El fútbol ocupa un lugar central en la vida de los argentinos, alcanzando un nivel de importancia de 7,6 en una escala del 1 al 10. Ante la llegada de las semanas de fútbol más esperadas, Payway presentó datos basados en estadísticas propias y datos de encuestas de las agencias OSA y Provokers, que revelan cómo se transforman los hábitos de consumo y la dinámica comercial del país durante el evento deportivo más importante del año.
El estudio confirma que la expectativa es sumamente alta: el 73% de los argentinos declara estar muy o totalmente interesado en la mayor competencia futbolística. Este entusiasmo se traduce de forma directa en la organización social, donde la “juntada” adquiere un carácter sagrado. El 79% de los encuestados afirma que organizará planes para ver los partidos de Argentina, siendo “la casa” el lugar predilecto por amplia mayoría, seguido por los bares y eventos al aire libre.
El fútbol amplía las ocasiones de encuentro
El fenómeno va más allá del debut de nuestro país. El informe de Payway destaca que el 59% de los encuestados también hará planes para seguir otros partidos.
En el segmento de jóvenes de 18 a 24 años, este interés se eleva al 71%. Cuando Argentina no está en el césped, las reuniones funcionan como una gran “excusa social”, multiplicando las oportunidades de consumo a lo largo de todo el mes.
Picos de venta y compras impulsivas: el desafío de los comercios
Para el sector comercial, el torneo opera como un dinamizador. Las métricas recopiladas por Payway muestran que los días de partido se da una aceleración del movimiento comercial impulsado por tres dinámicas sociales, una mayor circulación de personas, incremento de las reuniones sociales y aumento de ocasiones de consumo espontáneo.
En un relevamiento realizado en los comercios de su adquirencia, se reveló que los consumidores realizan compras planificadas pero agregan consumos impulsivos. “Vienen con poco tiempo, quieren resolver rápido y terminan llevando más cosas de las que tenían pensadas”, comentó uno de los comerciantes.
Los rubros de alimentos, bebidas y kioscos se posicionan como los principales beneficiados por este consumo inmediato centrado en transformar los partidos en un momento de disfrute.
Por su parte, sectores como electrónica y hogar perciben un movimiento más planificado, impulsado por el recambio de televisores, sistemas de audio y equipamiento para el hogar que permiten disfrutar mejor el espectáculo deportivo.
Por Sebastián Ratto – Consultor Técnico Monogástricos, Cargill Animal Nutrition & Health. El frio es un déficit de calor. El punto de partida conceptual es contraintuitivo pero decisivo. En invierno no gestionamos “frío” sino pérdidas de calor: desde la física, el frío no es una magnitud en sí mismo, sino la ausencia o la fuga de calor de un sistema. Cuando observamos lechones amontonados o condiciones de baja temperatura, en realidad estamos viendo calor que se escapa o falta. Y toda pérdida de calor se compensa, siempre, con energía. El problema es que esa energía sale del bolsillo del productor por dos vías que conviene separar con claridad.
La primera es la energía directa: la de la calefacción. Un edificio que pierde mucho calor necesita cada vez más energía para mantener las condiciones normales de producción dentro de la sala. Esa factura se paga y se ve. La segunda es la energía indirecta, y es la menos evidente: la energía del alimento. Cuando el animal vive por debajo de su temperatura ambiente efectiva, destina parte de la energía que consume en el alimento a generar calor metabólico para mantener constante su temperatura interna, en lugar de destinarlo a crecer. El alimento usado para calor metabólico castiga directamente la conversión. Esa pérdida también se paga, pero la mayoría de las veces no se detecta.
En el extremo de la curva aparecen los costos clásicos: más gasto en antibióticos, animales que quedan como “sobrevivientes” con su rendimiento condicionado a futuro y, en el escenario más catastrófico, mortalidad por hipotermia. Pero el grueso del daño económico ocurre antes, en la adaptación silenciosa: pérdidas pequeñas que se acumulan día a día y que, al cierre del lote, explican por qué no se alcanzaron los pesos ni las conversiones esperadas sin que sepamos bien por qué. Nada es gratis: el animal tiene una enorme capacidad de adaptación, pero siempre la cobra.
