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“Siempre soy el mismo, así como soy en la televisión, soy en la vida cotidiana”

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Palo Hernán Lautaro Rubín, es uno de los empresarios y periodista más importantes de la televisión y radio de Paraguay.
Durante más de 30 años y, empezando desde muy abajo, creó una productora que lleva adelante el programa más exitoso de la televisión guaraní: “El Conejo” que da trabajo en forma directa a unas 40 personas y un número similar en forma indirecta.

Hijo del extinto periodista Humberto Rubín quien enfrentó a la dictadura de Alfredo Stroessner aprendió de su padre no “vender” su dignidad y pelear por sus ideales.

Comparado con Marcelo Tinelli asegura que no le molesta. “Admiro a Marcelo Tinelli”. Desde hace 30 años cuando puso al aire el programa El Conejo, nunca dejó de conducirlo. Es más no faltó a ningún programa y nunca interrumpió su trasmisión.
No le interesa la política ni estar presente en los medios, más allá de su trabajo diario.

Se autodefine como cabalista. “Sigo la Cabalá”, aunque si bien lleva puesto en su cabeza una kipa (casquete que los hombres judíos usan para cubrirse la cabeza como señal de respeto a Dios,) y respeta el judaísmo dejó esta religión.
Reacio a las entrevistas Palo Hermán Lautaro Rubín recibió a Economis.com.ar en su productora en la ciudad de Asunción, Paraguay

“Soy siempre el mismo”

¿Quién es Palo Rubín?; ¿es un personaje? ¿es el que se ve en televisión conduciendo El Conejo, el programa de entretenimientos más visto de la televisión paraguaya?

Yo soy el mismo siempre. Me tocó estar en dos aguas diferentes en cuanto a la comunicación, ahora son tres, porque estoy en el entretenimiento de televisión hace 30 años y en radio un poco más, haciendo totalmente algo diferente que es periodismo. Y hace unos cuantos años se sumaron las redes sociales. Así que no hay ningún personaje ni persona distinta

Vos tenés un programa de entretenimientos en la TV pero sos periodista. ¿Dónde te situas mejor?

Me da igual. Yo soy una persona muy agradecida por las bendiciones que llegan a mi vida y las respeto muchísimo. En el corto período en que yo no estuve en los medios conseguí la distribución de Audi para la ciudad brasileña Itajaí . Y cuando ya estaba por alquilar el lugar se dio una oportunidad de venir a hacer el primer CEO de un grupo comunicacional en Asunción, y eso me tocó el corazón porque es lo que me gusta la comunicación. ¿Por qué te cuento eso?, porque estaba dispuesto a dejar todo para volverme vendedor de autos, no tengo problema. No tengo apego, nunca tuve estrés, no tengo pantalla, si Dios me quiere dar, en hora buena. Estoy muy agradecido y lo hago todos los días de mi vida. Tengo mucha apreciación, pero no tengo apego

Si mañana tendrías que dejar…

No tengo apego. Sin problema. En diciembre hizo un año que renuncié a la radio histórica de Ñandutí por diferencias con los nuevos dueños teniendo el programa de mayor rating y facturación

La familia Rubín en Paraguay es sinónimo de televisión y radio; más allá de haberse desprendido de varios medios de comunicación. ¿Cuál fue el motivo?

La crisis. Imagínate que ahora Netflix compró la Warner. O sea, es parte de la dinámica, del proceso.

¿Cómo está hoy la televisión de Paraguay?

Ha crecido. A mí me gusta dónde está, quizás falta un trabajo más corporativo. La televisión paraguaya es muy barata.

¿A qué te referís con barata?

El segundo de publicidad es barato y eso hace que no se aprecie, aunque parezca una contradicción

¿Nunca te interesó escalar en la Argentina?

Sí me interesó incluso gracias a un director del canal de Paraguay que fue el que me resurgió en Telefuro. Con él formateamos el Conejo y a lo mejor el ego me jugó en contra porque él me decía, ´empecemos con Bolivia, que yo conozco, me acabó convenciendo porque muchos años viajé por lo menos seis veces al año. Yo quería Perú porque sentía que, si yo iba Perú, se abría América. No salió

¿Te molesta que te comparen con Marcelo Tinelli?

