Se realizó la entrega anual de la documentación bancaria para el acceso al cobro de las becas para alumnos de Pueblos Originarios. Fue en el Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología con la presencia del Subsecretario de Educación, Cristian Dechat junto al referente educativo de los pueblos Mbya guaraní, Heriberto Villalba. Este beneficio está destinado a 200 estudiantes del nivel secundario como estímulo para la continuidad de sus estudios.
El programa se da en el marco de las políticas implementadas por la directora general del Instituto de Políticas Lingüísticas (IPL), Liliam Pritz Nillson, el director de Políticas Socieducativas, Roberto Casa Martín y los Auxiliares Docentes Indígenas (ADI).
La entrega de estas becas fomenta la continuidad de 200 alumnos dentro del sistema educativo de pueblos originarios de Oberá, Aristóbulo del Valle, Gobernador Roca, El Alcazar, Iguazú, Puerto Rico, San Ignacio y San Pedro. Este programa permite a los estudiantes el cobro anual de $2700 lo cual significa una inversión total de $540.0000
En la entrega, el ADI Heriberto Villalba expresó que “las becas son un estímulo que reciben los alumnos de pueblos originarios que le ayuda como incentivo para continuar sus estudios”.
“Es muy bueno para nosotros que el Estado siga apostando al desarrollo educativo de nuestros pueblos”. Asimismo agregó “la educación para nosotros implica una fuerte transmicion de nuestra cultura y nuestros valores” dijo Villaba.
A partir de la entrega de la documentación a las diferentes comunidades educativas, los beneficiarios podrán acceder al cobro de la beca que se paga en forma mensual por parte de la Provincia.
La cantidad de casos dentro del programa Progresar se ha mantenido estable. En 2015 alcanzaron los 724.439 casos, en 2016 fueron 816.006 y en 2017 sumaron 737.300, señala un estudio del Centro de Economía Política de la Argentina.
El Plan Progresar perdió el 52% de su valor entre abril de 2015 y diciembre de 2017, período en el cual no se actualizó su valor.
En febrero de 2018 se anunció la renovación del Plan mediante la creación del Programa de BECAS PROGRESAR. Mientras el Plan Progresar consistía en un ingreso mínimo asegurado a los jóvenes que proseguían los estudios y eran complementarias con becas atadas al rendimiento académico, las actuales BECAS PROGRESAR pretenden reemplazar cualquier otra beca existente.
El Plan Progresar había sido planteado originalmente como un beneficio “puente” para familias que cobraban la AUH o tuvieran ingresos bajos (se orientaba a poblaciones vulnerables). El objetivo era permitir que cuando los hijos continuaran o retomaran los estudios y antes de que se inserten en el mercado laboral, el grupo familiar no dejara de percibir un ingreso como la AUH o el Salario Familiar por el hecho de que el hijo cumpliera los 18 años.
En términos de acceso, el Plan deja de ser universal y se ajusta al presupuesto previsto y la limitación en cuanto a la renovación, que deja de ser automática y pasa a exigir un trámite adicional. Respecto de este último requisito, no deja de sorprender que el Gobierno haya publicado un decreto de supuesta desburocratización, que apunta a reducir trámites para las empresas, pero aplique el camino inverso con los jóvenes del presente programa.
En términos de concepción del programa, el Plan original tenía una mirada integral respecto del joven, y no se limitaba meramente a una ayuda económica para sostener la actividad educativa. Una muestra de esta mirada integral era el requisito de que los beneficiarios cumplan con una consulta de salud obligatoria anual. De allí que era administrado por un consejo interministerial. Hoy pasa a la órbita exclusiva del Ministerio de Educación.
