soberanía económica

La UE evalúa activar su “bazuca comercial” ante la amenaza arancelaria de Trump por Groenlandia

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La escalada de tensiones entre Estados Unidos y la Unión Europea volvió a ganar intensidad luego de que el presidente Donald Trump anunciara aranceles adicionales contra ocho países europeos en represalia por su rechazo a la pretensión estadounidense sobre Groenlandia. Ante este escenario, Francia pidió formalmente a la UE activar el Instrumento Anticoerción Económica (ACI), conocido como la “bazuca comercial”, una herramienta aprobada en 2023 para responder a presiones externas que afecten la soberanía económica y política del bloque. La medida abre un frente de alto impacto económico, comercial e institucional en una relación bilateral que mueve más de US$1,8 billones al año.

La advertencia estadounidense no sólo reavivó el debate sobre la autonomía estratégica europea, sino que colocó al comercio internacional y a la estabilidad de las relaciones transatlánticas en el centro de la agenda política global, con posibles consecuencias sobre inversiones, cadenas de valor y flujos financieros.

Aranceles, Groenlandia y un conflicto que escala

El detonante del conflicto fue el anuncio de Donald Trump de imponer aranceles del 10% a los productos provenientes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, porcentaje que se elevaría al 25% a partir de junio, condicionado a que Dinamarca acepte vender Groenlandia a Estados Unidos.

“¡La paz mundial está en juego! China quiere Groenlandia, y Dinamarca no puede hacer nada al respecto”, escribió Trump en su cuenta de Truth Social, en un mensaje que generó fuerte rechazo en Europa. La decisión fue comunicada pocos días después de que estos países enviaran una misión militar conjunta a Groenlandia para reforzar la seguridad del territorio.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió con dureza: “Europa no se dejará chantajear”. En la misma línea, los gobiernos afectados iniciaron contactos diplomáticos con Washington y expresaron su disposición a dialogar “sobre la base de los principios de soberanía e integridad territorial”. Sin embargo, el tono del conflicto marcó un punto de inflexión.

En ese contexto, el presidente francés Emmanuel Macron calificó de “inaceptable” la amenaza arancelaria y solicitó a sus pares europeos avanzar con la activación del Instrumento Anticoerción Económica, una señal de que la UE evalúa pasar del diálogo a la disuasión efectiva.

Qué es el Instrumento Anticoerción Económica y cómo funciona

El ACI fue aprobado por la Unión Europea en 2023 como una herramienta de defensa frente a presiones externas. Según el Parlamento Europeo, su objetivo central es disuadir a terceros países de ejercer medidas coercitivas contra los intereses de la UE o de alguno de sus Estados miembros, y, en última instancia, permitir la aplicación de contramedidas.

El instrumento autoriza a la UE a adoptar una amplia gama de medidas retaliatorias, entre ellas:

  • Imposición de aranceles adicionales a productos importados.
  • Restricciones al comercio de servicios.
  • Limitaciones al acceso a la inversión extranjera directa.
  • Exclusión de empresas extranjeras de licitaciones públicas en los 27 Estados miembro.
  • Restricciones a la compra de acciones, al financiamiento público o privado y a la participación en contratos estatales.

Además, el ACI habilita a exigir una “reparación” económica al país que ejerza coerción comercial o financiera.

Tras la aprobación de la normativa, el eurodiputado alemán Bernd Lange sostuvo: “Este instrumento nos permite reaccionar rápidamente ante la presión de otros países. Ahora tenemos una amplia gama de contramedidas para defender la soberanía de la Unión”. Si bien el diseño del ACI es esencialmente disuasorio, su activación marcaría un giro significativo en la política comercial europea.

Antecedentes, comercio bilateral y el dilema político

El ACI comenzó a gestarse tras la primera presidencia de Trump, período atravesado por fricciones comerciales entre Washington y Bruselas. Sin embargo, el episodio que aceleró su aprobación fue el conflicto entre China y Lituania en 2021, cuando Pekín impuso restricciones comerciales luego de que el país báltico fortaleciera sus vínculos con Taiwán. En aquel caso, la UE argumentó que la coerción comercial no está contemplada en los mecanismos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que justificó la creación de una herramienta específica.

La magnitud del actual conflicto explica la cautela europea. En 2023, el comercio de bienes y servicios entre la UE y EE.UU. superó los US$1,8 billones, con intercambios diarios cercanos a US$5.000 millones, según la Comisión Europea. En bienes, la UE registró un superávit superior a US$170.000 millones, mientras que en servicios EE.UU. obtuvo un saldo favorable de casi US$120.000 millones.

En julio pasado, ambas partes habían alcanzado un acuerdo para reducir aranceles del 25% al 15%, a cambio de inversiones europeas por miles de millones de dólares en el sector industrial y de defensa estadounidense. La posibilidad de que este pacto quede congelado ahora aparece como una de las principales consecuencias del conflicto.