No. Admiro profundamente a Marcelo. Es un honor que te comparen con un ganador y sobre todo con personas que nunca dejaron de trabajar a pesar de todo

¿Por qué crees que tiene tanta vigencia el programa El Conejo? (comenzó a emitirse el 5 de enero de 1996, es decir hace 30 años que se emite en forma ininterrumpida)

Varias razones. Una de ellas es que la vida me enseñó a escuchar. Entonces muchos de los bloques éxitos del programa a mí no me gustaron, pero los hice igual. Lo otro es que en la época de la dictadura cuando con mi familia nos quedamos en la calle, yo estaba recién casado, tenía tan solo 19 años y vendía libros y joyas en cuotas a las enfermeras en los hospitales. ¿Qué hizo eso? Yo me recibí en el ´85 en el colegio me voy un año a vivir a Israel, plena dictadura de Alfredo Stroessner. Mi papá (Arturo Rubín) estaba bloqueado en todos los sentidos, consiguió 200 dólares, me los dio y me fui a Israel teniendo 17 años. Mi padre no pudo enviarme nada, o sea, me quedé ahí colgado y sobreviví de la mejor manera, ¿por qué te cuento esto? porque al conocer la realidad de la vida, no puedo expresar mejor eso en televisión. Que yo veo que hay muchos errores de mis colegas productores, porque en mi caso esa es la bendición que yo tengo, yo soy productor general y a la vez soy el conductor específicamente de El Conejo, entonces me da un conocimiento del sentir de la gente. Y eso me ayuda mucho. Eso se traduce después en el programa. Después el respeto porque la televisión cambió mucho. Antes, por ejemplo, lo que era políticamente correcto en los últimos años ya no lo es. En las cámaras ocultas, en el piso, en las opiniones. Nosotros siempre fuimos respetuosos de eso

La TV ha cambiado. Hoy, por ejemplo, no podés hacer chistes mostrando la cola o los pechos de una chica, tuviste que cambiar vos también…

Sí. Nosotros tuvimos un cambio muy importante. Creo que son pocos los programas en la región que hacen lo que hace El Conejo. Nosotros tenemos un desfile de más de 40 artistas que compiten todos los sábados en 2,30 horas de programa. En los últimos cuatro años estamos manteniendo un promedio de share de 49 puntos con pico de 69 habiendo 10 canales abiertos y 200 de cable, o sea, fue una migración exitosa.,

¿Cuánta gente trabaja con vos?

Son muchos. Unas 40 de forma directa en la productora, pero cada programa otra vez genera más fuentes de trabajo, cada sábado no hay menos de 200 personas en el estudio. Y después los anunciantes que también es otra locura porque casi no tenemos anunciantes pasivos, yo les pido a los anunciantes que se involucren, que den premios, que hagan obligación de compra, que sumen a su gente. Entonces, eso otra vez genera todo un movimiento para la acción. Entonces, si vos vas sumando la cantidad de gente y el efecto dominó de las acciones del programa, son demasiados

¿Hasta cuándo El Conejo?

Hasta que Dios diga basta

Hoy estas transitando los 57 años, ¿a los 70 te vez haciendo El Conejo?

¿En serio?

Es más, ya me di cuenta de que hay que escuchar al corazón a veces y no al entorno, que es al revés lo que te acabo de decir porque me di cuenta en el caso del conductor chileno Don Francisco ( cuyo nombre real es Mario Kreutzberger) se retiró siendo un récord Guinness. Si Dios me da esa longevidad puedo llegar a superar su récord en tiempo al aire.

¿Cómo es ser una estrella de TV y radio y poder manejar la intimidad? O sea, que no que no se metan en tu vida privada, cuando la exponen por ganar más popularidad

Yo creo que es mejor así. La vida me dio tres hijos y cinco nietos

Su padre, un ejemplo de resistencia

¿Qué te dejó tu papá? (El padre de Palo Rubín es el recordado comunicador radial paraguayo Humberto Rubín, fue una figura icónica del periodismo y la radiodifusión en Paraguay, fundador de Radio Ñandutí y también padre de otros hijos como Rubén, político y actual diputado, y Leo, también relacionado con los medios).

Muchísimo por su tenacidad incondicional, compromiso entrega y amor incondicional,

Esa imagen de tu padre que tenés con los brazos en alto de triunfo en tu portal de WhatsApp. ¿Qué representa?

Cuando Stroessner cerró por segunda vez la radio, que fue la definitiva., siempre peleó contra el régimen dictatorial; él fue más de 40 veces preso. Se fue a llorarle al entonces Ministro del interior y le pidió que le permitan despedirse de su única hermana porque se estaba muriendo de cáncer y no le dejaron. Él como líder de ese grupo nos transmitía lo que está en esa foto.