En términos de equidad, el programa cambia drásticamente de ser un derecho con la finalidad de equiparar el acceso a la educación de los jóvenes de menores ingresos a un programa meritocrático atado al rendimiento académico. Las BECAS PROGRESAR resultan regresivas, discriminan a los estudiantes de bajos ingresos que son primera generación de estudiantes y adolecen de una mirada de género en el diseño del programa al no considerar que las alumnas que tengan familia perderán casi con seguridad el beneficio al no poder cumplir los requisitos de aprobación del 75% de las materias.
Resulta llamativo, que el programa de BECAS, a diferencia del Plan PROGRESAR, solamente cubra 10 cuotas anuales cuando uno de los requisitos es que los alumnos no tengan trabajo registrado.
Tal como se expuso en el presente informe, para mantener las mismas becas con los aumentos previstos por el Gobierno para cada beca es necesario disponer de $17.320 millones aproximadamente. Pero se prevé sólo $10.000 millones. El ajuste será entonces de al menos de $7.320 millones.
En la práctica, ese ajuste se vincula a la reducción de 12 a 10 la cantidad de cuotas ($2.580 millones) y en la cantidad de becas ($4.740). Esto representa un recorte de casi 380.000 becas al valor de la actualización ($1.250). El propio Gobierno estimó ese recorte en 362.000 becas.
A pesar de la recurrente mención a la necesidad de impulsar becas “al mérito”, se percibe que la ejecución del Ministerio durante 2017 respecto de tales becas ha sido poco satisfactoria. Sólo han ejecutado un 64% de las ArBec. A la fecha de hoy aún se le restan abonar la mita de las cuotas liquidadas al 40% de los beneficiarios.
El informe del Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) muestra como el Plan Progresar ha evolucionado de un sistema de beneficios universales para estudiantes de bajos recursos, a un sistema de becas basado en el mérito académico. Analiza también como el beneficio perdió el 52% de su valor entre abril de 2015 y diciembre de 2017.
El Plan denominado Programa de Respaldo a Estudiantes de Argentina – Progresar – fue implementado en 2014 y tenía por fin garantizar una transferencia monetaria a los jóvenes de entre 18 y 24 años que estudiaran y cuyo hogar no recibiera más de un salario mínimo.
En abril de 2015 se implementó un aumento por decreto del valor monetario del Plan, que pasó de $600 a $900 y elevando el piso de ingresos familiares para el acceso al mismo (hasta tres SMVM). Entre abril de 2015 y febrero de 2018 el monto del estuvo congelado y los beneficiarios y universidades denunciaron bajas arbitraras en el beneficio, aunque la cantidad de beneficiarios se recuperó en el segundo semestre de 2017.
En febrero de 2018 se anunció la renovación transformando el Plan de un sistema de beneficios universales para estudiantes de bajos recursos, a un sistema de becas basado en el mérito académico. La evolución hasta hoy Montos y cantidades Como se observa en el Cuadro N° 1, la cantidad de casos dentro del programa Progresar se ha mantenido estable. El gráfico a continuación muestra la evolución mensual que se repite cada año. – Cantidad de casos del Plan Progresar. Período 02/2014 a 06/2016 Poder adquisitivo de la cuota y poder adquisitivo agregado
Si bien no es homogénea la comparación, ya que 2015 incluye 3 meses donde el Progresar alcanzaba sólo los $600 lo cual afecta sensiblemente a la baja el promedio de tal año, el cálculo es útil para vislumbrar que ni siquiera con esa “ventaja”, las erogaciones de 2017 alcanzan las de 2015 (a valores de diciembre de 2017). La propuesta de cambiemos
El Plan Progresar había sido planteado originalmente como un beneficio “puente” para familias que cobraban la AUH o tuvieran ingresos bajos (se orientaba a poblaciones vulnerables). El objetivo era permitir que cuando los hijos continuaran o retomaran los
estudios y antes de que se inserten en el mercado laboral, el grupo familiar no dejara de percibir un ingreso como la AUH o el Salario Familiar por el hecho de que el hijo cumpliera los 18 años.
