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Por qué el Banco Central acelera la acumulación de dólares y remonetiza la economía

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló USD 978 millones en compras de divisas en lo que va de enero, impulsado por una mayor liquidación del sector agropecuario, un fuerte repunte del crédito en dólares al sector privado y colocaciones de deuda corporativa. Según un informe de la consultora Ecolatina, de mantenerse el ritmo actual, la autoridad monetaria podría cerrar el mes con un saldo comprador cercano a los USD 1.300 millones, en un contexto de remonetización de la economía y recomposición gradual de reservas.

El proceso se desarrolla en un escenario de volatilidad financiera moderada, con un tipo de cambio oficial que cerró en $1.433, apenas 0,2% por encima del viernes previo y 8,5% por debajo del techo de la banda, mientras el Riesgo País descendió a 546 puntos básicos, el nivel más bajo desde mediados de 2018.

Más oferta de dólares: agro, crédito en USD y emisiones corporativas

De acuerdo con Ecolatina, detrás de las compras sostenidas del BCRA se encuentra una aceleración de la oferta de divisas comerciales y financieras. En primer lugar, comenzó a intensificarse la liquidación del sector agropecuario, con un ritmo que se ubicaría por encima de los USD 100 millones diarios a partir de enero, frente a USD 53 millones en diciembre de 2025 y USD 35 millones en noviembre de 2025.

A este flujo se sumó un fuerte crecimiento del crédito en dólares al sector privado. Los préstamos en moneda extranjera —excluyendo tarjetas— aumentaron USD 985 millones en lo que va del mes, cortando una racha de tres meses consecutivos de caída, con un ritmo promedio diario cercano a USD 75 millones.

En paralelo, la emisión de Obligaciones Negociables en dólares continuó a paso firme, con colocaciones cercanas a USD 1.200 millones en los últimos diez días. Según datos presentados por el BCRA, entre octubre de 2024 y el 14 de enero de 2025 se emitieron USD 6.400 millones, aunque solo USD 2.800 millones fueron efectivamente liquidados en el mercado, quedando un remanente de USD 3.600 millones, de los cuales USD 1.300 millones se destinarían al pago de vencimientos de deuda.

Tesoro, FMI y recomposición de reservas: el rol clave del Central

Otro factor central fue la demanda de divisas del Tesoro Nacional, que dejó de vender dólares en el mercado y pasó a comprarlos directamente al BCRA. En concreto, el 7 de enero adquirió USD 2.319 millones para el pago de cupones, mientras que el 14 y el 20 de enero compró USD 158 millones y USD 279 millones, respectivamente, para afrontar vencimientos con Organismos Internacionales.

La dinámica continuará en las próximas semanas, dado que Argentina enfrenta vencimientos con el FMI por cerca de USD 850 millones en la primera semana de febrero, en el marco de la segunda revisión del programa vigente, postergada desde noviembre. Según Ecolatina, el equipo económico deberá solicitar un waiver por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas, que sería aprobado y habilitaría un desembolso de USD 1.000 millones.

En este contexto, las compras del BCRA resultaron determinantes para cubrir las necesidades de dólares del sector público. De los USD 3.000 millones ingresados al Central por el REPO con bancos internacionales el 8 de enero, USD 2.320 millones fueron girados al Tesoro para el pago de cupones y USD 440 millones se destinarían a compromisos con organismos. Sumando el vencimiento con el FMI, el balance arroja una estrechez de divisas que fue compensada por las compras netas del BCRA en el mercado.

Remonetización, tasas y estabilidad cambiaria

Ecolatina subraya que el programa de compras del Central está remonetizando una economía con liquidez en pesos reducida. Las tasas de interés se estabilizaron en niveles más elevados, con rangos de 35% a 45% TNA para tasas pasivas y activas, respectivamente, en un contexto de mayor nominalidad tras la sorpresa inflacionaria de diciembre.

La liquidez bancaria sigue estrecha, reflejada en la baja absorción monetaria del BCRA ($0,2 billones el 21 de enero, frente a $4 billones a fines de noviembre), mientras que las compras de divisas se convirtieron en la principal fuente de inyección monetaria, con $1,4 billones volcados al sistema, equivalentes al 3,3% de la Base Monetaria previa.

