En la previa del día del trabajador y la trabajadora, la CGT se movilizó este jueves a Plaza de Mayo para mandarle un mensaje al Gobierno: “Se acabó la paciencia”, advirtieron y llamaron a profundizar los conflictos en caso de que continúe el ajuste y se insista con la reforma laboral. También hubo un llamado de unidad para los empresarios nacionales y las pymes y una convocatoria de cara a 2027. “Queremos ir hacia un nuevo contrato social, donde la justicia social sea central en un nuevo programa de gobierno”, afirmaron.
La Confederación General del Trabajo (CGT) sale a la calle en un escenario distinto al que tenía en mente cuando lanzó la convocatoria el 1 de abril. En aquel momento, la central obrera contaba con un fallo cautelar que había frenado el núcleo de la reforma laboral. Sin embargo, en los últimos días la Cámara de Apelaciones del Trabajo revirtió esa medida y reconfiguró el tablero, dejando en una posición más incómoda la estrategia sindical para bloquear la ley.
La movilización frente a la Casa Rosada era un desafío para una CGT golpeada por los reveses judiciales. Debía mostrar fortaleza ante el Gobierno y, también, ante los sectores sindicales y políticos que la acusan de tibieza ante el avance de la reforma laboral y el agravamiento social. En parte, el objetivo fue cumplido. Llenaron (aunque con algunos blancos) la media plaza que fue habilitada para ocupar y las calles aledañas.
Todo comenzó con un homenaje al papa Francisco, a un año de su fallecimiento. Tras un video, invitaron a tomar el micrófono al cura villero Lorenzo Toto de Vedia, quién reivindicó a Francisco y pidió “Pensar en la unidad más que en las internas” y advirtió que “La realidad es más que el equilibrio fiscal”. Luego fue el turno de los tres secretarios generales Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, quiénes hablaron en un escenario repleto de los principales dirigentes gremiales de la actual CGT. En primera fila, se podían ver hombres fuertes como Gerardo Martínez (Construcción), Andrés Rodríguez (UPCN), Juan Carlos Schmid (CATT), Sergio Palazzo (La Bancaria) y Walter Correa, actual ministro de Trabajo de PBA. Hubo representación de todas las tribus peronistas. Desde el kiciloffismo hasta quiénes responden a Cristina Kirchner.
Los secretarios generales se repartieron el mensaje y dejaron dos mensajes centrales: ya no se aguanta más el ajuste y llamaron a construir una alternativa política que tenga a la justicia social como eje. Claramente, la expectativa está puesta en 2027. Con Javier Milei, no hay esperanza. “Es un gobierno que divide. Que lleva la palabra destrucción como estandarte”, resumió Sola.
Mensaje al Gobierno: “Este no es el camino”
Argüello (Camioneros) fue el más duro. “Tenemos que decir basta a este Gobierno corrupto y explotador. Lo tenemos que hacer en Unidad. Convocamos a todos los trabajadores, a todo el pueblo en su conjunto, vayamos a profundizar los conflictos, se terminó la paciencia señor Presidente“, lanzó cuando le tocó hablar. Tras sus dichos se generó la expectativa del anuncio de un nuevo paro general, pero finalmente no se concretó. Aunque, como es costumbre, la CGT dejó esa carta sobre la mesa.
Llamó la atención que no se nombrara al presidente Javier Milei, como si quisieran diferenciarse de su estilo confrontativo y agresivo. Prefirieron dirigirse al Gobierno en general, al que calificaron de “encerrado” y “divorciado del diálogo”, cuyo accionar sólo busca dividir y quitar derechos con la reforma laboral. Sí intentaron discutirles el concepto de libertad.Jerónimo les advirtió: “Este no es el camino de una Argentina inclusiva. No hay libertad cuando no se llega a fin de mes. Venimos para ponerle un limite a este modelo que excluye, deja afuera a millones de argentinos”.
Jorge Sola, quién cerró el acto, remarcó el rol de protesta de la CGT y reivindicó lo realizado desde la asunción de la actual conducción, hace apenas 6 meses. “La movilización es una responsabilidad de esta CGT. Lo hemos hecho desde el minuto cero. Nos oponemos a un gobierno de derecha, con estética de derecha. No puede haber algo más contradictorio que decir que bajaron la pobreza. Lo invito a que recorra cada pueblo del interior”, afirmó.