Progresar fue lanzado como un derecho, de allí su espíritu universal (que hoy se quebranta). El Plan además no iba en detrimento del mérito, ya que se complementaba con otros programas como el de Becas del Bicentenario (BB), el de Becas Universitarias (BU) y los programas específicos de las Universidades Nacionales. Si el alumno, de nivel universitario, tenía un buen desempeño e iba avanzando en la carrera podía acceder a ellas. Ahora, en cambio, la Beca Progresar queda sujeta al presupuesto y pasa a funcionar como un programa de becas estrechamente ligada al mérito.
Por otro lado, y tal como se observó previamente, el Plan se relanza luego de haber perdido sensiblemente su poder adquisitivo, sin haberse modificado en dos años el valor de la beca. La pérdida alcanza más del 50% del valor de compra en abril de 2015, cuando fue aumentado por última vez.
Varias modificaciones sobresalen en el Programa de Becas Progresar:
En términos de acceso, que el mismo deja de ser universal y se ajusta al presupuesto previsto (que como veremos en el próximo apartado resulta sensiblemente menor al actual) y la limitación en cuanto a la renovación, que deja de ser automática y pasa a exigir un trámite adicional. Respecto de este último requisito, no deja de sorprender que el Gobierno haya publicado un decreto de supuesta desburocratización, que apunta a reducir trámites para las empresas, pero aplique el camino inverso con los jóvenes del presente programa.
En términos de concepción del programa, el Plan original tenía una mirada integral respecto del joven, y no se limitaba meramente a una ayuda económica para sostener la actividad educativa. Una muestra de esta mirada integral era el requisito de que los beneficiarios cumplan con una consulta de salud obligatoria anual. Por eso, además de los hospitales públicos, se dispusieron operativos en las diversas localidades donde los jóvenes podrían acercarse y cumplir con el requisito de la consulta obligatoria y acceso a orientación vocacional en caso de demandarlo. De allí que era administrado por un consejo interministerial. Hoy pasa a la órbita exclusiva del Ministerio de Educación.
En términos de equidad, el programa cambia drásticamente de ser un derecho con la finalidad de equiparar el acceso a la educación de los jóvenes de menores ingresos a un programa meritocrático atado al rendimiento académico. Las BECAS PROGRESAR son profundamente regresivas: es un hecho ampliamente reconocido por los especialistas en educación la dificultad de los jóvenes de bajos hogares de bajos ingresos que son primera generación universitaria para incorporarse a la vida académica. El requisito de aprobación del 75% de las materias (a diferencia de las 2 materias anuales del programa PROGRESAR), como también el establecimiento de montos diferenciales muy significativos en función de las materias aprobadas y el promedio académico discrimina fuertemente a los jóvenes de menores ingresos y bagaje cultural en favor de los alumnos pertenecientes a familias de clase media universitaria.
Las BECAS PROGRESAR adolecen de una mirada de género en la elaboración de política. Las alumnas de menores ingresos son doblemente discriminadas por este esquema meritocrático, ya que la mayor carga del cuidado de personas y familiares que recae sobre las mujeres y pone en desventaja a las alumnas para que puedan cumplir con los requisitos de cantidad de materias aprobadas. Por otro lado, el PROGRAMA DE BECAS Progresar está orientado justamente a jóvenes en etapa reproductiva (entre 20 y 30 años). El requisito de 75% de materias aprobadas implica que una alumna que haya sido madre muy difícilmente pueda conservar la beca al año siguiente si pierde un cuatrimestre por causa de la maternidad.
Resulta llamativo, que el programa de BECAS, a diferencia del Plan PROGRESAR, solamente cubra 10 cuotas anuales cuando uno de los requisitos es que los alumnos no tengan trabajo registrado. Nuevamente, salvo el caso de un estudiante que cuente con ayuda familiar, tendrá dificultades para sostenerse económicamente los meses que no cobre el beneficio. Una estimación del recorte
A pesar de los anuncios grandilocuentes (el propio presidente de la Nación expresó es “el plan de becas educativas más importante de Latinoamérica”), un sencillo cálculo permite inferir la falacia y estimar el recorte presupuestario previsto en la modificación.
