Día: 30 marzo, 2026

La Selección argentina se enfrenta con Zambia en su último amistoso antes del Mundial 2026

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La Selección argentina recibirá este martes a Zambia, en el que será su último partido antes del inicio del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026, donde irá en busca de su cuarta estrella.

El encuentro, que está programado para las 20:15, se llevará a cabo en el Estadio Alberto J. Armando, más conocido como “La Bombonera”, y se podrá ver a través de Telefe y DSports.

La Selección argentina viene de tener una flojísima actuación en el triunfo 2-1 ante Mauritania, en un encuentro se impuso gracias a los goles de Enzo Fernández y Nico Paz, mientras que los africanos descontaron a través de Jordan Lefort.

En el primer tiempo los dirigidos por Lionel Scaloni dominaron sin complicaciones, aunque en el complemento protagonizaron un papelón al verse dominados por una selección de tercer orden que llegó al merecido descuento en el último minuto.

Al día siguiente de esta presentación, la “Scaloneta” disputó partido amistoso ante la Sub 20, en la que se impuso por 1-0 gracias al gol de José Manuel López, delantero que se desempeña en el Palmeiras de Brasil.

Si bien Scaloni aún no confirmó el 11 titular para el último partido de esta ventana internacional de marzo, la gran incógnita pasa por Lionel Messi y la posibilidad de que vuelva a ser suplente o de que ingrese desde el banco de suplentes, tal como ocurrió con Mauritania.

Este será el último partido de la Selección argentina hasta el Mundial 2026, donde integrará el Grupo J con Argelia, Austria y Jordania.

Las posibles formaciones y otros detalles del partido

  • Amistoso internacional
  • Argentina – Zambia
  • Estadio: Alberto J. Armando (La Bombonera)
  • Árbitro: a confirmar
  • Hora: 20:15. TV: Telefe y Dports

Argentina: el DT aún no confirmó el posible 11 titular. DT: Lionel Scaloni.

Zambia: Lawrence Mwansa; Benedict Banda, Frankie Musonda, Stoppila Sunzu, Dominic Chanda; Kelvin Kapumbu, Emmanuel Banda; Fashion Sakala, Kings Kangwa, Lameck Banda; Patson Daka. DT: George Lwandamina.

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Cáncer colorrectal en jóvenes: Misiones ajusta su enfoque ante un aumento que duplica casos

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El aumento sostenido del cáncer colorrectal en menores de 50 años dejó de ser una advertencia estadística para convertirse en un eje de acción dentro del sistema de salud misionero. El pasado 27 de marzo, el Instituto Misionero del Cáncer (IMC), junto al Parque de la Salud, puso en agenda ese cambio con la VI Jornada Científica de Actualización Profesional, enfocada en prevención, diagnóstico y tratamiento en jóvenes. El dato que atraviesa la discusión es concreto: en Misiones, los casos en menores de 45 años pasaron del 5,4% al 12,6%. La pregunta ya no es si el fenómeno existe, sino cómo responde el sistema ante una población que históricamente quedaba fuera del radar.

De la excepción al nuevo foco clínico

La jornada reunió a especialistas del IMC y del Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga en torno a un cambio de paradigma. El cáncer colorrectal, tradicionalmente asociado a edades más avanzadas, comienza a desplazarse hacia segmentos más jóvenes, lo que obliga a revisar criterios de sospecha, protocolos de diagnóstico y estrategias de prevención.

En ese marco, el abordaje dejó de ser exclusivamente clínico para incorporar una dimensión preventiva más amplia. Los factores de riesgo modificables —tabaquismo, sedentarismo, alimentación inadecuada, sobrepeso y consumo de alcohol— ocuparon un lugar central. No se trata solo de identificar la enfermedad, sino de intervenir antes de que aparezca.

La implicancia es directa: el sistema de salud debe actuar no solo sobre la enfermedad instalada, sino sobre los hábitos que la generan. Y eso requiere coordinación entre niveles de atención, campañas sostenidas y una revisión de los criterios de acceso a controles.