¿Por qué crees que él nunca emigró a Israel, o a otro país?

Porque amaba Paraguay. Los entonces embajadores de Israel, de Alemania y de Estados Unidos, los tres embajadores de la época más dura de la dictadura le ofrecieron a él y a todos nosotros refugio, pero no aceptó

¿Le reprochás que no se haya ido?

Para nada. Yo no le reprocho nada a él ni a nadie. Yo me quedo con lo mejor de mi papá

“La política no es para mi”

¿Te ofrecieron participar en Política?

Muchas veces. Nunca acepté. Capaz en algún momento dudé, pero tengo mi cable a tierra, que es mi alma gemela, mi esposa y ella no quiere saber nada. Y como a mí sí me puede ordenar, pero mi hijo no, él dio el paso y es diputado nacional.

La Cabalá

¿Qué es ser judío?

Eso sí que es una pregunta complicada para mí

¿Por qué?

Y porque yo encontré mi espiritualidad en la Cabalá

Explicale a la gente cuál es la diferencia.

La diferencia principal es espiritualidad versus religión. O sea, tú tienés casi 9 millones de estudiantes en el mundo de Cabalá. El 70% son católicos y cristianos, probablemente un 18% judíos y el resto de diferentes corrientes. Entonces, la Cabalá lo que te da y por eso se define como la tecnología del alma son herramientas para tu camino espiritual. En mi caso yo decidí ser cabalista. no judío. Tengo un amigo, que decidió ser judío cabalista. Tengo otro que es católico cabalista.

Wikipedia te presenta como hinduista…

Se deben de haber equivocado con mi hermano Leo. Él sí es hinduista.

¿No te queda nada de judaísmo?

Queda todo. No hay contradicción. Si yo no hubiese hecho ese camino de la Torá, el camino de los Tefilim, pequeños cubos de cuero negro que los hombres judíos se colocan en la cabeza y el brazo durante las oraciones matutinas, conteniendo pergaminos con pasajes de la Torá, para recordar su conexión con Dios, uniendo mente, corazón y acción en cumplimiento de un mandamiento bíblico. Es el camino de entender las mitzvot (palabra hebrea que significa “mandamiento” o “precepto”, refiriéndose a los 613 mandamientos divinos encontrados en la Torá, los primeros cinco libros de la Biblia, que guían la vida judía.

Paraguay hoy…

Por último, ¿cómo ves hoy a Paraguay? – –

Lo veo muy bien. Es un país muy próspero, entonces los errores, las cleptomanías y demás se ocultan al éxito como país

Paraguay crece mucho. Hoy la llaman la Suiza de América, le sacó ese apodo a Uruguay…

Y esto va a seguir. Paraguay es el corazón económico y cultural de Sudamérica.

Epitafio

Cuando son entrevistas más personales, las culmino con la siguiente pregunta. ¿Qué queres que diga tu epitafio?

“Lo mismo que escribimos en la tumba de mi padre una frase del Tanaj, (biblia hebrea, también conocido como Mikrá, es el conjunto de los veinticuatro libros sagrados canónicos en el judaísmo. Se divide en tres grandes partes: la Torá (Ley), los Nevi’im (Profetas) y los Ketuvim (Escritos)… A pesar que parece que los hijos de la oscuridad son más; somos más los hijos de la luz

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Marcelo Tinelli renunció como presidente de San Lorenzo

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En medio del clima convulsionado y caótico que se vive en San Lorenzo durante las últimas semanas, estte miércoles se dio a conocer una noticia que traerá algo de tranquilidad tanto para el oficialismo como para la oposición: Marcelo Tinelli renuncia como presidente del club.

La noticia surgió en Radio 10, cuando Jorge Rial habló con Cesar Francis, actual vocal por la agrupación Volver a San Lorenzo, quien esta mañana confirmó la renuncia de Tinelli como presidente del “Ciclón”.

“La renuncia de Tinelli debería haber llegado antes, los años de mandato son para estar en el club, no para estar en los canales”, criticó Cesar Francis en diálogo con Jorge Rial.

“Desde el momento que Tinelli presentó la licencia pedí que se le dijera a él que presente la renuncia y se llame a elecciones”, aseguró el directivo.

