Día: 18 marzo, 2026

San José autorizó un aumento del boleto: $1.500 desde abril

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El Concejo Deliberante de San José aprobó por unanimidad una suba en la tarifa del transporte urbano de pasajeros, que comenzará a regir a partir del 1 de abril de 2026. La medida fija el valor del boleto único en $1.500 y responde a un pedido de la empresa prestataria del servicio, “R y R”.

La decisión quedó formalizada a través de la Ordenanza N° 03/2026, sancionada el 11 de marzo, y posteriormente promulgada por el Poder Ejecutivo municipal mediante la Resolución N° 16/2026.

La actualización tarifaria se fundamenta en el incremento de los costos operativos del sistema, entre ellos el aumento del combustible, los gastos de mantenimiento de las unidades, el costo del personal y la reducción de subsidios.

El cuerpo deliberativo consideró que el pedido de la empresa resulta “razonable” en el contexto económico actual y remarcó la necesidad de garantizar la continuidad del servicio de transporte público en el municipio.

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Los científicos no dan crédito: descubren que un bosque africano se regenera sin plantar un solo árbol

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Cuando se piensa en África, la imagen dominante suele asociarse con paisajes áridos, suelos degradados y una vegetación cada vez más escasa. Sin embargo, en distintas regiones del continente -y particularmente en el centro de Tanzania- comienza a consolidarse una experiencia que desafía esa percepción: los bosques están regresando sin necesidad de plantar nuevos árboles.

Durante décadas, la respuesta frente a la desertificación fue casi siempre la misma: campañas masivas de forestación, grandes presupuestos y millones de plantines. Pero los resultados, en muchos casos, fueron limitados. En ese contexto, una técnica más simple y eficaz empezó a ganar terreno: en lugar de plantar, regenerar lo que ya existe bajo la superficie.

En zonas secas de Tanzania, el proceso no parte desde cero. Bajo la tierra sobreviven raíces y tocones de árboles nativos que fueron talados hace décadas. De ellos brotan nuevos tallos que, si son correctamente manejados, pueden volver a convertirse en árboles. Esta técnica se conoce como Farmer Managed Natural Regeneration (FMNR), o en su versión local, Kisiki Hai, que en suajili significa “tocón vivo”.

El método consiste en identificar esos tocones activos, seleccionar uno o dos brotes fuertes y eliminar el resto para concentrar la energía de la planta. A partir de allí, el crecimiento se acelera, aprovechando un sistema radicular ya desarrollado que permite una mayor resistencia a las condiciones climáticas adversas.

El origen de este enfoque se remonta a los años 80, cuando el agrónomo australiano Tony Rinaudo trabajaba en Níger y observó que más del 80% de los árboles plantados no sobrevivían en ambientes áridos. La clave fue cambiar la mirada: lo que parecían arbustos eran, en realidad, árboles intentando rebrotar desde raíces vivas. Ese hallazgo permitió replantear la estrategia y dio lugar a un modelo mucho más eficiente.

En Tanzania, los datos de la FAO muestran que gran parte de los bosques no son producto de plantaciones, sino de regeneración natural. Incluso en territorios degradados, el suelo conserva una biomasa subterránea significativa. El problema no es la desaparición total de los árboles, sino la pérdida de volumen y la falta de manejo sostenido.

Los resultados son concretos. En regiones como Dodoma, los agricultores que aplican FMNR logran recuperar sombra en pocos años, mejorar la retención de agua, reducir la erosión y enfriar el suelo. Todo esto se traduce en una mejora directa de la productividad agrícola, un factor clave para comunidades que no pueden esperar una década a que una plántula sobreviva.

En este esquema, el rol del agricultor es central. No se trata de una intervención puntual, sino de una práctica continua que implica podar, proteger y observar el terreno en cada temporada. Por eso, el modelo se adapta mejor a sistemas productivos locales que a proyectos externos basados en infraestructura.