El iceberg: lo clínico y lo subclínico
En el sitio 2, el lechón es muy elocuente. Por su relación superficie/volumen intercambia mucha temperatura con el entorno y, ante una pérdida de calor, lo manifiesta rápido: piso mojado, diarreas, aumento del uso de antibióticos. Pide atención a gritos, y por eso solemos atenderlo. El riesgo está en el sitio 3, con los animales de crecimiento. Al ser más resistentes y tener mayor capacidad de generar calor, no muestran signos clínicos evidentes salvo en casos extremos. “Total, se produce igual”, se piensa. Pero las pérdidas están: como el animal, en esa etapa, consume más, ese mayor consumo le permite generar mayor calor metabólico en lugar de carne, y el golpe se concentra justamente en la conversión alimenticia, el indicador más sensible del negocio.
El animal es el primer sensor (y los datos no se leen solos)
El indicador más fiable dentro del galpón es el comportamiento animal. Antes que cualquier instrumento, hay que aprender cómo se comportan los animales en condiciones normales para detectar rápido cualquier desvío; el cerdo, como animal de presa, oculta los problemas, de modo que cuando el desvío se hace evidente el daño productivo ya está hecho.
El segundo principio es no leer los datos de forma aislada. Un ejemplo lo deja claro. Animales de 60 a 63 días con el termómetro en 22 °C: temperatura aparentemente ideal. Pero si la humedad relativa está en 75 %, el cálculo del punto de rocío arroja unos 17,4 °C. Eso significa que todas las superficies del galpón que estén a esa temperatura comenzarán a condensar: paredes, techo y piso mojados, el típico galpón mojado. Y si la piel del animal alcanza esa temperatura, se forma sobre él una película de humedad y la transferencia térmica aumenta considerablemente cuando el animal está mojado: es como mojarlo con un sprinklers. Tenemos animales con frío real mientras el termómetro marca 22 °C. La explicación está en la interrelación de los datos —temperatura, humedad, punto de rocío, velocidad de aire, CO?, temperatura de superficie y de piel— no en ninguno por separado.
Cómo auditar una granja de baja tecnología
La rutina de recorrida sigue un orden lógico que cualquier encargado o propietario puede replicar. Primero, comportamiento animal: cómo están y cómo crecen los animales, qué sintomatología hay, cuánto antibiótico se está usando. Segundo, como esa “sensación de frío” es pérdida de calor y el calor siempre fluye hacia donde hace más frío, hay que revisar la aislación y la hermeticidad del galpón. Una cortina rota o caída deja escapar todo el calor —metabólico o de calefacción— hacia el exterior, sobre todo de noche y de madrugada. La aislación y la hermeticidad son estrategias pasivas: no consumen energía, y por eso son las primeras que se deben de optimizar.
Tercero, la calidad del aire. Es frecuente entrar temprano a salas de ventilación natural con muy buena temperatura, pero con calidades de aire muy malas, hasta el punto de no poder permanecer dentro. La clave es buscar el equilibrio entre temperatura y calidad de aire para dar las mejores condiciones a las necesidades fisiológica de los animales alojados. Contar al menos con el dato de temperatura y humedad es fundamental para decidir cuándo abrir o cerrar las cortinas.
Manejo de fosas: dónde nace el amoníaco
El amoníaco que irrita los ojos y las vías respiratorias se genera principalmente por la descomposición biológica de la urea presente en la orina y de la materia orgánica acumulada en las fosas. La consecuencia práctica es directa: mantener un adecuado nivel de agua en la fosa ayuda a reducir la exposición de los residuos al ambiente y disminuye la liberación del gas. Querer resolver el problema únicamente aumentando la ventilación suele ser un error costoso, ya que puede conducir a sobreventilar el galpón, incrementando las pérdidas de calor y el consumo de energía de calefacción o la energía que el propio animal debe destinar a mantener su temperatura corporal. Conviene recordar, además, que las personas suelen percibir el amoníaco antes que los cerdos debido a su efecto irritante sobre ojos y vías respiratorias. Por eso, el objetivo debe ser siempre reducir su generación en origen mediante un correcto manejo de las fosas y de los efluentes, utilizando la ventilación como complemento y no como única herramienta de control.
