Scioli

Capitanich: “Es imprescindible que Cristina sea candidata”

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El actual intendente de Resistencia afirmó que “si yo fuera ella, plantearía ser candidata a diputada nacional y que Florencio Randazzo encabece la fórmula de candidato a diputado nacional, ambos por la provincia de Buenos Aires”. Durante casi dos años el alcalde de Resistencia se llamó a silencio. En cierta forma se recluyó en el sillón comunal de la capital del Chaco. Está sin discusión su continuidad en el kirchnerismo, a pesar de todo lo que pasó como jefe de Gabinete afrontando el peor momento del gobierno de Cristina.

“Yo soy peronista y cumplo con la apotegma que nos dejó Perón: Primero la Patria, luego el movimiento y por último los hombres”, asegura.

Criticó duramente la gestión al frente del partido del ex gobernador de San Juan, José Luis Gioja. En otro orden, entrevistado por InfoEldorado.com calificó al gobierno de Mauricio Macri como “unitario” y planteó la necesidad de “una Revolución de mayo democrática en 2019”.

 

 

En su discurso del 25 de Mayo en la municipalidad de Resistencia usted dijo que “estamos ante el desafío de una Revolución democrática como fue la de 1810 ante un gobierno unitario” ¿Qué quiere decir con eso?

Al igual que en la Revolución de Mayo hoy estamos planteando con un movimiento nacional y popular y democrático que hoy tiene unicidad discursiva y que es la pugna entre unitarios y federales porque, así como en esa época discutíamos la distribución de las rentas aduaneras hoy discutimos la distribución de la coparticipación federal. Así como antes discutíamos la libre navegación de los ríos, hoy discutimos la protección de la industria nacional ante la apertura indiscriminada de la importación, la destrucción del empleo porque eso afecta a las Pymes, al comercio y al desarrollo de la base industrial. Tenemos un Gobierno que ejerce el poder desde una visión centralista, porteña oligárquica, que beneficia a intereses empresariales con alianzas con empresas extrajeras en perjuicios de las pequeñas y medianas empresas nacionales, comercios y trabajadores.

 

El gobierno que ejerce el presidente Mauricio Macri ¿es a su entender un gobierno unitario?

Estamos en presencia de un gobierno nacional unitario. Pruebas al canto: la distribución de la coparticipación de 1,4 por ciento a 3,35 por ciento a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y además se le adjudicó obras como el soterramiento del ferrocarril Sarmiento que se construirá con fondos nacionales en vez de con fondos de la CABA por lo cual están transfiriendo recursos nacionales para el lugar más rico del país. La provincia de Buenos Aires tiene un subsidio de 50 mil millones de pesos, de 120 mil a 250 mil millones de pesos de emisión de deuda y, en definitiva estamos hablando de obras que sólo se focalizan en la provincia de  Buenos Aires en detrimento del interior. Fue discriminatoria la devolución del 15 por ciento sobre el 1,9 por ciento entre las provincias de Santa Fe, Córdoba y San Luis respecto a las demás provincias lo que hace que seamos provincias de segunda para el gobierno nacional. Se aplican políticas de exenciones a las retenciones a las mineras en detrimento de las economías provinciales; se plantean reducción de Ingresos Brutos del 1,7 por ciento que afecta también a la distribución de recursos a las provincias sin contemplar la situación de las economías regionales y obviamente observamos no solamente un Estado nacional ausenta para la provisión de medicamentos a los adultos mayores que tiene la obra social del Pami. Antes teníamos el programa Norte Grande para fortalecer las políticas públicas para obras en el interior que hoy no se ejecutan. El Gobierno nacional plantea una asfixia económica y financiera a las provincias para que tomen deuda y sean cómplices y coparticipes del endeudamiento a mansalva del gobierno nacional que ya dejó una deuda de unos 92 mil millones de dólares que producirá un gran escándalo y terminará en una crisis de deuda y un default.

 

En sus alocuciones el presidente Macri dice que va por el camino correcto y que los equivocados son los opositores. ¿Cuál es su opinión?

 

“En el Gobierno nacional tienen un proyecto centralista, oligárquico ligado a empresas transnacionales y están convencidos de lo que hacen. Es lógico que digan que están en el camino correcto, lo que no dicen es que es para sus propios intereses. La historia demuestra que en los únicos gobiernos que mejora la calidad del empleo, se mantiene la producción nacional, funcionan los comercios y fundamentalmente las Pymes son los gobiernos nacionales, populares y democráticos. Cuando el neoliberalismo se hace cargo del gobierno nacional se produce un retroceso.

Hay una frase que dicen los gobernadores opositores a cada momento refiriéndose al gobierno nacional… “Gobernabilidad con gobernabilidad se paga. ¿Cree que el gobierno está cumpliendo con las provincias que a pesar de ser opositoras le allanan el camino de gobernabilidad a Macri?