Si tomamos como ejemplo el menor de los aumentos (la beca de $900 que pasa a $1.250), el incremento asciende a 38,9%. Si esa actualización la aplicamos a la proyección anual del Plan, el monto asciende a más de $15 mil millones. A esto corresponde adicionar el monto de las becas Bicentenario y Universitarias, cuyo presupuesto ascendía en 2017 a $1.245 millones, que se utilizarían para 60.000 becas.
En este caso, la actualización con la menor de las variaciones (suponiendo que corresponden el 100% a becas universitarias o terciarias no prioritarias según el Gobierno, que pasan de $10.800 a $16.000) el aumento es de 48,15%. Es decir, que el importe actualizado de las becas Bicentenario y Universitarias debería ser de $1.850 millones para 2018.
Según estas estimaciones, la reducción superaría los 380 mil casos, además de significar un recorte resultante de la reducción de la cantidad de cuotas.
Esta estimación no sorprende, ya que se aproxima a las 362 mil becas que el propio dossier interno del Ministerio de Educación menciona de recorte para el Programa. El caso de las becas ArBec
Con el objetivo de democratización la educación, entendida como un bien público y un derecho personal y social, el Programa ArBec centralizaba las becas existentes del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación y en el Ministerio de Modernización de la Nación.
Dentro de ellas, se destaca el Sistema de Gestión de Becas Continuo (SIGEBEC, que incluía principalmente dos líneas de becas: el Programa Nacional de Becas Universitarias (PNBU) y el Programa Nacional de Becas Bicentenario (PNBB). La Beca Universitaria (PNBU) alcanzaba un valor de $10.800.
La Beca Bicentenario (PNBB), en cambio, arrancaba desde $17.000 para ingresantes y llegaba hasta los $40.500 anuales para alumnos que estuvieran terminando carreras científico técnicas.
La Beca Progresar absorbe este Programa. A pesar de la recurrente mención a la necesidad de impulsar este tipo de becas, lo que se percibe es que la ejecución del Ministerio durante 2017 ha sido poco satisfactoria.
Es interesante mencionar que la ejecución resulta cumplida entre marzo y julio al ciento por ciento. Sin embargo, luego deja de ejecutarse a pesar de contar aún con presupuesto disponible. Además de ello, a la fecha de hoy aún se le restan abonar la mita de las cuotas liquidadas al 40% de los beneficiarios.
Vale recordar, finalmente, que el Jefe de Gabinete de la Republica Marcos Peña en el relanzamiento del Programa en Diciembre del 2016 anunció que una de las características del nuevo sistema era la convocatoria abierta durante todo el año, con el objetivo de incluir a todos aquellos estudiantes que no pudieran inscribirse durante Octubre y Marzo (fecha habitual de inscripción de ciclos educativos).
Asimismo, remarcó que el pago de las cuotas sería mensualizada e inmediatamente luego de la inscripción, pero desafortunadamente ninguna de las dos características que resaltó Peña se ejecutaron: el Programa no mantuvo abierta su inscripción de manera constante y los pagos se demoraron recurrentemente. Conclusiones
La cantidad de casos dentro del programa Progresar se ha mantenido estable. En 2015 alcanzaron los 724.439 casos, en 2016 fueron 816.006 y en 2017 sumaron 737.300.
El Plan Progresar perdió el 52% de su valor entre abril de 2015 y diciembre de 2017, período en el cual no se actualizó su valor.
En febrero de 2018 se anunció la renovación del Plan mediante la creación del Programa de BECAS PROGRESAR. Mientras el Plan Progresar consistía en un ingreso mínimo asegurado a los jóvenes que proseguían los estudios y eran complementarias con becas atadas al rendimiento académico, las actuales BECAS PROGRESAR pretenden reemplazar cualquier otra beca existente.