Mensaje a los críticos de la CGT y el posicionamiento de cara a 2027
El acto también fue realizado para responderles a quiénes critican el accionar de la CGT y para posicionarse como un actor para discutir una alternativa. “A los que nos critican. Esta CGT estuvo siempre al frente de esta lucha”, lanzó Jerónimo. “Hacemos un llamado claro, a las empresas nacionales, a las pymes, es el momento de estar juntos. El movimiento obrero no es enemigo de las empresas. Tenemos que estar más unidos que nunca“, agregó.
Sola fue el que más habló del rol que debe ocupar la central de cara al 2027. “Protestar es nuestra responsabilidad. No basta solo con eso. Convoco a que demos un paso más”, pidió y luego dio más precisiones. “Queremos ir hacia un nuevo contrato social. Que la justicia social sea central en un nuevo programa de gobierno. Es una Argentina con producción, con desarrollo, trabajo. Es una Argentina con justicia social, con distribución equitativa de riqueza”, explicó.
Estas palabras no son gratas para el presidente Milei. Es claro, que no estaban dirigidas a él. Apuntan a quiénes desde la oposición, en especial el peronismo, están organizándose para presentar una alternativa viable para las próximas elecciones presidenciales. La CGT en particular, y el movimiento obrero en general, intentará sentarse en la mesa decisoria y hacer valer la oposición al actual Gobierno.
El gobierno nacional y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina se encuentran realizando una misión inédita en Estados Unidos. Se trata de la “Semana de la Carne Argentina”, con rondas de negocios y acciones de promoción, que finalizará el 1° de mayo en la ciudad de Los Ángeles.
En los encuentros participan importadores norteamericanos, con rondas de negocios B2B, espacios de networking y degustaciones de carne argentina.
La delegación argentina está conformada por el subsecretario de Mercados Agropecuarios en la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Agustín Tejeda Rodríguez, el presidente ejecutivo de PromArgentina, Diego Sucalesca, el presidente del IPCVA, Georges Breitschmitt, el vicepresidente, Mario Ravettino, autoridades diplomáticas y numerosas empresas exportadoras, como La Anónima, Bustos Beltrán, Frigorífico Forres Beltrán, Frigorífico Gorina, Grupo Lequio, Azul Natural Beef, Frigorífico Rioplatense, Frimsa, Swift, Logros, Frigorífico ProBermejo, Compañía Central Pampeana, Abuelo Julio, Carne Hereford y Bulon Global Order.
“Desde el IPCVA valoramos mucho la organización conjunta de esta iniciativa con el gobierno nacional y estamos muy complacidos por el acompañamiento de las empresas exportadoras y el resto de la cadena productiva”, sostuvo Goerges Breitschmitt, presidente del Instituto. “Esperamos poder organizar prontamente nuevas misiones en conjunto”, agregó.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, salió a desactivar el impacto político de una filtración del Pentágono que mencionaba la posibilidad de revisar el respaldo de Washington al Reino Unido en la disputa por las Islas Malvinas. “Fue tan solo un correo electrónico”, afirmó el funcionario, al minimizar el contenido del documento que había generado especulaciones sobre un eventual apoyo a la Argentina.
La declaración se produjo en el marco de una entrevista con un medio británico durante la semana pasada, en la antesala de la visita del Rey Carlos III. El dato central es político: la Casa Blanca descartó que exista una decisión en marcha, en un contexto donde cualquier movimiento en torno a Malvinas impacta directamente en la relación estratégica entre Estados Unidos y el Reino Unido.
Una filtración en clave geopolítica
El episodio se originó a partir de un documento interno del Pentágono que evaluaba distintas alternativas de presión sobre aliados europeos en el marco de la guerra con Irán. Entre esas opciones, figuraba la posibilidad de retirar el apoyo a Londres en la cuestión Malvinas y respaldar a la Argentina.
Sin embargo, según lo planteado por Rubio, el contenido no formaba parte de una política definida, sino de un intercambio preliminar de ideas. La aclaración apunta a contener el impacto diplomático en un tema históricamente sensible para el Reino Unido y, al mismo tiempo, evitar interpretaciones que puedan tensar el vínculo bilateral.
La reacción del Departamento de Estado introduce un límite claro: no hay, al menos por ahora, un cambio de postura oficial de Estados Unidos respecto al conflicto por las islas. La filtración había abierto una ventana de expectativa sobre un eventual reposicionamiento de Washington, pero la desmentida reduce ese margen a un plano hipotético.