No en forma contundente. Si en cuotas. Es decir, Macri exige gobernabilidad al contado y la devuelve en cómodas cuotas oficiando a las provincias.

 

 

¿Cómo analiza lo que puede suceder después de octubre más allá de los resultados de las elecciones?

 “Hay tres cuestiones que son esenciales: El gobierno nacional tiene mandato constitucional hasta el 10 de diciembre de 2019. Más allá de cualquier resultado esta elección fortalecerá al Pro por encima de las UCR. En provincia de Buenos Aires el Pro no existía en las elecciones de 2013; de manera que todos los diputados nacionales y senadores por Buenos Aires que emerjan de las elecciones de octubre próximo van a ser ganancias para el Pro. En la peor circunstancia, el resultado para el gobierno nacional puede oscilar entre el 28 y 34 por ciento y sería un buen resultado para el oficialismo nacional. Ninguna de estas cosas cambiará la ingeniería institucional porque el gobierno nacional no tendrá mayoría propia en ninguna de las dos cámaras y no tendrá capacidad para generar consenso, pero tendrá una pérdida de confianza muy importante desde el balotaje hasta la fecha y, a su vez mucho depende de Cristina.

 ¿De Cristina?

 “Si. Porque si Cristina Fernández de Kirchner es candidata y obtiene un triunfo electoral sólido eso va a determinar que empiece una nueva agenda política en la Argentina. Porque quedará demostrado que tienen incapacidad de aplicación de políticas públicas en favor de las clases sociales más postergadas”.

 

¿Cristina debe ser candidata?

“Es indispensable que lo sea; pero también forma parte de una agenda a construir porque la Argentina necesita unidad en la oposición, la cual debe ser unidad en la diversidad porque no puede haber homogeneidad en estas circunstancias. La única manera de lograrlo es tener un acuerdo programático para ponerle freno al neoliberalismo y generar las bases para la construcción de un plan de gobierno para que en el año 2019 el neoliberalismo deje de ser gobierno en la Argentina”.

 

¿A diputada nacional o senadora?

“Cristina puede elegir, en aras de la unidad y el consenso en forma indistinta, ser senadora o diputada nacional. Es más, si yo fuera Cristina y tengo que decidir, me sentaría con (Florencio) Randazzo y le plantearía que vaya como primer candidato a senador nacional por Buenos Aires junto a Verónica Magario (intendenta de la Matanza) conformando una lista sólida y compacta y Cristina encabezando la lista de diputados nacionales con un abanico muy amplio de sectores, porque no hay que cerrarse porque debemos poner una representación muy amplia y concreta”.

 

¿Usted sigue siendo Cristinista? 

“El escenario político es cambiante y muy dinámico. Yo nunca fui jefe de Gabinete con el objetivo de ser candidato a presidente de la Nación por unas razones muy sencillas: sabía que estaba un golpe institucional en cierne contra Cristina. Lo que pasó con la ex presidenta de Brasil, Dilma Roussef, la etapa experimental era con Cristina Fernández de Kirchner en la Argentina. Afortunadamente pudimos impedirlo. Eso significa que se tiran bombas y las esquirlas quedan, por lo tanto no quedan dudas que a mí me generó un daño político en términos de imagen pública, pero, así como no tengo el odio de quienes son opositores sistemáticos, pero también queda el afecto y el amor profundo de quienes están en este espacio que es el Movimiento Popular y Nacional Democrático que construyó Néstor y continuó con Cristina. Debemos respetar el apotegma peronista que dice que primero está la patria, luego el movimiento y por último los hombres, porque si no cuando nos toca actuar y no lo hacemos tenemos las dificultades que se nos plantean por no tener grandeza”.

 

Durante un poco más de dos años (renunció a la jefatura de Gabinete el 26 febrero de 2015, cargo al cual había asumido el 18 de noviembre de 2013 en pleno ejercicio como gobernador de Chaco), usted se llamó silencio. ¿Por qué?

En cierta forma es cierto. Una que otra entrevista debo decir que he otorgado; pero tampoco doy demasiado pábulo a los medios de comunicación del enemigo. Porque no quiero que me usen como un instrumento para satisfacer sus intereses”.

¿Cuál es la situación del peronismo hoy?

