Ya hay índice Bloomberg de criptomonedas y Facebook se prepara

No es un tema menor: el Banco Central Europea ha pasado, en un muy breve tiempo, de considerar las divisas digitales como una burbuja marginada del sistema financiero a tomar conciencia de sus progresos, crecientes riesgos y aceptar que los bancos, tarde o temprano, comenzarán a operar con monedas digitales.
Bloomberg, junto con Galaxy Digital Capital Management, empresa especializada en gestión de activos, lanzaron el índice Bloomberg Galaxy Crypto Index (BGCI), creado para monitorear el desempeño de la mayor y más líquida porción del mercado de criptomonedas.
Los componentes del índice están diversificados en diferentes categorías de activos digitales, incluyendo reservas de valor, medios de intercambio, protocolos de contratos inteligentes y activos de privacidad.
El BGCI mide la eficacia de 10 criptomonedas, según la siguiente cesta de medios de pago digitales:
Bitcoin/30%
Ethereum30%
Ripple/14.14%
Bitcoin Cash/10.65%
EOS/6.11%
Litecoin/3.77%
Dash/1.67%
Monero/1.66%
Ethereum Classic/1.00%
Zcash/1.00%
“El lanzamiento de Bloomberg Galaxy Crypto Index refleja el creciente interés de nuestros clientes por las criptomonedas. El índice proporcionará a los inversionistas una referencia transparente para avalar de forma más amplia el rendimiento del mercado”, dijo Alan Campbell, gerente global de productos de Bloomberg Índices.
En tanto, según Alex Heath, de Business Insider, Facebook está planeando lanzar su propia criptomoneda, la cual serviría para hacer transacciones dentro de la plataforma, que van desde pagos móviles, hasta envío de divisas a contactos y adquirir productos en el Marketplace.
Hasta el momento son pocos los detalles, ya que se trataría de un proyecto en etapa muy temprana de planificación, pero que al menos ya contaría con las bases necesarias para echarlo a andar. De hecho, la idea es que esta criptomoneda estuviese operativa dentro de un buen par de años.
La importancia de esto es que gracias su gran base de usuarios, y sobre todo los activos diarios, Facebook no sólo tendría una herramienta que ayudaría a realizar operaciones, ahorrando mucho trabajo de gestión, operación y comisiones, sino que ayudaría a popularizar este tipo de tecnología dentro de aquellas personas que no saben nada de este tema.
Cambio de opinión en el BCE
Por su l ado, el Banco Central Europeo (BCE) decidió tomar cartas en el asunto, lo que no es poco.
Yves Mersch, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, dice que el BCE exigirá que las operaciones de criptomonedas que realicen los bancos comerciales de la Unión Europea sea una unidad segregada dentro de las entidades financieras y con altos niveles de provisiones.
El banquero advierte que, de lo contrario, se puede crear un nuevo colapso imitando a lo que sucedió con las hipotecas subprime, en 2008, afectando a todo el sistema financiero.
Lo cierto es que el BCE ha pasado de considerar las divisas digitales como una burbuja marginada del sistema financiero a tomar conciencia de sus progresos, crecientes riesgos y aceptar que los bancos, tarde o temprano, comenzarán a operar con monedas digitales.
Todavía no hay ningún banco que haya dado el paso de aceptar operaciones con criptodivisas, pero buena parte de las entidades están muy interesadas en la tecnología que hay detrás de ellas (llamada “blockchain“).
Mersch ha vuelto a insistir, en una conferencia en Turquía, que el bitcoin u otras divisas digitales “tienen un nombre inapropiado porque no son dinero ni serán una moneda en un futuro porque carecen de un reconocimiento oficial ni respaldo de una autoridad monetaria”.
El BCE opina que el mercado de las monedas digitales es pequeño, su uso es limitado y apenas tiene vínculos reales para que sean riesgos sobre la estabilidad del sistema financiero, pero Mersch ha admitido que esto puede cambiar en cualquier momento.
“Las monedas virtuales claramente no son adecuadas para usar como dinero, pero la tecnología subyacente puede, con el tiempo, volverse útil y generalizada”, ha reconocido. “Aunque en el BCE no tenemos la intención de introducir una moneda digital en el sistema, estamos experimentando activamente con las tecnologías para atender las necesidades cambiantes de los ciudadanos, siempre y cuando sea necesario”, ha explicado.