Diagnóstico tardío y presión sobre el sistema

Uno de los puntos más sensibles que surgió del encuentro es la alta proporción de diagnósticos en estadios avanzados en pacientes jóvenes. La causa no es únicamente biológica. También interviene una variable institucional: la baja sospecha clínica.

Los síntomas, muchas veces subestimados por no encajar en el perfil tradicional de riesgo, derivan en demoras en el diagnóstico. Ese desfasaje impacta directamente en los resultados de tratamiento y en los costos del sistema.

Frente a ese escenario, los especialistas coincidieron en la necesidad de bajar el umbral de alerta. En términos concretos, implica que el sistema sanitario debe adaptarse más rápido que la enfermedad. No hacerlo tiene consecuencias acumulativas.

Un enfoque interdisciplinario como respuesta

El programa científico de la jornada dejó ver hacia dónde se orienta la respuesta institucional. Epidemiología, genética, diagnóstico por imágenes, cirugía, radioterapia y abordaje integral del paciente se integraron en una misma agenda.

Esa articulación no es solo académica. Marca una línea de acción: el tratamiento del cáncer ya no puede pensarse de manera fragmentada. La coordinación entre especialidades se vuelve una condición para mejorar resultados, especialmente en casos que llegan en etapas avanzadas.

Al mismo tiempo, la formación continua del equipo de salud aparece como un componente estratégico. Actualizar criterios no es opcional cuando el perfil epidemiológico cambia.

Prevención, alerta temprana y una agenda en evolución

El mensaje que atravesó la jornada sintetiza el giro que intenta dar el sistema: actuar antes. No solo tratar mejor, sino sospechar antes y prevenir lo prevenible.

El desafío, sin embargo, no se agota en el ámbito médico. La efectividad de estas estrategias dependerá de su capacidad para trasladarse a la comunidad, modificar hábitos y garantizar acceso a controles.

El crecimiento de casos en jóvenes ya alteró el mapa de prioridades. Lo que resta por ver es si ese cambio logra consolidarse en políticas sostenidas o si queda limitado a la esfera técnica. En un escenario donde el tiempo de diagnóstico define resultados, esa diferencia puede ser determinante.

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Escanearon un auto que arribó a un control vial y detectaron 88 kilos de cocaína ocultos debajo del piso

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Ocurrió en el Peaje Inactivo “Bonpland”, en donde los gendarmes controlaron un vehículo, en el que viajaba una mujer junto con su hija menor de edad.

Posteriormente, al levantar la alfombra debajo del asiento y descubrieron una tapa de metal, que al quitarla encontraron 93 paquetes rectangulares.

Quedó detenida y la menor entregada a un familiar.

Desplegados sobre la Ruta Nacional N° 14, a la altura del kilómetro 480, los efectivos de la Sección Seguridad Vial “Paso de los Libres”, dependiente del Escuadrón 7, detuvieron la marcha de un automóvil que era ocupado por una ciudadana de nacionalidad uruguaya y una menor de edad, quienes se desplazaban desde Puerto Iguazú (Misiones) hasta la República Oriental del Uruguay.

Al momento de la inspección, los uniformados realizaron el escaneo del vehículo en el Complejo Terminal de Cargas (COTECAR) con personal de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), obteniendo como resultado imágenes en la que visualizaron la presencia de cuerpos extraños y cambio de densidad en el sector del piso.

Ante esa situación, con autorización de la Fiscalía, se trasladó el vehículo al asiento de la Unidad para continuar con la requisa exhaustiva.

En presencia de testigos, los gendarmes levantaron la alfombra debajo del asiento, y con el uso de herramientas pudieron abrir una “tapa” y constatar la existencia de un doble fondo.

Se extrajeron 93 paquetes rectangulares que fueron sometidos a la prueba de campo Narcotest y arrojaron resultado positivo para cocaína con un peso total de 88 kilos.

Finalmente, conforme lo dispuesto por la Fiscalía Federal de Paso de los Libres, la involucrada, de 23 años de edad, quedó detenida y la niña entregada a un familiar directo. Además, tanto la droga como el rodado fueron decomisados.

