Milei lidera la caída de imagen en la región y retrocede en el ranking latinoamericano
En un contexto regional marcado por fuertes contrastes políticos, el presidente argentino Javier Milei aparece como el mandatario con mayor deterioro de imagen en América Latina durante marzo, según el último relevamiento de CB Consultora Opinión Pública. La caída de -4,5 puntos porcentuales respecto al mes anterior lo posiciona como el dirigente con peor evolución relativa en la región.
El dato adquiere relevancia al cruzarse con su ubicación estructural en el ranking. En la medición de febrero, Milei se encontraba en el octavo lugar, con una imagen positiva de 46,8% y una negativa que ya superaba el 50% . Es decir, la caída registrada en marzo no parte de un nivel alto, sino de una base ya tensionada, lo que refuerza la señal de desgaste.
En la parte alta del ranking, el liderazgo regional muestra otra dinámica. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, encabeza la medición de marzo con 72,3% de imagen positiva, seguida muy de cerca por Nayib Bukele, con 71,8%, y por Luis Abinader, quien completa el podio con 58,7%.
El dato no es menor: mientras Milei cae con fuerza, Abinader es el presidente que más crece en el mes, con una suba de +3,9 puntos, lo que marca un contraste claro entre liderazgos que consolidan apoyo y otros que entran en zona de desgaste.
El fondo de la tabla: fragilidad política persistente
En el otro extremo, el ranking sigue mostrando núcleos de baja legitimidad en algunos países. El presidente peruano José María Balcázar se ubica último con 25,2%, seguido por Delcy Rodríguez con 26,4% y Daniel Noboa con 33,5%.
Estos niveles reflejan contextos políticos inestables o de fuerte conflictividad interna, donde la aprobación presidencial se mantiene estructuralmente baja.
El retroceso de Milei no puede leerse aislado del contexto argentino. La dinámica de ajuste económico, la caída del consumo y el deterioro de indicadores sociales comienzan a tener correlato en la percepción pública.
En términos comparativos, el presidente argentino no sólo pierde imagen, sino que lo hace más rápido que el resto de los líderes de la región, lo que lo convierte en el principal foco de atención del ranking.
