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EE.UU. congela visas de inmigrante para 75 países y enfrenta un aluvión de demandas

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Desde este miércoles entra en vigor una suspensión por tiempo indefinido del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, una de las medidas más recientes del Gobierno de Donald Trump en su ofensiva migratoria. La decisión, adoptada por el Departamento de Estado, deja en suspenso trámites por empleo y reunificación familiar y ya genera fuertes cuestionamientos técnicos y legales, además de advertencias sobre impactos económicos y sociales en Estados Unidos.

La pausa afecta a visas de inmigrante —incluidas las basadas en empleo y en peticiones familiares— y coloca “en el limbo” tanto a solicitantes futuros como a quienes ya se encontraban en instancias avanzadas del proceso. Según informó el Departamento de Estado, la medida se adopta para realizar “una revisión exhaustiva de todas las políticas, regulaciones y directrices” con el objetivo de evitar que inmigrantes de “países de alto riesgo” utilicen programas de asistencia social o se conviertan en una “carga pública”.

El argumento de “carga pública” y los cuestionamientos legales

Especialistas en derecho migratorio advierten que el fundamento central de la medida ya se encuentra regulado en la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA, por sus siglas en inglés). El abogado de inmigración Carlos Colombo señaló que el concepto de “carga pública” está claramente definido y se evalúa caso por caso, lo que vuelve innecesaria —y jurídicamente cuestionable— una suspensión generalizada por nacionalidad.

No tiene sentido”, afirmó Colombo, al explicar que cada solicitante de una visa de inmigrante ya es sometido a un análisis discrecional por parte de los funcionarios consulares. “Existe ya esa ley, existe el formato de cómo se analiza”, indicó, y agregó que ese examen se realiza “en todos los casos para una visa de inmigrante”.

La INA establece que, para determinar si un extranjero puede convertirse en una carga pública, las autoridades deben considerar factores individuales como edad, salud, estatus familiar, activos, recursos, situación financiera, educación y habilidades, sin mencionar la ciudadanía o la nacionalidad como criterio de inadmisibilidad. En ese sentido, Colombo subrayó que el carácter colectivo de la medida —al abarcar a 75 países— contradice el espíritu de la norma.

El abogado Héctor Quiroga coincidió en el diagnóstico y recordó que la evaluación individualizada de la carga pública es una regla vigente “desde hace más de un siglo”. “La INA dice claramente que la inadmisibilidad se evalúa caso por caso”, afirmó, y destacó que incluso los intentos previos de endurecer esta regla, como ocurrió en 2019, se instrumentaron mediante regulaciones formales, con períodos de comentarios públicos y estudios de impacto. “En este caso no estamos viendo ese proceso”, advirtió.

Alcance de la suspensión y efectos económicos potenciales

El Departamento de Estado no detalló los criterios utilizados para seleccionar a los 75 países alcanzados por la pausa y se limitó a calificarlos como “países de alto riesgo”. Ante consultas, un portavoz indicó que el listado se definió por “indicios de que los inmigrantes de estos países tienen un mayor riesgo de recibir beneficios públicos en Estados Unidos”, y que la suspensión busca “evaluar y mejorar los procedimientos y las directrices de selección y verificación”.

La medida no prohíbe iniciar trámites ni asistir a entrevistas consulares, pero impide la emisión efectiva de visas de inmigrante durante el período de revisión. Solo se contempló una excepción: las personas con doble nacionalidad cuya otra ciudadanía no esté incluida en la lista quedan exentas de la suspensión. Tampoco se fijó un plazo: el Departamento de Estado afirmó que “se tomará el tiempo necesario para realizar una revisión completa y exhaustiva”.

En términos económicos, Colombo alertó que la pausa puede generar efectos negativos, especialmente en sectores que dependen de inmigración calificada permanente. “Representamos a muchos profesionales médicos que hacen tratamiento para cáncer, que cuidan a niños enfermos en Estados Unidos, que son de interés nacional para este país”, explicó, y advirtió que esos trabajadores no podrán ingresar ni continuar sus tareas hasta que se aclaren los parámetros de la suspensión.

Quiroga, en cambio, señaló que la medida no alcanza a las visas temporales de trabajo, lo que podría amortiguar el impacto macroeconómico. “Se restringe la inmigración permanente sin frenar la inmigración temporal que sostiene varias industrias estadounidenses”, afirmó, marcando una diferencia clave para el mercado laboral.

Reunificación familiar, incertidumbre y un escenario de demandas

Más allá del plano económico, los abogados remarcan un fuerte impacto social, en particular sobre los procesos de reunificación familiar. Colombo describió situaciones en las que ciudadanos estadounidenses, casados con extranjeros de los países alcanzados, quedan detenidos en la etapa final del trámite. “Esa pareja no va a poder tomar ese paso final y obtener su residencia permanente”, señaló, y advirtió que las demoras “afectan directamente a muchas familias” dentro de Estados Unidos.

En el plano institucional, ambos especialistas prevén impugnaciones judiciales inmediatas. Quiroga anticipó al menos tres líneas de ataque legal: discriminación por país de origen, violaciones a la Ley de Procedimiento Administrativo por falta de un proceso razonado y evidencia pública, y extralimitación de autoridad, al imponer bloqueos por nacionalidad cuando la INA exige evaluaciones individuales.