Organizaciones como la LEAD Foundation impulsan la formación de “agricultores campeones” que replican el conocimiento dentro de sus comunidades. La lógica es clara: no se distribuyen árboles, se transmite saber. Y es precisamente esa diferencia la que explica por qué, en algunas regiones de África, el bosque no se planta: simplemente vuelve.

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Reforma laboral: la Justicia frena artículos clave y abre dudas sobre las indemnizaciones

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La reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional comienza a encontrar sus primeros obstáculos en la Justicia. Diversos fallos, en distintas instancias, ya cuestionan la constitucionalidad de algunos artículos clave, especialmente aquellos vinculados al cálculo de indemnizaciones en litigios en curso.

El foco de las objeciones está puesto en el artículo 55 de la Ley 27.802, sancionada por el Congreso en sesiones extraordinarias, que establece un tope a los montos resarcitorios en casos de despido sin causa.

En las últimas horas, la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo declaró la inconstitucionalidad de ese artículo al confirmar una sentencia por un despido ocurrido durante la pandemia. El tribunal consideró que la norma vulnera el derecho de propiedad del trabajador, al implicar una quita sustancial del crédito laboral.

Además, sostuvo que el esquema afecta el principio de igualdad y resulta incompatible con el principio protectorio consagrado en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.

La normativa establece, a través del artículo 54, la actualización de indemnizaciones mediante el índice CER más un 3% anual. Sin embargo, el artículo 55 introduce un límite del 67% sobre ese cálculo en causas en trámite, bajo el argumento de crear un régimen transitorio.

Para la Justicia, esta limitación genera una reducción significativa del monto final que perciben los trabajadores.

Fallos que marcan tendencia

La decisión de la Cámara se suma a otros antecedentes recientes. En Córdoba, el juez Ricardo Giletta declaró la inconstitucionalidad del mismo artículo al considerar que introduce diferencias arbitrarias entre trabajadores en igual situación, violando el principio de igualdad ante la ley.

En la provincia de Buenos Aires, el Tribunal de Trabajo Nº 3 de La Plata también cuestionó la norma. Allí, los jueces advirtieron que la fórmula de actualización puede generar una “infra actualización” del crédito laboral frente a la inflación.

Incluso, en ese caso, se utilizó la calculadora del Banco Central para demostrar que el nuevo esquema implicaba una reducción cercana al 35% en el monto indemnizatorio.

Incertidumbre jurídica y freno parcial

Si bien estos fallos no tienen alcance general, comienzan a sentar precedentes que podrían replicarse en otros tribunales. Esto abre un escenario de incertidumbre jurídica que podría frenar la aplicación efectiva de la reforma en uno de sus puntos centrales.

La definición de fondo quedará, en última instancia, en manos de la Corte Suprema.

Impacto en la estrategia oficial

El cuestionamiento judicial afecta directamente uno de los objetivos centrales de la reforma: reducir el costo de despido para las empresas. Este enfoque también se refleja en la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), otro de los instrumentos diseñados para modificar el esquema vigente.

Desde el Gobierno sostienen que la reforma es clave para dinamizar el mercado laboral. El ministro de Economía, Luis Caputo, la ha señalado como uno de los pilares para consolidar la reactivación económica.

Sin embargo, la falta de definiciones judiciales firmes mantiene abierto el interrogante sobre el verdadero costo de desvinculación en el nuevo marco normativo.

Otros frentes judiciales abiertos

Más allá de las indemnizaciones, la implementación de la reforma enfrenta otros obstáculos. El juez Herman Mendel suspendió el acuerdo de transferencia de la justicia laboral nacional a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, en una causa impulsada por la Unión de Empleados de la Justicia Nacional (UEJN).

En paralelo, el fuero Contencioso Administrativo rechazó una presentación de la CGT en contra de la reforma, decisión que fue ratificada por la Cámara.

Este escenario reavivó especulaciones sobre la estrategia sindical, en medio de versiones que apuntan a posibles acuerdos con el Gobierno para preservar espacios de poder dentro del sistema.

