829.237 toneladas, mientras que aumentó la cantidad de productores, secaderos y molinos en la zona productora de Misiones y el norte de Corrientes. En el mismo período, los productores que comercializaron hoja verde crecieron de 7.360 a 9.942, los secaderos de 166 a 209 y los molinos y fraccionadores de 96 a 101 .

El mercado interno también evidenció una expansión: el consumo pasó de 248.989 toneladas en 2011 a 275.809 toneladas en 2022. En paralelo, las exportaciones crecieron de 35.428 a 40.304 toneladas, con presencia en más de 50 países. Estos registros consolidaron a la Argentina como principal productor y exportador mundial de yerba mate, con un consumo per cápita que alcanzó niveles récord en los últimos años.

Uno de los aspectos destacados del balance es la Resolución 170/21, aprobada en junio de 2021, que reguló la expansión de la superficie plantada. La norma habilitó la plantación de hasta cinco hectáreas por año y la renovación de hasta el dos por ciento de la superficie existente, estableciendo reglas comunes para pequeños, medianos y grandes productores. Según el INYM, esta medida permitió un crecimiento ordenado de la materia prima, favoreció el arraigo de las familias rurales, fortaleció a las cooperativas y dinamizó las economías locales donde se concentran las plantaciones .

El informe también detalla el funcionamiento del Servicio de Extensión Yerbatero (SEY), creado en 2020, integrado por ingenieros agrónomos que trabajan directamente con pequeños productores. El objetivo fue mejorar la productividad de manera sustentable, mediante prácticas de conservación de suelos, manejo del agua, control biológico de plagas y mitigación de los efectos del cambio climático. Esta asistencia técnica integral se orientó a lograr incrementos graduales y sostenidos de la producción, sin comprometer los recursos naturales.

En paralelo, el INYM desplegó más de 25 programas de apoyo al sector, que incluyeron la entrega de herramientas, indumentaria y equipamiento, así como becas educativas para hijos de productores y tareferos. Entre 2020 y 2023 se distribuyeron miles de motoguadañas, motosierras, tijeras automáticas y equipos de protección, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales y la eficiencia de la cosecha.

El respaldo al sector tarefero ocupó un capítulo específico, con aportes al Programa Intercosecha, capacitación laboral y provisión de equipamiento durante los períodos sin actividad. Estas acciones, según el balance, fueron claves para sostener el empleo y reducir la vulnerabilidad social en una actividad altamente estacional.

Otro eje central fue la política de calidad. El INYM creó el Área de Control y Gestión de Calidad y fortaleció la fiscalización, con controles fisicoquímicos y microbiológicos en toda la cadena. Se implementaron normas para la yerba mate importada, con el objetivo de resguardar a la industria nacional y garantizar que el producto que llega al consumidor cumpla con los estándares argentinos.

En paralelo, el organismo impulsó investigaciones científicas sobre las propiedades benéficas de la yerba mate, organizó jornadas de divulgación y creó una base de datos bibliográfica única a nivel mundial. Estas acciones acompañaron el posicionamiento del producto en mercados internacionales, donde crece la demanda de alimentos naturales y funcionales, y favorecieron el desarrollo de nuevos formatos de consumo.

Un balance que alimenta el debate actual

El documento concluye destacando que, en sus 21 años de funcionamiento, el INYM brindó previsibilidad, crecimiento y desarrollo a una cadena integrada por unos 15.000 tareferos, más de 12.500 productores, decenas de cooperativas, secaderos e industrias, con impacto directo en Misiones y el norte de Corrientes. En ese sentido, el balance se presenta hoy como una herramienta central para evaluar las consecuencias de la desregulación y como un insumo clave en el debate sobre la continuidad del organismo.

En un escenario de fuerte incertidumbre para la actividad yerbatera, los datos del INYM permiten observar que la regulación no sólo ordenó el mercado, sino que también promovió inversión, empleo, calidad y expansión internacional. Para los actores del sector, estos antecedentes constituyen elementos fundamentales para defender la vigencia del instituto como órgano regulador y evitar la pérdida de un esquema que, hasta su desarticulación, había mostrado resultados concretos y medibles en una de las principales economías regionales del país.

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