Trabajo: hoy más que nunca

La conmemoración del Día del Trabajador en la Argentina de los últimos años trae más angustia que certezas: el país atraviesa un complicado proceso de pérdida de puestos de trabajo formales, incremento de la informalidad, y una elevada participación de los tres niveles del Estado que actúan como “empleadores”, sin que ello se condiga con las verdaderas necesidades de agentes en el Estado, sobre todo en las provincias más postergadas donde, ante la falta de demanda privada, son los gobiernos los que absorben (o intentan absorber) la mayor cantidad de mano de obra desocupada.

En el caso de Misiones, el 2020 cerró con una caída del 3,2% del empleo privado formal, con tres mil puestos de trabajo menos que en 2019; pero a su vez, ese año había terminado también en terreno negativo (-1,9%) al igual que 2018 (-2,3%). Por ende, el período diciembre 2017-diciembre 2020 acumuló una pérdida del 5% del empleo privado formal en la provincia: casi cinco mil puestos de trabajo menos.

Pero no es una situación aislada: a nivel país, la caída del mismo período fue del 5,2% (317.812 empleos privados formales menos); y en la región del NEA la caída del 4,5%, con Formosa a la cabeza del descenso (-5,4%).

Los últimos datos disponibles del 2020 para Misiones nos muestran que, siguiendo en lo referido al empleo privado formal, hay tres sectores que muestran resultados positivos: el vinculado a servicios de “Electricidad, Gas y Agua”, que muestra un incremento de sus empleos del 2,8%; el de la “Industria Manufacturera”, que creció 2,2%; y el de “Servicios Sociales y de Salud” con un alza del 0,9%.

Por el contrario, empleos en “Construcción” (-26,1%), “Hotelería y Restaurantes” (-13,6%) y servicios de “Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones” (-9,6%) fueron los que registraron las mayores retracciones.

Por otra parte, la informalidad aún pisa fuerte (pero en menor medida que en otros lugares) en la provincia: los datos correspondientes al aglomerado de Posadas relevados por la EPH de INDEC muestran que la informalidad laboral alcanza al 33% de los ocupados en la capital misionera, pero se acentúa en las mujeres: llega al 36,1%, cuando en varones es del 30,4%.

Algo simular ocurre con la situación de la actividad: mientras que en varones llega al 50,9%, en mujeres solo al 39%; y el empleo a su vez es once puntos superior en varones que en mujeres (49,1% vs 38,1%).

No cabe duda que Misiones ha logrado un proceso de recuperación y crecimiento fenomenal en 2020, y que hoy por hoy se posiciona como la provincia más fuerte dentro del NEA. Pero, aun con avances, hay problemas que siguen existiendo, y entre ellos es no solo el empleo, sino también los salarios: se puede observar en diferentes provincias que crece (levemente) el empleo, pero como los salarios continúan moviendo a un ritmo muy lento, siguen siendo pobres por no poder alcanzar un umbral mínimo de ingresos.

Esta paradoja (más empleo y más pobreza) está directamente vinculada por la devaluación de la moneda y un proceso inflacionario que no da respiro pese a tener algunas bajas (que están vinculadas más a la coyuntura que a factores de índole estructural) y a la todavía lenta recuperación de la actividad.

El escenario sanitario actual no permite ser demasiado optimistas: en diciembre, se podía proyectar crecimientos importantes en función a creer que la situación del COVID19 no podría agravarse, pero tras ello vino la segunda ola y volvemos a recalcular.

Por ello, volvemos a insistir en un aspecto fundamental para la gestión de gobierno, para el análisis de política pública e incluso, para los comunicadores: hoy es el momento de poner en práctica el verdadero federalismo.

Esto implica ser muy conscientes de las problemáticas y, sobre todo, de las soluciones locales. Las autonomías provinciales están hoy en agenda y ya no se trata solo de recursos, se trata de potestades para la toma de decisión, por un lado, y de análisis certeros a niveles territoriales concisos.

Lamentablemente tenemos un país federal en los papeles y fuertemente centralista en la realidad: esto no solo incluye a lo referido a las decisiones de gobierno, sino también a la forma de comunicar las mismas.

En es por esto que el trabajo conjunto del Consejo del Norte Grande cobra aún más relevancia que en otros tiempos: ya no se trata solo de integración regional (que es muy importante), se trata también de la defensa de las autonomías y de la búsqueda de soluciones que sean locales, en coordinación por supuesto a las dispuestas a nivel nacional.

No decimos que los gobernadores deben “cortarse solos”, decimos que es momento de ser bien misionero, bien chaqueño, bien formoseño, bien correntino, o del lugar donde estemos.

Sobre ese punto, la Renovación lo entendió perfectamente, no ahora, sino ya un tiempo atrás. No por nada, el lema de gobierno ( y electoral) es “Primero Misiones”, que envía dos señales: por un lado, el hecho de ser más locales que nunca para llevar adelante una gestión de gobierno con características propias; y en segundo lugar, poner sobre la mesa las asimetrías que históricamente sufrió Misiones y que ningún gobierno nacional le dio respuestas, y por ello, la gestión renovadora “avisa” que primero está la provincia, algo que otras gestiones (sobre todo en el NEA) no pueden sostenerlo.

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