En términos prácticos, la política exterior estadounidense mantiene su línea tradicional, mientras que el episodio queda circunscripto a un debate interno sin traducción en decisiones concretas.
Alineamientos y señales hacia aliados
La intervención de Rubio cumple una doble función. Por un lado, tranquiliza a Londres en un momento de sensibilidad diplomática. Por otro, ordena la narrativa interna en Estados Unidos, evitando que un documento no oficial escale en el plano internacional.
El movimiento refuerza la idea de que las definiciones estratégicas no se alteran por filtraciones y que los equilibrios con aliados históricos siguen siendo prioritarios. Al mismo tiempo, condiciona cualquier expectativa de la Argentina en el corto plazo respecto a un respaldo explícito de Washington.
Dado que no se confirmó ninguna modificación en la política exterior, no se desprenden efectos económicos directos. Sin embargo, la situación refleja cómo decisiones o incluso borradores en materia geopolítica pueden influir en percepciones de riesgo, inversiones y relaciones internacionales.
Tras la publicación de un comunicado del Ministerio de Economía sobre la Comisión Nacional de Valores (CNV) respecto del proceso de desregulación y modernización del mercado de capitales argentino, el ministro del área, Luis Caputo, se expresó en redes sociales reposteando la publicación de la CNV y compartiendo la medida.
El funcionario de uno de los ministerios más importantes del Gobierno de Javier Milei enfatizó en X que “sin un mercado de capitales propio y desarrollado, no es posible pensar en un crecimiento sostenido a largo plazo”.
Que dice el comunicado de la CNV
“Big Bang regulatorio: Desregulación de aprobaciones para Emisoras, FFs y FCIs (Régimen de Mediano Impacto Ampliado), bajo este título el Ministerio de Economía publicó el comunicado sobre la CNV.
El Directorio de la Comisión Nacional de Valores (CNV), en el marco del proceso de desregulación y modernización del mercado de capitales argentino y en línea con la agenda de simplificación que lleva adelante, aprobó un conjunto de iniciativas que se someterán a consulta pública para marcar un hito en la historia del mercado de capitales de Argentina, impulsando un acceso más ágil al mercado de capitales con una notable reducción de trámites.
El presidente de la CNV, Roberto E. Silva, destacó que “proponemos una desregulación muy profunda en las áreas de emisoras, FFs y FCIs, transformando una gran parte de los procedimientos de autorización previa en esquemas de autorización automática de oferta pública”, y agregó que “este esquema de filings elimina demoras y agiliza el acceso al mercado reduciendo significativamente el time to market”. También dijo que “este cambio marca un verdadero ‘Big Bang’ en el mercado de capitales argentino. Así como el término remite al origen del universo, en la jerga financiera evoca la histórica desregulación del mercado bursátil de Londres que tuvo lugar en 1986. En esa misma línea, reemplazamos el sistema de aprobación previa por un modelo basado en la presentación de información: ya no se pide autorización previa para emitir, simplemente se informa y se obtiene la autorización automática de oferta pública. Tampoco habrá revisiones aprobatorias ex post, sin perjuicio de las facultades de fiscalización de la CNV”.
Por último, resaltó que “se trata de un nuevo paradigma, los CFOs ganan previsibilidad y libertad para decidir cuándo salir al mercado”.
¿Cuáles son los alcances de la medida?
Al respecto, el comunicado indica que “el paquete compuesto por la RG N° 1132 incorpora un nuevo Régimen de Oferta Pública con autorización automática por su Mediano Impacto Ampliado, que permite a las emisoras acceder a montos superiores sin necesidad de transitar procedimientos de revisión previa, manteniendo al mismo tiempo estándares elevados de información y transparencia que las emisoras del régimen general.
Asimismo, la RG N° 1133 incorpora también un nuevo Régimen de Oferta Pública con autorización automática de valores negociables fiduciarios por Mediano Impacto Ampliado, en términos similares a los contemplados para las emisoras.
En el caso de los FCI, a través de las RG N° 1134 y 1135, se dispone la autorización automática de los trámites de constitución y modificación de todos los FCI abiertos.
Mientras que respecto a los FCI cerrados —incluidos los inmobiliarios— y en línea con lo establecido para emisoras y FF, se crea un régimen de autorización automática para aquellos vehículos destinados a inversores calificados o cuyo monto de emisión no supere cierto límite máximo.