La instrumentación mínima imprescindible
Para trabajar correctamente —tanto en ventilación natural como forzada— el equipamiento básico es un sensor de temperatura y uno de humedad. La humedad importa porque es indicador de calidad de aire y de confort térmico, y porque con ambos datos se calcula el punto de rocío, que indica a qué temperatura condensará el aire. Combinando ese cálculo con la medición de la temperatura de superficies se puede anticipar a si el galpón estará mojado y el animal cederá calor. A esto conviene sumar dos registros simples de enorme valor: el consumo de antibióticos y la mortalidad. Cruzar estos datos con el historial de la distribución de la temperatura a lo largo del día permite realizar un correcto análisis de las condiciones de producción.
Ventilación forzada: física aplicada al galpón
Los sistemas de presión negativa trabajan en tres modos —ventilación mínima, de transición y túnel— y en invierno operan el 80–90 % del tiempo en ventilación mínima. Por lo que su correcto diseño y regulación pasa a ser fundamental. El principio de funcionamiento consiste en generar una presión interna ligeramente inferior a la presión atmosférica mediante la extracción de aire con los extractores. Este diferencial de presión impulsa el ingreso de aire a través de los inlets. En este proceso intervienen dos fenómenos físicos clave: el efecto Venturi, que acelera el aireal atravesar una sección reducida, y el efecto Coanda, que permite que el chorro de aire se adhiera al techo y recorra la sala y se mezcle con el aire interior, se atempere y luego alcance a los animales. C uando la presión negativa es insuficiente o los inlets están mal regulados o dimensionados y/o el galpón posee falta de hermeticidad, el aire ingresa a baja velocidad y el efecto Coanda se pierde y aparecen corrientes de aire frías sobre los animales. El resultado es exactamente el opuesto al buscado: se incrementa la perdida de calor sin mejorar adecuadamente la calidad de aire.
La prueba de hermeticidad, primero
Se puede hacer la mejor inversión en equipos del mercado, pero sin hermeticidad el sistema de ventilación mínima no funciona. Por eso la primera prueba es de hermeticidad: se cierra todo el galpón, se enciende un ventilador de ventilación mínima —idealmente lo más cercano a 18 m³/h por m² de superficie— y se mide la presión diferencial interior. El objetivo es estar por encima de 35 Pa; cuanto más alto, más hermético. Luego se regulan los inlets para que el aire pase entre 4 y 6 m/s, 15 a 25 Pa y se complementa con pruebas de humo —para visualizar el direccionamiento del aire— y cámaras termográficas. Pero todo parte, siempre, de la hermeticidad.
Parámetros de referencia para el análisis de datos
El análisis de las instalaciones debe de basarse en parámetros objetivos y, fundamentalmente la interpretación conjunta de los datos. Por ejemplo, es posible encontrar valores adecuados de temperatura y humedad relativa, pero concentraciones elevadas de CO?. El CO? es un excelente indicador de la eficiencia de ventilación. Concentraciones elevadas suelen indicar insuficiente renovación de aire o deficiencias en su distribución. La evaluación integrada de los indicadores permite diagnosticar con mayor precisión el funcionamiento del sistema de ventilación y tomar decisiones de manejo más acertadas. La tabla siguiente resume valore de referencia más utilizados.
Parámetro
Rango / objetivo de referencia
Observación
Temperatura
Según la curva de la genética y edad (ej. ~22 °C a 60 días; 20–21 °C a 70 días)
Nunca leerla de forma aislada
Humedad relativa
50–70 %
Indicador de calidad de aire y confort
Punto de rocío
Calculado a partir de T° y HR
Define a qué T° condensan las superficies. Define bloqueo de intercambio de calor latente.