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La mayoría de los dólares que entran van al colchón

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La estabilidad del dólar en la Argentina empieza a mostrar un costado incómodo. Mientras el tipo de cambio se mantiene relativamente calmo, la inflación sigue corriendo en torno al 3% mensual, generando una apreciación cambiaria progresiva que ya impacta sobre la competitividad de la economía. Detrás de esa aparente calma, se esconde un fenómeno más profundo: los dólares que ingresan al país no se transforman en inversión ni en mayor actividad, sino que terminan mayoritariamente en el ahorro de las familias.

El informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) pone números a esta dinámica. Entre enero y febrero de 2026, la balanza comercial arrojó un superávit de 4.000 millones de dólares y el sector privado recibió préstamos del exterior por otros 3.800 millones. Sin embargo, lejos de dinamizar el circuito productivo, esos ingresos de divisas fueron absorbidos por el atesoramiento: las personas humanas demandaron 4.900 millones de dólares para ahorro.

El dato no es menor: el ahorro en dólares supera incluso a las principales fuentes de ingreso de divisas. En otras palabras, la economía genera dólares, pero no logra canalizarlos hacia la producción.

Este comportamiento se da en un contexto de tipo de cambio que, medido en términos reales, se va encareciendo. En octubre de 2025 el dólar oficial había superado los $1.400, mientras que en marzo de 2026 se ubica en torno a los $1.370. En el mismo período, la inflación acumuló un 15%, lo que implica que, para mantener el mismo nivel de competitividad, el dólar debería ubicarse hoy por encima de los $1.600.

La consecuencia es una economía cada vez más heterogénea. Mientras el agro, la energía y la minería continúan mostrando dinamismo, los sectores urbanos —industria, comercio, hoteles y restaurantes— evidencian caídas en su actividad. Esta divergencia no es neutra: los sectores que se contraen son, precisamente, los que más empleo generan.

El impacto ya se percibe en el mercado laboral. Aumenta el desempleo, cae el empleo asalariado formal, crece el cuentapropismo informal y los salarios reales permanecen estancados, en niveles similares a los de fines de 2023. El modelo actual logra estabilizar variables macro, pero no consigue traducirse en mejoras concretas para amplios sectores de la población.

En este esquema, la calma cambiaria se sostiene sobre bases frágiles. Por un lado, el superávit comercial responde en buena medida a la contracción de importaciones más que a un salto exportador. Por otro, el ingreso de dólares por endeudamiento externo alimenta una dinámica que no se derrama sobre la economía real. Ambos factores terminan financiando la demanda de divisas para ahorro.

El trasfondo es conocido: la incertidumbre y las malas experiencias acumuladas llevan a los argentinos a refugiarse en el dólar. Pero el problema es que este comportamiento, generalizado, limita la capacidad de recuperación económica.

Frente a este escenario, el debate de política económica vuelve a girar en torno al régimen cambiario. Desde IDESA plantean la necesidad de acelerar la normalización, eliminando los remanentes del cepo, permitiendo mayor libertad en las transacciones y dejando que el tipo de cambio y las tasas se determinen por el mercado. El objetivo es evitar una apreciación cambiaria prolongada y generar condiciones para que el crédito fluya, tanto en pesos como en dólares.

El riesgo, advierten, es que una liberalización más rápida pueda generar tensiones en el corto plazo, especialmente sobre la inflación. Sin embargo, sostienen que se trataría de un fenómeno transitorio, siempre y cuando se mantenga el equilibrio fiscal y el orden monetario.

La pregunta de fondo es si la economía puede sostener este equilibrio donde los dólares entran, pero no circulan. Por ahora, la respuesta parece clara: la estabilidad existe, pero no alcanza.

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El Gobierno habilita por DNU la participación militar en “ACRUX XII” y esquiva la demora del Congreso

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El Gobierno nacional decidió avanzar por decreto en un terreno donde la Constitución exige aval parlamentario: autorizó la salida de tropas argentinas para participar del ejercicio combinado “ACRUX XII” en Brasil mediante el DNU 203/2026, firmado el 27 de marzo. La medida se adopta tras la falta de tratamiento en la Cámara de Diputados del proyecto de ley que debía habilitar este tipo de operaciones para el período 2025–2026.

