VILLAS

Las villas se quintuplicaron en dos décadas y la pobreza en ascenso va por más

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La falta de oportunidades educativas, laborales y sociales de los jóvenes contribuye al reclutamiento en el consumo y el comercio de drogas.

En línea con los reportes del Observatorio de la Deuda Social que periódicamente difunde la UCA, Unicef publicó en un informe que en Argentina 2 de cada 3 son pobres por ingresos o están privados de derechos básicos a la educación, la protección social, una vivienda o baño adecuado, el agua o un hábitat seguro. 

Del dramatismo que encierran estos datos estadísticos da pábulo que, en nuestro país, 7 de cada 10 niños, niñas y adolescentes se encuentran bajo la línea de pobreza.

Está a la vista. Basta con tomar nota que se erigieron 6.467 barrios populares, villas y asentamientos de todo el país, que en total ocupan una superficie tres veces más grande de la que de la Ciudad de Buenos Aires y en los que habita el 12% de la población, unas 5 millones de personas.

Figura en el último inventario efectuado por el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP), con el decisivo aporte logístico de la ONG Techo Argentina y otras de la sociedad civil, presentado unos días antes que asumiera el presidente Javier Milei.

Casi un tercio de esos asentamientos está en la provincia de Buenos Aires: 2065.

De la acumulación de datos de barrios populares que centraliza el Renabap desde 2017 e iniciara la ONG Techo en 2009, al que denominan Relevamiento de Asentamientos Informales (RAI), surgen falencias sociales que dejan al descubierto una espeluznante desigualdad 

En grandes números, el 66% de los residentes no accede a un suministro formal de energía eléctrica, el 92% no cuenta con agua potable, el 97% no está conectado a la red cloacal y el 99% recibe al suministro de gas domiciliario, por lo que debe comprar onerosas garrafas o usar los peligrosos braseros.

Además, el 87% de las mujeres que viven en esos barrios son responsables de hogar, y sólo un 31%, que incluye a las travestis-trans, tiene trabajo con ingresos.

Orígenes

“Más del 70% de la conformación de los barrios populares de la Argentina se dio de una manera que se conoce como ‘ocupación de tipo hormiga’: una familia o un grupo de familias se asientan en un lugar que estaba abandonado, donde nadie está haciendo uso de la tierra, y después van convocando a otras”, reflexiona Juan Maquieyra, director de la organización social Techo Argentina.

Y añade: “Sólo hablamos de los barrios populares cuando suceden casos que para la vida cotidiana son sueltos”. 

Se refiere a las corrientes demonizadoras que se crean en la opinión pública, reñidas con asesinatos, delincuencia, tráfico de drogas o directamente o como cuando les endilgan que pretenden vivir de los favores ajenos, pluralizando por unos pocos que se hacen notar. 

La ONG católica Cáritas recuerda al respecto que 519 de los más de 6.000 barrios llevan nombres de santos y santas y, de ellos, a 100 los bautizaron San Cayetano, el patrono del trabajo. A la vez, destacan que repiten mucho las palabras esperanza y unión.

El prejuicio contra los villeros, por otra parte, fue desacreditado y dado vuelta en un informe del Observatorio de Argentinos por la Educación y la Secretaría de Integración Socio Urbana del ex Ministerio de Desarrollo de la Nación, que se basa en una encuesta de alcance nacional a una muestra exploratoria de 540 familias de barrios populares con hijos e hijas en la escuela primaria y secundaria. 

Esta compulsa junto a un estudio etnográfico que buscó identificar las demandas y expectativas de estas familias respecto de la educación de sus hijos/as, generaron conclusiones inquietantes, como que “la falta de oportunidades educativas, laborales y sociales de los jóvenes en espacios vulnerables contribuyen a su reclutamiento en el consumo y en el comercio de drogas, sumado a otras actividades ilegales”.  

Advierte que los residentes en espacios con presencia de venta de drogas están más expuestos a situaciones de violencia y amedrentamiento, en un contexto de enfrentamiento entre grupos, familias o bandas que disputan los territorios. 

