Turistas varados en Vietnam por el conflicto en Medio Oriente: un economista argentino relata el caos aéreo global

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La escalada bélica en Medio Oriente comenzó a sentirse con fuerza también en los aeropuertos del sudeste asiático. El cierre de rutas aéreas y las restricciones operativas en el Golfo Pérsico dejaron a miles de pasajeros varados en distintos países, entre ellos el economista argentino Alejandro Rodríguez, quien vivió durante años en Misiones y actualmente reside en Madrid.

Rodríguez se encuentra en Vietnam desde hace una semana junto a familiares y asegura que la situación se volvió crítica cuando se suspendieron los vuelos hacia Abu Dabi, uno de los principales nodos de conexión entre Asia y Europa.

Un viaje que terminó en incertidumbre

Rodríguez había viajado al sudeste asiático de vacaciones junto a un grupo de primos que viven en España. El recorrido incluía Tailandia y Vietnam antes del regreso a Europa.

“Vinimos con mis primos desde España. Yo vivo en Madrid y ellos en Galicia. Primero estuvimos en Tailandia y después viajamos a Vietnam. Justo cuando estábamos en ese traslado empezaron a aparecer todas las noticias sobre lo que estaba pasando en Medio Oriente, los aeropuertos cerrados y las advertencias de las aerolíneas”, relató.

Con el paso de los días, la incertidumbre fue creciendo. “Al principio parecía algo pasajero, pero empezamos a darnos cuenta de que se podía complicar más”, explicó.

Cancelaciones en cadena

El punto crítico se produjo este lunes en el aeropuerto internacional de Hanói, cuando pasajeros que ya estaban realizando el check-in fueron informados de que el vuelo hacia Abu Dabi no saldría.

“Nos sacaron a todos cuando ya estábamos haciendo el check-in. Nos dijeron que el aeropuerto de Abu Dabi se había complicado, que estaba cerrado y que solo estaban operando vuelos especiales de repatriación”, contó.

La escena fue caótica. “Había franceses, alemanes, polacos, italianos, españoles… de todas partes. El avión ni siquiera salió lleno, salió medio vacío, pero sin pasajeros que iban para Europa”.

Rodríguez viajaba con la aerolínea Etihad, cuya base está precisamente en Abu Dabi. La respuesta de la compañía, afirma, fue tajante.

“Directamente nos dijeron: les reembolsamos el pasaje, búsquense otro billete. No hubo cambio ni reprogramación porque no saben cuándo se va a volver a operar”.

El impacto global del cierre del Golfo

El economista advierte que la interrupción de los vuelos en Medio Oriente tiene un impacto directo en las conexiones entre Asia y Europa.

“Desde el sudeste asiático es un gran problema lo que está pasando en Medio Oriente porque todo pasa por ahí”, explicó.

Las aerolíneas del Golfo —Etihad, Emirates y Qatar Airways— funcionan como nodos centrales del tráfico aéreo global.

“Son algunas de las líneas más importantes del mundo y están en un punto neurálgico. Si se afecta ese corredor, se complica todo”.

La consecuencia inmediata es el aumento explosivo de los precios de los pasajes.

“Hay vuelos de 3.000 o 4.000 euros para volver a Europa, por rutas rarísimas”, señaló.

Una ruta alternativa de casi dos días

Ante la incertidumbre, Rodríguez decidió adelantarse a los acontecimientos y buscar una alternativa por cuenta propia.

“El sábado vi que la situación se podía complicar. Cerré los ojos, saqué la tarjeta de crédito y compré otro pasaje”, relató.

La solución fue una ruta extremadamente larga:
Vietnam → China → Estados Unidos → Madrid.

“Voy a tardar casi dos días en llegar. Pero volver por el lado oeste es prácticamente la única opción que queda”.

Según explicó, si no hubiera tomado esa decisión anticipadamente, hoy sería prácticamente imposible conseguir un vuelo a un precio razonable.

Sin asistencia oficial

Rodríguez asegura que, al menos hasta ahora, la resolución de la situación depende casi exclusivamente de los propios pasajeros.

“No hubo ayuda de la embajada ni ningún tipo de asistencia directa. Todo lo tuvimos que resolver por nuestros propios medios”, afirmó.

Junto a sus familiares intentó buscar alternativas en consulados y organismos diplomáticos, pero sin resultados concretos.

“Fuimos a la embajada y tratamos de movernos por distintos lugares, pero la situación es muy compleja”.

Aeropuertos tensionados

En el aeropuerto de Hanói, la escena reflejaba el impacto global de la crisis.

“Había gente muy nerviosa, otros que trataban de buscar soluciones rápido y algunos que simplemente se resignaban”, describió.

La reacción de los pasajeros fue diversa.

“Hay gente que se desespera, otros que se lo toman con calma. Algunos dicen ‘me quedo más días’, porque Vietnam es barato”.

En efecto, muchos turistas optan por permanecer en el país hasta que se normalicen las rutas aéreas.

“Aquí puedes encontrar alojamiento por 10 o 15 euros. Para un europeo es muy barato”, explicó.

Un problema logístico mundial

Rodríguez considera que el episodio demuestra hasta qué punto el transporte aéreo global depende de unos pocos corredores estratégicos.

“Cuando uno viaja tan lejos se da cuenta de lo dependiente que es todo del Golfo. Si ese corredor se corta, se complica para todo el mundo”.

Mientras él logró encontrar una salida alternativa, varios de sus familiares continúan varados en Vietnam a la espera de nuevas opciones de vuelo.

“Lo importante ahora es poder regresar. Pero la verdad es que hoy en el aeropuerto se vio claramente que la situación es grave y que va a llevar varios días volver a la normalidad”.

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