 “Tenemos dos problemas entre el partido y el movimiento que causaron tensión.  (Juan Domingo) Perón decía que el partido era la herramienta electoral y el movimiento debe formar parte de una estrategia sin ser sectarios ni excluyentes. El peronismo tiene en el movimiento la capacidad de aglutinar a sectores que aún no tienen afinidad ideológica doctrinaria filosófica precisa. En segundo lugar, siempre hubo problemas de tensión entre partido y gobierno. Cuando estamos en el gobierno la conducción estratégica la ejerce quien conduce el gobierno. Cuando estuvo Néstor y con posterioridad a su ejercicio se ideó una estrategia para que él conduzca el partido; en tanto que yo lo acompañé como vicepresidente primero, porque el vicepresidente del partido era (Daniel) Scioli. La muerte de Néstor nos dejó un espacio vacante quedando (Daniel) Scioli como presidente y yo como vicepresidente y luego se dio la sucesión en un congreso partidario en el cual fue elegido en entonces gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner. Tuve mis diferencias que inclusive le manifesté a Cristina porque consideraba que merecía conducir el partido, porque había ganado en forma contundente la reelección como gobernador de Chaco (había obtenido en las elecciones de 2011 el 65 por ciento de los votos) y había demostrado mi vocación de conducir los destinos del partido más grande de occidente. Hoy no tenemos inserción como partido, siendo el partido más grande de occidente; no tenemos la capacidad para el debate de la realidad social y económica de la actualidad porque no existe un espacio para dar ese debate porque nadie lo quiere abrir temiendo la capacidad de razonamiento que implica dicho debate, pero debemos hacerlo. Desde esa perspectiva el peronismo hoy es un partido que está sorteando siempre las dificultades judiciales, que no tiene elecciones internas y democráticas para elegir a sus autoridades, que no se expresa como un canal de oposición política y que en definitiva es un ente burocrático al servicio de una minoría política. Esto se debe cambiar porque el peronismo debe tener una reorganización en el partido Justicialista que debe articular un frente político y social que debe marcar la unidad en la oposición. Es decir, debe ser un partido bien organizado, no lo que hoy es. José Luis Gioja (ex gobernador de San Juan) asumió la responsabilidad de ser el presidente del Justicialismo; yo no compartí la forma ni la metodología, pero acepté para evitar más divisiones. Reconozco que Gioja es un hombre experimentado, fue gobernador de San Juan, ex senador y actual diputado nacional pero a mi entender no satisfizo las necesidades globales de los afiliados y simpatizantes del partido Justicialista. Es un partido que languidece y no sé trata de un partido cualquiera, es el partido de mayor cantidad de afiliados de occidente por lo tanto si dejamos que esto suceda estamos minimizando a la oposición ante un gobierno neoliberal que vino para quedarse con todo. Es cierto que en esta discusión algunos compañeros que están cercanos al macrismo no coincidan conmigo”.

 

¿Está pensando en 2019?

Primero tengo mandato constitucional como intendente de la ciudad de Resistencia hasta el 10 de diciembre de 2019. Y la verdad que todavía no me planteé opciones, aunque tengo muchas. Lo que tengo claro es que uno no puede ir adonde no tenga respaldo popular. Tengo mucha experiencia de gestión, pero también reconozco que las trompadas se reciben un poco…

 

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Según una encuesta, mejora la imagen de Macri pero la mayoría votará en contra del Gobierno

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Mauricio Macri tiene motivos para sentirse envalentonado en su lucha frontal contra el sindicalismo docente que reclama mejores salarios y la apertura de una paritaria nacional. Según la última encuesta realizada por el consultor Gustavo Córdoba, el 21,90% por ciento de los consultados puso a la educación como la principal preocupación, por encima de la corrupción, la pobreza o la inseguridad.
En la misma línea, la gestión de Macri registró en el último mes un crecimiento en el nivel de aprobación, que pasó de 44,8 a 48,7, mientras que la desaprobación cayó al 50,2 por ciento, tres puntos menos que en febrero.
Sin embargo, es mayoría la que cree que la economía seguirá empeorando. El 32,8 piensa que estará peor y el 19,4, que seguirá “igual de mal”. Los optimistas son el 34,4 por ciento y los que esperan que siga “igual de bien”, el 9,1 por ciento. También aquí se registra un crecimiento del optimismo, del dos por ciento.

Pese a que la gestión de Macri mejoró en la percepción social, la de María Eugenia Vidal debe ser una señal de preocupación para el PRO. Cayó a su nivel más bajo de aprobación, con 54,9 por ciento y la imagen negativa se elevó al 39,7 por ciento. La misma suerte corre Lilita Carrió, cuya imagen positiva descendió al 50 por ciento, la más baja desde agosto del año pasado, y creció la negativa, al 43,9.
En cambio, la imagen de Florencio Randazzo, quien amenaza con irrumpir en la interna peronista, creció. La encuesta realizada por Córdoba & Asociados lo sitúa en Buenos Aires con un 53,9% de imagen buena + muy buena, contra un 31,3% de mala + muy mala. Según esos índices, es el peronista más valorado por sobre Cristina Kirchner y Daniel Scioli -eventuales competidores en las PASO del PJ- y por sobre Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey. La imagen positiva de Massa, desaparecido del escenario político en el último mes, cayó al 42,4 por ciento y la negativa subió al 47,7 por ciento, la más alta desde octubre pasado.
Cristina Fernández, en cambio, mantiene una imagen positiva del 41,7 por ciento y la negativa en 56,2, un punto más que en febrero.
El dato negativo para Macri es que el 50,6 por ciento de los consultados, no le cree y el 58,8 por ciento sostiene que el país no está mejor desde que asumió. De todos modos, hay una paridad casi absoluta entre quienes quieren darle una nueva oportunidad 47,3, contra los que no: 47,1. El 57,4 por ciento cree que hizo menos de lo esperado. El 53,7 por ciento anticipa que votará candidatos opositores a Macri.