Los actores sociales, las familias, los jóvenes de barrios populares que no participan de estas actividades ilegales sufren el miedo, la indefensión y el acoso de las bandas o grupos ilegales.

El comercio de drogas en los barrios populares se ve favorecido por la ausencia del Estado y/o la convivencia de las fuerzas de seguridad con las actividades ilícitas, desgrana el documento.

“La vida de los barrios populares es la de gente que trabaja, que festeja cumpleaños, que llora y se alegra por las mismas cosas que los vecinos de otros barrios, pero sólo son noticia cuando sucede algo excepcional”, aboga Maquieyra.

Drogas

De acuerdo con la encuesta, en uno de cada cuatro hogares (26,5%) se identifica la venta y/o tráfico de drogas en su cuadra, manzana o vecindario. 

Ocurre en el 12,1% en la Ciudad de Buenos Aires, pero en un 31,1% en el conurbano bonaerense (y en un 32,8% en el Gran Rosario), por arriba de lo que caracteriza a otras grandes y medianas ciudades del país (26,7% y 25,7%, respectivamente). 

Es atribuido el incremento del riesgo de venta o tráfico de drogas en los barrios a la ausencia de presencia o vigilancia policial, en un 36,3%. Sin embargo, en caso de que existiera sólo reduciría el riesgo al 22%. 

La percepción de venta de drogas en las villas o asentamientos sube al 49,2%, así como al 41,2% en los barrios populares de clase baja. 

Comparativamente, en los barrios de clase media, este riesgo cae al 20,3% y en los de clase media-alta al 3,9%. No es que no exista el problema, pero es menor su prevalencia, así como también su visibilidad. 

La frecuencia aumenta en las villas y asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires y de las no metropolitanas, pero se extiende mucho más en los barrios populares del conurbano bonaerense y de otras ciudades metropolitanas. 

En el Gran Rosario, la presencia de venta de drogas alcanza los valores comparativos más altos, tanto a nivel villas y asentamientos como a nivel general (76,3% y 32,8%, respectivamente), incluso cuando existe presencia policial en el barrio (38,6%).

A medida que aumenta la cantidad de carencias en materia de derechos para la inclusión social, también sube el riesgo a la presencia de venta y tráfico de drogas: 45,2% de hogares con tres o más carencias vs. al 10,5% de hogares sin carencias. 

Adicciones

El comercio ilícito de drogas y las adicciones a sustancias psicoactivas constituyen fenómenos vinculados que afectan de manera crucial las capacidades de desarrollo humano a nivel personal, familiar y colectivo, así como la autonomía, la seguridad y la convivencia social. 

La venta ilegal de drogas es un problema de alcance nacional cuya gravedad y extensión viene creciendo durante las últimas dos décadas a nivel general, pero sobre todo en los barrios más pobres, creando una entramado socioeconómico que debilita la integración social y las posibilidades de empoderamiento comunitario. 

Afecta a toda la sociedad, aunque las principales víctimas son los jóvenes de las diferentes clases sociales y regiones del país, especialmente aquellos socialmente excluidos que carecen de estructuras sociales, familiares y/o comunitarias de apoyo y contención.

Si bien la venta y consumo de sustancias ilícitas atraviesa toda la estructura social, es en los espacios urbanos más vulnerables donde adquiere mayor penetración, visibilidad y consecuencias más graves, formando parte estructural de la vida económica y social de los barrios vulnerables. 

El narcomenudeo en los barrios populares es una actividad económica que se apoya en una red de organización rudimentaria pero de mucho poder local debido a su extendida penetración entre los jóvenes, la participación de estructuras familiares, la ausencia del Estado y/o su convivencia con las fuerzas de seguridad. 

Dado sus altos niveles de rentabilidad abarca un amplio conjunto de actividades y actores que operan por fuera de la economía formal, y sus agentes compiten entre sí a través de la violencia y el reclutamiento de jóvenes vulnerables, en un mercado sin reglas ni regulaciones.

