TECHO DE CRISTAL

Rompiendo techos de cristal: cómo es el camino de las mujeres líderes en tecnología en Latam

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*Por Janeth Rodriguez, VP Revenue Latam en Infobip. Los datos en torno a liderazgo femenino parecen mejorar año tras año, y estas fechas siempre son una buena oportunidad para poner el foco en el camino que aún debemos trazar para lograr mayor paridad y presencia de las mujeres en las empresas de tecnología y en lo que hace a la ocupación de puestos directivos.

Según cifras de la consultora Grant Thornton, en primer lugar, hay más mujeres que nunca en los puestos más altos. El 28% de las empresas del mercado medio tienen una mujer como CEO o directora general (MD), frente al 15% en 2019. Es probable que esta tendencia de lugar a nuevas estrategias de diversidad centradas en aumentar la diversidad a nivel de alta dirección y llevando a más empresas hacia la paridad de género.

En segundo lugar, las presiones externas en torno a factores ESG (Enviromental, Social y Governance) exigen la creación de nuevas estrategias, incluyendo un impulso decidido hacia contar con más mujeres en el alto liderazgo. El establecimiento de normas y reglamentos a nivel mundial tienen injerencia sobre las empresas para que formen equipos directivos diversos.

El caso específico del rubro tecnológico, indica según datos de la ONU, que solo el 24% de los profesionales en ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería, son mujeres.

Las ocupaciones relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) constituyen un importante conjunto de empleos bien remunerados y cuyo alcance e importancia se prevé que aumenten en el futuro. Los datos de Linkedin sobre los perfiles laborales de los miembros muestran que las mujeres siguen estando significativamente infrarrepresentadas en la mano de obra de las STEM. Las mujeres representan casi la mitad (49,3%) del empleo total en ocupaciones no relacionadas con las STEM, pero sólo el 24% de todos los trabajadores de STEM. 

En lo que hace a posiciones detro de las empresas, en la actualidad, las mujeres representan el 29,4% de los trabajadores en puestos junior; sin embargo, para los puestos de liderazgo de alto nivel, como VP y C-suite, la representación cae al 17,8% y al 12,4%, respectivamente. En lo que respecta específicamente a la inteligencia artificial (IA), la disponibilidad de talento en general ha aumentado seis veces entre 2016 y 2022, pero la representación femenina en la IA progresa muy lentamente. En la actualidad, el porcentaje de mujeres que trabajan en IA es de aproximadamente el 30 %, aproximadamente 4 puntos porcentuales más que en 2016.

En el caso específico de Argentina, según una encuesta del Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (OPSSI), a cargo de la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), el 30,2% de los puestos en IT son ocupados por mujeres. La industria está trabajando fuertemente  para alcanzar el hito de que el 50 % de los puestos IT sean ocupados por mujeres con miras al 2030. Las cifras en otros países de Latam son muy similares.

Poner un pie en la puerta 

Las mujeres que aspiran a iniciar una carrera en tecnología se enfrentan a numerosos retos, incluido el obstáculo inicial de conseguir un puesto en el sector.

Los estudios sugieren que los hombres se presentan a las ofertas de empleo si cumplen el 60% de los requisitos, mientras que las mujeres tienden a presentarse sólo cuando cumplen el 100% de los requisitos. Esta disparidad, que releva Harvard Business Review, no se debe necesariamente a que las mujeres no confíen en sus capacidades. Más bien, las candidatas suelen considerar una pérdida de tiempo y energía solicitar un puesto para el que no reúnen todos los requisitos. 

El ya famoso techo de cristal 

Teniendo en cuenta que más del 80% de los cambios de puesto implican cambiar de empresa, los estudios indican que los ascensos pueden ser difíciles de conseguir. Es probable que las mujeres que trabajan en tecnología se enfrenten a barreras adicionales y son cuatro veces más propensas que los hombres a considerar los prejuicios de género como un obstáculo para la promoción.

Aunque todavía queda mucho camino por recorrer, hay esperanzas y muchas acciones y entidades a nivel global enfocadas a que la igualdad de género en la tecnología logre cifras ascendentes en los próximos años.

Sigue siendo un rol clave el de aquellas mujeres que tenemos la fortuna de ocupar puestos directivos en empresas tecnológicas. En cierta medida, abrimos un camino para que las generaciones futuras nos vean como modelos a seguir, una fuente de inspiración para alcanzar sus propias metas y desafiar cualquier límite preestablecido.

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Se tardará más de medio siglo en eliminar las diferencias salariales entre hombres y mujeres

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A pesar de un repunte tras la pandemia de COVID-19, el “Índice de Mujeres en el Trabajo” (Women in Work Index) que elabora PwC no recuperó la tendencia en alza hacia la igualdad que tenía previo la crisis sanitaria global. Según el reporte, la diferencia salarial media entre hombres y mujeres en la OCDE aumentó en 0,6%, lo que en la mayoría de los países parece estar relacionado con la recuperación de los mercados de trabajo tras la crisis. A este ritmo,y basándose en la brecha salarial de género que en 2014 arrojo un 14% y en las tasas históricas de progreso hacia la igualdad salarial, se necesitarán más de 50 años para cerrar la brecha en todos los países de la OCDE.