Invitamos a los distintos actores del mercado y al público en general a participar del proceso de Elaboración Participativa de Normas, acercando sus opiniones y propuestas”.
La versión escolar dirá que todo comienza en Trincheras de San José, en 1870, cuando la provincia de Corrientes organiza el territorio tras la Guerra de la Triple Alianza. Es cierto, pero insuficiente. Porque una ciudad no nace cuando alguien la nombra: nace cuando alguien la ordena. Y ese orden —en Posadas— tiene una fecha incómoda: el 30 de mayo de 1879, cuando se funda la Logia Roque Pérez.
No es un detalle. Es una clave.
Y hay un matiz más, que leído con la sensibilidad de la época, no puede pasarse por alto.
La Logia Roque Pérez se funda a fines de mayo. Bajo el signo de Géminis.
Para la mirada estrictamente administrativa, es una fecha más. Para la cultura simbólica del siglo XIX —donde la masonería dialogaba con tradiciones filosóficas, herméticas y, muchas veces, astrológicas—, las fechas no eran neutras.
Géminis representa la dualidad, el intercambio, el vínculo entre partes, la circulación de ideas, la construcción de redes.
Y si hay algo que define a la masonería —y particularmente a la Logia Roque Pérez en Posadas— es justamente eso: la capacidad de tejer vínculos, de articular actores, de conectar poder.
No hace falta afirmar que la fecha fue elegida por razones astrológicas para comprender algo más profundo: la fundación ocurre bajo una simbólica que coincide con la naturaleza misma de la institución.
Una logia en Géminis. Una red en el signo de las redes.
Y si uno quisiera ir aún más lejos —sin abandonar el rigor—, hay otra imagen que se impone: Géminis, en muchas tradiciones, está asociado a lo doble, a lo gemelar, al umbral, a las columnas que marcan el ingreso a un espacio de conocimiento.
Dos pilares. Dos accesos. Dos dimensiones.
Una imagen que, curiosamente, dialoga con la simbología masónica.
Y entonces, la fecha deja de ser un número.
Se vuelve un gesto.
Para entender Posadas hay que volver a la frontera. A ese borde entre Argentina, Paraguay y Brasil, donde el Estado llegaba tarde y el poder necesitaba organizarse igual.
Y ahí aparece una evidencia histórica más amplia, que excede Misiones.
Tras la devastación de la Guerra de la Triple Alianza, el Paraguay quedó prácticamente desmantelado. En ese escenario, las primeras logias paraguayas surgen durante y después del conflicto, muchas bajo influencia brasileña y uruguaya. A partir de allí emergen nombres que no son menores en la reconstrucción institucional del país: José Segundo Decoud, Cecilio Báez, Bernardino Caballero, Juan G. González, Rosendo Carísimo.
La conclusión es incómoda y contundente: la reconstrucción del Paraguay no se hizo solamente desde el Estado formal, sino también desde redes de poder donde la masonería tuvo un papel organizador.
Y ese fenómeno no se detiene en Asunción.
Cruza el río.
En Brasil, particularmente en Río Grande do Sul, figuras como Bento Gonçalves da Silva, David Canabarro y Gaspar Silveira Martins forman parte de una tradición donde la logia no era un ámbito marginal, sino un espacio de articulación política.
Montevideo, Asunción, Porto Alegre.
Y en el medio, como una bisagra:
Posadas.
La Logia Roque Pérez nace exactamente en ese cruce. No como una curiosidad local, sino como una pieza dentro de un sistema regional de poder.
Y ahí vuelve la escena inicial.
Los nombres que aparecen en la logia son los mismos que aparecen en la ciudad: Juan Fernández Olmo, que traza Posadas y preside la logia; Rudecindo Roca, que organiza el territorio; Juan Ramón Madariaga, que construye la salud pública; Francisco Goicochea, Felipe Tamareu, Lázaro Gibaja, Juan José Lanusse, Benjamín Moritán, Arturo Fragueiro.
No son dos historias.
Es la misma.
Y entonces aparece la pregunta que incomoda: ¿la ciudad se diseñó desde el plano… o desde la red?
El trazado urbano de Posadas responde a la cuadrícula clásica: manzanas regulares, ejes rectos, distribución funcional. Pero lo interesante no es la forma, sino quién la ejecuta. El centro histórico —en torno a la plaza 9 de Julio— concentra desde el inicio poder político, comercio, justicia, religión y sociabilidad.