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Murió el ex vicegobernador bonaerense Alberto Balestrini

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El ex vicegobernador de la provincia de Buenos Aires Alberto Balestrini, quien sufrió un ACV en 2010, falleció esta mañana, según confirmaron a Télam fuentes cercanas a la intendenta de La Matanza, Verónica Magario.

Balestrini fue vicegobernador de la provincia de Buenos Aires (2007-2010) e intendente del municipio de la Matanza durante dos períodos consecutivos (1999-2003 y 2003-2005).

El abogado y dirigente peronista también desempeñó el cargo de diputado de la nación (1989-2005), y llegó a ser presidente de la Cámara baja (2005-2007).

El 7 de abril de 2010, Balestrini sufrió un accidente cerebrovascular mientras ejercía el cargo de vicegobernador, acompañando al entonces gobernador, Daniel Scioli. Desde ese momento, vivió alejado de la política.

En ese entonces, tuvo que ser reemplazado por Hugo Moyano en el cargo de presidente del partido justicialista bonaerense.

Entre quienes expresaron sus condolencias por el fallecimiento, el secretario judicial del gremio de judiciales, Julio Piumato, definió a Balestrini como “gran compañero y mejor peronista”.

Por su parte, el dirigente Luis D´Elía dijo que Balestrini era “un enorme dirigente político del peronismo matancero y de la provincia de Buenos Aires”.

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Campaña de largada

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Envalentonado por el apoyo de la marcha en defensa del Gobierno que se hizo el 1 de abril, el presidente Mauricio Macri decidió redoblar la apuesta a la polarización en la carrera hacia las elecciones legislativas que se harán el 22 de octubre.

La movilización no fue masiva y quedó pequeña en comparación con las marchas previas en contra de las políticas económicas actuales. Sin embargo, le dio al Gobierno la certeza de que hay un nucleo duro que se mantiene leal e inconmovible. Y que pide más. Concentrado en Capital Federal y el centro del país, ese respaldo le dio aires a Macri para enfrentar el primer paro nacional de su gestión.

El paro, que fue casi total por la adhesión de los gremios del transporte y camioneros, le dio una excusa perfecta para fortalecerse en ese nucleo duro.

Por eso, Macri no se amilanó ante la huelga ni los piquetes. Y desafió al anquilosado sindicalismo. “Siento que no paró el país, al contrario, diría yo que fue un activador del cambio, porque vimos una toma de conciencia, una profundización del debate de qué es lo que sirve para construir futuro. Los que pararon, los que no pararon, todos queremos una Argentina con más oportunidades. ¿Y dónde vamos a dirimir las cosas en las que sigamos teniendo diferencias? En la elecciones de octubre. Y creo que cada vez más se ve con claridad quienes queremos construir un futuro y quienes se aferran a un pasado que no nos dio respuestas ni a la pobreza, ni al desarrollo, ni a la mejora de la calidad de la educación pública. Entonces ratifico que creo en lo que estamos haciendo”, dijo, palabras más, palabras menos, el Presidente. Algo así como “armen un partido” y ganen las elecciones.

Son “ellos o nosotros”. “O los mafiosos van presos o nos voltean”, dice que les dijo a sus ministros. La amenaza latente de que la ex presidenta Cristina Fernández vaya presa, encaja perfectamente en la estrategia. Esa dicotomía le sirve para hacer política.

Una apuesta tan alta conlleva el riesgo de perder todo. Pero Macri acostumbra a plantear metas demasiado elevadas aunque después terminen siendo un boomerang.

Ellos o nosotros es yo o el abismo. Ese abismo puede ser perder las elecciones, un escenario que el mismo Presidente define como “un fracaso”, aunque al mismo tiempo espera que aumente la presencia de Cambiemos en el Congreso en 20 por ciento.

Por eso admite que “no hay plan B” para la economía. Su fortaleza está en sostener el rumbo para retener al votante que lo eligió convencido. Con el radicalismo sumiso y el peronismo desperdigado, la opción no es mala. Puede quedarse con un tercio de los espacios de poder en juego. 

Ningún análisis puede caer en la ingenuidad de pretender que el Presidente “no ve la realidad”. La ve, la interpreta y toma posición. Hace política, algo que muchos le endilgan no conocer.

El nucleo duro no quiere torcer el rumbo ni se siente demasiado afectado por la recesión que no cede, los tarifazos ni la inflación. Es el sector más bajo de la pirámide social el que sufre los embates del ajuste. Y es éste el que sale a la calle y el que nutrió el paro de la CGT. Pero ya no lo había votado –mayoritariamente- en 2015. ¿Por qué lo haría ahora? Macri ganó pese a la “calle ganada” del kirchnerismo, que ahora, además, está fragmentado y es mala palabra para algunos sectores.