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En una multinacional autopartista alertan sobre el riesgo de convertirse en un “parri-pollo”

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En un contexto de apertura indiscriminada de importaciones y de derrumbe de la producción automotriz local, la industria de las autopartes atraviesa uno de sus peores momentos. Frente a eso, en la multinacional de capitales alemanes ZF Sachs alertan sobre el riesgo de convertirse en “Parri-pollos” de no cambiar el panorama.

En una columna de opinión publicada en el sitio especializado A Rodar Post, el director local de ZF, Andrés Fava, se preguntó: “¿Salvamos a la industria argentina manufacturera (la buena) o incrementamos la capacidad instalada de Parri-pollo for export?”

El planteo del industrial se da semanas después de la decisión de ZF de desvincular a 43 operarios contratados en su planta de San Francisco, Córdoba, la única planta que el grupo posee en Sudamérica, donde también abrió retiros voluntarios.

ZF produce amortiguadores en San Francisco. Más allá de la multiplicidad de factores, un dato concreto es el que golpea fuerte a la empresa: en 2025, las importaciones de amortiguadores, fundamentalmente provenientes de China, subieron un 300%.

“No es una estacionalidad, es pérdida de competitividad de la industria nacional”, había expresado Fava días atrás a El Periódico de San Francisco al dar cuenta del impacto de la apertura de importaciones.

Ahora, el director de ZF focalizó en la presión fiscal. “En el precio de venta de una heladera el 42% son impuestos, mientras que la misma heladera fabricada en México esa carga impositiva es de solo 25%”, dijo.

En ese punto, sostuvo: “Se la pone a la industria a competir contra la industria de otros países o regímenes (China), donde sus “costos país” son apenas una mínima fracción del “costo argentino”.

Además, Fava cuestionó la teoría del Gobierno de transferencia de la fuerza laboral de la industria al extractivismo.

“Solo algunos afortunados podrán reinsertarse en estos sectores emergentes de la economía (que además deberán estar dispuestos a hacer las valijas y mudarse a los centros geográficos donde se concentrarán dichos sectores emergentes)”, dijo.

Y agregó: “Otros en cambio -los más formados y preparados-, probablemente pasen a poblar “el mundo de los autónomos y monotributistas” vendiendo como servicios todo el conocimiento acumulado durante su paso por la industria”.

“Y otra buena porción -los menos formados o preparados y los de avanzada edad-, se adentrarán en el mundo de la informalidad tratando de sobrevivir de la mejor manera posible: algunos pondrán una verdulería en el garaje, otros se animarán a una despensa de barrio, algunos montarán un taller de reparación de motos, otros más diestros en la parrilla inaugurarán su “parri-pollo”, etc.. Dicho de otra manera “puchereo para sobrevivir”, sostuvo.

La crisis autopartista ya se había declarado con fuerza el año pasado, en paralelo a la parálisis productiva de varias plantas automotrices.

En el arranque de 2026, el desplome registrado, que marcó el peor enero en seis años, pegó en toda la cadena y, también en Córdoba, otro industrial autopartista habló de un año con fuertes recortes.

“La reestructuración es inevitable. El que sostiene los costos con los números que está vendiendo, tarde o temprano va a tener problemas financieros”, dijo Ramón Ramírez, gerente de Maxion Montich, fábrica de chasis y componentes automotrices de Córdoba, donde impactó fuerte la caída de la planta de Nissan.

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La fábrica de zapatillas Topper, a punto de cerrar por boom de importaciones

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La histórica marca deportiva Topper, símbolo de la industria nacional argentina durante décadas, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. Lo que hasta hace pocos años eran anuncios de inversión y expansión hoy se transformó en un escenario de fuerte incertidumbre que pone en riesgo la continuidad de su producción en la planta de Aguilares, Tucumán.