En el frente cambiario, la brecha promedio se estabilizó en torno al 3%, con movimientos mixtos: el dólar minorista cerró en $1.455, el MEP en $1.468, el CCL en $1.486 y el blue en $1.485. A su vez, los futuros de dólar retrocedieron, con bajas de hasta 0,8% en los contratos más largos y devaluaciones implícitas de 0,7% para enero, 3,1% para febrero y 5,8% para marzo.

Reservas, Riesgo País y acceso al financiamiento

Hacia adelante, la consultora señala que la Cuenta Financiera será clave durante 2026, combinando emisiones privadas, posibles colocaciones provinciales y continuidad del programa de compras del BCRA. El objetivo estratégico es llegar a julio con un Riesgo País compatible con el retorno del Tesoro a los mercados internacionales, en un contexto de vencimientos por USD 4.400 millones en bonos soberanos.

En ese marco, la recomposición de reservas, la remonetización gradual y un esquema cambiario creíble aparecen como pilares para descomprimir las necesidades de financiamiento y sostener la estabilidad macroeconómica en los próximos meses.

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El Banco Central compró dólares por décimo día seguido y suma casi USD 700 millones en enero

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a comprar dólares por décima rueda consecutiva y consolidó en enero una acumulación cercana a los USD 700 millones, en una señal clave para el esquema cambiario y la estrategia de remonetización de la economía. La autoridad monetaria adquirió este viernes USD 127 millones y llevó las reservas internacionales a USD 44.607 millones, en un contexto de dólar estable y respaldo explícito del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La dinámica refuerza el ancla cambiaria del programa económico y busca recomponer el frente externo sin alterar la operatoria habitual del mercado de cambios, en un año en el que el BCRA proyecta compras por entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones.

Compras sostenidas, mercado estable y operaciones fuera del MLC

Desde la puesta en marcha del plan de acumulación de reservas a comienzos de enero, el BCRA adquirió USD 687 millones en diez ruedas, con USD 469 millones concentrados en la última semana. Solo este viernes, la compra fue de USD 127 millones, aunque las reservas brutas mostraron una baja diaria de USD 39 millones, hasta USD 44.607 millones, por movimientos habituales de valuación y flujos financieros.

Para sostener este ritmo sin presionar la cotización, el Central combina intervenciones en el mercado mayorista, operaciones fuera del Mercado Libre de Cambios (MLC) y cobertura cambiaria a inversores privados. La regla operativa establece que las compras diarias no deben superar el 5% del volumen operado, con el objetivo de no alterar la dinámica del mercado. Sin embargo, en algunas ruedas ese umbral fue ampliamente superado.

Un caso testigo fue el miércoles, cuando el BCRA compró USD 187 millones, casi el 70% de los USD 268,8 millones operados en el mercado. Aun así, el tipo de cambio mayorista no mostró subas e incluso registró leves descensos, lo que sugiere que parte de las adquisiciones se concretaron fuera del circuito mayorista.

Desde el propio Banco Central ya se había anticipado esta modalidad: la entidad “podrá concretar compras en bloque que de otra manera podrían afectar el buen funcionamiento y la estabilidad del mercado”, acordando montos y tipo de cambio directamente con empresas, por fuera del MLC.

Remonetización, esterilización y expectativas cambiarias

El presidente del BCRA, Santiago Bausili, explicó que la dinámica de acumulación de reservas en 2026 estará determinada por el grado de remonetización de la economía, la demanda de dinero y la liquidez disponible en el mercado de cambios. En ese marco, las proyecciones oficiales ubican las compras anuales en un rango de USD 10.000 a USD 17.000 millones.

Según un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), “la combinación de un volumen operado reducido, la magnitud de las compras del Central y el dólar a la baja sugiere que las compras se habrían concretado mediante operaciones en bloque, una modalidad prevista dentro de la actual ‘fase de remonetización’”.

En la misma línea, la consultora Epyca interpretó que la aceleración en la compra de divisas responde a “una estrategia activa de esterilización y administración de expectativas”. En su análisis, el BCRA neutralizó la emisión asociada a la compra de dólares mediante el uso intensivo de instrumentos dólar linked y futuros, sumado a operaciones fuera del MLC, un desarme de posiciones en dólares por parte del sector privado y una mayor oferta de divisas del complejo agroexportador.