Como hace dos años, Macri debe convencer de que el camino es el correcto para que lleguen “inversiones” y se produzca algún derrame. Los dos primeros semestres de su gestión pasaron sin grandes novedades.

El Foro Económico Mundial sobre América Latina que se realizó en Buenos Aires, sirvió para repetir el ruego de que los grandes grupos económicos miren a la Argentina como destino de sus dólares. Aunque sean efímeros. “Para aquellos que vengan a invertir en nuestro país, sepan que se pueden llevar el dinero cuando lo decidan, confiando todos los argentinos en que vamos a crecer tanto y durante tantos años, que siempre van a continuar reinvirtiendo”, aseguró Macri. Una confianza demasiado excesiva a la luz de la experiencia. Capitales golondrina y un alto nivel de endeudamiento no suelen ser una buena combinación.

Pero Macri tiene los elogios que busca. David Lipton, subdirector del Fondo Monetario Internacional, consideró que “ya hay indicios de que las políticas están siendo eficaces”.

“Para este año y el próximo prevemos un repunte de la economía, y que la inflación continúe disminuyendo”, aseguró Lipton en sus referencias a la situación económica en el país.

El elogio endulza los oídos del Gobierno, pero contrasta con los propios análisis del FMI. El organismo financiero en enero había pronosticado que el PBI del país crecerá este año 2,2% en lugar de 2,7% como había previsto en octubre último y bastante abajo del 3,5% que planteó el Gobierno en el Presupuesto 2017.

También adelantó que la inflación terminará por encima de la meta del Banco Central y que la recesión fue más grave a lo previsto.

Hace apenas unos días, el director del FMI para occidente, Alejandro Wernes dijo que creía que el Gobierno fue “muy optimista” en cuanto a la velocidad de reacción de los inversores. El funcionario celebró el gradualismo, pero pidió “acelerar el ritmo antes de un eventual cambio en las condiciones financieras internacionales”. No habrá muchas mejoras, pero el FMI aplaude.

La Fundación Mediterránea advierte que “alcanzar la meta de déficit fiscal de 2017 exigirá una importante moderación en el gasto en lo que resta del año”.

Si el ajuste no llega antes de las elecciones, para no dañar las chances electorales del oficialismo, llegará apenas después.

El Gobierno viene fallando con sus propias metas. En 2016, se cumplió la meta de déficit primario de 4,6 % del PIB, pero fueron determinantes los ingresos extraordinarios del último trimestre, originados en el Sinceramiento Fiscal. Sin ese aporte, el déficit se habría ubicado en torno a 5,8 % del PIB. En el primer trimestre de 2017, los ingresos fiscales subieron 36,9 % interanual, pero sin computar las multas del blanqueo, el aumento habría sido de 27,3 % interanual. Mientras tanto, el gasto primario subió en enero-febrero a un ritmo interanual de 38,5 por ciento.

El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, ratificó que “bajar el déficit fiscal” no es negociable. Así que en algún momento se profundizará el ajuste. Probablemente sea después de las elecciones.

Sin embargo, las cuentas públicas registraron en febrero un déficit presupuestario primario sin rentas financieras de 26.747 millones de pesos, lo que muestra un incremento del 60,7% en comparación con igual mes de 2016.

El blanqueo disimula un poco el rojo. Pero el récord alcanzado no se traduce en un impacto directo en la economía real ni en las inversiones. Los analistas anticipan que se moverán los mercados inmobiliarios y de automóviles, pero no mucho más en inversión directa. Es que buena parte de los 116 mil millones sigue en el exterior. Peor aún, para la economía misionera, los dólares que ingresen no harán más que fortalecer el tipo de cambio, lo que significará extender las asimetrías en el tiempo.

El resultado del blanqueo representa casi exactamente la mitad de los u$s 232.411 millones que los argentinos tienen en el exterior como dinero no declarado, según informó el Indec el año pasado.

Mientras tanto, la economía real tambalea. Los brotes verdes celebrados no son demasiados. Y los datos que empiezan a aparecer de Macri versus Macri, son desalentadores. La industria cayó  6 por ciento en febrero y la construcción bajó 3,4 por ciento. Y, según el Indec, el uso de la capacidad instalada de la industria se contrajo al nivel más bajo en los últimos catorce años al retroceder al 60 por ciento.  El sector automotriz fue el peor posicionado con 31,5% en el uso de sus posibilidades de producción, seguido por el de la metalmecánica (excepto automotores), con un 42,1%.

El indicador de la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria había alcanzado el 60,6% en enero pasado, y el 64,2% en febrero de 2016. El declive sigue.