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Eduardo Grüner: “Sin el marxismo no se puede pensar, pero con el marxismo solo no alcanza”

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(Por Nicolás Mavrakis) Reconocido y premiado por su extensa labor como ensayista, el sociólogo Eduardo Grüner presenta “Lo sólido en el aire. El eterno retorno de la crítica marxista”, un volumen de más de 800 páginas en el que compila sus intervenciones en la crítica marxista a lo largo de 30 años y donde se muestra tan dispuesto como siempre a la disputa de ideas: “Me parece bien que haya un Ministerio de la mujer. No veo por qué no hay un Ministerio del obrero, del negro, del indígena”, sostiene.

Hace casi cuarenta años en Sitio, la revista en la que participaban, entre otros, Ramón Alcalde, Luis Gusmán y Jorge Jinkis, Grüner, contra cualquier inocencia del lenguaje, elaboraba algunas ideas sobre qué es y hace el ensayo. “Género culpable”, escribía el sociólogo y crítico cultural, que identifica un error, inaugura una conversación sobre su sentido y, a partir de lo que el ensayista lee, piensa y escribe, avanza a través de una “deslectura creativa” por un camino cuya utilidad no consiste en dar respuestas, sino en buscar “huellas fuera de lugar”, capaces de modificar lo que el propio camino intelectual tiene de previsible e incuestionado.

A los 75 años, hoy el sociólogo sigue “leyendo huellas” y escribiendo con el mismo rigor. De hecho, en 2020 publicó el ensayo “La obsesión del origen” (Ubu Ediciones), donde analiza los puntos de contacto entre la filosofía de Martin Heidegger y la Escuela de Frankfurt, y ahora presenta “Lo sólido en el aire. El eterno retorno de la crítica marxista” (Clacso), que recopila sus artículos sobre corrientes y figuras de la izquierda. A propósito de esto, al definir el “rol” de los intelectuales, Grüner se confiesa poseedor de “una fobia neurótica grave hacia todo lo que huela a poder”, lo cual potencia la sagacidad de su lupa sobre la cultura, la sociedad y la política, pero también sobre varias modas del pensamiento académico de los últimos veinticinco años. Esta actividad como escritor, por otro lado, es paralela a sus colaboraciones en la revista Topía. Nada mal para los años de pandemia de uno de los más lúcidos intelectuales argentinos de la generación de León Rozitchner, Nicolás Rosa, David Viñas, Nicolás Casullo y Horacio González, entre otros nombres frente a los cuales, dice Grüner en retrospectiva, casi no siente que haya nuevos interlocutores ni por dentro ni por fuera de las fronteras argentinas. “Estamos en un momento de ausencia de efectos, donde uno publica porque tiene la necesidad de hacerlo, pero no se puede tener demasiadas esperanzas en provocar efectos”, explica en entrevista con Télam.

A la hora de repasar sus lecturas más recientes a la búsqueda de nuevos debates, Grüner suena tan preciso como pesimista: “De lo que yo he leído en los últimos veinte años, por decir algo, me cansé de Slavoj Žižek. Lo conozco personalmente bastante, pero alguien que publica quince libros por año no puede tener tantas ideas, aunque en su momento fue un pequeño deslumbramiento. Peter Sloterdijk es alguien con un par de cosas que me interesaron. Me parece que ha derivado más bien hacia la derecha, pero es alguien que sirve para pensar. Por suerte sigue vivo Fredric Jameson, que hizo una intervención a mi juicio muy inteligente de la tradición de la Escuela de Frankfurt desde autores tan aparentemente disímiles como Sartre, Lacan o Althusser. No hay mucha gente que pueda hacerlo impunemente sin que parezca un pastiche prefabricado o forzado. Diría que éstos son los nombres”.

Sin duda, la cuestión de los interlocutores es fundamental para todo ensayista, ya que no es gracias al aquietado imperio del relativismo y la neutralidad como se llega a pensar. Sin embargo, esta búsqueda, que en su versión polémica también puede llamarse discusión, es clave en el despliegue de la obra de Grüner y particularmente recurrente al pensar qué es un intelectual y por qué razones su “función”, que encierra la paradoja de mantenerse “dis-funcional e in-enrolable”, es la de ser crítico ante el poder. Presentados en un abanico representativo de sus muchas áreas de interés, se trate de Karl Marx, Sigmund Freud, Jean-Paul Sartre, Louis Althusser o Žižek (del que fue un introductor en la Argentina), pero también de Bartolomé de las Casas o Juan Ginés de Sepúlveda, para Grüner lo distintivo del intelectual es su “no-lugar”, es decir, su posición de negatividad opuesta a la complacencia que exige el poder, que por su naturaleza requiere respuestas obedientes en lugar de interrogaciones. “No es tarea del intelectual, ni tendría capacidad para hacerlo, transformar la realidad: eso lo harán los pueblos, la sociedad, la lucha de clases, etcétera, o no se hará. Mucho menos, entonces, es su tarea confirmar lo existente: para eso ya está el poder en serio, que es mucho más eficaz. A lo máximo que puede aspirar el intelectual es a poner ‘el dedo en la llaga’, como se dice. A resistir y denunciar las mezquindades del poder, y sus maldades, claro”, escribe.