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El BCRA definió su estrategia monetaria y cambiaria para 2026: foco en remonetización y reservas

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) presentó sus Objetivos y planes para el desarrollo de las políticas monetaria, cambiaria, financiera y crediticia para 2026, un documento clave que consolida el programa de estabilización iniciado en diciembre de 2023 y proyecta una nueva etapa marcada por la remonetización de la economía, la acumulación de reservas internacionales y la continuidad del régimen de flotación cambiaria entre bandas. La hoja de ruta resulta central para el sistema financiero, el sector productivo y los mercados, ya que define el marco macroeconómico bajo el cual operarán las decisiones de inversión, crédito y precios durante el próximo año.

El informe oficial detalla que, tras eliminar la dominancia fiscal y financiera y sanear el balance del BCRA, la autoridad monetaria buscará en 2026 avanzar en la desinflación, extender la estabilidad financiera y sentar las bases de un crecimiento sostenido, manteniendo un estricto control de los agregados monetarios y reforzando la transparencia del esquema de política económica.

De la estabilización inicial a la tercera fase del programa económico

El BCRA repasó los resultados de las primeras etapas del programa económico. Durante el primer año de gestión se eliminaron desequilibrios macroeconómicos significativos: se erradicó el déficit fiscal y su monetización, se redujo la emisión por intereses del Banco Central y se inició el saneamiento de su balance mediante el traspaso de pasivos al Tesoro. En paralelo, se sinceró el tipo de cambio y se implementó un esquema de crawling peg inicial del 2% mensual, luego reducido al 1% a partir del 1 de febrero de 2025.

Según el documento, estas medidas permitieron una fuerte baja de la inflación, la normalización de precios relativos y tasas de interés, la duplicación del crédito al sector privado en términos reales y una recomposición del respaldo prudencial de los depósitos. El año cerró con un crecimiento interanual del 6% y una reducción marcada de la pobreza.

La segunda fase profundizó el ancla monetaria, fijando un límite estricto a la base monetaria amplia y eliminando completamente los pasivos remunerados del BCRA. Además, el Régimen de Regularización de Activos permitió regularizar más de USD 35.000 millones, fortaleciendo reservas y financiamiento privado en dólares.

En abril de 2025 se inició la tercera fase, orientada a una mayor flexibilidad cambiaria y de tasas. En ese marco, el 11 de abril se adoptó un régimen de flotación entre bandas móviles, con límites que se ajustan al 1% mensual. También se eliminaron restricciones clave: dejó de operar el dólar blend, se flexibilizaron pagos de importaciones, se levantaron restricciones para personas humanas y se habilitó la libre distribución de utilidades al exterior desde los ejercicios iniciados en 2025.

Reservas, financiamiento externo y normalización del mercado

El informe destaca el respaldo financiero internacional como un pilar del proceso. En 2025 se firmó un acuerdo de facilidades extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 20.000 millones, con desembolsos por unos USD 15.000 millones durante el año. A esto se sumaron programas del Banco Mundial por USD 12.000 millones y del Banco Interamericano de Desarrollo por USD 10.000 millones, con desembolsos efectivos por USD 4.700 millones.

Estos fondos permitieron fortalecer el balance del BCRA mediante el reemplazo de activos ilíquidos por reservas en moneda extranjera líquidas. En mayo de 2025, el Banco Central recibió USD 12.000 millones por la cancelación total de Letras Intransferibles con vencimientos en 2025 y 2026 y una cancelación parcial de la correspondiente a 2029. En agosto se sumaron otros USD 2.000 millones por nuevas cancelaciones, operaciones que también implicaron una reducción de la deuda en dólares del Tesoro.

En conjunto, el BCRA y el Tesoro lograron duplicar el nivel de reservas internacionales brutas desde el inicio de la gestión. Las compras netas del Banco Central en el mercado de cambios alcanzaron unos USD 22.000 millones, a las que se sumaron USD 1.500 millones del Tesoro y financiamiento adicional, totalizando más de USD 28.500 millones.

Durante el ciclo electoral de 2025 se registró una volatilidad cambiaria inédita: la demanda de cobertura alcanzó cerca de USD 35.000 millones, equivalente a más del 50% del M2. El BCRA intervino en tres rondas consecutivas por USD 1.110 millones para defender el techo de la banda, mientras el Gobierno eliminó transitoriamente retenciones a granos por hasta USD 7.000 millones y el Banco Central firmó un acuerdo de estabilización cambiaria con el Tesoro de Estados Unidos por hasta USD 20.000 millones.

