Día: 12 febrero, 2026

Soluciones energéticas integrales para el sector productivo argentino

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La energía es un recurso esencial para el funcionamiento de cualquier industria o sector productivo, ya que el uso de maquinaria y equipos para transformar las materias primas en productos requiere grandes cantidades de energía. En Argentina, las empresas enfrentan el desafío de mantener operaciones continuas y eficientes mientras gestionan costos energéticos cada vez más complejos. 

Fuente: Shutterstock

La energía para industrias no se limita únicamente al suministro eléctrico o de combustibles; implica un ecosistema completo de servicios, tecnologías y estrategias diseñadas para optimizar el consumo, reducir gastos operativos y garantizar la continuidad productiva.

Las organizaciones que operan en sectores como manufactura, minería, alimentos, química y metalurgia requieren soluciones personalizadas que se adapten a las necesidades de empresas comerciales, industriales y del sector público. Este artículo explora las diferentes dimensiones de las soluciones para empresas en el ámbito energético, desde la gestión eficiente hasta la integración con la logística empresarial, ofreciendo una visión práctica para quienes buscan mejorar la competitividad de sus operaciones.

Tipos de energía utilizados en procesos industriales

Los principales tipos de energía utilizados en el sector industrial son: la energía eléctrica, la energía térmica, la energía mecánica, la energía renovable y la energía nuclear. Cada fuente presenta características específicas que determinan su aplicación según las necesidades del proceso productivo.

La electricidad es la forma de energía más versátil y utilizada en la industria moderna, empleándose para accionar todo tipo de motores eléctricos, maquinaria, equipos y procesos, siendo fundamental para el funcionamiento de la iluminación, calefacción, refrigeración, equipos electrónicos, robots, bandas transportadoras, compresores, bombas y más. En Argentina, donde el 90% del transporte de productos se realiza por camión, la disponibilidad de combustibles líquidos como gasoil y nafta resulta crítica para mantener la cadena de suministro activa.

La energía térmica, por su parte, se obtiene mediante combustibles como gas natural, petróleo y derivados, biomasa o energía solar térmica. Es fundamental para numerosos procesos industriales que involucran calentamiento, fundición, secado, cocción y más. Las industrias alimenticias, químicas y metalúrgicas dependen especialmente de esta fuente para sus operaciones diarias.

Energías renovables en el contexto industrial argentino

El surgimiento de una nueva economía de energía limpia, liderada por la energía solar fotovoltaica, ofrece esperanzas sobre el camino a seguir, con una inversión en energía limpia que ha aumentado un 40% desde 2020, impulsada por la necesidad de reducir emisiones, la seguridad energética y las estrategias industriales. Las empresas argentinas están incorporando paulatinamente paneles solares, sistemas eólicos y soluciones de autoconsumo para reducir su dependencia de la red eléctrica tradicional.

Los acuerdos de venta de energía (tipo PPA) permiten a las empresas acceder a energía solar sin la necesidad de invertir en infraestructura propia. Este modelo resulta especialmente atractivo para PyMEs que buscan reducir costos sin comprometer capital inicial en instalaciones complejas.

Gestión energética: clave para la competitividad empresarial

La gestión energética en la industria se enfoca en garantizar que el uso de la energía sea eficiente, rentable y sostenible, lo que beneficia tanto a las empresas como al medio ambiente. Implementar un sistema de gestión energética implica mucho más que controlar facturas; requiere un enfoque integral que abarque desde auditorías hasta monitoreo en tiempo real.

Las empresas que adoptan prácticas de gestión energética pueden identificar áreas de mejora significativas. Los componentes principales incluyen realizar una evaluación detallada de los sistemas y procesos de energía existentes para identificar áreas de mejora, implementar sistemas de monitorización en tiempo real para seguir de cerca el consumo y tomar decisiones basadas en datos, e identificar y aplicar tecnologías y prácticas que mejoren la eficiencia en la utilización de la energía.

Beneficios tangibles de la eficiencia energética

  • Reducción de costos operativos: El sector industrial consume una tercera parte del consumo total de la energía nacional, lo que convierte la optimización en una prioridad estratégica.
  • Mejora de la productividad: El beneficio neto no solo se logra en términos de ahorro económico, sino también en la maximización de la productividad al optimizar el uso de ciertos inputs para producir un output, lo que conlleva a un incremento de la competitividad en el mercado.
  • Cumplimiento normativo: Evitar sanciones y cumplir con regulaciones ambientales cada vez más estrictas.
  • Sustentabilidad ambiental: Reducción de la huella de carbono y mejora de la imagen corporativa.
  • Continuidad operativa: Garantizar suministro estable mediante diversificación de fuentes energéticas.