El Plan Progresar había sido planteado originalmente como un beneficio “puente” para familias que cobraban la AUH o tuvieran ingresos bajos (se orientaba a poblaciones vulnerables). El objetivo era permitir que cuando los hijos continuaran o retomaran los estudios y antes de que se inserten en el mercado laboral, el grupo familiar no dejara de percibir un ingreso como la AUH o el Salario Familiar por el hecho de que el hijo cumpliera los 18 años.
En términos de acceso, el Plan deja de ser universal y se ajusta al presupuesto previsto y la limitación en cuanto a la renovación, que deja de ser automática y pasa a exigir un trámite adicional. Respecto de este último requisito, no deja de sorprender que el Gobierno haya publicado un decreto de supuesta desburocratización, que apunta a reducir trámites para las empresas, pero aplique el camino inverso con los jóvenes del presente programa.
En términos de concepción del programa, el Plan original tenía una mirada integral respecto del joven, y no se limitaba meramente a una ayuda económica para sostener la actividad educativa. Una muestra de esta mirada integral era el requisito de que los beneficiarios cumplan con una consulta de salud obligatoria anual. De allí que era administrado por un consejo interministerial. Hoy pasa a la órbita exclusiva del Ministerio de Educación.
En términos de equidad, el programa cambia drásticamente de ser un derecho con la finalidad de equiparar el acceso a la educación de los jóvenes de menores ingresos a un programa meritocrático atado al rendimiento académico. Las BECAS PROGRESAR resultan regresivas, discriminan a los estudiantes de bajos ingresos que son primera generación de estudiantes y adolecen de una mirada de género en el diseño del programa al no considerar que las alumnas que tengan familia perderán casi con seguridad el beneficio al no poder cumplir los requisitos de aprobación del 75% de las materias.
Resulta llamativo, que el programa de BECAS, a diferencia del Plan PROGRESAR, solamente cubra 10 cuotas anuales cuando uno de los requisitos es que los alumnos no tengan trabajo registrado.
Tal como se expuso en el presente informe, para mantener las mismas becas con los aumentos previstos por el Gobierno para cada beca es necesario disponer de $17.320 millones aproximadamente. Pero se prevé sólo $10.000 millones. El ajuste será entonces de al menos de $7.320 millones.
En la práctica, ese ajuste se vincula a la reducción de 12 a 10 la cantidad de cuotas ($2.580 millones) y en la cantidad de becas ($4.740). Esto representa un recorte de casi 380.000 becas al valor de la actualización ($1.250). El propio Gobierno estimó ese recorte en 362.000 becas.
A pesar de la recurrente mención a la necesidad de impulsar becas “al mérito”, se percibe que la ejecución del Ministerio durante 2017 respecto de tales becas ha sido poco satisfactoria. Sólo han ejecutado un 64% de las ArBec. A la fecha de hoy aún se le restan abonar la mita de las cuotas liquidadas al 40% de los beneficiarios.
La Coordinación Provincial del PROGRESAR realizó la primera reunión junto a los referentes municipales, referentes de programas educativos y directores del Consejo General de Educación (CGE) para informar acerca de las normativas vigentes para la inscripción de beneficiarios al programa.
Misiones apuesta a sumar mayor cantidad de beneficiarios en este programa.
Misiones es la única provincia que cuenta con una coordinación provincial, que encabeza el Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología y acompañan todos los estamentos del Estado provincial. Para ello se cuenta con una oficina donde se atienden las consultas y se guía en los trámites de inscripción al programa (Tambor de Tacuarí 4648 – whatsapp 3754-506642).