Objetivos y lineamientos de política para 2026

Para 2026, el BCRA anticipó una nueva etapa centrada en la remonetización de la economía, compatible con la estabilidad de precios y el fortalecimiento del frente externo. La autoridad monetaria anunció que pondrá en marcha un programa de compra de reservas internacionales preanunciado a partir del 1 de enero de 2026, alineado con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado cambiario. En una primera instancia, las compras diarias representarán alrededor del 5% del volumen del mercado de cambios, con posibilidad de operaciones en bloque para evitar disrupciones.

La política monetaria seguirá basada en el monitoreo de agregados monetarios. Mientras la inflación doméstica se mantenga por encima de la internacional, el BCRA sostendrá un sesgo monetario contractivo respecto de la trayectoria prevista en su Programa Monetario 2026. Para administrar la liquidez, se utilizarán operaciones de mercado abierto y repos pasivos con entidades financieras, con tasas de referencia basadas en el mercado secundario de LECAP.

En el plano cambiario, se mantendrá el régimen de flotación entre bandas. A partir del 1 de enero de 2026, el piso y el techo de la banda se ajustarán mensualmente al ritmo del último dato de inflación informado por el INDEC, con un rezago de dos meses. El objetivo, según el BCRA, es limitar movimientos extremos del tipo de cambio sin perder flexibilidad.

El organismo también anunció la normalización gradual de la política de encajes, buscando compatibilizar estabilidad de precios y recuperación del crédito. En materia institucional, retomará la publicación del Informe Trimestral de Política Monetaria desde enero de 2026, con mayor detalle técnico y cuantitativo sobre decisiones y perspectivas.

Pagos digitales y competencia de monedas

Otro pilar del plan 2026 es la profundización de los medios de pago electrónicos. Durante 2025 se registraron casi 15.000 millones de transacciones en pesos y más de 20 millones en dólares, con un crecimiento anual superior al 50% en moneda extranjera. El programa Transferencias 3.0 concentró operaciones equivalentes a casi 95% del PBI.

El BCRA anticipa más interoperabilidad, menor uso de efectivo y avances en competencia de monedas, con cuentas y medios de pago en pesos y dólares funcionando en paralelo.

También se prevé impulsar instrumentos electrónicos como el ECHEQ, la factura de crédito MiPyME y nuevos mecanismos de cobro de cuotas, con foco en seguridad y prevención del fraude.El desafío de sostener la confianza

El mensaje del BCRA para 2026 es claro en los objetivos, pero exigente en la ejecución. La remonetización, la compra de reservas y el ajuste de las bandas al IPC requieren coordinación fina con el Tesoro y acceso sostenido a los mercados internacionales.

Con una inflación que todavía ronda el 30% anual y un mercado atento a cualquier desvío fiscal o cambiario, el programa enfrenta su principal prueba. La estabilidad lograda en 2025 sienta una base sólida, pero el 2026 pondrá a prueba si el esquema puede combinar crecimiento, desinflación y confianza en el peso de manera duradera

Objetivos BCRA 2026 by CristianMilciades

Impacto esperado y proyección institucional

Las definiciones del BCRA tienen implicancias directas sobre el sistema financiero, el sector productivo y los mercados de capitales. La continuidad del control de agregados monetarios y la compra preanunciada de reservas buscan anclar expectativas y reducir la incertidumbre cambiaria, mientras que la mayor previsibilidad favorece la inversión privada y la expansión del crédito.

El informe también anticipa avances en medios de pago, finanzas abiertas y digitalización, con impacto en costos de transacción y eficiencia del sistema. En paralelo, el fortalecimiento de la competencia de monedas y la eventual flexibilización adicional de restricciones cambiarias sobre stocks de dividendos y deudas comerciales podrían mejorar la integración financiera internacional.

En un contexto de consolidación fiscal y reformas estructurales en debate, el BCRA plantea para 2026 un esquema que combina disciplina monetaria, mayor flexibilidad operativa y una estrategia explícita de acumulación de reservas, con el objetivo de consolidar la estabilidad macroeconómica y sentar bases más sólidas para el crecimiento.

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Caputo prueba la remonetización en dólares con la liberación de fondos del blanqueo

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A partir del 1° de enero de 2026, los contribuyentes que blanquearon más de u$s100.000 en 2024 podrán retirar sin costo los fondos depositados en las Cuentas Especiales de Regularización de Activos (CERA). La medida, prevista en el esquema vigente del blanqueo, abre un test clave para la estrategia del ministro de Economía, Luis Caputo, orientada a impulsar una “remonetización” de la economía en dólares y captar parte de los u$s243.000 millones que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero.