    Soluciones para empresas: más allá del suministro básico

    Las soluciones para empresas en el ámbito energético han evolucionado considerablemente. Ya no se trata únicamente de contratar un proveedor de electricidad o combustible; las organizaciones buscan partners estratégicos que ofrezcan servicios integrales.

    Auditorías y diagnósticos energéticos

    La realización de auditorías energéticas permite a las empresas conocer su consumo energético, detectando factores que afectan a su consumo de energía, las posibilidades de ahorro energético a su alcance y la viabilidad técnica y económica de la implantación de tales medidas. En Argentina, existen programas gubernamentales que apoyan estos diagnósticos, especialmente para PyMEs industriales.

    Monitoreo y control en tiempo real

    La monitorización en tiempo real del consumo de energía permite a las empresas tomar decisiones informadas y realizar ajustes en tiempo real para optimizar su uso, lo que no solo reduce los costos de energía, sino que también contribuye a una operación más eficiente y sostenible. Plataformas digitales permiten visualizar consumos por sector, identificar picos de demanda y programar operaciones en horarios de menor costo tarifario.

    Instalaciones de autoconsumo y generación distribuida

    Las empresas pueden beneficiarse de servicios que se encargan de todo el proceso de diseño, construcción y puesta en marcha de sistemas energéticos, garantizando calidad y eficiencia en cada proyecto. Los sistemas solares fotovoltaicos, generadores de respaldo y sistemas de cogeneración permiten a las industrias reducir su dependencia de la red pública y asegurar continuidad ante cortes o fluctuaciones.

    Fuente: Unsplash 

    Integración entre energía y logística empresarial

    La logística empresarial y la gestión energética están intrínsecamente relacionadas. En Argentina, el 90% del transporte de productos se hace por camión, lo que convierte al combustible en un componente crítico de los costos operativos. Las empresas que gestionan flotas de vehículos, operaciones de distribución o cadenas de suministro complejas deben considerar la energía como parte integral de su estrategia logística.

    A la hora de calcular costos logísticos, el transporte es un aspecto fundamental, y el índice de costos de transporte muestra que durante el primer trimestre estos costos alcanzaron el 20,6%. La volatilidad en los precios de combustibles impacta directamente en la rentabilidad de las operaciones, especialmente para empresas regionales que deben trasladar productos a grandes distancias.

    Estrategias para optimizar costos energéticos en logística

    Gestión de flotas con tecnología: Sistemas de telemetría y ruteo inteligente permiten reducir kilómetros recorridos y optimizar consumos.

    Programas de fidelización con proveedores energéticos: Acuerdos corporativos para suministro de combustibles con precios preferenciales.

    Capacitación de conductores: Técnicas de conducción eficiente pueden reducir el consumo hasta un 15%.

    Mantenimiento preventivo: Vehículos en óptimas condiciones consumen menos combustible y presentan menor riesgo de fallas.

    Diversificación de modalidades de transporte: Aunque limitado en Argentina, explorar alternativas como transporte ferroviario o fluvial donde sea posible.

    Soluciones tecnológicas para la gestión integral

    Las empresas argentinas cuentan con diversas herramientas tecnológicas para gestionar eficientemente sus recursos energéticos y logísticos de manera integrada.

    Plataformas de gestión energética

    Los sistemas modernos permiten la adquisición y procesado de fuentes de datos de las líneas eléctricas de mayor consumo, la relación de los datos con los procesos diarios propios de cada cliente, así como con indicadores ambientales, y reportes periódicos personalizados con propuestas de mejoras a nivel de uso o automatización. Estas plataformas facilitan la toma de decisiones basada en datos concretos.

    Sistemas de gestión logística

    Los software de logística son herramientas diseñadas para ayudar a las empresas a gestionar y optimizar sus procesos logísticos, con el mercado ofreciendo diferentes tipos de soluciones, cada una enfocada en resolver aspectos específicos. La integración entre sistemas de gestión energética y logística permite visualizar el impacto completo de las operaciones en los costos totales.