Es en este punto donde su propia trayectoria en el ámbito político, que incluye una candidatura a diputado por el Partido Socialista de los Trabajadores en los años setenta y por el Frente de la Democracia Avanzada en los noventa (y que estuvo cerca de volver a repetirse en las últimas elecciones por el Frente de Izquierda), se distancia de las de varios de sus reconocidos colegas y amigos, quienes, sobre todo en los últimos tramos de sus carreras, se acercaron al peronismo, a veces como funcionarios, renovando un viejo debate sobre la “distancia crítica” del intelectual y su papel “orgánico” en los mapas del poder real. Es por esto por lo que “el lugar del intelectual se transformó casi te diría en un lugar imposible”, dice Grüner, que a la luz de experiencias recientes como “Carta Abierta”, advierte sobre “la dificultad que supone el tener que estar defendiendo algunas cosas que a mí me constan que muchas veces ellos no estaban seguros de defender. Es lo que decía Viñas: un intelectual nunca puede ser oficialista. ¿En qué sentido? En el sentido de que no puede ser decidida e incondicionalmente oficialista. Por supuesto, tiene todo el derecho de afiliarse a un partido o militar en un movimiento. Pero siempre desde esta perspectiva crítica”.

A propósito de esto, con cierta ironía, escribe también en “Lo sólido en el aire…”: “Uno prefiere la posición cómoda de quedarse en esa distancia, en lo posible mezclado con los que sufren el poder. Trata, eso sí, de no engañarse: también con estos hay inevitable distancia, es una fatalidad sociológica. Pero al menos, mimetizándose ficcionalmente con esa perspectiva, uno puede apreciar mejor que las ‘batallas culturales’ que realmente importan no son las que se libran entre las facciones del poder, sino contra todas ellas -de distinta manera en distintos momentos, lo admito- y contra los límites de lo que se llama ‘cultura'”.

De estas reflexiones, que pueden rastrearse hasta libros fundacionales como “Un género culpable” (Godot), se deduce que las pertenencias ideológicas o partidarias no deberían limitar los alcances de lo que, al menos en los ámbitos todavía interesados por la realidad concreta bajo sus pies, suele llamarse “pensamiento nacional” (o, en una escala superior, “pensamiento latinoamericano”). Autor de “La oscuridad y las luces” (Edhasa), un ambicioso análisis del impacto sobre el pensamiento europeo de la primera revolución en América, protagonizada por los habitantes de la isla de Haití en 1804, Grüner sabe que un verdadero pensador debe apropiarse, servirse y reescribir, bajo la lógica de su propia situación, cualquier teoría extranjera. De ahí su crítica a los llamados “estudios culturales” o “teorías poscoloniales”, que aún con buenas intenciones, ramificadas luego en la reivindicación de todo tipo de minorías, reafirman bajo una sensibilidad progresista el equívoco de que entre los europeos y los latinoamericanos (o entre los colonizadores y los colonizados), a pesar de los discursos de aparente igualdad, existen barreras insalvables que disuelven toda auténtica tensión. “Si se trata de identidades, hay para tirar para arriba”, agrega Grüner respecto a los frecuentes equívocos de esta corrección política. “Me parece bien que haya un Ministerio de la mujer. No veo por qué no hay un Ministerio del obrero, del negro, del indígena. Incluso cualquiera de estas identidades es en sí misma discutible. Logré hacer enojar a alguien hace poco porque le dije que yo estaba en contra del concepto ‘pueblos originarios’, porque me parece que llamarlos así es privarlos de su historia. Esa gente no está como en el origen, no está como en 1491. Les pasaron por encima 500 años de esclavitud, de explotación, de denigración, de humillación, así que no son los mismos, no son nada originarios”, precisa.