El equipo interdisciplinario busca asesorar, acompañar y posibilitar herramientas para sostener las trayectorias escolares de los jóvenes misioneros. Para ello se atienden consultas puntuales, pero también se desarrollarán, durante el año, talleres, encuentros vocacionales, visitas a escuelas, a municipios, entre otras actividades para poder llegar a mayor cantidad de posibles beneficiarios.
En cuanto al encuentro realizado en el Salón Oval del Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología; buscó preparar a quienes tendrán contacto con posibles beneficiarios para que puedan informarlos acerca de las nuevas particularidades del programa, como así también establezcan el contacto con la coordinación provincial.
“Mientras más cerca de los jóvenes estemos, más rápido llegaremos a ellos para hacer los trámites necesarios para que puedan inscribirse y comenzar a percibir el beneficio”, dijo al respecto la coordinadora provincial, Emilia Lunge.
El encuentro fue presidido por la ministro de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología, Ivonne Aquino; acompañada por el presidente del Consejo General de Educación (CGE), Mauricio Maidana; el subsecretario de Educación, Christian Dechat; el subsecretario de Educación Técnico Profesional (ETP), Alberto Galarza; directores de Nivel del CGE, referentes de programas educativos y referentes de diferentes municipios de Misiones.
Insistió con la consigna de la reinscripción de quienes ya eran beneficiarios, en la nueva plataforma que lanzó el Ministerio de Educación de la Nación. “Estamos listos para contestar todas las dudas y para ayudar a todos los que quieran inscribirse, así que no duden en consultarnos”, dijo al respecto.
Durante el 2017 los beneficiarios del PROGRESAR llegaron a una totalidad de 44.197 beneficiarios con un impacto económico anual de 330,45 millones de pesos. Se espera que durante el 2018 se profundicen las acciones para sumar a quienes cumplen los requisitos y aún no se han inscripto.
La Ministro de Educación Ivonne Aquino dijo que “para nosotros es una prioridad porque significa que, según las estadísticas del sistema educativo, mejora la calidad de vida de los jóvenes y la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida desde el ámbito académico”.
“Los jóvenes que estudian siguen pensando que la educación es una herramienta fundamental para su futuro” concluyó Aquino y remarcó “por eso vamos a estar cerca de ellos”.
La Coordinación Provincial del PROGRESAR solicita a los estudiantes, de entre 18 y 24 años, que vuelvan a inscribirse para percibir la beca del programa. Durante el 2017 se logró 44.197 beneficiarios con un impacto económico anual de 352.800.900.
La coordinación provincial, dependiente del Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología, se crea a partir del convenio de traspaso de datos entre firmado con presencia del Presidente Mauricio Macri entre el Director Ejecutivo de ANSES Emilio Basavilbaso y el Gobernador de la Provincia Lic. Hugo Passalaqcua en abril del 2016.
Es importante destacar que en Misiones entre el 2015 y el 2016 entre el 50% y el 40% de los beneficiarios correspondían a jóvenes que realizaban cursos de formación profesional, hoy el 38% se encuentra llevando adelante su terminalidad educativa en la educación formal realizando el estudios primarios y secundarios mientras que el 48% se encuentra realizando una carrera de nivel superior y/o universitaria.
El Programa PROGRESAR en el 2017 ha incorporado este beneficio en misiones a:
Diciembre 2017: 44197 Beneficiarios
Noviembre 2017:42520 Beneficiarios
Promedio Anual de Inscripción mensual: 1760 Beneficiarios por mes.
Impacto Económico anual 2017: $352.800.900
Atenderá al publico a partir del lunes 5 de febrero en su oficina situada en Av. Tambor de Tacuari N° 4648 de Lunes a Viernes de 8 a16hs y de 16 a 20 hs.
Para mayor información y orientación respecto de su inscripción online la Coordinación Provincial de PROGRESAR tiene los siguientes canales de contacto:
Facebook fanpage: Coordinación Provincial del Programa Progresar
Twitter: @progmnes
Instagram: Progresar Misiones
Whatsapp: 3754506642