Es decir, el corazón de la ciudad coincide con el corazón del poder.
Y ese poder tenía vínculos.
Si uno recorre hoy esas calles con atención, empiezan a aparecer detalles: fachadas con simetría rigurosa, puertas centrales jerarquizadas, repetición de módulos, proporciones que privilegian equilibrio sobre ornamentación.
No es una estética casual.
Es una forma de pensar la ciudad.
El edificio de la Logia Roque Pérez, en calle Córdoba, no es un dato arquitectónico menor. Es un documento. Su sobriedad, su proporción, su silencio, responden a una lógica donde lo importante no se exhibe: se reconoce.
Las primeras instituciones de Posadas —hospitales, sociedades de beneficencia, escuelas, juzgados— no nacen en el vacío. Nacen impulsadas por hombres que se reconocen entre sí. El Hospital de Caridad, base de la organización sanitaria; la Sociedad de Beneficencia; las primeras bibliotecas; el propio orden municipal: todo responde a una lógica de época que combina filantropía, progreso, disciplina social y sentido de misión.
En ese entramado aparecen también nombres que la historia suele relegar pero que sostuvieron la vida social: Leonor Paunero de Lanusse, Clotilde González de Fernández, Elisa Labat de Barthe. Desde la beneficencia y la educación, esas mujeres consolidaron la otra mitad del orden urbano.
El Cementerio La Piedad completa la escena.
Allí la historia deja de hablar en voz alta y empieza a susurrar. Apellidos que ya vimos en la vida pública reaparecen en mármol. Familias, linajes, jerarquías.
La ciudad también se escribe en sus muertos.
Pero hay un punto donde esa historia se vuelve todavía más visible, y más incómoda.
El edificio actual de la Legislatura de la Provincia de Misiones, en Posadas.
No nació como sede parlamentaria. Su origen está vinculado a la representación de la economía yerbatera y a la necesidad de proyectar una imagen moderna de la provincia. Fue concebido como un espacio simbólico, no solo funcional.
Y en esa concepción aparecen las columnas.
Columnas monumentales. Clásicas. Ordenadoras.
En la tradición arquitectónica occidental —y también en la simbología que la masonería adopta— las columnas representan sostén, conocimiento, equilibrio, acceso a un espacio de poder.
No es necesario afirmar que el edificio de la Legislatura sea “masónico”.
Pero sí que habla ese idioma.
Y hay un dato que, lejos de debilitar la lectura, la vuelve más reveladora: no existe una atribución pública, clara y consensuada sobre el arquitecto autor del proyecto original en su etapa fundacional.
Pero sí puede afirmarse algo más importante.
El edificio responde a una tradición arquitectónica estatal de mediados del siglo XX, donde se combinaban monumentalidad, lenguaje clásico reinterpretado, función representativa del poder y una fuerte carga simbólica vinculada a la economía regional.
No es la firma individual lo que explica el edificio.
Es la época. Es el Estado. Es la idea de poder que necesitaba ser representada.
Y hay algo más.
La memoria posadeña insiste en que esas columnas del edificio de la Legislatura estuvieron originalmente acompañadas por esculturas monumentales, entre ellas representaciones vinculadas al mundo guaraní, retiradas posteriormente durante la última dictadura militar bajo argumentos de decoro.
Leído en contexto, ese gesto adquiere otra dimensión.
La yerba mate —la economía que ese edificio buscaba representar— fue también el motor de una élite económica que llegó a la región con capital, proyecto y, en muchos casos, con pertenencia a redes de sociabilidad como la masonería.
Nombres como Goicochea o Gibaja no remiten solo a empresarios. Remiten a un entramado donde economía, poder y red de vínculos coincidían.
Entonces, aquellas figuras guaraníticas no eran únicamente una representación cultural.
Eran una puesta en escena.
El territorio. El origen. La materia prima.
Frente a las columnas del poder.
Se retiraron las figuras del edificio de la Legislatura. Quedaron las columnas.
Y eso también dice algo.
Porque las columnas, sin relato, quedan como sostén puro. Como poder sin explicación.
Si uno mira hoy el edificio de la Legislatura de Misiones con esta clave, empieza a ver otra cosa: la escala institucional, el ritmo repetitivo, la teatralidad del acceso, la distancia que impone.
El edificio no invita.
Ordena.
Y en ese gesto, hay continuidad.