Dióxido de carbono (CO?)
< 2.500 ppm (2.500–3.000 ppm = zona de alerta)
Calidad de aire – indicador de eficiencia de ventilación
Amoníaco (NH?)
< 15 ppm para el cerdo; < 10 ppm para las personas
Se origina en la fosa, no en la respiración
Hermeticidad.
> 35 Pa 18 m3/h x m2 superf.
Condición previa para ventilación mínima
Velocidad en inlets
4–6 m/s
Asegura efecto Venturi y Coanda
Errores frecuentes que rompen el sistema
En ventilación mínima hay fallas que suelen subestimarse. Los ventiladores que no sellan —con persianas rotas o ausentes— provocan un cortocircuito de aire: el ventilador en marcha extrae aire del que tiene al lado en lugar de hacerlo entrar por los inlets, y al apagarse generan un efecto chimenea con gran pérdida de calor. La recomendación es trabajar con ventiladores de cierre mariposa, bien herméticos. Otro punto crítico, y peligroso, son las tapas de inspección de fosa que quedan destapadas, permitiendo que el aire ingresa por la fosa en lugar de por los inlets y arrastra los gases que justamente se quieren evacuar, entre ellos el sulfuro de hidrógeno, el más peligroso para los animales y para las personas. Una prueba de humo lo evidencia de inmediato.
Finalmente, la regulación y el posicionamiento de los inlets define cómo y con qué direccionamiento entra el aire: el ventilador marca cuánto aire ingresa, pero el inlet define cómo ingresa. Y conviene verificar el caudal real de los ventiladores, porque uno que “debería” entregar un trabajo que permita ingresar 18.000 m³/h a veces no entrega ni la mitad. Todo esto responde a la ley del mínimo: lo primero que falla hace fallar al sistema completo. Por eso hay que revisar que cada componente funcione para que el conjunto funcione.
Tecnología accesible e inteligencia artificial
Herramientas que antes parecían reservadas a especialistas hoy son accesibles, por ejemplo, cámaras térmica —útiles para evaluar aislación y hermeticidad—. En el horizonte, la inteligencia artificial promete un cambio profundo en el análisis de datos, permitiendo integrar grandes volúmenes de información y obtener en horas conclusiones que antes llevaban semanas. La diferencia competitiva no estará en las tareas manuales del galpón, sino entre los técnicos que sepan utilizar y auditar estas herramientas y los que no: nadie puede trabajar con IA sobre un tema que no comprende. La condición sigue siendo dominar los conceptos.
Conclusión
El invierno no castiga al productor con frío, sino con pérdida de calor, y esa pérdida se paga con energía, conversión y sanidad. Optimizar el ambiente no exige necesariamente grandes inversiones: exige un orden de prioridades —comportamiento animal, hermeticidad y aislación, calidad de aire, fuentes de calor—, una instrumentación mínima bien aprovechada y la disciplina de leer los datos en conjunto. Y, por encima de todo instrumento, observar a los animales: siguen siendo el mejor sensor del galpón.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) amplió el alcance del régimen especial de facilidades de pago para contribuyentes del sistema sanitario. A través de la Resolución General 5874/2026, el organismo dejó de limitar el beneficio a establecimientos con internación e incorporó al conjunto de los prestadores de salud, atendiendo un pedido formulado por la Confederación Argentina de Prestadores de Salud (CAPS).
La modificación también extiende el plazo para adherirse al programa hasta el 30 de octubre de 2026, otorgando más tiempo para que clínicas, sanatorios, centros de diagnóstico, consultorios y otros actores del sistema regularicen obligaciones vencidas al 31 de mayo de 2026.
La resolución modifica el régimen creado por la Resolución General 5858, que originalmente estaba destinado a establecimientos de salud con internación. Con el nuevo esquema, el beneficio alcanza a un universo mucho más amplio de contribuyentes vinculados a la prestación de servicios sanitarios.