Lo cierto es que, a la hora de activar discusiones de verdadero tenor intelectual, más allá de los análisis y la vasta opinología alrededor de las circunstancias extraordinarias de la pandemia de Covid-19, “que ha servido para acelerar un poco no sólo la realidad sino la percepción y la conciencia de la crisis terminal en que está el mundo capitalista en que vivimos”, dice Grüner, la carencia de interlocutores a la altura de las circunstancias también resulta sintomática. Pero, ¿de qué? “De la decadencia del pensamiento en general, y eso incluye a la derecha y a la izquierda”, aclara, “y por eso yo me preocupo por insistir en que sin el marxismo no se puede pensar, pero con el marxismo solo no alcanza. Es lo que hago en el libro: dialogar críticamente. Pero ni en la derecha ni en la izquierda veo hoy a alguien del que uno pueda decir ‘este tipo es absolutamente imprescindible, no puedo no pensar a partir de él'”.

Ahora bien, respecto a los motivos por los cuales esta abulia se extiende también al pensamiento de derecha, su diagnóstico es claro: aquella burguesía culturalmente dominante del siglo XIX, esa burguesía que construía su ascenso histórico junto al desarrollo de ideas, ya no tiene dónde ascender. Al contrario, ha caído a lo más bajo. “Primero no tiene nada que conquistar, porque ya ha conquistado el mundo entero, pero además está en una crisis terminal, entonces no hace más que producir porquería”, dice Grüner sin miedo a provocar. “Por lo tanto, no hay con quién discutir. Este es el grave problema. ¿En quién yo voy a pensar para hacer grandes polémicas? ¿En Marcelo Tinelli? ¿Fernando Iglesias? No puedo discutir con esa gente porque sinceramente no los entiendo. Sí entiendo su posición política, ideológica, pero no entiendo su discurso”, concluye.

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Tinelli volvió a elegir Agua de las misiones

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Por tercer año consecutivo, Agua de las misiones fue elegida por la productora de Marcelo Tinelli -La Flia Contenidos- para hidratar a los participantes y al personal técnico en el nuevo ciclo del Bailando 2019, que se emitirá desde este lunes por la pantalla de Canal 13.
El dicho contrato comercial se lleva a cabo a través de la modalidad de canje de productos por presencia de marca, mediante  la entrega semanal de 34 packs.
Como contraprestación, la productora lleva adelante acciones de publicidad no tradicional en sus programas satélite donde se promociona el producto mediante distintos PNT en los que aparecen los conductores de estos ciclos tomando nuestra agua, aunque sin mostrar las etiquetas.
Los 34 packs semanales se usan para hidratar a bailarines y personal técnico y equivalen a unos cinco mil pesos semanales, un costo incomparable con la publicidad recibida a cambio.

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Passalacqua y Lavagna coincidieron en la perspectiva federal y de unidad nacional

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El gobernador Hugo Passalacqua mantuvo este lunes una reunión de más de una hora con el economista Roberto Lavagna en sus oficinas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En un clima cordial y ameno, el Gobernador y el hombre que se presenta como una de las opciones  para postularse a la Presidencia del país abordaron distintos aspectos de la política nacional y el caso Misiones en particular.
La unidad nacional fue uno de los ejes centrales en el que coincidieron, básicamente porque como sostuvo el misionero “solo nadie podrá salir de esta crisis cruel que afecta a la gran mayoría de los argentinos”. Passalacqua se extendió en explicar el “modelo misionerista, como esquema comparable de varias fuerzas que se unen con un objetivo común” y le detalló los aspectos más trascendentes de la política y la economía en la Provincia, donde los resultados se vislumbran en el clima de diálogo y cooperación entre los distintos sectores, más allá de las opiniones políticas.
Passalacqua invitó al ex diplomático, político y profesor argentino, que fue titular del Ministerio de Economía y Producción nacional entre los años 2002 hasta 2005 a visitar Misiones para exponer ante los ciudadanos de esta provincia cuáles son sus puntos de vista sobre la realidad nacional, a  la vez que coincidieron en la importancia de la revitalización del Mercosur y el rol de este territorio en ese esquema de plataforma productiva de frontera.
“Compartimos la visión de respeto a las provincias y en la necesidad imperiosa de fortalecer el federalismo como base de construcción de la nacionalidad, que termine de una vez por todas con las divisiones internas que no permiten el crecimiento, la unidad y avanzar hacia sus objetivos”, dijo Passalacqua al finalizar el encuentro.

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