    Automatización y control de procesos

    Las soluciones modernas de climatización y ventilación son controlables de forma centralizada mediante herramientas de supervisión y monitorización de la instalación, integración en sistema BMS, programación horaria, alarmas del sistema favoreciendo el mantenimiento, y gestión del ahorro energético mediante SCADA. Estos sistemas reducen desperdicios y optimizan el uso de recursos.

    Desafíos específicos del contexto argentino

    Las empresas que operan en Argentina enfrentan particularidades que deben considerar al diseñar su estrategia energética y logística.

    Expertos en el tema sostienen que para mejorar la gestión logística en nuestro país se debe invertir no sólo en infraestructura sino también se debe generar una política de transporte integral. La falta de infraestructura ferroviaria, el desaprovechamiento de ríos navegables y la concentración del transporte en camiones genera presión sobre los costos de combustible.

    Los aumentos en combustibles no sólo han impactado en los costos logísticos de las empresas sino que se han trasladado al precio final de los productos, causando especial perjuicio a las empresas regionales, las cuales deben trasladar sus productos grandes distancias hasta los puntos de venta. Esta realidad obliga a las organizaciones a buscar alternativas creativas para mantener la competitividad.

    Oportunidades en el mercado argentino

    A pesar de los desafíos, Argentina presenta oportunidades significativas:

    Potencial renovable: El país cuenta con excelentes recursos solares en el norte y eólicos en la Patagonia, ideales para proyectos de autoconsumo industrial.

    Programas de financiamiento: Existen líneas de crédito y subsidios para proyectos de eficiencia energética y energías renovables.

    Desarrollo tecnológico local: Creciente oferta de empresas argentinas especializadas en soluciones energéticas y logísticas adaptadas al contexto local.

    Conciencia empresarial: Mayor comprensión sobre la importancia de la gestión energética como factor de competitividad.

    Casos de aplicación práctica

    Para comprender mejor cómo las soluciones integrales impactan en las operaciones, consideremos algunos escenarios típicos en industrias argentinas:

    Industria alimenticia: Una planta procesadora de alimentos en la provincia de Buenos Aires implementó un sistema de cogeneración que utiliza gas natural para generar electricidad y aprovechar el calor residual en procesos de pasteurización. Esto redujo sus costos energéticos en un 30% y mejoró la confiabilidad del suministro.

    Sector metalúrgico: Una empresa siderúrgica en Santa Fe instaló paneles solares en techos de naves industriales, generando 40% de su consumo diurno mediante autoconsumo. Complementó esto con un sistema de monitoreo que identificó equipos ineficientes, logrando ahorros adicionales del 15%.

    Logística y distribución: Una empresa de transporte con flota de 150 camiones implementó un programa integral que incluye telemetría, capacitación de conductores y acuerdos corporativos con proveedores de combustible. Redujo el consumo promedio por kilómetro en un 12% y mejoró la planificación de rutas, disminuyendo kilómetros recorridos en un 8%.

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    Preguntas Frecuentes

    ¿Qué es la gestión energética industrial?

    La gestión energética industrial es un proceso sistemático que busca optimizar el uso de la energía en todas las operaciones productivas. Incluye auditorías, monitoreo continuo, implementación de tecnologías eficientes y capacitación del personal. El objetivo es reducir costos, mejorar la productividad y minimizar el impacto ambiental sin comprometer la calidad de los procesos.

    ¿Cuánto puede ahorrar una empresa con eficiencia energética?

    Los ahorros varían según el sector y el estado inicial de las instalaciones, pero típicamente oscilan entre 15% y 40% del consumo energético total. Según un estudio de Gartner, las empresas que integran un SCM y un TMS pueden lograr una reducción de costos en la cadena de suministro de hasta un 12%. La inversión inicial se recupera generalmente entre 2 y 5 años.

    ¿Qué soluciones energéticas son más adecuadas para PyMEs?

    Para PyMEs argentinas, las soluciones más accesibles incluyen auditorías energéticas básicas, reemplazo de iluminación por LED, optimización de sistemas de climatización, instalación de paneles solares mediante esquemas PPA (sin inversión inicial) y programas de capacitación para el personal. Estas medidas ofrecen retornos rápidos sin requerir grandes inversiones de capital.

    ¿Cómo se relaciona la logística con la gestión energética?

    La logística empresarial consume energía principalmente en forma de combustibles para transporte y electricidad para almacenes. Una gestión integrada permite optimizar rutas, reducir consumos, coordinar operaciones en horarios de menor costo energético y seleccionar proveedores estratégicos. En Argentina, donde el transporte por camión domina, esta integración resulta crítica para la competitividad.