Colombo fue aún más categórico y calificó la medida como un “ataque a la inmigración legal basado en nacionalidad”. “No tienen el poder legal para tomar una medida tan drástica”, afirmó, y sostuvo que discriminar por nacionalidad es “claramente ilegal bajo la ley de inmigración”.

Un frente abierto para la política migratoria

Con la entrada en vigor de la suspensión, el Gobierno de Estados Unidos abre un nuevo frente de tensión en su política migratoria. La combinación de incertidumbre regulatoria, riesgo de litigios y posibles impactos sectoriales anticipa un escenario complejo, tanto para los solicitantes de visas como para las instituciones y empresas que dependen de la inmigración permanente. Mientras el Departamento de Estado avanza con su revisión sin plazos definidos, el debate jurídico y político ya se trasladó a los tribunales y al centro de la discusión pública.

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Estados Unidos congela la tramitación de visas de inmigrante para 75 países y endurece su política migratoria

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El gobierno de Estados Unidos anunció la suspensión de la tramitación de visas de inmigrante para solicitantes de 75 nacionalidades, una medida que profundiza el giro restrictivo de la política migratoria impulsada por la administración de Donald Trump. La decisión, comunicada oficialmente por el Departamento de Estado, se fundamenta en criterios económicos y refuerza el objetivo de limitar el ingreso de extranjeros que busquen radicarse en el país.

El anuncio fue realizado el miércoles por un portavoz del Departamento de Estado, que confirmó que la medida alcanza exclusivamente a visas de inmigrante, es decir, aquellas destinadas a quienes buscan establecerse de manera permanente en Estados Unidos. Según precisó la cartera diplomática a través de su cuenta oficial en X, la suspensión responde a que los inmigrantes provenientes de esos países “reciben prestaciones sociales del gobierno estadounidense a niveles inaceptables”.

Argumentos oficiales y alcance de la suspensión

De acuerdo con la explicación brindada por el Departamento de Estado, la restricción se mantendrá vigente “hasta que Estados Unidos pueda garantizar que los nuevos inmigrantes no supongan una carga económica para el pueblo estadounidense”. El énfasis en el impacto fiscal y social de la inmigración se inscribe en una línea discursiva sostenida por el presidente Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó públicamente el alcance de la decisión y señaló que entre los países afectados se encuentran Rusia, Irán y Somalia. En el caso de Somalia, Leavitt remarcó que sus ciudadanos fueron objeto de críticas directas por parte del presidente tras un escándalo vinculado al presunto uso irregular de fondos federales en Minnesota, en el que estuvieron involucrados inmigrantes somalíes.

Además, la funcionaria compartió un artículo de Fox News que amplía el listado de países alcanzados por la suspensión, entre los que figuran Brasil, Egipto y Tailandia, naciones que mantienen relaciones diplomáticas consideradas amistosas con Estados Unidos. El Departamento de Estado mencionó también a Haití y Eritrea entre los países incluidos en la medida.

Antecedentes y endurecimiento de la política migratoria

La congelación de la tramitación de visas de inmigrante se suma a una serie de decisiones adoptadas por la administración Trump desde su retorno al poder, orientadas a reducir de manera drástica la inmigración permanente. El propio presidente no ha ocultado su preferencia por limitar el ingreso de personas que no sean de ascendencia europea, una postura que ha generado fuertes controversias a nivel interno e internacional.

Trump ha realizado declaraciones especialmente duras hacia la comunidad somalí, a cuyos integrantes calificó como “basura” y a quienes instó a “regresar al país de donde vinieron”. En contraposición, el mandatario expresó su disposición a facilitar la inmigración desde países escandinavos.

En este contexto, el Departamento de Estado informó el lunes previo al anuncio que, desde el regreso de Trump a la presidencia, se revocaron más de 100.000 visas, una cifra récord en un solo año. A su vez, el Departamento de Seguridad Nacional comunicó el mes pasado que la administración ya deportó a más de 605.000 personas, mientras que otras 2,5 millones abandonaron el país de manera voluntaria.

Impacto y reacciones esperadas

La medida no afecta a las visas de turismo ni de negocios, aunque la Casa Blanca ratificó que avanzará con una revisión exhaustiva del historial en redes sociales de todos los solicitantes, un requisito que amplía los controles migratorios incluso para ingresos temporales.

El congelamiento de las visas de inmigrante para 75 países anticipa posibles tensiones diplomáticas, en especial con naciones que no mantienen conflictos abiertos con Washington y cuyos ciudadanos se verán impedidos de iniciar procesos de radicación permanente. Al mismo tiempo, la decisión refuerza el mensaje político interno de la administración Trump, centrado en el control del gasto público y la reducción del impacto fiscal de la inmigración.

En términos económicos y sociales, la suspensión podría impactar en sectores productivos que históricamente se nutren de mano de obra inmigrante, aunque el gobierno estadounidense prioriza el argumento de la sostenibilidad del sistema de asistencia social y la protección del empleo local.

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