Mientras Macron y otros líderes presionan para avanzar con el ACI, algunos gobiernos llaman a la prudencia. El primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, recordó que el instrumento “está sobre la mesa”, pero pidió agotar la vía diplomática. En el mismo sentido, el primer ministro noruego Jonas Gahr Store advirtió: “Debemos ser muy cuidadosos para no entrar en una guerra comercial que se salga de control”.

Los embajadores de los 27 países de la UE tenían previsto reunirse de emergencia para analizar la situación y definir los próximos pasos, en un escenario donde la activación de la “bazuca comercial” podría redefinir la relación transatlántica y sentar un precedente clave en la política comercial global.

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Día de la Lealtad: el peronismo misionero llama a “frenar a Milei” y refundar el movimiento desde la militancia

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En el marco del Día de la Lealtad Peronista, dirigentes del justicialismo misionero reivindicaron la vigencia del movimiento y llamaron a fortalecer la militancia frente al contexto político y económico nacional. En medio de tensiones internas y cuestionamientos hacia el oficialismo provincial, figuras como Martín Ayala y Cristina Brítez coincidieron en la necesidad de “ponerle un freno a Milei” desde el Congreso y reconstruir el peronismo desde las bases.

“Al peso del aparato le oponemos la fuerza de la militancia”, sostuvo Ayala, referente del Partido Justicialista de Misiones e integrante de la CTA de los Trabajadores, en declaraciones públicas durante la conmemoración del 17 de octubre.

Militancia y refundación del peronismo

El dirigente afirmó que el peronismo “está vivo en cada trabajador y en cada familia misionera que mantiene en alto las banderas de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política”. A su juicio, el Día de la Lealtad debía transformarse “en un día de militancia para todo el pueblo argentino” ante lo que calificó como un “gobierno inhumano” encabezado por Javier Milei.

Consultado sobre la situación interna del PJ, Ayala aseguró que “el peronismo está más allá de una sede o de un sello partidario”, al tiempo que ratificó su pertenencia al espacio Fuerza Patria, donde confluyen diversos sectores del campo popular.

“El 26 de octubre va a comenzar con Fuerza Patria la refundación del peronismo y de la nueva Argentina que se viene”, anticipó.

En cuanto a las divisiones históricas dentro del movimiento, recordó con ironía una frase clásica: “Cuando uno veía a los peronistas peleando, parecía una bolsa de gatos; en realidad, se estaban rearmando”.

El dirigente también cuestionó la concentración del poder político y económico en la provincia: “Hoy hay un frente predominante que maneja los medios, la política y los grupos económicos. Pero al peso del aparato le oponemos la fuerza de la militancia, esa que se construye casa por casa”.

“Frenar a Milei desde el Congreso”: la postura de Cristina Brítez

Por su parte, Cristina Brítez, candidata a diputada nacional por Fuerza Patria, reforzó la idea de que el próximo 26 de octubre se definirá “si el Congreso logra ponerle un freno a Javier Milei”. En una entrevista reciente, sostuvo que la elección legislativa será clave para evitar “la entrega de soberanía económica y política” del país.

“Si dicen que nuestra prioridad es frenar a Milei, es verdad. Porque para mejorar el país primero hay que frenarlo. No se puede construir nada mientras un gobierno neoliberal destruye derechos y castiga a los trabajadores”, afirmó.

Brítez recordó que el peronismo impulsó leyes como la emergencia en discapacidad y el refuerzo presupuestario universitario, “medidas concretas para los sectores más vulnerables”, y cuestionó a los legisladores de la Renovación por acompañar proyectos del oficialismo nacional.

“Cuando se necesitaban dos senadores para frenar el DNU 70 que desreguló la yerba mate, los senadores de la Renovación acompañaron a Milei, y hoy los tareferos y pequeños productores están pagando las consecuencias”, denunció.

La diputada también se refirió a la política exterior y la relación del gobierno con Estados Unidos: “Milei está entregando soberanía económica y nuestros recursos naturales. Los senadores de la Renovación tampoco frenaron la privatización de Nucleoeléctrica, que implica ceder soberanía energética”.

“Recuperar la política para la gente”

En el cierre de su intervención, Brítez llamó a “recuperar la política para la gente común” y reivindicó el rol del peronismo como herramienta de transformación social. “El peronista tiene que decir lo que piensa y hacer lo que dice. No se acaba el mundo cuando uno hace las cosas bien. Necesitamos dirigentes con coraje, no cómplices del poder”, sostuvo.

Tanto Ayala como Brítez coincidieron en que el 17 de octubre debe ser recordado no solo como una fecha histórica, sino como una oportunidad para reactivar la participación popular frente al ajuste. “La mística del peronismo sigue viva en los barrios, en los sindicatos y en las familias trabajadoras. Ese es el verdadero legado de la lealtad”, concluyó Ayala.

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