El fundamento de la decisión se apoya en las dificultades económicas y financieras planteadas por las entidades representativas del sector y en la necesidad de preservar el funcionamiento de una actividad considerada de interés público.
Para ARCA, facilitar la regularización tributaria también constituye una herramienta para mejorar el cumplimiento voluntario de las obligaciones fiscales sin recurrir a procesos de ejecución o litigios.
Qué cambia para los prestadores
La norma introduce modificaciones operativas que simplifican el acceso al programa.
Los principales cambios son:
El régimen se amplía a todos los contribuyentes del sector salud, ya no únicamente a establecimientos con internación.
Se crea la caracterización “533 – Protección transitoria y Alivio Fiscal para el Sector Salud” dentro del Sistema Registral.
La adhesión se prorroga hasta el 30 de octubre de 2026.
El trámite se realiza mediante “Mis Facilidades”, utilizando el plan denominado “Plan Especial Sector Salud – Obligaciones vencidas al 31/05/2026”.
La nueva caracterización convivirá con el código 481, correspondiente a establecimientos con internación, ampliando así el universo de contribuyentes habilitados para ingresar al régimen.
Para el entramado sanitario privado, el principal efecto económico radica en la posibilidad de reordenar pasivos fiscales sin afectar de manera inmediata el flujo de fondos.
En una actividad intensiva en recursos humanos, equipamiento médico y tecnología, la regularización de obligaciones tributarias permite liberar capacidad financiera para sostener operaciones, afrontar inversiones y preservar la cadena de pagos con proveedores.
El beneficio también reduce el riesgo de medidas cautelares o restricciones derivadas del incumplimiento fiscal, un aspecto relevante para prestadores que mantienen contratos con obras sociales, empresas de medicina prepaga y organismos públicos.
La posibilidad de acceder a un plan especial de regularización contribuye a disminuir tensiones de liquidez en un sector que enfrenta elevados costos operativos y una estructura de ingresos frecuentemente condicionada por los plazos de pago de financiadores.
La ampliación del régimen refleja una estrategia de administración tributaria orientada a privilegiar la regularización antes que la ejecución fiscal. El desafío estará en medir cuántos prestadores se incorporan efectivamente al programa y si el alivio financiero logra traducirse en una mejora de la capacidad operativa del sistema de salud sin deteriorar la recaudación futura.
Energía de Misiones, en conjunto con la Municipalidad de Puerto Iguazú y vecinos de los barrios Nuevo Iguazú y Las Palmeras, presentó el plan de trabajo correspondiente a la obra de infraestructura eléctrica que financia el Gobierno de la Provincia de Misiones y que comenzará el próximo lunes 6 de julio, con el objetivo de mejorar la calidad, seguridad y confiabilidad del servicio.
Durante la reunión se expusieron los alcances del proyecto, el cronograma de ejecución y las acciones que se desarrollarán de manera coordinada entre la empresa, el Municipio y la comunidad para garantizar el correcto desarrollo de las tareas.
En ese marco, se remarcó la importancia de que todas las familias se incorporen al proceso de regularización del servicio eléctrico, destacando que ello permitirá prevenir accidentes y siniestros, eliminar conexiones irregulares, optimizar las condiciones de seguridad y garantizar un suministro eléctrico más seguro, eficiente y de calidad.
Asimismo, se acordó una agenda de trabajo conjunta entre los vecinos, el Gobierno de Misiones, Energía de Misiones y la Municipalidad, estableciendo canales permanentes de comunicación para acompañar el avance de la obra y atender las inquietudes de la comunidad durante todo el proceso.
Como parte de las acciones previstas, se realizará un relevamiento territorial para determinar con precisión la cantidad de familias beneficiarias. Posteriormente, se llevará adelante un operativo en el barrio para asistir a los vecinos en la generación del Usuario Web de Energía de Misiones y en la gestión de las solicitudes de conexión al servicio eléctrico, facilitando el acceso a la regularización.