    ¿Qué incentivos existen en Argentina para proyectos de eficiencia energética?

    Argentina cuenta con programas del Ministerio de Energía para diagnósticos energéticos en PyMEs, líneas de crédito subsidiadas para inversiones en eficiencia y energías renovables, beneficios fiscales para proyectos de generación distribuida y certificados de ahorro energético (CAE) que permiten monetizar inversiones en eficiencia. Es recomendable consultar con asesores especializados para acceder a estos beneficios.

    Hacia una estrategia energética integral

    Las empresas argentinas que buscan mejorar su competitividad deben adoptar una visión integral de la energía para industrias, entendiendo que no se trata únicamente de contratar suministros, sino de gestionar estratégicamente un recurso crítico para sus operaciones. La integración entre gestión energética y logística empresarial, apoyada en tecnología y soluciones para empresas adaptadas al contexto local, permite reducir costos, mejorar la productividad y garantizar la continuidad operativa.

    Las industrias desempeñan un papel fundamental en la economía de cualquier país y son clave para el desarrollo de la sociedad, generando empleo, produciendo bienes y servicios e impulsando la innovación, por lo que es necesario que las empresas garanticen procesos productivos continuos que les permitan cumplir con sus objetivos, ofrecer un servicio de calidad y evitar pérdidas económicas, para lo cual deben contar con aliado energético de confianza.

    El camino hacia la eficiencia energética requiere compromiso, inversión y visión a largo plazo, pero los beneficios económicos, operativos y ambientales justifican ampliamente el esfuerzo. En un contexto de creciente complejidad energética y presión sobre costos, las organizaciones que adopten soluciones integrales estarán mejor posicionadas para enfrentar los desafíos del mercado y aprovechar las oportunidades que ofrece la transición hacia una matriz energética más diversificada y sostenible. La energía para industrias representa no solo un costo operativo, sino una ventaja competitiva cuando se gestiona con inteligencia y visión estratégica.

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    Los salarios formales cayeron fuerte contra la inflación en diciembre y perdieron más de 2% en 2025

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    El poder adquisitivo de los salarios registrados volvió a deteriorarse en 2025. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los haberes del sector público y privado crecieron 28,8% en el año, frente a una inflación acumulada del 31,5%, lo que implicó una caída real del 2,1% interanual.

    La merma se explicó íntegramente por el desempeño del último cuatrimestre. En diciembre, los salarios aumentaron 2% mensual, por debajo del 2,8% de inflación, profundizando el retroceso real.

    El golpe fue más fuerte en el sector público. En diciembre, los salarios estatales subieron apenas 1%, lo que implicó una pérdida de 1,8% del poder adquisitivo en el mes. En el sector privado registrado, los ingresos avanzaron 2,5%, pero aun así mostraron una leve caída real de 0,3%, según estimaciones privadas en base a los datos oficiales.

    En términos anuales, el deterioro se concentró en los últimos cuatro meses, cuando el salario real se contrajo 2,5%. El fenómeno estuvo vinculado a la aceleración inflacionaria de fin de año y al rezago típico de las actualizaciones salariales, que suelen ajustarse con base en inflación pasada. Cuando los precios se aceleran, los ingresos quedan temporalmente por detrás.

    Si se amplía la comparación al período iniciado en noviembre de 2023 —momento del salto inflacionario posterior a la devaluación— la pérdida acumulada es mayor. Desde entonces, el conjunto de trabajadores registrados registra una caída real del 7,1%. La brecha sectorial es marcada: el empleo público acumula una pérdida del 17,03% de su poder adquisitivo, mientras que el privado registrado retrocede 1,55%.

    Aunque durante parte de 2024 los salarios mostraron cierta recuperación real, el cierre de 2025 deja un balance negativo. El dato confirma que la recomposición salarial sigue condicionada por la dinámica inflacionaria y por el desfase entre precios y negociaciones paritarias.

    En un contexto de desaceleración económica y menor utilización de capacidad instalada, la evolución del salario real se convierte en una variable clave para el consumo interno y la actividad.

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    “Más del 95% quiere entregar tabaco”: fuerte malestar de los productores por el bloqueo a la CTM

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    El conflicto en el sector tabacalero misionero suma tensión en plena etapa de acopio, con una sola boca de recepción —la Cooperativa Agroindustrial de Misiones Limitada (CTM)— bloqueada por un grupo reducido de productores. Mientras tanto, otras firmas continúan recibiendo tabaco con normalidad, lo que genera malestar en las chacras, donde el cultivo representa hoy la principal fuente de ingreso inmediato para miles de familias rurales.