“Si el progreso hacia la igualdad de género en el trabajo continúa a su ritmo histórico, una mujer de 18 años que comience a trabajar hoy no verá la igualdad salarial en su vida laboral. Nuestro Índice de Mujeres en el Trabajo muestra que el progreso hacia la igualdad de género en el trabajo en toda la OCDE ha sido extremadamente lento durante los últimos 10 años, con una brecha salarial de género persistente del 14 %, solo 3% más equitativa que hace una década (17% en 2011). La mejora en el Índice este año es un síntoma de recuperación económica en los mercados laborales posteriores al COVID-19, y no demuestra un progreso genuino hacia la igualdad de género”, comenta Karin Reise socia de PwC Argentina líder de Inclusión y Diversidad.

El reparto desigual del cuidado de los hijos perpetúa la “penalización de la maternidad”, es decir, la pérdida de ingresos a lo largo de la vida que experimentan las mujeres que crían a sus hijos, siendo ésta la causa más importante de la brecha salarial entre hombres y mujeres, Por otro lado, el aumento del costo que implica contratar personal para que cuide a los niños, amenaza con exacerbar la desigualdad de género, al traer como consecuencia un aumento en el número de mujeres que no pueden trabajar.

A la luz de estos desafíos, es necesario desarrollar políticas que aborden los problemas a corto plazo, así como las causas subyacentes de la desigualdad. La existencia de instituciones cuyos costos sean accesibles son fundamentales para aliviar la presión sobre las madres y las familias. A su vez, las políticas por licencia de maternidad/paternidad refuerzan las expectativas de la sociedad sobre el papel primordial de la mujer como cuidadora, causándole un perjuicio económico directo tanto a corto como a largo plazo.

“Acelerar el progreso hacia la igualdad de género, proceso que históricamente es lento, exige abordar algunas normas subyacentes y las expectativas de las mujeres y hombres de una sociedad. Aún se sigue asignando a la mujer el rol de ser madre y al hombre, sostén de la familia. La pandemia resaltó las desigualdades de género existentes en el cuidado no remunerado de los niños, demostrando que las mujeres en 2020 pasaron un promedio de ocho horas por semana más que los hombres a su cuidado”, opinó Karin Reise.

Los cinco indicadores que componen el Índice son: la brecha salarial de género, tasa de participación de la fuerza laboral femenina, brecha entre la fuerza laboral masculina y femenina

tasas de participación, tasa de desempleo femenino y la tasa de empleo femenino a tiempo completo.
Puede acceder al informe completo aquí: https://pwc.to/3ZMmoPK

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Techo de cristal: logros y desafíos en la voz de misioneras industriales

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Precarización laboral y techos de cristal son algunos de los obstáculos que aún se presentan para las mujeres en la industria. La brecha de género en el empleo es una preocupación mundial. En Argentina, el 29% del empleo formal en la industria está compuesto por mano de obra femenina. Si se toma en cuenta los cargos jerárquicos, los datos son aún más acuciantes: únicamente el 4,2% del sector está liderado por mujeres.

Para las grandes empresas argentinas y sobre todo, para aquellas que buscan exportar, la equidad y la reducción de las brechas de género son sin dudas aspectos claves que hacen a la sostenibilidad y la trazabilidad de todos los procesos industriales. En el marco de su Política de Sustentabilidad, vigente desde 2010, el Grupo Arcor – dueño de Papel Misionero-, desarrolla el Programa de Equidad de Género, que trabaja sobre diversos pilares, entre ellos el flujo de incorporación de mujeres sobre todo en niveles profesionales. Durante la gestión 2019 por ejemplo, el 20% de las posiciones de liderazgo y conducción estaban ocupadas por mujeres, incluso en puestos de conducción de operaciones industriales.

Los niveles de participación de las mujeres en la industria misionera no difieren de las cifras nacionales. Si bien en los últimos años se observó una mayor incorporación de personal femenino, la realidad indica que las grandes empresas y cooperativas misioneras siguen siendo lideradas por hombres, y que la participación femenina continúa siendo reducida no únicamente en cuanto a representación sino también en cuanto a la legitimidad en espacios reales de decisión y poder.

Sin embargo, siempre existen excepciones a la regla. Envasando es una empresa 100% misionera que nació en el seno de una familia y lidera hace más de 25 años la fabricación y comercialización de packaging e insumos para el embalaje y envasado en mercados específicos como el de consumo. Actualmente, el 50% de la dirección de la compañía está representada por mujeres: madre e hija. Sumado a esto, muchos de los cargos jerárquicos con poder de decisión son liderados por mujeres y en todos los casos se trata de puestos profesionalizados. Recursos Humanos incluso, es un área que fue creada e impulsada desde cero por una mujer, y hace tres años que funciona con total autonomía. Raquel Gartner, gerente del área comercial, señaló que “las mujeres ocupan posiciones estratégicas en la dinámica y funcionalidad empresarial, como por ejemplo administración y cobranzas. Además, también contamos con un alto porcentaje de participación femenina en todos los equipos de trabajo”.