Este es el escenario en el que transcurrirá el tiempo de ir a las urnas. Seguramente se moverá más la obra pública, lo que sería una bendición para las provincias, pero no habrá muchos cambios sustanciales.

El Gobierno de Cambiemos se pondrá a prueba con sus propias recetas, aquellas que se sabía antes, iba a aplicar, pero de las que renegaba en público como una supuesta “campaña del miedo”. Deberá, sin embargo, conquistar a sus propios desencantados, que van apareciendo tímidamente y ordenar una tropa política que, salvo el circulo más cercano, pelea sus propias batallas por espacios de poder. La renuncia del embajador de Estados Unidos, Martín Lousteau abre un interrogante sobre el resultado en la Capital Federal, donde el enrulado según algunas encuestas, tiene una imagen positiva superior al 60 por ciento, incluso superando a Elisa Carrió, la carta “ganadora” de Cambiemos para el distrito gobernado por Horacio Rodríguez Larreta. Lousteau estuvo a punto de derrotar a Rodríguez Larreta en las elecciones pasadas, lo que podría haber desmoronado todo el armado PRO. ¿Podrá ahora? ¿Irá por afuera o planteará internas?

Del otro lado hay una mayor fragmentación que en 2015 y eso puede jugarle a favor al Gobierno. El kirchnerismo, enredado en inncontables causas judiciales, tiene a su favor la “mística”, pero cada vez menos dirigentes se animan a describirse como tales.  

Sergio Massa está desaparecido de la acción política desde hace más de un mes y parece haber perdido el crédito como “sucesor”. La irrupción de Florencio Randazzo puede volver a modificar el escenario peronista, donde también pretenden competir Daniel Scioli y posiblemente Cristina Fernández.

En esa lógica, el misionerismo se consolida como opción política que no dependa de las decisiones tomadas en un sillón de Buenos Aires. El gobernador Hugo Passalacqua ratificó que en el tiempo electoral se marcarán las diferencias con el Gobierno nacional, disimuladas hasta ahora en pos de la gobernabilidad. Pero lo cierto es que hasta ahora no hubo demasiados beneficios por sostener el acompañamiento.

La estrategia de la Renovación será sostener el modelo con un mensaje claro que ya bajó a las primeras y segundas líneas: lo importante es el equipo y el rumbo. Aparecerán caras nuevas en la oferta electoral legislativa, matizadas con la experiencia de quienes ya tienen carrera hecha. Pero los nombres más firmes se conocerán más o menos en un mes. El oficialismo tiene el mérito de la gestión y por eso puede esconder sus cartas hasta último momento.

“No es momento de vanidades. La gente está en serias dificultades y hay que estar cerca de la gente. Hay dificultades para llenar la olla y para recaudar. Y así y todo estamos haciendo obras, con acuerdos de gobernabilidad con la Nación, con Paraguay, con Brasil”, explicó Passalacqua.

El mandatario sostuvo que Misiones seguirá dando gobernabilidad al Gobierno nacional aunque en tiempos electorales marcarán las diferencias. “No somos del mismo color político y cuando vengan las elecciones en octubre, iremos con nuestras listas. Pero queremos dar gobernabilidad”, afirmó el mandatario.

Passalacqua aseguró que pese a la crisis por la que atraviesa el país, “el error que nunca voy a cometer es alejarme de la gente”.

En la oposición, en cambio, ya aparecen algunas definiciones. La alianza Cambiemos ofrecerá a Humberto Schiavoni como candidato a senador y buscará la ratificación de Luis Pastori como diputado nacional.

El problema está en el deseo de un sector del radicalismo de pelear cargos en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Gustavo González es uno de los que quiere dar el salto al Congreso nacional y los jóvenes que terminan sus mandatos en el Concejo Deliberante posadeño, quieren convertirse por lo menos en diputados provinciales.

Si la UCR obliga a unas internas, en el PRO no disimularán su fastidio. El macrismo quiere marcar el territorio y fortalecer a los propios. Alex Ziegler, quien también tenía aspiraciones de repetir en su banca, está con un pie afuera de Cambiemos y para seguir perteneciendo deberá conformarse con apenas una banca como diputado provincial. Lo más probable es que protagonice una nueva ruptura, como la que lo alejó de la Renovación. El vicepresidente del partido del Colorado, Libertad; Valores y Cambio, Sergio Peñalva, salió con los tapones de punta contra Schiavoni. “El marketing electoral, no nos interesa; nosotros somos verdaderamente el cambio y continuamos representando la voluntad del electorado misionero. Seremos una alternativa electoral en las próximas elecciones”, disparó. 

En la Legislatura misionera está puesta la gran atención de los otros partidos locales. El partido Agrario confirmó que teje una alianza con el massismo y los radicales de Vanguardia. Si se concreta y los votos acompañan, el objetivo es transformarse en la segunda fuerza parlamentaria, desplazando a la suma del PRO  y la UCR.