El corazón de la crisis combina múltiples factores macroeconómicos. Por un lado, la apertura de importaciones de calzado y textiles introdujo productos de menor costo que compiten directamente con la manufactura local. Por otro, la caída del poder adquisitivo redujo de forma significativa las ventas, presionando la estructura de una empresa nacida en el seno de Alpargatas S.A.I.C., una de las textiles más emblemáticas del país.

Desde sus orígenes, Topper se propuso ofrecer calzado deportivo resistente, accesible y de producción nacional. Su nombre, inspirado en el perro de uno de los directivos, se convirtió con el tiempo en sinónimo de cultura popular: sus clásicas zapatillas de lona marcaron a generaciones y se consolidaron como parte del uniforme urbano y escolar de la clase media argentina.

Durante las décadas del 80 y 90, la marca alcanzó su auge. Fue elegida por figuras como Guillermo Vilas y vistió a equipos de la Liga Nacional de Básquet, clubes históricos del fútbol argentino y hasta selecciones de rugby. Ese posicionamiento la convirtió en una referencia indiscutida del deporte nacional.

Sin embargo, la compañía no es ajena a los ciclos de crisis. En 2007 fue adquirida por el grupo brasileño São Paulo Alpargatas, y en 2021, en plena salida de la pandemia, anunció inversiones para ampliar su planta en Aguilares con el objetivo de sustituir importaciones y exportar a la región. Ese impulso quedó truncado frente al actual contexto económico.

Según denuncias de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), la planta perdió cerca de 150 puestos de trabajo en los últimos dos años. A esto se suma una fuerte caída en la utilización de la capacidad instalada, que hoy se ubica por debajo del 30%, en línea con una industria del calzado que muestra sus peores niveles en dos décadas.

El escenario abre la puerta a un cambio estructural: la posibilidad de abandonar la fabricación local y migrar hacia un esquema basado en importaciones, principalmente desde Brasil. De concretarse, implicaría el cierre de la planta y la transformación de Topper en una marca comercial sin producción propia en el país.

Mientras tanto, la empresa busca sostener liquidez mediante promociones y participación en eventos comerciales como el Hot Sale, en un intento por reducir stock y mantener operaciones.

El impacto trasciende lo empresarial. En Aguilares y el departamento de Río Chico, la fábrica es el principal motor de empleo privado. Su eventual cierre implicaría un golpe directo sobre toda la economía local, afectando no solo a los operarios, sino también a proveedores de servicios, logística y comercios vinculados.

Actualmente, los salarios —afectados por jornadas reducidas— rondan los 700.000 pesos, con pérdidas mensuales estimadas entre 150.000 y 250.000 pesos por menor carga laboral. En este contexto, el gremio advierte sobre retiros voluntarios en cuotas y alerta sobre un posible proceso de vaciamiento.

En paralelo, el mercado se reconfigura rápidamente. Marcas globales como Adidas, Nike y Puma ganan terreno con productos importados, mientras que nuevas líneas de bajo costo ocupan el segmento que históricamente dominó Topper. La combinación de apertura comercial y cambio en el consumo acelera este desplazamiento.

Especialistas coinciden en que el problema excede a una empresa. La industria nacional enfrenta limitaciones estructurales vinculadas al denominado “costo argentino”: presión impositiva, altos costos logísticos y dificultades para acceder a insumos importados. En este contexto, competir con productos fabricados a escala global se vuelve cada vez más complejo.

La discusión de fondo es si el modelo industrial vigente es sostenible. Para algunos analistas, la salida no pasa por competir en precio, sino por apostar a la especialización y la innovación. Sin embargo, advierten que sin previsibilidad macroeconómica es difícil atraer inversiones que permitan ese salto tecnológico.

El caso de Topper, así, se convierte en un síntoma de una tensión mayor: la de una industria que busca sobrevivir en un mercado global cada vez más competitivo. Su destino no solo definirá el futuro de una marca icónica, sino también el de miles de trabajadores y el rol de la producción nacional en la Argentina que viene.

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