Renabap

Desde que fue convertido en política de Estado hace 9 años, para promover la inclusión social y urbana de quienes viven en villas y asentamientos del país, el Renabap dependía formalmente de la Secretaría de Integración Social y Urbana, aunque siempre con Techo como unidad ejecutora.

Fue constituido por ley 27.453 de 2018 (votada por amplía mayoría de sectores políticos), más conocida como ley de Barrios Populares, 

Formar parte del Renabap no sólo les otorgó a los barrios un paraguas de legitimidad, sino que también fue el primer paso para que, mediante obras de infraestructura, el Estado los integrara al tejido urbano. 

Pero, además, sus habitantes pueden acceder a un Certificado de Vivienda Familiar, lo que, además de brindarles amparos ante un eventual intento de desalojo, les permite tener un domicilio formal, paso fundamental para acceder a diferentes derechos, desde tramitar servicios básicos, hasta generar el CUIT o el CUIL y, con eso, recibir prestaciones en materia de salud, educación y previsionales.

Desde 2021 se destina un 9% del Impuesto País para financiar este fondo, que se reforzó con un 15% de lo recaudado por el Aporte Solidario y Extraordinario a las grandes fortunas“, recordó el comunicado.

De acuerdo a datos oficiales y evaluaciones externas (CIPPEC, 2023; ODSA-UCA, 2022; SISU, 2023), las obras ejecutadas a través de este programa abarcan más de 1200 proyectos en más de 300 municipios. 

A junio de 2023 estaban en ejecución casi 20.000 nuevos lotes con servicios y alrededor de 250.000 mejoras de viviendas destinadas a mujeres a través del programa “Mi Pieza”. 

Con distinta escala y profundidad, estas intervenciones han facilitado el acceso a infraestructura de servicios públicos y el mejoramiento habitacional en los barrios populares.

Fideicomiso

El gobierno de Milei suprimió en febrero el fideicomiso de Integración Socio Urbana (FISU), destinado a obras de infraestructura y para avanzar en la creación de lotes con servicio.

Lo fundamentó en presuntas irregularidades en su administración y personalizó la acusación en el dirigente social Juan Grabois.

Para su cumplimiento, se afectarían los terrenos habitados que no pertenezcan al Estado nacional, sean declarados de utilidad pública y, en consecuencia, expropiados. 

La norma frenó los desalojos de los barrios incluidos en el registro hasta 2022 y, hace dos años, mediante un decreto, se extendió ese plazo por 10 años más, es decir, hasta 2032.

Las ONGs ACIJ, Techo y Hábitat para la Humanidad Argentina, en un comunicado conjunto, reclamaron la continuidad de las políticas de integración sociourbana de barrios populares y plantearon que “es fundamental sostener e incluso ampliar” el financiamiento de esos programas porque, “de lo contrario, solo se agravará la situación de un amplio sector de la población que vive en condiciones de alta vulnerabilidad”.

La acción que mancomunan no da abasto. Proyecto 7, que es una organización integrada por y para gente en situación de calle, celebró convenios con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y entidades privadas, más la ayuda de personas físicas, para hacer “las cuatro comidas para alrededor de 400 personas por día”, lo que no obstante, para Horacio Ávila, tu titular, “siempre todo es insuficiente”.

Fundamenta en que “solo en Ciudad de Buenos Aires, hay más de 12.000 personas en situación de calle”.

“Es un número realmente exorbitante y, lamentablemente, tenemos que decir que va aumentando y no hay respuesta del Estado”, aseveró.

