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Posadas cerró 2025 con menos desempleo, pero crecen las alertas por la calidad laboral

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Posadas cerró el 2025 con una mejora moderada en sus indicadores laborales, consolidando su liderazgo en el Nordeste argentino (NEA), aunque con señales que invitan a la cautela sobre la calidad del empleo generado.

De acuerdo con los datos del cuarto trimestre, la tasa de empleo se ubicó en 44,6%, con un incremento de 0,3 puntos porcentuales respecto del trimestre anterior. Esta mejora permitió una reducción de la tasa de desocupación, que descendió a 3,8%, uno de los niveles más bajos del país.

La tasa de actividad, en tanto, se mantuvo estable en 46,4%, lo que implica que la baja del desempleo no respondió a una menor participación laboral, sino a una efectiva generación de puestos de trabajo. En términos absolutos, esto se traduce en unos mil nuevos ocupados en el trimestre y una reducción similar en la cantidad de desocupados.

En la comparación regional, Posadas volvió a posicionarse como el mercado laboral más dinámico del NEA. La tasa de empleo local supera ampliamente el promedio regional (41,8%) y se ubica por encima de otros aglomerados como Gran Resistencia (41,6%). A nivel nacional, la capital misionera se posiciona entre las principales ciudades con mayor empleo y menor desempleo.

Sin embargo, el análisis más profundo revela algunos matices. La tasa de subocupación alcanzó el 7,9%, con un aumento de 0,6 puntos porcentuales en la comparación trimestral. Este dato sugiere que parte del empleo generado podría estar vinculado a trabajos de menor intensidad o calidad, lo que limita el impacto real de la mejora.

Además, en la comparación interanual, tanto la tasa de actividad como la de empleo presentan leves retrocesos, lo que indica que el mercado laboral aún no logra consolidar una recuperación sostenida. En ese sentido, la mejora observada hacia el cierre del año aparece más asociada a una dinámica de corto plazo que a un proceso estructural.

El balance, así, es moderadamente positivo: Posadas mantiene niveles de desempleo bajos y liderazgo regional, pero enfrenta el desafío de mejorar la calidad del empleo y sostener el crecimiento en el mediano plazo. La referencia sigue siendo 2022, cuando la ciudad alcanzó niveles récord de actividad y empleo, aún lejos de ser recuperados plenamente.

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El desempleo en la Argentina subió al 7,5% y expone las fracturas del mercado laboral

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El mercado laboral argentino volvió a encender una señal de alerta. Tras varios trimestres de relativa estabilidad, la desocupación retomó una tendencia ascendente y cerró el 2025 en 7,5%, marcando un incremento tanto en la comparación interanual como en la dinámica reciente.

El dato, difundido por el INDEC, no solo implica que más de un millón de personas se encuentran sin empleo en los principales centros urbanos del país, sino que también confirma un cambio de clima en el frente laboral. La economía no logra absorber la demanda de trabajo al ritmo necesario, y comienzan a emerger tensiones que trascienden el número puntual del desempleo.

La tasa de desocupación registró una suba de 1,1 punto porcentual (p.p.) respecto al mismo trimestre del año anterior (es decir, de 6,4% a 7,5%), lo que indica una diferencia estadísticamente significativa”, señala el reporte del INDEC.

La tasa de desocupación para el grupo de mujeres de 14 a 29 años presenta una variación de 3,0 p.p., mientras que para el grupo de varones del mismo grupo etario es de 3,7 p.p. Para los grupos de edades centrales (de 30 a 64 años), tanto de mujeres como de varones, las tasas se mantuvieron estables. Por otra parte, la tasa de informalidad presentó niveles similares.

La lectura más inmediata podría sugerir un deterioro clásico: menos empleo, más desocupación. Sin embargo, el fenómeno es más complejo. La tasa de actividad se mantuvo prácticamente sin cambios, lo que indica que no hubo un retiro masivo de personas del mercado laboral. Por el contrario, la presión sobre el empleo se intensifica.

Ese concepto -la presión laboral- resulta clave. No solo incluye a quienes buscan trabajo y no lo consiguen, sino también a quienes, aun estando ocupados, intentan cambiar o ampliar su situación laboral. En el cuarto trimestre, ese universo alcanzó el 30% de la población económicamente activa , un nivel que refleja con claridad la fragilidad del esquema actual.

El problema, entonces, no es únicamente la falta de empleo, sino la calidad y estabilidad.

📊 Mercado laboral argentino: datos clave (INDEC)

Indicador Valor
Tasa de actividad 48,6%
Tasa de empleo 45,0%
Tasa de desocupación 7,5%
Población ocupada 13,5 millones
Población desocupada 1,1 millones
Subocupación 11,3%
Informalidad laboral 43,0%
Presión sobre el mercado laboral 30,0%

Fuente: INDEC – Encuesta Permanente de Hogares (EPH), cuarto trimestre 2025.

Según el relevamiento oficial, el 43% de los ocupados se desempeña en condiciones de informalidad . Es decir, casi la mitad del mercado laboral opera por fuera de los marcos formales, sin aportes jubilatorios ni cobertura social. A esto se suma una tasa de subocupación del 11,3%, que refleja a quienes trabajan menos horas de las deseadas y buscan ampliar su jornada.

En ese contexto, la suba del desempleo aparece como la punta visible de un fenómeno más profundo: la incapacidad del sistema económico para generar empleo de calidad de manera sostenida.

El comportamiento por franjas etarias refuerza esta lectura. Los mayores aumentos en la desocupación se registran entre los jóvenes de 14 a 29 años, tanto en varones como en mujeres, con subas superiores a los tres puntos porcentuales en el último año. Se trata del segmento más vulnerable del mercado laboral, donde la inserción es más precaria y la rotación más alta.

En contraste, las edades centrales -entre 30 y 64 años- muestran mayor estabilidad, lo que sugiere que el ajuste del mercado laboral se concentra en los extremos: jóvenes que no logran ingresar y trabajadores informales o de baja calificación que quedan más expuestos.

Otro dato relevante es la composición del empleo. Más del 70% de los ocupados son asalariados, pero una porción significativa lo hace sin aportes, lo que consolida un esquema de formalidad parcial. Paralelamente, el trabajo por cuenta propia mantiene una participación elevada, evidenciando que el autoempleo sigue siendo una válvula de escape frente a la falta de oportunidades en el sector formal.

En términos macroeconómicos, este comportamiento no es ajeno al proceso de ajuste que atraviesa la economía argentina desde 2024. La contracción del gasto, la recomposición de precios relativos y la caída del consumo impactaron directamente sobre sectores intensivos en mano de obra, limitando la capacidad de generación de empleo.

El resultado es un mercado laboral que resiste, pero que lo hace sobre bases cada vez más frágiles.

La suba del desempleo al 7,5% no es, en sí misma, un número alarmante en términos históricos. Pero sí lo es en su contexto: ocurre en un escenario donde el empleo crece poco, la informalidad se mantiene elevada y la calidad del trabajo muestra señales de deterioro.

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