El trabajo sostenido de las mujeres, su activismo y su capacidad para desempeñar múltiples roles en sectores que fueron históricamente liderados por hombres, construyen espacios de desarrollo profesional para las mujeres en nuestra provincia. Silvina Lazarte, quien de pequeña visitaba frecuentemente obras de construcción junto a su padre, hoy es ingeniera civil y especialista en Higiene y Seguridad en el Trabajo. Fue la primera presidenta de la Cámara de Mujeres Empresarias (CAMEM), está al frente de una PyME constructora, es prosecretaria de la Cámara Misionera de Empresas Constructoras y Afines y Secretaria de la Confederación de PyMES Constructoras de Argentina (CPC). Con más de 30 años en el sector de la construcción, Silvina Lazarte, comenta que “cuando empecé a trabajar en el sector, me veían como una rareza, pero siempre con mucho respeto. Siento que con mi trabajo cotidiano logré construir un espacio con responsabilidad y compromiso. Esa pertenencia masculina se fue abriendo a la mujer. Si bien siguen siendo mayoría los hombres, hoy es más usual encontrar mujeres, sobre todo en mandos medios y superiores”.

Esa presencia de mujeres no únicamente existe en el trabajo de oficina o gabinete, sino también en terreno al frente de las obras. Algo similar sucede en las mayores plantas industriales de la provincia, espacios en los que durante los últimos años se incrementó notablemente la presencia de mujeres.

En la foresto industria, que alberga las plantas industriales más grandes a nivel provincial, generalmente la mayoría del plantel de empleados está compuesto por hombres y, paulatinamente, se observa la inserción de mujeres no solo al nivel operario, sino también en mandos medios para liderar equipos de trabajo. Muchas veces, estos puestos tienen como responsabilidad impulsar, coordinar y acompañar procesos de cambio que implican actualizaciones de sistemas de gestión e incluso proyectos corporativos de recambios generacionales.

El trabajo de las mujeres en las plantas industriales se evidencia también en otros sectores productivos pilares de la economía provincial, tales como el citrus y el tabaco. Bajo distintas modalidades de empleos, ellas van ocupando espacios claves en las líneas de producción y se enfrentan en lo cotidiano con mandatos, usos y costumbres socialmente asignados a la mujer. Con respecto a la mujer y el techo de cristal, una ingeniera con más de 14 años de trayectoria en plantas industriales misioneras comentó que “Resta mucho por hacer, comenzando por reconocer esta realidad, hablarla y con un mayor involucramiento de los gobiernos para regular ciertas cuestiones en torno a la equidad y de las empresas abordando este tema de manera intencional.”

Las cifras del Banco Mundial estiman que en América Latina, más allá de haber profundizado los esfuerzos para que las niñas accedan a la educación en todos los niveles, la realidad indica que una vez graduadas, sólo un 57% de las mujeres entre 15 y 64 años en la región participa en el mercado laboral en comparación con el 82% de los hombres. Y en los casos que lo hacen, sus ingresos se encuentran en promedio un 21% menos que sus pares varones, de acuerdo a cifras del mismo año de la Organización Internacional del Trabajo.

Diversas organizaciones e iniciativas impulsan en Argentina la equidad de género en el sector industrial, entre ellos se destaca la Red MIA, un espacio propuesto recientemente por la Unión Argentina de la Industria (UIA) que opera a través de nodos regionales de trabajo (NOA, NEA, Centro, Cuyo, Buenos Aires y Sur) en el cual las mujeres industriales pueden intercambiar experiencias e iniciativas en el marco del Programa Ganar-Ganar, implementado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en asociación a ONU Mujeres y financiado por la Unión Europea (UE).

A partir de los reclamos sociales de distinta índole, Argentina se fue constituyendo durante los últimos años como uno de los países que más se movilizan para visibilizar la problemática de género en las distintas esferas. Las acciones de concientización para poner fin a la desigualdad y violencia a las que están expuestas las mujeres exceden las calles, llegan a las universidades, a los espacios de trabajo tanto públicos como privados y a otros ámbitos de la vida cotidiana. Aún así, es necesario continuar profundizando cada vez más acciones que nos ayuden a superar estereotipos sobre nuestras capacidades y roles en diferentes esferas. Los avances reales se lograrán a partir de un fuerte compromiso de distintos actores sociales, entre ellos del sector público, garantizando leyes y brindando entornos institucionales que contribuyan a eliminar las brechas y; desde el sector privado impulsando políticas organizacionales que apoyen y legitimen las mujeres en sus distintos roles. Desde las instituciones educativas, las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación; visibilizando cada vez más las iniciativas destinadas a promover la igualdad y poniéndolas en práctica en el día a día.

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