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Therian en las aulas: qué dicen los especialistas en educación

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 En los últimos meses comenzó a circular con fuerza en redes sociales el término therian, utilizado por jóvenes que experimentan una identificación con un animal no humano en un plano simbólico, psicológico o vivencial. Videos, comunidades digitales y foros amplifican un fenómeno que genera preguntas en familias y escuelas.

¿Se trata de una moda? ¿De un trastorno? ¿De una etapa evolutiva esperable? Desde la psicopedagogía, el análisis se aleja de las etiquetas rápidas y propone otra pregunta: ¿qué función cumple esta identificación en el desarrollo subjetivo?

“La rareza no es sinónimo de patología. Lo que debemos observar es si hay sufrimiento, aislamiento o pérdida del juicio de realidad”, explica Giselle Granieri, Licenciada en Psicopedagogía y Directora de la carrera de Psicopedagogía de UFLO Universidad.

Cuando “ser un animal” forma parte del desarrollo

En la infancia, identificarse con animales no es algo nuevo ni alarmante. Para la especialista, durante el período preoperatorio descrito por Jean Piaget, entre los 2 y 7 años, el pensamiento es esencialmente simbólico. El juego de “ser un tigre” o “ser un gato” permite elaborar emociones, ensayar roles y construir identidad.

“El niño no está negando su humanidad. Está usando la metáfora para organizar su experiencia emocional. Eso es un indicador de que la función simbólica está activa”, señala Granieri.

El juego simbólico permite elaborar miedos, ampliar el lenguaje y fortalecer la construcción del yo. En este sentido, la identificación animal en la infancia forma parte del desarrollo esperable.

Adolescencia: identidad y pertenencia en red

El fenómeno adquiere otra densidad en la adolescencia. Según Erik Erikson, esta etapa está atravesada por la búsqueda de identidad y la necesidad de pertenencia. Hoy, las redes sociales amplifican ese proceso: las identidades se nombran, se comparten y encuentran validación inmediata.

“La pregunta no es si la identificación es extraña, sino si se sostiene el juicio de realidad y si la vivencia genera sufrimiento o aislamiento”, afirma la directora.

En este punto, la diferencia entre metáfora y literalidad resulta clave. No es lo mismo decir “me siento como un lobo porque soy solitario” que afirmar “no soy humano, soy un lobo” explicó Granieri. La primera expresión mantiene el anclaje simbólico; la segunda puede requerir mayor análisis clínico si implica rigidez o desconexión de la realidad compartida.

Escuela, límites simbólicos y acompañamiento

Lejos de promover estigmatización, los especialistas advierten que el abordaje debe ser cuidadoso. El fenómeno therian no constituye en sí mismo un trastorno según los manuales diagnósticos internacionales. Sin embargo, la presencia de angustia intensa, aislamiento social marcado o impacto en el rendimiento académico puede indicar la necesidad de acompañamiento profesional.

“La tarea no es clasificar. Es sostener procesos. Escuchar sin ridiculizar, nombrar sin patologizar apresuradamente y mantener límites simbólicos claros”, sostiene Granieri.

Desde la mirada psicopedagógica, la escuela ocupa un rol central en fortalecer el lenguaje, la capacidad narrativa y el pensamiento crítico. La inclusión no implica validar acríticamente toda autodefinición, sino generar condiciones para que cada estudiante pueda elaborar su identidad en diálogo con otros y con la cultura.

Identidad y Educación Sexual Integral

El fenómeno también puede abordarse dentro del marco de la Educación Sexual Integral (ESI), que promueve la construcción de identidad, el respeto por la diversidad y el pensamiento crítico.

Trabajar estos temas en el aula permite reflexionar sobre cómo influyen los grupos en la autopercepción, cuál es la diferencia entre sentir, imaginar y afirmar, y qué impacto tienen las redes sociales en la construcción subjetiva.

En tiempos donde las identidades circulan a gran velocidad y encuentran eco inmediato en comunidades digitales, la psicopedagogía aporta herramientas para comprender estos procesos sin alarmismo ni simplificación.

“Más allá de las etiquetas, lo que está en juego no es ‘ser o no ser un animal’, sino la manera en que cada sujeto construye su identidad en relación con otros. Y ese proceso, siempre, es educativo”, concluye la especialista.

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Qué son los ‘therian’, la identidad que se volvió viral en redes sociales

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El término therianse ha instalado con fuerza en la conversación digital durante los últimos meses. En TikTok, Instagram y YouTube es común ver a adolescentes que aseguran identificarse con animales no humanos, lo que ha despertado curiosidad, controversia y una ola de memes. Para muchos es una tendencia reciente, pero la identidad therian no es nueva.

Qué es un therian: origen y significado

Los therians son personas que se identifican, en un plano psicológico o espiritual, con un animal no humano. Se trata de un fenómeno social y cultural que no implica una transformación física ni la creencia de poseer un cuerpo distinto, sino una vivencia interna de identidad.

El término proviene del inglés therianthropy, que a su vez deriva del griego antiguo therion —que quiere decir bestia o animal salvaje—, y ánthropos —humano—. Así, el término se refiere a la capacidad espiritual de transformarse en animal, pero esta transformación no se daría de manera física, sino de experimentar una conexión interior con un animal determinado.

Quienes se identifican como therians entienden que tienen un cuerpo humano, pero pueden sentir que su alma corresponde a un animal específico, o que mantienen una afinidad profunda con determinada especie. En algunos casos, encuentran satisfacción en imitar conductas asociadas a ese animal, como ciertos movimientos o sonidos.

Sus antecedentes históricos

Las creencias relacionadas con híbridos humano-animal existen desde la antigüedad, presentes en mitologías y leyendas como la licantropía. Sin embargo, la identidad therian como comunidad contemporánea surgió en la década de 1990 en foros de internet, donde comenzaron a organizarse espacios de discusión sobre estas experiencias.

Pero el salto a la popularidad de los therian llegó con el auge de las redes sociales, y hoy es común ver a jóvenes imitando movimientos y sonidos de animales, o corriendo a cuatro patas.

Diferencias entre ‘therian’ y ‘furry’

Con frecuencia, los therians son confundidos con los furries, pero se trata de fenómenos sociales distintos. El furry fandom es una subcultura centrada en la afición por personajes animales antropomórficos, es decir, animales con características humanas.

La mayoría de sus miembros desarrolla un avatar que representa su identidad dentro del fandom. Sin embargo, esto no implica que crean ser ese animal, del mismo modo que un cosplayer no considera que realmente es el personaje que interpreta.

En contraste, los therians describen una identificación espiritual o psicológica con un animal no humano como parte de su identidad personal, no necesariamente vinculada a una práctica artística o recreativa. Aunque algunos utilizan accesorios como máscaras o colas para sentirse más conectados con su experiencia, no todos forman parte de comunidades de disfraces.

La reciente viralización de los therians responde en gran medida a plataformas como TikTok, en donde jóvenes se presentan como perros, gatos, lobos o incluso llamas. Entre la curiosidad y la sátira viral, el fenómeno therian ha quedado en medio de discusiones sobre juventud, pertenencia e identidad.

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