    En una entrevista radial, el periodista especializado Jorge Balanda explicó que la CTM fue el punto elegido para la protesta por ser la mayor acopiadora de la provincia y concentrar un alto volumen de producción, lo que le otorga mayor poder de negociación. Según detalló, de los más de 12 mil productores tabacaleros que tiene Misiones, más del 95% quiere entregar su producción, aun cuando existan disconformidades con el precio acordado.

    El sistema funciona con pago inmediato al momento de la entrega —en algunos casos dentro de las 48 horas por cuestiones bancarias— y luego, tras la liquidación correspondiente, el productor percibe el primer retorno alrededor de los 30 días. El promedio actual que se estaría pagando ronda los 3.400 pesos por kilo en Misiones, dependiendo de la clasificación y calidad.

    Uno de los puntos sensibles es la calidad del tabaco entregado. Las empresas remarcaron este año mayores exigencias en humedad y clasificación, en línea con los estándares internacionales. En ese contexto, Balanda señaló que existe especial control sobre el nivel de humedad, ya que influye directamente en el peso y la tipificación del producto. También recordó antecedentes de cooperativas que incumplieron pagos a productores, lo que generó desconfianza en parte del sector.

    En cuanto a la dimensión de la protesta, el periodista sostuvo que el núcleo duro no superó las 50 personas en su momento más alto de convocatoria. La figura visible es un productor identificado como Maxi Hoff, quien cuenta con apoyos políticos y presencia en redes sociales. Sin embargo, según el análisis planteado en la entrevista, la mayoría de los productores necesita vender para garantizar ingresos inmediatos.

    El trasfondo del conflicto también se vincula con la crisis yerbatera. Mientras otras economías regionales atraviesan dificultades y falta de rentabilidad, el tabaco aparece como una de las pocas actividades que hoy garantiza liquidez en el corto plazo. En medio de esa tensión, miles de productores esperan poder entregar su cosecha para sostener la economía de las chacras misioneras.

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    La canasta alimentaria saltó casi 6% en enero y una familia necesitó más de $1.360.000 para no ser pobre

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    La presión sobre el costo de vida volvió a sentirse con fuerza en enero. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una suba mensual cercana al 6%, el mayor incremento en casi un año y más del doble de la inflación general del mes, que fue de 2,9%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

    Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT) -que además de alimentos incluye bienes y servicios no alimentarios- aumentó 3,9% en el mes.

    Con estos valores, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.360.299 para no caer bajo la línea de pobreza, mientras que requirió $623.990 para no ser indigente, es decir, para cubrir únicamente el requerimiento mínimo mensual de calorías y proteínas.

    En términos interanuales, la CBA acumuló un incremento del 37,6%, mientras que la CBT avanzó 31,6%.

    La aceleración no fue inesperada. Dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC), la división que más aumentó en enero fue alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba cercana al 5% mensual, impulsada principalmente por nuevos incrementos en carnes y un salto significativo en verduras y frutas.

    El economista y director de Analytica, Ricardo Delgado Caprarulo, advirtió que se trata de “un muy mal dato en vistas del impacto que tiene en los sectores de menores recursos”, ya que el aumento de la canasta alimentaria incide directamente en la línea de indigencia.

    La dinámica venía mostrando señales de aceleración. En diciembre, la CBA había registrado un 4,1% mensual por segundo mes consecutivo, mientras que la CBT había saltado del 3,6% al 4,1% en el último mes del año.

    Las líneas oficiales

    En enero, la línea de indigencia para un adulto equivalente se ubicó en $201.939, mientras que la línea de pobreza por persona alcanzó los $440.226.

    Por tipo de hogar:

    • Tres integrantes:
      • CBA: $496.769
      • CBT: $1.082.956
    • Cuatro integrantes:
      • CBA: $623.990
      • CBT: $1.360.299
    • Cinco integrantes:
      • CBA: $656.301
      • CBT: $1.430.735

    El dato refuerza una tensión estructural: aunque la inflación general se mantiene por debajo de los picos de 2024, los alimentos vuelven a moverse por encima del promedio y presionan con mayor intensidad sobre los hogares de menores ingresos.