Liberación de dólares y el test de confianza al esquema fiscal

El cambio normativo habilita, desde enero de 2026, la libre disponibilidad de los fondos blanqueados por encima de u$s100.000 sin pagar el impuesto especial del 5% que regía como penalidad por retiros anticipados. Se trata de un hito dentro del blanqueo 2024, que pone a prueba la expectativa oficial de que esos dólares no regresen al “colchón” y, por el contrario, se canalicen hacia el consumo, la inversión o el sistema financiero.

La apuesta del Palacio de Hacienda se apoya en un concepto incorporado en uno de los artículos del Presupuesto: la presunción de inocencia fiscal. Bajo este principio, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) debería probar el origen ilícito de los fondos y no el contribuyente justificar su procedencia, un cambio que apunta a incentivar el uso de ahorros fuera del sistema y a avanzar hacia una suerte de blanqueo permanente.

En este contexto, el consultor Camilo Tiscornia consideró que “tiendo a pensar que no se los van a llevar”, al señalar que la dinámica reciente de los depósitos en dólares muestra aumentos y no una salida de fondos. “Si la gente se anima a gastar sería mejor”, sostuvo, y agregó que una eventual salida masiva impactaría negativamente en las reservas del Banco Central. Para el economista, cuanto más se consolide la perspectiva de estabilidad, mayor será la probabilidad de que parte de esos dólares migre incluso hacia inversiones en pesos.

Cuántos dólares se liberan y dónde podrían ir

Las estimaciones privadas dimensionan el desafío. Según Fernando Marull, “el próximo 1 de enero se ‘liberan’ u$s23.000 millones que se blanquearon en 2024 y que están en Cuentas CERA”. La liberación implica que esos fondos quedan disponibles sin pagar la multa del 5% que aplicaba si se retiraban antes. “Mucho de esto se invirtió en bonos y acciones y están con ganancias de +20%. Otros están en cash”, precisó el analista.

Marull sostuvo que “es mucha plata y se va a mover”, con posibles destinos que incluyen activos financieros, activos reales, campos e inmuebles. Un dato relevante es que la mayor parte del blanqueo 2024 fue protagonizada por pequeños ahorristas con montos inferiores a u$s100.000, que no pagaron impuesto y aun así optaron por dejar los fondos en el sistema, una señal que el Gobierno interpreta como un respaldo implícito a la estabilidad macro.

No todos comparten el optimismo. Pablo Moldován, de C-P, advirtió que “es muy difícil estimar cuán grande va a ser el efecto” y consideró que “aunque sea chico, debería pegar en las cotizaciones de los activos financieros que captaron el blanqueo y en el volumen de depósitos en dólares”. Además, señaló que la liberación coincide con el inicio del año, cuando se revierte el ingreso de fondos que se utilizó para evitar el pago de Bienes Personales.

Escenarios de mercado y posibles repercusiones

El destino final de los dólares liberados dependerá, en buena medida, del clima macroeconómico y del avance de las reformas. Para Andrés Rechini, de F2 Finanzas, “habrá muchos aguardando noticias en materia de reformas antes de tomar una decisión”. En su visión, el hecho de que los fondos no se hayan retirado antes, aun con penalidad, refuerza la idea de que una salida abrupta no es el escenario base. “Puede haber algo de volatilidad transitoria, pero si prevalecen los fundamentos no debería haber inestabilidad”, sostuvo.

Walter Morales, CEO de Wise, coincidió en que “no va a haber grandes variaciones con el destino de los fondos” en lo inmediato, aunque no descartó que más adelante aparezcan retiros para invertir en real estate. Según su análisis, el inversor conservador podría rotar parte de su tenencia hacia carteras cortas en dólares, vía obligaciones negociables y bopreales, mientras que perfiles más agresivos podrían apostar a bonos en dólares ante la expectativa de avances en reformas estructurales, el Presupuesto 2026, el RIGI y el Mini RIGI, con una eventual baja del riesgo país hacia los 500 puntos.

En términos de impacto económico e institucional, la liberación de fondos del blanqueo se configura como una prueba decisiva para la estrategia oficial: si los dólares permanecen en el sistema o se canalizan a inversión y consumo, el Gobierno habrá validado su apuesta por la remonetización y la presunción de inocencia fiscal; si, en cambio, regresan al circuito informal, la señal para el mercado y las reservas del Banco Central será adversa.

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