La obra contempla la incorporación de nueva infraestructura eléctrica destinada a fortalecer la red de distribución y brindar una solución definitiva a una demanda histórica de los barrios Nuevo Iguazú y Las Palmeras, beneficiando a cientos de familias con un servicio más seguro, estable y confiable. La inversión prevista supera los 800 millones de pesos.
Con esta intervención, el Gobierno de la provincia, a través de Energía de Misiones, reafirma su compromiso de continuar invirtiendo en obras que amplían el acceso a la energía, fortalecen la infraestructura eléctrica provincial y mejoran la calidad de vida de los misioneros mediante el trabajo articulado con los municipios y la comunidad.
La reconfiguración del negocio agroexportador argentino comenzó a reflejarse plenamente en las estadísticas oficiales. La integración operativa entre Bunge y Viterra posicionó a la compañía como la principal exportadora de granos y subproductos del país durante el primer semestre de 2026, en un contexto marcado por una menor oferta exportable respecto del año récord de 2025, pero con niveles de actividad que continúan por encima de los promedios históricos.
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) totalizaron 52,3 millones de toneladas entre enero y junio, lo que representa una caída interanual del 19% frente a las 64,5 millones de toneladas registradas en igual período del año pasado. Sin embargo, el volumen continúa siendo un 17% superior al promedio de los últimos cinco años, convirtiéndose en el tercer mejor primer semestre de la serie reciente, únicamente por detrás de 2025 y 2021.
Bunge encabeza el ranking de agroexportadores en el primer semestre de 2026, seguida por Cargill y COFCO. El volumen total de operaciones asciende a 52,3 Mt, 19% menos que en igual período del año anterior.
En base a los registros de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) informados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), los compromisos de exportación/1 de granos y subproductos suman 52,3 Mt en el primer semestre de 2026. Este volumen representa una caída del 19% respecto a las 64,5 Mt registradas en igual período de 2025. No obstante, se encuentra 17% por encima del promedio de los últimos cinco años, y se constituye como el tercer volumen más elevado en el mismo período por detrás de 2025 y 2021.
El ranking/2 de agroexportadores del primer semestre es encabezado por Bunge, seguido por Cargill y COFCO. La firma líder registra 11,6 Mt anotadas en ventas externas (DJVE), volumen que se constituyó como el mayor registrado por una compañía en el primer semestre en al menos los últimos cinco años.
Este liderazgo se ve influenciado por la fusión entre Bunge y Viterra/3 que termina de concretarse a nivel global a mediados de 2025 y que termina de hacer la integración operativa/4 en Argentina en enero/febrero de 2026. Como resultado, Viterra deja de registrar ventas externas agroindustriales en Argentina hacia enero de 2026, momento a partir del cual los registros se empiezan a centralizar bajo la denominación de Bunge.
Considerando ambas razones sociales de manera conjunta, el volumen declarado en el primer semestre de 2026 alcanza 11,8 Mt, 14% menos que en igual período del año anterior (13,8 Mt). No obstante, su participación conjunta sobre el total de tonelaje declarado (22%) aumenta un punto porcentual respecto del primer semestre de 2025.
El complejo maíz concentra el mayor volumen de toneladas registradas durante el primer semestre con 23 Mt, seguido por el complejo soja con 13,7 Mt y el complejo trigo con 9,4 Mt. Más atrás se ubicaron el complejo girasol con 3,3 Mt; el complejo de cebada con 2,2 Mt; y el complejo sorgo con 0,6 Mt. Es la primera vez desde 2021 que el complejo maíz supera al complejo soja como en el volumen registrado de ventas de exportación en el primer semestre de cada año.
A continuación, se presenta el podio de exportadores correspondiente a los seis principales complejos agroindustriales durante el primer semestre de 2026.
Complejo Maíz
Durante el primer semestre de 2026, el complejo maíz concentra el 44% del total registrado en materia de volumen de ventas al exterior, considerando los seis principales complejos agroindustriales. Las 23 Mt declaradas se ubican apenas 1% por encima de lo registrado en igual período del año anterior y constituye el segundo mayor nivel de los últimos cinco años para un primer semestre, solo por detrás del año 2021. En general, la mayor parte de las declaraciones corresponden a maíz en grano.