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Obtuvo media sanción el proyecto de urbanización de barrios populares

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Regulariza el dominio de más de 4000 barrios populares y beneficiaría a 3,5 millones de personas. Ahora la iniciativa será girada al Senado.
Tras recibir 194 votos afirmativos, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el proyecto impulsado por el oficialismo que estipula la expropiación de terrenos para urbanizarlos, mediante la creación del régimen de integración socio urbana y regularización dominial. La iniciativa también fue votada en particular, donde tuvo modificaciones consensuadas.
La media sanción se produjo a las 02.30 de la madrugada, sobre el cierre de una sesión especial que se extendió por más de 14 horas. Durante la jornada, la Cámara baja también aprobó la “ley Justina” de trasplante de órganos, la “ley Brisa” de reparación económica para hijos de víctimas de femicidio y un régimen para la donación de alimentos.
Motorizado desde el ministerio de Desarrollo Social y defendido por organizaciones sociales, el texto de urbanización de barrios populares fue presentado en el mes de abril por los diputados nacionales Mario Negri (UCR), Elisa Carrió (Coalición Cívica) y Nicolás Massot (PRO) y beneficiaría a 3,5 millones de personas, equivalente a 850 mil familias.
Como miembro informante, el diputado Pablo Tonelli (PRO) explicó que el propósito “consiste en regularizar el dominio de más de 4.000 barrios populares, significa que van finalmente a ser dueños de la propiedad que ocupan y contribuye a la mejora del hábitat”.
“La integración urbana está orientada al acceso a los servicios, a la eliminación de las barreras urbanas, a un fortalecimiento de los espacios. Es una mejora sustancial de vida de los que están en situación vulnerable”, dijo Tonelli.
Además, recordó que “se suspenden los desalojos que pueden estar en curso” en barrios populares.
Fabio Quetglas (UCR) mencionó que “en menos de 20 años se instalaron el 45% de las villas existentes” y recordó la elaboración de un registro de barrios populares que “constituye una herramienta para hacer política pública”.
“Todo el esfuerzo que hagamos por mejorar el hábitat de los ciudadanos está justificado. La vivienda es el acceso a un paquete de derechos”, resumió el legislador radical.
La diputada Mayra Mendoza (FPV-PJ) dijo que este proyecto “no resuelve gran parte de los proyectos de los habitantes de los barrios populares” y pidió incorporar una nueva definición de integración socio-urbana.
Asimismo, Mendoza inquirió al oficialismo: “Dudamos de la intención que tiene el gobierno, porque hacen uso de los más humildes. Están ahogando al pueblo argentino”. Sin embargo, adelantó que su bancada acompañaría el texto con modificaciones.
Juan José Bahillo, del bloque Justicialista, valoró “el enorme trabajo de campo del relevamiento” y definió la iniciativa como “una restitución de derechos para familias que están esperando que el Estado les dé condiciones para una vida digna”.
En tanto, Leonardo Grosso, del Peronismo para la Victoria, reivindicó el trabajo de las organizaciones sociales en el relevamiento y adelantó el acompañamiento a la iniciativa.
“Pero no se confundan, los movimientos populares no queremos propinas ni dádivas. Queremos derechos. Vamos a pelear por cada peso que les están sacando a los pobres. Queremos tierra, pan, techo y trabajo”, dijo Grosso en el recinto.
Héctor Flores, de la Coalición Cívica, advirtió que “es una oportunidad inédita para cambiar la historia de estos barrios sin ley, para que las próximas generaciones tengan la oportunidad de salir de las condiciones estructurales de pobreza”.
Desde el bloque del Frente para la Victoria –PJ, Agustín Rossi, titular de la bancada, calificó a la ley como “un punto de partida” y estimó que “el Estado tendrá que arbitrar los medios y el esfuerzo económico”.
“No es lo mismo efectuarla en medio de un fuerte ajuste del Estado nacional, es un punto de contradicción en lo que estamos viendo hoy”, denunció Rossi.
Como titular del interbloque Cambiemos, Mario Negri (UCR), remarcó el valor de “dos años sin choques, sin ideologizar, el trabajo entre el Estado y las organizaciones sociales”.
La iniciativa dispone la utilidad pública y la expropiación de las tierras donde se levantan 4.228 barrios precarios en todo el país, identificados en el Registro Nacional de Barrios Populares en Proceso de Integración Urbana (RENABAP), creado por decreto 358/2017 con el objetivo de darles el título de propiedad a sus habitantes y que obtengan los servicios básicos.
También propone la creación de un fideicomiso para financiar las expropiaciones que se realicen, cuyos fondos serán establecidos en la ley de presupuesto de 2019.
En el debate en el plenario de comisiones, una de las modificaciones introducidas al texto original radica en la cláusula que autorizaba a la Nación a proceder a la expropiación, aún en caso de falta de acuerdo con las provincias y municipios.
En consecuencia, se necesitará el acuerdo de las tres partes. También se incorporaron cambios sobre las funciones y atribuciones del ministerio de Desarrollo Social.
 

