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Un proceso de dolarización exitoso en Venezuela requiere la recuperación del aparato productivo

Un proceso de dolarización exitoso en Venezuela requiere la recuperación del aparato productivo
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Caracas. La dolarización de facto que se ha dado en el país es un proceso que se mantendrá y se profundizará en la economía a lo largo de 2020, incentivado por el propio Estado venezolano, el cual ha utilizado la dolarización en marcha como un mecanismo que le permitido generar una sensación de “prosperidad relativa” en ciertos sectores de la economía. 

Sin embargo, en Torino Economics no creemos que el gobierno busque la implementación de una dolarización oficial. Más allá de las limitaciones de las sanciones comerciales impuestas a nivel internacional, el Gobierno no posee mayores incentivos para implementar un proceso de dolarización, si se toma en consideración que alrededor de 20% de la población está ocupada por el sector público, los cuales perciben sueldos anclados al sueldo mínimo que ronda los USD 6 al mes. 

Por su parte, el menguado sector privado, a pesar de ofrecer mejores condiciones salariales que el sector público, tampoco está en las condiciones de asumir estructuras de costo internacionales. 

Adicionalmente, en las particularidades del caso venezolano, una dolarización tampoco incentivará la entrada masiva de inversión extranjera por los altos riesgos asociados a la falta de seguridad jurídica que prevalece en el país desde hace varios años. 

Para implementar un proceso exitoso de dolarización la administración de turno debe estar consciente de que el país necesitará atravesar un largo camino, que comprende el cumplimiento de los siguientes requisitos fundamentales: 

– Venezuela debería contar con un nivel de reservas internacionales en dólares lo suficientemente amplio que posibilite el intercambio de la moneda doméstica por la moneda de anclaje, así como para apuntalar la convertibilidad de cualquier mecanismo de deuda interna emitido por el gobierno. Si este no fuera el caso, sería necesario acudir al financiamiento externo. 

– La moneda local no debe estar sobrevaluada ni sobrevalorada. Normalmente en las economias donde impera un tipo de cambio significativamente devaluado, los salarios tambien suelen estar deprimidos, ubicandose en niveles inferiores a los de sus pares comerciales. Por este motivo, estas economías deben procurar primero impulsar una recuperación de su aparato productivo interno, de forma que pueda paulatinamente ir asimilando los sueldos de los mercados internacionales. 

– Estar preparados para mantener una gestión equilibrada de las finanzas públicas, ya que al no tener una política monetaria que 

genere deuda interna, el gobierno solo podría mantener un déficit fiscal mediante la adquisición directa de deuda a través de entidades financieras, ya sean nacionales o locales. 

Fortalecimiento del sistema financiero nacional y sus 

mecanismos oficiales de supervisión. 

UN LARGO CAMINO 

En el caso venezolano, la decisión de implementar o no una dolarización completa implicaría una modificación del Art. 318 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) donde se señala que “La unidad monetaria… es el bolívar”. 

No obstante, el mismo artículo deja margen para permitir una unión monetaria: “En caso de que se instituya una moneda común en el marco de la integración latinoamericana y caribeña, podrá adoptarse la moneda que sea objeto de un tratado que suscriba la república.” 

Sin embargo, en la integración monetaria de facto que ha tenido lugar en Venezuela las monedas que han tenido mayor dominio han sido el dólar y euro, respectivamente. 

Pero, cabe acotar que, en las circunstancias actuales, el Gobierno venezolano no suscribe acuerdos comerciales con los países o bloques emisores de estas monedas. 

Por el contrario, estos países no reconocen la administración de Maduro como legítima, por considerar fraudulentas las elecciones presidenciales del 2018. Incluso, durante 2019 los gobiernos de los Estados Unidos y la Unión Europea, han endurecido las sanciones económicas al país. Por lo que un convenio para la adopción de una dolarización o eurización oficial, bajo las condiciones actuales, es algo que no parece factible. 

PRECEDENTES 

Anteriormente, los procesos de dolarización llevados a cabo en Panamá, Ecuador y El Salvador fueron políticas unilaterales en las que la sustitución de la moneda local por el dólar estadounidense no implicó un compromiso formal con las autoridades de Reserva Federal. 

No obstante, el principio de una integración monetaria implica que el país asume la moneda de su principal socio comercial, requiriendo esto mantener en buenos términos las relaciones comerciales con el país emisor de la moneda ancla. 

DESEQUILIBRIOS DE UNA DOLARIZACIÓN DE FACTO 

Como todo proceso no planificado, la dolarización de facto ha traído consigo la ampliación de las brechas salariales entre el sector público y privado. 

Con un sueldo mínimo en torno a los USD 6 mensuales, alrededor del 20% de la población que trabaja en la administración pública percibe ingresos anclados a este patrón. Sin contar los pensionados o jubilados, que reciben un poco menos de USD 4 al mes. 

Por su parte, las empresas privadas que han logrado mantenerse en el país han buscado otorgar compensaciones o complementos en dólares, con el fin de mantener su staff. Igualmente, los márgenes de diferencias en los sueldos del sector privado son bastante amplios, pudiendo encontrarse compensaciones o bonos que van desde los USD 20 a los USD 1.000 al mes, dependiendo del cargo y del tipo de empresa. 

Torino Economics es la unidad de investigación del banco de inversión Torino Capital, que ofrece un análisis de los eventos económicos y políticos relevantes para el mercado en Argentina, Ecuador, Brasil y Venezuela. 

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