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    Capacidad instalada industrial: diciembre terminó peor que 2024 y con un quiebre en el último bimestre

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    Capacidad instalada: las 7 claves de diciembre 2025

    • Nivel general: 53,8% (dic-2024: 56,7%).
    • Máximo 2025: 61,1% (septiembre) y 61,0% (octubre); cierre en baja.
    • Más alto: Refinación del petróleo 87,1%.
    • Sobre el promedio: Papel y cartón 65,0%; Alimentos y bebidas 63,6%; Químicos 58,6%; Metálicas básicas 57,5%.
    • Más bajo: Automotriz 31,2%; Caucho y plástico 33,4%; Textiles 35,2%.
    • Factor de caída: Metalmecánica 38,9% por menor producción de electrodomésticos (-43,0%) y maquinaria agropecuaria (-22,9%).
    • Dato crítico: Neumáticos con caída interanual de 57,3%.

    Fuente: INDEC, Utilización de la capacidad instalada en la industria, diciembre 2025 (publicado 12/02/2026).

    La industria argentina operó en diciembre de 2025 al 53,8% de su capacidad instalada, contra 56,7% en diciembre de 2024, confirmando un deterioro interanual.

    El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa la trayectoria del año: tras alcanzar niveles cercanos al 61% en septiembre y octubre, la utilización cayó a 57,7% en noviembre y profundizó la baja en diciembre.

    La señal es clara: el último bimestre mostró un enfriamiento significativo de la actividad manufacturera.

    Tras alcanzar niveles cercanos al 61% en septiembre y octubre, la industria comenzó a perder impulso: bajó a 57,7% en noviembre y profundizó la caída en diciembre. El cierre anual deja así un promedio sostenido por algunos sectores puntuales, pero con amplias áreas operando con fuerte capacidad ociosa.

    La foto sectorial muestra una industria partida en dos. Por encima del promedio se ubican refinación del petróleo (87,1%), papel y cartón (65%), alimentos y bebidas (63,6%), químicos (58,6%) y metálicas básicas (57,5%). Son rubros con estructuras productivas más estables o vinculadas a insumos esenciales, lo que les permite sostener niveles relativamente altos de actividad.

    En el otro extremo aparecen los sectores más sensibles al ciclo económico. La industria automotriz operó apenas al 31,2% de su capacidad; caucho y plástico al 33,4%; textiles al 35,2%; y metalmecánica (excluida la automotriz) al 38,9%. Son niveles compatibles con plantas subutilizadas, reducción de turnos o menor intensidad operativa.

    El INDEC identifica con precisión las causas de la retracción. En metalmecánica pesó la fuerte caída en la producción de electrodomésticos (-43% interanual) y maquinaria agropecuaria (-22,9%). En automotriz influyó la menor cantidad de unidades fabricadas respecto del año anterior. En caucho y plástico impactó especialmente el desplome de neumáticos (-57,3%). Incluso alimentos y bebidas —que sigue por encima del promedio— registró una leve baja frente a 2024, asociada a menor molienda de oleaginosas (-10,9%) y menor producción de carne vacuna (-7,3%).

    La excepción parcial fue metálicas básicas, impulsada por un crecimiento interanual del 11,9% en la producción de acero crudo. Sin embargo, ese repunte no alcanza para compensar la debilidad en los sectores más intensivos en bienes durables e inversión.

    La utilización de la capacidad instalada es un indicador clave porque anticipa comportamientos de inversión y empleo. Cuando el nivel general se mueve en torno al 53-54%, la presión sobre los costos fijos aumenta, los márgenes se reducen y las decisiones de ampliar capacidad productiva se postergan. No es un dato de ventas, sino de uso efectivo del aparato productivo disponible. Y hoy ese aparato muestra un margen amplio de ociosidad.

    Para Misiones y el NEA, el impacto no es lineal, pero sí indirecto. El hecho de que papel y cartón opere al 65% a nivel nacional es un dato relevante para la cadena forestal vinculada a pulpa y papel. Sin embargo, la desaceleración general limita el dinamismo de la demanda industrial agregada. En alimentos, la menor molienda y la caída en carnes pueden afectar el ritmo de procesamiento y la logística asociada en economías regionales.

    La baja en maquinaria agropecuaria también es un punto sensible para el NEA, donde la inversión productiva depende en buena medida del financiamiento y del ciclo agrícola. Si la industria nacional de bienes de capital reduce producción, el efecto se traslada a proveedores, servicios y transporte.

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