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Alerta por un proyecto de Nación para expropiar tierras en provincias

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En el Congreso de la Nación comenzó a tratarse un proyecto de ley impulsado por Cambiemos para expropiar tierras en provincias y municipios para hacer “planes de urbanización” de las villas. El proyecto fue ingresado por el radical Luis Pastori y en su punto más polémico, plantea que declarar “de utilidad pública y sujeto a expropiación, la totalidad de los bienes inmuebles en los que se asientan los Barrios Populares relevados en el Registro Nacional de Barrios Populares en proceso de integración urbana”.
En el Gobierno provincial, como en otras provincias, comenzaron a advertir que la expropiación por parte de la Nación no garantizará la urbanización de los lotes –en momentos de un enorme retroceso en la inversión en obra pública- y que la Nación prácticamente “intervendrá” territorios que le son ajenos. Lo mismo sucede con los propietarios privados donde hay asentamientos.

La subsecretaria de Tierras de Misiones, Sonia Mello expuso en el Congreso, después de la exposición que hizo la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, sobre el proyecto de urbanización de villas.
Mello celebro que se esté discutiendo este proyecto, pero sostuvo que “no se puede jugar con la ilusión del pueblo argentino”.
La funcionaria aseguró que “no podemos dejar aristas sueltas o al azar, porque estamos sujetos a que vaya camino al fracaso, de algo que es sumamente necesario”.
“No sabemos a ciencia cierta lo que prevé la expropiación en sí, la superficie total, la cantidad de familias sobre el lote expropiado, que deben estar previstas en el proyecto de ley que se pretende sancionar. Los que conocemos la realidad son los gobiernos locales, las provincias y los municipios, y creo que, en lugar de firmar convenios futuros, tienen que estar previsto dentro de la ley las atribuciones que tendrán cada una de las jurisdicciones que intervienen en esto”, indicó la subsecretaria.
Asimismo explicó que “el no tener a ciencia cierta un presupuesto asignado tampoco permite saber cómo van a llevar adelante este proyecto”.
“Tenemos leyes implementadas con buenas intenciones, pero no salieron completas; como la de Relevamiento de los Pueblos Originarios en la que no está previsto darles la titularidad, se le otorga si el reconocimiento al territorio que ocupa, pero no está previsto el cómo se les dará la titularidad a las comunidades”, recordó.
“Dolorosamente tuvimos que lamentar vidas humanas en otras provincias con respecto a esto y no queremos que vuelva a suceder, donde tenemos titulares registrales y sujetos de derecho absolutos, a tener una vivienda digna, un lugar donde vivir, soñar y dejarle a sus hijos, eso le debemos garantizar todos como Estado”, aseguró. 
Por último, “hablamos de que la tasación será solo a nivel nacional, y las provincias poseen tribunal de tasación, tenemos experiencia que una tasación lleva más de dos años”.
“¿Dónde queda la participación y la autonomía de las provincias con sus municipios?”, finalizó.