En cambio, el peronismo y el Frente Grande ratificaron su integración al Frente Renovador de la Concordia, con un mensaje claro: las políticas que hay que enfrentar son las que bajan de la Nación.

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Closs: “Debemos darle prioridad a lo local y Misiones tiene ese norte”

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En medio del debate por la reforma de la ley de ART, se disparó una tumultuosa revuelta de la oposición recién enterada de la decisión de la Anses de modificar la forma de cálculo de las jubilaciones, pensiones y Asignación Universal por Hijo. A la baja, claro. Aunque lejos de las cámaras y del escándalo desatado, fue el protagonista que encendió la mecha: Maurice Closs le mostró su teléfono a Sergio Massa con los datos frescos publicados en la página web de un medio porteño. Después, historia conocida. Massa habló con Diego Bossio y ambos con Héctor Recalde, uno de los más empapados en la reforma de las ART, para paralizar la sesión. Fue Recalde el que logró convencerlos de seguir adelante, pero la movida neutralizó el ajuste sobre los jubilados.

Esa anécdota, contada casi al pasar por Closs, le da sustento a lo que para el diputado nacional debe ser el lei motiv de la oposición en estas elecciones: sumar bancas para “controlar, porque esos errores, aun cuando los enmienden, si pasan desapercibidos, un día puede ser tarde y causar enormes perjuicios”.

Closs recibe a Economis en su oficina en el centro de Posadas. Distendido, se toma su tiempo para hablar de política, pero también de economía, su otra obsesión. Asegura que en el año político, la oposición debe dar gobernabilidad, pero también que llegó el tiempo de empezar a frenar “errores”.  

 

“Es el principio de un tiempo distinto para el Gobierno nacional y la política. Argentina votó un cambio y a ese cambio le dio un crédito muy grande. Al presidente Mauricio Macri le dio un permiso muy grande. Transcurrido un año y un par de meses, si bien tuvo algunos aciertos, también tiene muchas cosas sin resolver, con la economía sin arrancar, con pérdida del poder adquisitivo. Se le suman cuatro o cinco errores de los últimos días, que hacen que a partir de ahora ese crédito está casi empate y el Gobierno va a tener que tener aciertos si quiere mantener la confianza y el acompañamiento de por lo menos la mitad de los argentinos. Tiene un año mucho más difícil”, analiza.

 

El año pasado se decía que el crecimiento iba a llegar en el segundo semestre… ahora no hay fechas. ¿Cree que se puede creer?

Crecer es probable, pero implica simplemente una recuperación de lo que fue la caída del 2016. Es fácil crecer cuando te comparás con un año malo. No soy muy optimista, aunque soy de los que creen que la economía viene amesetada desde hace cinco años en niveles altos, no es una economía deprimida, sino que perdió el volumen de crecimiento, pero se mantiene en niveles interesantes. El Gobierno nacional afectó el consumo interno, con la suba de tarifas fenomenales, con la suba de peajes, con la inflación que no controló, logró que a fin de mes, especialmente la clase media y en eso hay que tener cuidado, porque es su base electoral, esté afectada. Hoy no le sobra para mantener el ritmo de vida que tenía y eso resiente el consumo, son menos electrodomésticos, ropa que se compra, menos paseos. Las inversiones no llegaron porque, el problema es central y no lo resolvió el Gobierno, por más que el nuevo ministro haya dado señales, y es que la economía ha perdido competitividad y rentabilidad para el sector privado. Las inversiones jamás van a venir a un país que no tiene competitividad externa, que no tiene buen ritmo de consumo interno y que no tiene rentabilidad para el capital.

 

Usted siempre hace hincapié en el valor del dólar y su impacto en Misiones. Nicolás Dujovne parece estar conforme con el dólar a 16 pesos. ¿Qué significa eso para la economía?

Es malísimo para la Argentina, pero mucho peor para Misiones. Lo lamentable de esto es que es un error que se repite en la historia. Quiero que me cuenten en los ciclos históricos de la Argentina y de Misiones cuando nos fue bien con un tipo de cambio atrasado. El tipo de cambio atrasado hace que el costo argentino sea caro y que la moneda sea fuerte para gastarla en el exterior. Es más barata la misma hamburguesa Mc Donald en cualquier lugar del mundo que en Argentina. Los salarios son caros, pero con lo que gana el asalariado, no le alcanza para vivir. Hiciste un país caro. Las cosas que te costaban mil dólares hace un año, siguen costando mil dólares. Esos mil dólares eran 15 mil pesos y hoy son 15.800, pero lo que costaba 15 mil pesos en la Argentina hace un año, hoy cuesta 20 mil. Y esa es la pérdida de competitividad. Sumado a eso la presión tributaria de Nación, Provincias y municipios y costos logísticos y de impuestos al trabajo, hacen que Argentina no sea competitiva.

 

Hablando del dólar… ¿Cómo ve a Trump y su política proteccionista sobre la economía de Estados Unidos? ¿Qué impacto puede tener?