Tailandia
Sin duda es muy importante como ‘leading case’ el marco regulatorio para las criptomonedas que entró en vigor por decreto real en Tailandia, según informó el Bangkok Post el domingo 13/05.
La ley de 100 secciones, publicada en el Royal Gazette del país, define las criptomonedas como “activos digitales y tokens digitales” y los coloca bajo la jurisdicción reguladora de la tailandesa Comisión de Intercambio de Seguridad (SEC, según sus siglas en inglés).
The Bangkok Post cita al ministro de Finanzas de Tailandia, Apisak Tantivorawong, quien afirma que las nuevas medidas no están destinadas a prohibir las criptomonedas o las ofertas iniciales de monedas (ICO). La posición del Ministro de Finanzas reitera la de la SEC del país, que ha sido en general solidaria de las ICO, siempre que estén reguladas.
Con el decreto real ahora en vigor, los vendedores de activos digitales o tokens deben registrarse en la SEC dentro de los 90 días. Según el Bangkok Post, no hacerlo conlleva una penalización de hasta el doble del valor de la transacción digital no autorizada, o al menos 500.000 baht (aproximadamente $15.700). Los vendedores que no cumplan también podrían enfrentar una sentencia de cárcel de hasta dos años.
El Ministerio de Finanzas y la SEC ampliarán ahora el marco y exigirán que todos los intercambios criptográficos nacionales, así como los intermediarios y corredores de criptomonedas independientes, se registren ante las autoridades pertinentes según lo estipulado por el real decreto.
El minist ro Tantivorawong hizo hincapié en que las medidas se centran en la protección de los inversores, así como en la prevención del uso de criptomonedas para actividades delictivas, lavado de dinero y evasión fiscal.
Exigencias a la banca
Volviendo a Mersch, él ha planteado por primera vez el uso de este activo por parte de los bancos en la zona euro. “Debido a la alta volatilidad de las monedas digitales, será exigible que cualquier negociación de activos digitales deberán estar respaldados niveles adecuados de capital y segregada de las otras actividades de los bancos de inversión y comercio”, ha indicado.
El banquero central ha apuntado que las divisas digitales tienen un gran riesgo por el apalancamiento que suele tener, “los bancos no debería aceptarlas como garantía o si lo hacen aplicarles recortes de valoración que reflejen la volatilida d y liquidez pasadas, así como otros riesgos inherentes”. Mersch lo que propone es que sean tratadas desde un principio como un activo tóxico que nunca refleje en las cuentas de los bancos su valoración del mercado.
“Las autoridades deben ser conscientes de los riesgos potenciales que plantean para la estabilidad financiera las criptodivisas y son intrínsecamente arriesgadas en comparación con los activos financieros convencionales por ser excesivamente volátiles, ilíquidos, y tener alta concentración de la propiedad: el 2,5% de los usuarios considera que el 96% de las tenencias de bitcoins actuales están en posesión”, ha aconsejado.
El directivo se ha mostrado cauteloso sobre el riesgo que representan las monedas digitales y ha admitido que episodios como el del bitcoin a final del año pasado rozando los US$ 20.000 podría afectar a la estabilidad financiera en caso de colapso.
Mersch ha explicado que tiene efectos negativos patrimoniales pudiendo dañar a la economía a través del gasto del consumidor, pero también haría mucho daño por fallos de valoración en colaterales. El directivo ve un riesgo creciente si el sistema introduce las monedas digitales como garantía en préstamos, “una caída en el valor de dicha garantía podría a un aumento en los incumplimientos en los préstamos, con efectos en cadena sobre la actividad económica”. Igual que pasó con las hipotecas subprime.
“No solo los inversores carecerían de capital para absorber pérdidas, sino que las pérdidas también se extenderían a los acreedores. Además, el uso de contratos de derivados podría extender las pérdidas de manera más amplia en toda la economía al permitir que otros participantes del mercado mantengan posiciones apalancadas frente a las monedas digitales”, ha argumentado. Y ha afirmado que “tenemos que estar al tan to para que el sistema financiero no sea contaminado por tecnologías inmaduras o modelos de negocio frívolos”.

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