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Cambiemos presentó un proyecto para expropiar tierras y urbanizar barrios populares

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Los diputados Negri, Massot y Carrió presentaron una iniciativa para dar sustento al plan que quiere comenzar a implementar el Gobierno nacional
Los presidentes de las bancadas que integran el interbloque Cambiemos, Mario Negri (UCR), Nicolás Massot (Pro) y Elisa Carrió (Coalición Cívica) presentaron un proyecto de ley de “Régimen de integración socio urbana y regularización dominial”, consensuado con el Poder Ejecutivo Nacional, por el cual se dispone la utilidad pública y la expropiación de las tierras donde se levantan 4.228 barrios precarios en todo el país, con el objetivo de darles el título de propiedad a sus habitantes.
“Estamos dando un paso clave en la principal política que tiene el Gobierno, que es la lucha contra la pobreza. La aplicación de esta ley conllevará el esfuerzo de Nación, provincias y municipios y esto se traducirá en más y mejor federalismo. Estamos caminando hacia una Argentina con más igualdad”, celebró Mario Negri, presidente del interbloque Cambiemos.
El proyecto
“Declárese de interés público el régimen de integración socio urbana de los Barrios Populares identificados en el Registro Nacional de Barrios Populares en Proceso de Integración Urbana (RENABAP) creado por Decreto 358/2017. Entiéndase por ´Barrio Popular´ a aquel con las características definidas en el Capítulo XI del Decreto N° 2670 del 1° de diciembre de 2015”, dice el artículo 1.
La iniciativa oficialista sostiene que sólo serán alcanzados los barrios ya relevados e identificados: “La declaración de utilidad pública aplica exclusivamente sobre los bienes inmuebles en los que se encuentran asentados barrios populares debidamente relevados e identificados en el RENABAP a la fecha de entrada en vigencia de la presente ley y cuya propiedad no sea del Estado Nacional”.
El proyecto plantea que será la Agencia de Administración de Bienes del Estado quien actuará como Sujeto Expropiante, la cual “individualizará los bienes inmuebles a expropiar incluidos en el RENABAP, utilizando la totalidad de la información existente, así como aquella que pudiera obtener con el objeto de la mejor identificación de los bienes inmuebles sujetos a expropiación”.
La Agencia de Administración de Bienes del Estado deberá, además de identificar los inmuebles sujetos a expropiación, promover el avenimiento con los titulares de registro de los bienes inmuebles sujetos a expropiación. “A tal efecto, la reglamentación fijará un plazo perentorio para acordarlas, que no podrá exceder de 60 días hábiles contados a partir de la notificación al expropiado de la respectiva tasación por parte del Tribunal de Tasaciones de la Nación. En caso de falta de avenimiento, la Agencia de Administración de Bienes del Estado deberá iniciar la acción judicial de expropiación prevista en el art. 18 de la Ley N° 21.499, dentro de los 90 días hábiles de fracasada la etapa de avenimiento, o desde el vencimiento del plazo previsto en el precedente, lo que ocurra primero”.
Por otro lado, la misma Agencia y el Ministerio de Desarrollo Social deberán celebrar acuerdos con las Provincias, Municipios y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el objeto de transferir aquellos bienes inmuebles de titularidad de los mismos, que formen parte de los bienes inmuebles sujetos a expropiación.
“En caso de falta de acuerdo, el PEN estará facultado a proceder al mecanismo de expropiación previsto en la presente ley, abonando los montos que determine el Tribunal de Tasaciones de la Nación”, dice el proyecto.
El artículo 10 plantea: “Todos los gastos que se deriven de cada uno de los convenios firmados para el cumplimiento de la presente ley, serán afrontados en partes iguales por las jurisdicciones firmantes”. Pero, además, el artículo 11 autoriza al PEN a la creación de un Fideicomiso “con el objeto de financiar la totalidad de las actividades que resulten necesarias para llevar adelante el objeto de la presente ley.
El fideicomiso estará facultado para mantener la propiedad fiduciaria de la totalidad de los inmuebles identificados en el RENABAP, incluyendo aquellos de propiedad del Estado Nacional, Provincial o Municipal, como los que se incorporen como consecuencia de su expropiación, con el objeto de afectarlos al régimen de integración socio urbana y regularización dominial que se establece en la presente ley.

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