Porque la ciudad que nació de redes de poder termina representando el poder en su arquitectura.
En la avenida Mitre, un reloj marca el tiempo.
Asociado a la acción del Rotary Club, fundado en 1929, expresa una cultura cívica que comparte valores con la tradición masónica: servicio, organización, disciplina social, construcción de ciudad.
No es masonería directa.
Pero pertenece al mismo clima cultural.
Hay, además, un relato que corre por debajo de la ciudad.
Literalmente.
Durante décadas, en Posadas se ha repetido una historia: la existencia de túneles subterráneos que conectarían la Logia Roque Pérez con edificios centrales como la Casa de Gobierno, el Banco Nación y la Catedral.
Aquí el rigor obliga a una precisión incómoda.
No existe, hasta donde puede verificarse públicamente, una prueba documental firme que confirme esa red de túneles.
No hay planos difundidos, ni informes técnicos, ni registros oficiales que lo respalden.
Pero tampoco es un relato que deba descartarse con ligereza.
Porque en Posadas sí hay antecedentes de estructuras subterráneas: túneles antiguos en la zona de la costanera, galerías tapadas, obras de infraestructura que el tiempo fue ocultando.
Y porque, sobre todo, el mito elige bien sus edificios.
La logia. El gobierno. El banco. La iglesia.
La red. El poder político. El dinero. La fe.
Aunque el túnel no exista, la imagen funciona.
Y cuando una imagen persiste en la memoria colectiva, no revela necesariamente un hecho.
Revela una intuición.
Y hay, finalmente, una dimensión económica y social que completa el cuadro.
Posadas no solo fue un nodo político y administrativo.
Fue también un centro de acumulación económica.
El antiguo Hotel Savoy, durante décadas el más lujoso de la región, no era solo un edificio. Era un punto de encuentro. Un espacio donde convergían comerciantes, funcionarios, empresarios, viajeros.
Un escenario donde la ciudad se pensaba a sí misma como capital.
Del mismo modo, gran parte de los edificios más importantes del centro histórico estuvieron en manos de familias como los Barthe, protagonistas de la vida económica y urbana de Posadas.
Aquí el rigor vuelve a imponerse.
No existe documentación concluyente que permita afirmar una pertenencia masónica directa de la familia Barthe.
Pero sí hay una coincidencia que no puede ignorarse.
Las familias que concentraban propiedad, actividad económica y presencia urbana eran, muchas veces, las mismas que orbitaban los espacios de sociabilidad donde se organizaba el poder.
No siempre dentro de la logia.
Pero nunca lejos de ella.
Y hay, finalmente, un hallazgo puntual que refuerza esa idea de capas superpuestas.
En el actual edificio del Concejo Deliberante de Posadas, en 2004, apareció bajo el piso la lápida de una niña: Hilda V. Fernícola, fallecida en 1907 a los seis años.
No estaba enterrada allí. La piedra había sido reutilizada como material constructivo, una práctica habitual en ciudades en formación.
Su familia, los Fernícola, formaba parte de la vida económica de la Posadas de comienzos del siglo XX y había sido propietaria del inmueble.
No hay evidencia que los vincule directamente con la masonería.
Pero sí con algo más importante.
Con la ciudad.
La lápida no prueba nada oculto.
Pero dice algo evidente.
Posadas se construyó sobre capas.
Sobre familias. Sobre decisiones. Sobre memorias desplazadas.
La masonería, además, nunca fue local. Desde su organización en Londres en 1717, se expandió como una red global. En América Latina participó en procesos independentistas y en la construcción de los Estados modernos.
Posadas, por su ubicación, se integró naturalmente a esa red.
Y esa red nunca desapareció del todo.
En marzo de 2026, el Gran Maestre de la masonería argentina visitó la ciudad.
No fue un gesto menor.
Fue un reconocimiento.
Entonces, la última pregunta:
¿Esto terminó?
Las ciudades no olvidan cómo fueron hechas.
Y Posadas, si se la mira sin ingenuidad, no es solo una ciudad fundada.
Es una ciudad pensada.
Y toda ciudad pensada sigue pensando su presente.
Porque en el fondo, Posadas nunca dejó de ser eso:
una ciudad que no figura en los planos pero que está perfectamente trazada.
*Foto de Portada: Posadas en 1927 | Fotografía de la colección privada de Santiago Manuel Ortega (abuelo del Iván Ortega)