Poco en Argentina y el Mercosur, porque no tenemos una fuerte relación comercial. Exportamos limones, carnes y alguna otra cosa. Sí influye en un cambio de paradigma internacional, donde lo que era el fenómeno de la globalización y multilateralidad, ya no no le gustan a Trump. Va a intentar cerrar su economía y hacer acuerdos bilaterales. Pero primero debe producir impactos en su país. Es una gran oportunidad para muchos países de generar acuerdos más allá de este error transitorio que está cometiendo Estados Unidos. Ha puesto a administrar la cosa pública a alguien que no tiene conocimiento de la cosa pública, no entiende cómo funcionan las instituciones y tiene problemas de tratos y de cultura.

 

¿Es una oportunidad para relanzar el Mercosur?

O generar acuerdos del Mercosur con otras realidades económicas, como Europa como está haciendo Macri ahora.  O potenciar los vínculos con México, que si va a sufrir el impacto Trump. Volver a mejorar relaciones con Brasil y ser cuidadoso con China, no entregarnos de pies y manos a un régimen que no da nada.

 

¿Cómo debe posicionarse Misiones en este nuevo escenario?

Nosotros siempre darle prioridad a lo regional. Misiones debe tener ese norte, es una cuña metida entre dos países, hay que aprovechar esta situación, con las ventajas y desventajas. Hoy tiene la desventaja del tipo de cambio, pero gracias a Dios el Real se fue apreciando en los últimos tiempos. Entonces las asimetrías siguen fuertes con Paraguay, pero no tanto con Brasil. Pero siempre la dinámica de frontera da oportunidades y debemos estar atentos y vinculados para sacar ventajas de la situación fronteriza.

Closs se entusiasma con los datos de la economía que conoce al dedillo pese a que asegura que ya no vive pendiente de la información que circula en los medios. Mucho más se entusiasma cuando se le pregunta de política.

 

¿Cuál debe ser el rol de la oposición?

El rol de la oposición y lo que el pueblo tiene que votar y resolver es exactamente lo que estamos haciendo los renovadores de Misiones. Los últimos acontecimientos, la baja de las jubilaciones, el Correo, los vuelos low cost, varios temas que sabemos, que la sociedad sabe, ¿qué demuestran? Por sobre todas las cosas, que este Gobierno que tiene mandato hasta 2019 y va a terminar en 2019, necesita control. Es fundamental controlar al Gobierno Macri, porque también carece de experiencia en la administración de la cosa pública. Esos errores, aun cuando los enmienden, si pasan desapercibidos, un día puede ser tarde y causar enormes perjuicios. Hay que encontrar un delicado equilibrio en dar gobernabilidad para que el Gobierno avance, porque Argentina necesita avanzar. Aquel que quiera que al Gobierno le vaya mal se equivoca, porque nos irá mal a todos. Hay que estar a la hora de acompañar con herramientas, pero mucho más atento a la hora de controlar para que los abusos, los errores, las inexperiencias, tengan en frente a una oposición seria y responsable que diga: “Hasta acá Macri, hasta acá tridente que maneja la economía desde la jefatura”. No hagan esto, porque si para ustedes, 20 pesos es poco, para un jubilado es mucho. En todo caso, no hay que ajustarle un peso a los jubilados. Empezar a decirles, ustedes mintieron. Macri prometió el 82 por ciento móvil para los jubilados, que nosotros no lo hablábamos, porque sabíamos que era imposible. Cuando presenté, siendo gobernador, la ventana jubilatoria y la moratoria previsional, me preguntaron porque no el 82 por ciento y dije que no se puede. Pensamos en los trabajadores con los salarios atrasados, que se puedan  jubilar con el 75 por ciento, pero nunca hablamos del 82. Macri sí les dio la ilusión del 82 y que tienen, que intentó bajarles la jubilación y les sacó los remedios. Entonces ¿qué necesita? Una oposición que sepa controlar, y ayudar al país.

 

En la oposición aparece Cristina y con aparentes posibilidades de ser candidata ¿Cree que le puede ir bien?

La madre de las batallas es Buenos Aires. Y lo que diga yo no importa, aunque tengo contactos y buenas relaciones. En lo personal creo que 2017 va a significar el posicionamiento de algunas candidaturas con proyección a 2019. Cristina tiene enormes posibilidades de hacer una buena elección, aunque no creo que se fortalezca un camino presidencial. Si digo que me gustaría que Florencio Randazzo, Massa, Diego Bossio, Julián Dominguez, estén en un mismo colectivo. Es difícil. Pero hay tiempo.

 

¿Y cómo debe jugar la Renovación?

Nosotros cada vez más misioneristas. Cada vez menos partido enrolándose detrás de una figura nacional, que nos permita por muchos años, controlar al Gobierno, pero también ayudar a gobernar desde una posición misionera.

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