El dato central no es solo la autorización en sí —habitual dentro de la planificación militar— sino el instrumento elegido. El Ejecutivo invoca la “imposibilidad de seguir los trámites ordinarios” y apela a un Decreto de Necesidad y Urgencia para evitar que la demora legislativa deje a la Argentina fuera de un ejercicio multinacional previsto entre el 20 y el 26 de abril. La decisión abre una pregunta de fondo: ¿se trata de una excepción justificada por la agenda operativa o de un precedente en la relación con el Congreso en materia de defensa?

El marco legal y la ventana que abre la falta de tratamiento parlamentario

La participación en ejercicios combinados con fuerzas extranjeras requiere autorización del Congreso, según la Ley 25.880. En ese marco, el Ejecutivo había enviado el proyecto correspondiente, que incluía el programa anual de ejercitaciones entre el 1° de septiembre de 2025 y el 31 de agosto de 2026. Sin embargo, el expediente no avanzó en Diputados.

Frente a ese vacío, el Gobierno activa el artículo 99 inciso 3 de la Constitución y dicta el DNU. El argumento se sostiene en la proximidad del ejercicio “ACRUX XII” y en la necesidad de no interrumpir una política de cooperación militar que se sostiene desde 1999, con ediciones bienales orientadas a la interoperabilidad en operaciones fluviales.

El decreto autoriza la salida de medios y personal desde el 3 de abril hasta el 5 de mayo de 2026, ampliando la ventana logística más allá de los días específicos del ejercicio. El financiamiento se imputará al presupuesto del Ministerio de Defensa, sin partidas adicionales.

El componente operativo también tiene peso en la justificación: el ejercicio contempla una hipótesis de misión bajo mandato de la ONU y apunta a fortalecer capacidades de respuesta en escenarios de crisis. La norma advierte que la no participación afectaría significativamente el adiestramiento conjunto y la interoperabilidad en la Cuenca del Plata.

Control del Congreso y señal hacia la agenda de defensa

El uso del DNU reconfigura el equilibrio entre Ejecutivo y Legislativo en un área sensible. Si bien la Ley 26.122 prevé la revisión posterior por la Comisión Bicameral, el Gobierno logra en los hechos una autorización inmediata, trasladando el debate político a una instancia posterior.

En términos de poder, la decisión fortalece la capacidad de acción del Ejecutivo en política de defensa, especialmente frente a un Congreso que no trató el proyecto en tiempo útil. Al mismo tiempo, deja expuesto ese vacío legislativo: la demora habilita una intervención excepcional que, de otro modo, no tendría margen.

La medida también envía una señal hacia el plano internacional. La continuidad en el ejercicio “ACRUX” —que involucra a armadas de la región— refuerza la inserción argentina en esquemas de cooperación militar. En ese sentido, el costo de no participar no sería solo operativo, sino también político en términos de vínculos regionales.

Sin embargo, el mecanismo elegido introduce un matiz. La política de defensa, tradicionalmente sujeta a acuerdos amplios, queda atravesada por una decisión unilateral del Ejecutivo, aunque bajo cobertura constitucional.

Entre la urgencia y el precedente

El DNU 203/2026 resuelve un problema inmediato: evita que la Argentina quede fuera de un ejercicio programado y preserva la continuidad operativa de sus fuerzas. Pero al mismo tiempo instala una dinámica que puede proyectarse más allá de este caso puntual.

La clave estará en lo que ocurra en el Congreso. La Comisión Bicameral deberá pronunciarse y eventualmente ambas cámaras deberán validar o rechazar el decreto. Ese proceso será determinante para medir hasta qué punto la excepcionalidad se convierte en regla o se mantiene como un recurso acotado.

También habrá que observar si el Ejecutivo vuelve a recurrir a este mecanismo en situaciones similares, especialmente si persisten demoras legislativas en la aprobación de programas de defensa.

Por ahora, el Gobierno resolvió la urgencia con una herramienta de alto voltaje institucional. El impacto de esa decisión —más allá del ejercicio “ACRUX XII”— recién empieza a desplegarse.

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