En cuanto al ranking de exportadores, Cargill encabeza las registraciones del complejo con 4,8 Mt, equivalentes al 21% del total. Le siguen COFCO con 3,8 Mt (17%) y ADM Agro con 3,6 Mt (16%).
Complejo soja
Con 13,7 Mt registradas durante el primer semestre, el complejo soja se ubica en el segundo lugar entre los principales complejos agroindustriales, representando el 26% del total del tonelaje declarado. En términos interanuales, este volumen implica una caída del 56% y se sitúa 30% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
Al desagregar las declaraciones por producto, el 76% del total de toneladas corresponde a subproductos de soja, 16% a aceite de soja y 8% restante a poroto de soja.
El podio de exportadores es liderado por Bunge con 4,5 Mt (33%), seguido por Cargill con 1,8 Mt (13%) y Molinos Agro con 1,5 Mt (11%).
Trigo, cebada, sorgo y girasol
El complejo trigo alcanza un anote de 9,4 Mt en DJVE durante el primer semestre de 2026, 71% más que en igual período del año anterior. Este volumen constituye el segundo mayor total para un primer semestre en al menos los últimos cinco años y se ubica 75% por encima del promedio del último quinquenio.
Del total declarado, 96% corresponde a trigo pan y 3% a harina de trigo. Además, en 2026 se incorporaron registraciones de trigo candeal por 57.200 toneladas. En este contexto, el podio de exportadores es encabezado por Bunge (2,3 Mt), seguido por Cargill (1,6 Mt) y LDC (1,3 Mt).
El complejo girasol ocupa el cuarto lugar en tonelaje declarado durante el primer semestre de 2026. Con 3,33 Mt registradas, prácticamente iguala el total registrado durante todo el 2025 y alcanza el mayor volumen para el período analizado desde al menos 2020, con un crecimiento interanual del 82%.
En el caso de este último complejo, las declaraciones se distribuyeron de manera prácticamente equitativa entre aceite de girasol y subproductos. En cuanto a los operadores, el ranking es liderado por Bunge (1,1 Mt), seguido por AGD (0,5 Mt) y Unión Agrícola de Avellaneda (0,4 Mt).
Por su parte, el complejo de cebada se ubicó en el quinto lugar en términos de volumen declarado. Con 2,24 Mt, mostró un incremento interanual del 4% y alcanzó el segundo mayor registro para un primer semestre de los últimos cinco años.
Dentro del complejo, la cebada forrajera explicó el 67% de las toneladas registradas, seguida por la cebada cervecera (19%) y la malta (14%). Los principales exportadores fueron Bunge (0,6 Mt), Cervecería y Maltería Quilmes (0,4 Mt) y Asociación de Cooperativas Argentinas (0,3 Mt).
Finalmente, el complejo sorgo registró 0,63 Mt en durante el primer semestre, un 45% menos que el máximo alcanzado en igual período de 2025. El ranking de exportadores estuvo integrado por Unión Agrícola de Avellaneda (0,2 Mt), Asociación de Cooperativas Argentinas (0,13 Mt) y Bunge (0,1 Mt).
/1 Sólo se consideran los productos sujetos a declaración obligatoria. /2 En este artículo, el ranking de las empresas exportadoras de granos y subproductos se construye a partir de los compromisos de venta asumidos con el exterior, y no en función de la terminal de embarque utilizada. /3 Desde mayo de 2021 la empresa pasa a denominarse Viterra Argentina S.A., aunque en el registro de DJVE continúan apareciendo declaraciones de ventas al exterior bajo Oleaginosa Moreno Hnos. S.A.C.I.F.I. y A. hasta 2022. /4 El cierre de la fusión global entre Bunge y Viterra fue anunciado oficialmente por Bunge Global SA el 2 de julio de 2025, según comunicado de prensa de la compañía. La fecha de finalización de la integración operativa en Argentina ocurrió en febrero de 2026, de acuerdo con la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA).