Año: 2026

Quiénes son los grupos opositores en Irán y qué cambios reclaman

Compartí esta noticia !

Irán atraviesa la mayor ola de protestas antigubernamentales desde la Revolución Islámica de 1979, impulsada por el deterioro económico, la fuerte depreciación de la moneda y el empeoramiento de las condiciones de vida. Las manifestaciones, que se extendieron a todas las provincias del país, expusieron la debilidad social del régimen teocrático, pero también la profunda fragmentación de la oposición política, tanto dentro como fuera del país.

Según estimaciones de la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, más de 3.000 manifestantes han muerto como consecuencia de la represión estatal. En paralelo, un funcionario iraní declaró a Reuters que al menos 2.000 personas fallecieron, atribuyendo los hechos a la acción de “terroristas”. La respuesta gubernamental ha sido calificada por expertos como una represión sin precedentes.

Un régimen teocrático bajo presión económica y social

Desde 1979, Irán funciona como una teocracia, donde la máxima autoridad política y religiosa recae en el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, por encima del presidente. El sistema controla de manera estricta la actividad política, los medios de comunicación y las libertades civiles.

Las protestas actuales se originaron en un contexto económico crítico: la inflación alcanza el 50%, mientras que la moneda iraní se depreció un 68% en lo que va del año en el mercado paralelo. A esto se suman cortes de electricidad, escasez de agua y una pérdida generalizada del poder adquisitivo que afecta a todas las clases sociales.

Pese a la magnitud de las movilizaciones, los analistas coinciden en que no se observan fracturas internas en el poder político ni militar. Apenas se registró un llamado del presidente Masud Pezeshkian a “escuchar a los manifestantes”, sin cambios estructurales posteriores.

“Las protestas no tienen un liderazgo reconocible. Los principales disidentes dentro de Irán han sido ampliamente perseguidos, encarcelados y silenciados”, explicó Juan Moscoso del Prado, investigador del Centro de Economía y Geopolítica Global de Esade (EsadeGeo). En ese sentido, advirtió que no existen hoy “fuerzas alternativas de gobierno claras”.

Reza Pahlavi y la oposición monárquica en el exilio

Uno de los rostros más visibles de la oposición externa es Reza Pahlavi, hijo del último sha de Persia, derrocado en 1979. Exiliado en Estados Unidos, Pahlavi volvió a posicionarse como alternativa ante un eventual cambio de régimen, en un contexto en el que los cánticos a su favor se multiplicaron durante las protestas.

En 2018, un grupo de 40 activistas iraníes en el exilio fundó un partido de oposición que lo respalda y que apoyó la política de “máxima presión” impulsada por la administración de Donald Trump contra Irán. En 2022, Pahlavi presentó un plan de 100 días para un gobierno interino, aclarando que “no se trata de restaurar el pasado”, sino de “garantizar un futuro democrático”.

Nacido en Teherán, Pahlavi se ha consolidado como uno de los críticos más visibles del ayatolá Jamenei y promueve una transición hacia un Estado secular y democrático.

MKO y el peso controversial de los Muyahidines del Pueblo

Otro actor relevante en el exilio es el grupo Muyahidines del Pueblo de Irán (MKO), considerado uno de los movimientos opositores más grandes y con mayores recursos. Sin embargo, su legitimidad dentro del país es cuestionada.

Según explicó Ali Dashti, del servicio persa de la BBC, el grupo “tiene dinero e influencia”, pero es ampliamente rechazado por sectores de la sociedad iraní debido a su papel durante la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), cuando combatieron del lado iraquí.

Tras la Revolución Islámica, el MKO se enfrentó al nuevo régimen luego de que su líder Masud Rayaví fuera impedido de competir electoralmente. Desde entonces, el movimiento impulsó una lucha armada para derrocar al gobierno. Rayaví no aparece en público desde hace años, y sus seguidores reconocen a Mariam Rayaví como “la presidenta de Irán en el exilio”.

Pese a su fuerte red de contactos internacionales, el grupo enfrenta una profunda resistencia social dentro del país.

Reformistas y el límite del cambio desde dentro

En el interior de Irán, uno de los sectores opositores más tradicionales es el de los reformistas, integrado por exfuncionarios, clérigos críticos y dirigentes políticos que históricamente promovieron cambios graduales dentro del sistema.

Con el tiempo, este espacio se fracturó entre quienes consideran agotada la vía reformista y quienes aún creen posible una transformación parcial. Entre los dirigentes que endurecieron su postura se destacan Mir-Hosein Musaví, ex primer ministro, bajo arresto domiciliario desde 2011, y Mehdí Karrubí, expresidente del Parlamento, detenido ese mismo año y liberado en 2025.

También adquirió protagonismo Mostafa Tajzadeh, exviceministro del Interior durante la presidencia de Mohamed Jatamí, con críticas directas al líder supremo. En paralelo, figuras como Hasan Rohani, Mohamed Jatamí, Mohammad Fazeli y Abbas Abdi representan una corriente que aún apuesta a reformas parciales.

“Mujer, Vida y Libertad”: el motor generacional de la protesta

El movimiento “Mujer, Vida y Libertad” emergió tras la muerte de Mahsa Amini en 2022, mientras se encontraba bajo custodia policial por no llevar correctamente el velo. Ese episodio marcó un punto de inflexión y dio origen a un movimiento espontáneo, descentralizado y transversal.

Integrado por mujeres, jóvenes, minorías étnicas y asociaciones feministas, el movimiento reúne también a partidos kurdos y baluches, que reclaman mayor autonomía sin plantear necesariamente la secesión. Su base ideológica es diversa, con un fuerte componente progresista y de izquierda.

Según Moscoso del Prado, quienes hoy lideran las manifestaciones dentro del país son jóvenes menores de 30 años, que representan aproximadamente la mitad de la población iraní, con alto nivel educativo y una marcada distancia respecto de los valores ideológicos de la República Islámica.

Un escenario abierto y sin liderazgo unificado

Con una oposición atomizada, dispersa geográficamente y sin conducción central, los escenarios de cambio político en Irán aparecen como complejos e inciertos. No obstante, las demandas de transformación continúan expresándose tanto dentro como fuera del país, impulsadas por una crisis económica persistente y una represión que no logra sofocar el descontento social.

Compartí esta noticia !

El pragmatismo y la levedad

Compartí esta noticia !

Misiones cerró 2023 con un techo inédito de 110,3 mil empleos privados registrados. Dos años después, el retroceso es evidente: el dato de octubre, el último oficial, marca que en Misiones solo hay 99.225 trabajadores en el sector privado formal. Es el menor volumen de empleo de los últimos 57 meses para la provincia y se perforó el piso de los cien mil empleos por primera vez desde febrero de 2021, en plena salida de la pandemia. Es decir, los números son peores que durante la pandemia. 

Se llegó a esa cifra luego de sufrir cinco caídas consecutivas en la comparación mensual: en octubre el descenso fue de 0,9%, equivalente a la pérdida de 884 empleos respecto a septiembre. Misiones fue una de las seis provincias con mayor descenso mensual. 

Entre junio y octubre, Misiones perdió unos 3.558 empleos en el sector privado formal, y desde que asumió Milei, cayeron 9.678 empleos, lo que representa una baja del 8,9%, la sexta más fuerte del país. 

El mismo panorama, con matices, se observa en el resto de las provincias y en el promedio país. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 la cantidad de empleadores con trabajadores registrados, pasó de 512.357 a 492.223, con una contracción de 21.046 empresas. Se cerraron 30,45 empresas por día.

En el mismo período, el empleo registrado se redujo 2,77%, lo que representa una pérdida de 272.607 puestos de trabajo, al pasar de 9.857.173 en noviembre de 2023 a 9.584.566 en octubre de 2025. Son casi 400 trabajadores menos por día desde que asumió Javier Milei

Datos complejos para alguien que se jacta de ser especialista en generar riqueza con o sin dinero. Sin embargo, el Presidente y sus convencidos, deciden simplemente obviarlos. 

En contraste, el Presidente y su equipo económico empezaron el año celebrando el dato de la inflación como “el más bajo” de los últimos años. El índice de precios al consumidor aumentó 2,8% en diciembre, lo que arroja una suba de 31,5% para todo 2025 en Argentina, 86 puntos porcentuales menos que el año previo (117,8%) y el más bajo de los últimos ocho años. Datos correctos que no dicen todo: megadevaluación en diciembre de 2023, virtual congelamiento de salarios y una suba de tarifas que no termina nunca de acomodarse. Elementos que esconden la real dimensión del esfuerzo de los argentinos para sobrellevar el costo del ajuste, que muy poco fue asumido por “la casta”. 

También se omite reconocer que la inflación está lejos de estar knock out como celebró el Presidente en unos comics que lo tienen como protagonista. En mayo del año pasado se frenó el proceso de desinflación y desde entonces, no para de subir. El 2,8 por ciento de diciembre fue más alto que en noviembre. En el NEA el dato del último mes del año también fue impactante, con un alza del 3,4% y una aceleración por cuarto mes consecutivo. La región tuvo el mayor incremento de precios del país, aunque en términos interanuales, mostró un incremento del 28,8%, el más bajo desde el 2017.

En el NEA, la suba mensual de diciembre presentó una aceleración de un punto porcentual respecto al mes previo (2,4% en noviembre) y fue la primera vez desde abril pasado que supera el techo del 3% mensual, lo que equivale a la suba más fuerte desde agosto de 2024 en la región. Esta aceleración también se vio a nivel general nacional y en las regiones, pero en magnitudes inferiores al nordeste. 

¿Dónde estuvieron las subas más alarmantes? Alimentos y Bebidas no alcohólicas, con 4,8%, fue el indicador más alto de los últimos 17 meses, con la carne como protagonista, con una escalada de 10,3%)

El Gobierno celebró el último dato de inflación como un hito político. “Es un logro extraordinario”, afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, quien atribuyó el resultado a un conjunto de factores que incluyen el reacomodamiento de precios relativos, la flotación cambiaria y una fuerte contracción de la demanda de dinero, fenómeno que explicó como consecuencia de una dolarización masiva de la ciudadanía, incentivada -según su lectura- por la oposición. El Presidente replicó el mensaje con entusiasmo y volvió a exaltar la figura de su ministro: “Toto, el más grande”.

Desde una perspectiva histórica, el dato tiene respaldo. Para encontrar una inflación anual menor a la actual hay que retroceder hasta 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando el índice fue de 24,8%. Aquel año tuvo además un valor simbólico: fue el primero elaborado por un organismo estadístico normalizado, luego de casi una década en la que las cifras oficiales habían perdido credibilidad por la manipulación política. Sin embargo, esa tregua fue efímera. La inflación volvió a acelerarse hasta 47,7% en 2018 y 53,8% en 2019. Más tarde, la parálisis económica provocada por la pandemia permitió en 2020 una inflación más baja, del 36,1%, durante la gestión de Alberto Fernández. El alivio tampoco duró: el proceso derivó en una escalada que culminó en 2023 con una suba del 211,4%, la más alta del mundo.

Pero los números admiten más de una lectura. El informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos, introduce matices que contrastan con el triunfalismo oficial. No solo confirma que la desaceleración se detuvo, sino que también aleja la promesa presidencial de una inflación convergiendo a cero hacia mitad de año. Desde la asunción de Javier Milei, el menor registro se alcanzó en mayo pasado, con 1,5%. A partir de allí, la inflación retomó un sendero de aceleración suave pero persistente.

El detalle de los rubros explica buena parte de esta dinámica. En los últimos meses, los alimentos -la categoría más sensible para los hogares de menores ingresos- volvieron a empujar el índice. 

A esto se sumó el impacto de las tarifas reguladas -educación, agua, electricidad, gas y combustibles-, afectadas por el recorte de subsidios aplicado por el Gobierno. 

El esquema antiinflacionario se apoyó básicamente en dos anclas: el tipo de cambio y los salarios. En 2025, según datos oficiales, los salarios del empleo formal crecieron casi un punto por debajo de la inflación. Al mismo tiempo, el dólar se mantuvo contenido mediante un régimen de bandas con un techo de actualización mensual del 1%. Tras meses de advertencias sobre los riesgos del atraso cambiario, el equipo económico decidió flexibilizar el esquema a partir de enero: desde ahora, el dólar oficial puede ajustarse como máximo al ritmo de la inflación. En febrero, ese límite será el porcentaje de diciembre.

Aun así, los economistas advierten que la inercia sigue presente. Incluso en un escenario de relativa calma, los precios locales suben en un mes lo que en países vecinos como Uruguay o Brasil aumenta en un semestre.

En ese contexto, la meta presidencial de una inflación tendiendo a cero hacia mitad de año aparece como poco realista. En el mejor de los casos, los especialistas proyectan un retorno a niveles inferiores al 2% mensual. El desafío inmediato es estabilizar la oferta y la demanda de dólares y reducir las expectativas de una nueva devaluación, que actúan como motor de remarcaciones. 

El presupuesto aprobado por el Congreso proyecta para 2026 una inflación anual del 10,1%, equivalente a un promedio mensual del 0,8%. Las estimaciones privadas, sin embargo, duplican esa cifra y la ubican en torno al 20%. Se trata de una inflación menor a la del año anterior, pero que ya no reproduce la velocidad de caída observada en los primeros dos años del Gobierno de Milei.

El enfriamiento de las expectativas también tiene razones políticas y financieras. Aunque el oficialismo revalidó su fuerza en las elecciones de medio término con el 40% de los votos, el mercado incorporó otros elementos al análisis: la flexibilización cambiaria y la fragilidad exhibida por el programa económico en 2025, cuando, en medio de tensiones financieras y electorales, el Gobierno recurrió primero a un rescate de 20.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional y luego a un auxilio equivalente del Gobierno de Estados Unidos, cuando Donald Trump, que intervino de manera directa en el mercado cambiario local.

El relato del “logro extraordinario” choca con la experiencia cotidiana de los hogares. Durante 2025 no se verificó una baja generalizada de precios, sino una recomposición claramente regresiva. Los alquileres y gastos conexos encabezaron las subas, con un aumento acumulado del 70,3%, más del doble de la inflación general. La desregulación y la escasez de oferta transformaron el acceso a la vivienda en un privilegio: hoy, el 25% de los inquilinos destina entre el 60% y el 100% de su salario al alquiler.

La educación privada acumuló un incremento del 52,2%, profundizando el castigo sobre las familias que recurren a ella como refugio frente al deterioro del sistema público. Los servicios regulados y los alimentos, pilares del consumo popular, también crecieron por encima del promedio. La carne vacuna, por ejemplo, registra aumentos interanuales de entre el 60% y el 72%.

Nada de esto es casual. Es el resultado de una estrategia que primero contuvo artificialmente precios clave por motivos electorales y luego los liberó de forma abrupta. A la par, el ancla salarial terminó de cerrar el esquema. Mientras los precios de los bienes esenciales se dispararon, los ingresos se contrajeron con fuerza. Distintos informes señalan que el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió más del 30% de su poder de compra desde diciembre de 2023 hasta fines de 2025, cuando se ubicó en torno a los 322.000 pesos. Las estimaciones van del 31,4% al 35%. Los salarios públicos nacionales cayeron un 32,6% y gran parte de las paritarias privadas también cerraron a la baja, con pérdidas reales de hasta el 7% en el primer trimestre de 2025.

El mecanismo es transparente: una devaluación inicial que licuó los ingresos, seguida por una contención salarial efectiva. En ese esquema, la desaceleración inflacionaria existe, pero su costo social también. Y es allí donde el “logro extraordinario” deja de ser una verdad indiscutible para convertirse en una afirmación profundamente discutible.

Los datos son demoledores para el relato libertario. Pasada ya la mitad del mandato, Milei no genera ni riqueza ni empleo. Y tampoco logra contener la inflación, que desde mayo del año pasado, entró en una tendencia alcista que no parece encontrar techo. Los convencidos eluden la discusión y apelan a la herencia recibida -como la resaca kirchnerista hacía con Macri- o prefieren hablar de otros temas menos comprometedores. Uno de los temas favoritos es buscar otros culpables. Los apuntados son los gobernadores o las provincias que “no hacen el ajuste” y gastan la “riqueza” de la Nación. O no se suman al festival desregulador.

Nuevamente, los datos contrastan con el relato. Las cuentas de las provincias están mucho más ordenadas que las de la Nación y algunas destacan por una administración austera y equilibrada. 

Las cuentas de Misiones estuvieron esta semana en debate, con las tácticas incendiarias del ex tenista Diego Hartfield, torpemente rebatidas por los interlocutores del oficialismo. El libertario tiene la ventaja de jugar sin presiones ni responsabilidad de gestión. En esas ligas, la ignorancia puede ser una virtud.

Misiones exhibe uno de los mejores resultados en materia de equilibrio económico, pese a que fue una de las únicas seis provincias que registró una caída de sus ingresos totales, que en su caso fue del 0,2%. Esta baja respondió, en primer lugar, a una menor recaudación: los ingresos tributarios descendieron 0,8%, traccionados por los de origen provincial, que retrocedieron 4,8%. 

Los únicos conceptos que mostraron incrementos fueron las Contribuciones a la Seguridad Social (12,8%) y las Transferencias de Capital (194,4%), aunque en este último caso cabe señalar que representan apenas el 0,1% de los ingresos totales.

La caída de los ingresos obligó, necesariamente, a un rediseño del gasto, que se reflejó con claridad en el período analizado. El gasto total provincial se incrementó apenas 0,5% en términos reales, lo que posicionó a Misiones como la provincia con la menor suba de erogaciones de todo el país. Este resultado, en una mirada superficial, podría dar lugar a lecturas simplistas en clave de “ajuste”, pero un análisis más fino muestra una dinámica diferente.

Los dos componentes más sensibles del gasto escaparon a la tendencia general y exhibieron aumentos significativos: el gasto en personal creció 14,2% y las prestaciones de la seguridad social lo hizo en 23,2%. 

La contención del gasto no se apoyó en recortes sobre áreas particularmente delicadas como la salarial o la previsional. Además, tampoco se descuidó el impulso al desarrollo: si bien se trata de volúmenes relativamente menores en comparación con otros motores del gasto, las transferencias de capital al sector privado crecieron 91,8% y al sector público 257%. A esto se sumó un aumento del 15,6% en la inversión financiera, destacándose que una porción relevante de este rubro se destinó al otorgamiento de créditos para la producción.

En sentido contrario, los mayores recortes se concentraron en los Servicios no Personales (un rubro usualmente asociado al denominado “gasto político”), que cayeron 3,0%, y en las Transferencias Corrientes, con una baja del 12,6%. El gasto en intereses de la deuda, por su parte, aumentó 42,7% debido a pagos a organismos internacionales y al Gobierno nacional, entre otros conceptos, aunque con la particularidad de que, pese a su crecimiento, la deuda mantiene un peso casi marginal dentro del gasto provincial (apenas 0,3%). En cuanto al gasto de capital, la inversión real directa se redujo 35%, aunque esta caída fue parcialmente compensada por el mayor dinamismo de las transferencias al sector privado y del crédito productivo.

Con ingresos cayendo 0,2% interanual y gastos creciendo solo 0,5%, el resultado fiscal de Misiones no se vio comprometido. La provincia registró un superávit primario superior a los 90 mil millones de pesos y un superávit financiero cercano a los 83 mil millones, destaca Alejandro Pegoraro en su columna de este domingo en Economis.

Misiones no gasta tanto y cuida el equilibrio, aún con menores ingresos. Prioriza sostener la actividad económica -es una obsesión de Hugo Passalacqua- y acelera cuando hay que acelerar. 

El Gobernador sorprendió con una de las decisiones fiscales más relevantes de los últimos años para el sector energético: la reducción drástica del Impuesto sobre los Ingresos Brutos a la venta mayorista de combustibles, que pasará a tributar 1%, cuando estaba alcanzada por una alícuota del 4,5%. La medida implica una baja superior al 75% de la carga impositiva y busca equiparar el tratamiento tributario del combustible al de la actividad industrial. Tendrá un fuerte impacto en los costos operativos de empresas y también en la logística.

Hasta ahora, la comercialización mayorista de combustibles estaba gravada como una actividad comercial, lo que generaba una distorsión impositiva en una cadena de valor estratégica para toda la economía. El nuevo esquema reconoce su rol productivo y logístico, y lo alinea al tratamiento que reciben las actividades industriales, reduciendo de manera significativa el costo fiscal que enfrentan los operadores del sector.

La resolución establece con claridad que la venta mayorista de combustibles para reventa comprendidos en la Ley Nacional 23.966 pasará a tributar una alícuota del 1%, mientras que la venta mayorista general de combustibles y lubricantes continuará gravada al 4,5% . De este modo, se diferencia explícitamente al eslabón que abastece al mercado interno y a las estaciones de servicio.

El propio texto oficial fundamenta la medida en la necesidad de “evitar distorsiones impositivas, fortalecer la competitividad del sector y promover condiciones equitativas que favorezcan la inversión y el sostenimiento de la actividad económica en la Provincia” . En términos prácticos, esto significa crear un entorno más favorable para que las empresas que importan, almacenan y distribuyen combustibles puedan operar con mayor previsibilidad y menores costos.

La política fiscal es una herramienta y no un dogma. No será la única medida. Passalacqua y el equipo económico trabajan constantemente sobre lo impositivo. “Acomodando lo que se pueda, con la máxima creatividad posible, realismo del contribuyente y sin dañar el equilibrio fiscal”, explica Passalacqua. 

La preocupación principal es cuidar el empleo, que en este escenario se convierte en una tarea titánica, ya que en paralelo, los recursos son cada vez más escasos. La situación amerita incluso refuerzos en áreas sensibles, como el ministerio de Trabajo, que enfrenta una demencial tensión entre quiebras, despidos -muchísimos-, y conciliaciones.

El equilibrio que sostiene Misiones adquiere otro cariz cuando se pone la caída de ingresos en la balanza. La recaudación de diciembre fue menor a la de enero de 2024 y con una inflación del 31 por ciento. Malabarismo.

Compartí esta noticia !

Femicidios en Argentina 247 víctimas en 2025 y ningún mes con menos de 15 casos

Compartí esta noticia !

Durante 2025 se registraron en Argentina 247 víctimas de femicidio, según el Informe Anual del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, correspondiente al período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre. El relevamiento confirma que, pese a una leve reducción respecto del pico alcanzado en 2023, la violencia de género extrema mantiene una presencia sostenida a lo largo de todo el año, sin que ningún mes registre menos de 15 casos.

El informe consolida un diagnóstico estructural: la problemática no muestra quiebres estacionales ni descensos significativos, lo que refuerza la necesidad de políticas públicas persistentes, focalizadas y con alcance territorial efectivo.

Tipología de los crímenes y continuidad temporal

Del total de 247 víctimas contabilizadas en 2025, el Observatorio identificó 200 femicidios directos, 17 femicidios vinculados, 4 transfemicidios, 9 suicidios feminicidas y 17 casos asociados a contextos de narcotráfico y crimen organizado. Esta clasificación permite dimensionar la diversidad de escenarios en los que se manifiesta la violencia letal por razones de género.

Si bien las cifras de 2024 y 2025 muestran una baja en relación con el máximo registrado en 2023, el informe advierte que la violencia se mantiene constante durante los doce meses del año. En términos estadísticos, durante 2025 se cometió un femicidio cada 35 horas, lo que equivale a un promedio semanal de 4,7 víctimas.

Este dato pone de relieve la persistencia de la violencia extrema como fenómeno estructural, más allá de variaciones coyunturales en los registros anuales.

El hogar como principal escenario de riesgo

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la localización de los hechos. Según el Observatorio, el 60% de los femicidios ocurrieron en el domicilio de la víctima o en la vivienda compartida con el agresor, lo que confirma que el espacio privado continúa siendo el entorno más inseguro para las mujeres.

En relación con el vínculo entre víctima y victimario, en el 84% de los casos existía una relación previa, predominantemente parejas o exparejas. En contraste, solo el 5,5% de los femicidios fueron cometidos por personas desconocidas, un dato que refuerza la centralidad de la violencia intrafamiliar y de pareja dentro del fenómeno.

El impacto de estos crímenes trasciende a las víctimas directas. El informe contabilizó 133 niñas y niños que quedaron sin madre como consecuencia de los femicidios registrados durante el año, una dimensión colateral que profundiza las consecuencias sociales de la violencia de género.

Distribución territorial y tasas provinciales

En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires encabezó el registro con 95 casos, seguida por Santa Fe con 30 femicidios. Sin embargo, el análisis por tasa en relación con la población femenina modifica el mapa del riesgo.

Al considerar la incidencia proporcional, las provincias con los índices más elevados de femicidios durante 2025 fueron Santa Cruz, Misiones y Neuquén, lo que evidencia disparidades territoriales significativas y la necesidad de enfoques diferenciados en el diseño de políticas públicas.

Un insumo clave para las políticas públicas

El Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación fue creado en 2016 y sostiene de manera continua su tarea de monitoreo y sistematización de datos. El objetivo central de este trabajo es producir estadísticas confiables que permitan diseñar, evaluar y ajustar políticas públicas destinadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, en línea con la legislación nacional vigente y los compromisos internacionales asumidos por la institución.

El informe anual 2025 vuelve a poner en evidencia que, aun en contextos de reducción relativa de los registros, la violencia femicida continúa siendo un problema estructural, persistente y territorialmente desigual, que exige respuestas institucionales sostenidas y basadas en evidencia.

Compartí esta noticia !

Fuerte ajuste fiscal: el gasto cayó 27,2% real y el Gobierno cumplió la meta con el FMI en 2025

Compartí esta noticia !

El Sector Público Nacional (SPN) cerró diciembre de 2025 con un déficit primario de $2,88 billones y un déficit financiero de $3,29 billones, en un contexto de fuerte consolidación del ajuste fiscal iniciado en 2024. Según el informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la contracción real del gasto —14,4% interanual en diciembre y 27,2% en la comparación 2025 versus 2023— compensó la caída de los ingresos y permitió cumplir holgadamente la meta fiscal comprometida con el FMI, aunque a costa de una reducción significativa en prestaciones sociales, subsidios, obra pública, salarios estatales y transferencias a universidades.

Ajuste fiscal consolidado y resultado financiero “oculto” por capitalización de intereses

Durante diciembre de 2025, los ingresos totales del SPN alcanzaron los $12,07 billones, con una caída interanual real del 7,1%, mientras que el gasto total sumó $14,95 billones, con un leve incremento interanual del 1,7%. En términos reales, el ajuste se evidencia con claridad al comparar contra 2023: el gasto se contrajo 16,1% en diciembre y 27,2% en el acumulado anual, frente a una reducción de los ingresos del 0,3% y 8,1%, respectivamente.

El informe advierte, sin embargo, sobre un déficit financiero implícito. El Tesoro priorizó en sus licitaciones la emisión de títulos en pesos capitalizables —LECAP, BONCAP y DUALES—, cuyos intereses no se registran como gasto corriente. Así, aunque el resultado financiero mensual fue negativo en $3,29 billones, al incorporar los intereses capitalizados por $4,08 billones, el rojo ascendería a $7,37 billones en diciembre. En el acumulado anual, el déficit financiero implícito alcanzaría los $28,59 billones.

Este mecanismo permitió sostener un resultado fiscal formalmente consistente con el programa financiero, pero introduce tensiones hacia adelante en materia de sostenibilidad de la deuda en pesos.

Ingresos en retroceso y presión tributaria reconfigurada

La evolución de los ingresos muestra un desempeño dispar. La caída interanual real del 7,1% en diciembre se explica principalmente por:

  • Bienes Personales: -23,1% interanual, afectado por la base de comparación tras la prórroga de pagos en 2024.
  • Impuesto a las Ganancias: -2,4% interanual.
  • Resto de tributos: -11,8% interanual, por la eliminación del Impuesto PAIS a fines de 2024, que en 2025 habría aportado $9,09 billones a valores reales.
  • Derechos de Exportación: -57,7% interanual, tras liquidaciones anticipadas y la aplicación del Decreto 682/2025, que redujo transitoriamente las retenciones al 0%. El informe anticipa nuevas caídas en los próximos meses.

En contraste, los Derechos de Importación crecieron 9,0% interanual, impulsados por un aumento de las importaciones, especialmente de bienes de consumo y vehículos, mientras que el IVA volvió a caer en términos reales (-4,2%), reduciendo su participación sobre el total de recursos.

Gasto público: recorte social, obra pública paralizada y universidades ajustadas

El ajuste del gasto impactó de manera heterogénea. Las Prestaciones Sociales crecieron 6,0% interanual en diciembre, pero al comparar ejercicios completos (2025 vs. 2023) registran una caída real del 11,5%. Dentro del rubro, solo la Asignación Universal para Protección Social mostró un aumento significativo (+71,2%), mientras que se verificaron fuertes reducciones en Asignaciones Familiares (-24,3%), Pensiones no contributivas (-12,6%) y “Otros programas” (-51,4%), donde se incluyen Tarjeta Alimentar, comedores, ex Potenciar Trabajo, Acompañar y Becas Progresar.

Los subsidios económicos se redujeron 52,4% interanual en términos reales, con una baja del 42,9% en transporte, asociada a la discontinuidad de compensaciones tarifarias en el AMBA vía SUBE, y un derrumbe del 98,5% en el subrubro “Otras funciones”.

La obra pública profundizó su parálisis: el gasto de capital cayó 47,7% interanual en diciembre y 78,8% en el acumulado de 2025 frente a 2023, sin señales de recuperación. En paralelo, los salarios de la administración pública nacional continuaron perdiendo contra la inflación, con una caída real del 36,0% respecto de 2023.

En Universidades Nacionales, diciembre de 2025 no registró el pago de aguinaldos —a diferencia de 2024— y, de haberse abonado, el gasto adicional habría sido de $0,60 billones. En términos acumulados, el recorte alcanza el 32,8% frente a 2023.

Meta fiscal con el FMI cumplida y tensiones hacia adelante

Pese al déficit de diciembre, el SPN acumuló en 2025 un superávit fiscal de $11,77 billones, superando en $1,25 billones la meta de diciembre acordada con el FMI tras la revisión de agosto de 2025, que fijó un objetivo estricto de $10,88 billones.

El cumplimiento de la meta refuerza la consistencia del programa fiscal ante el organismo internacional y habilita la continuidad de los desembolsos previstos. No obstante, el informe del CEPA subraya que el equilibrio se sostiene sobre un ajuste profundo y persistente del gasto real y una estrategia financiera que posterga el reconocimiento de intereses, lo que plantea interrogantes sobre su sostenibilidad económica, social e institucional en el mediano plazo.

CEPA Informe iscal 2025 Argentina by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

Anses habilita una nueva billetera virtual para los cobros de planes sociales

Compartí esta noticia !

La decisión de la Anses de habilitar una nueva billetera virtual para el cobro de planes sociales volvió a encender una discusión sensible, quién maneja el dinero de millones de beneficiarios y bajo qué reglas. La incorporación de Naranja X al sistema de pagos de prestaciones estatales no pasó desapercibida y ya genera ruido tanto en el sistema financiero tradicional como en el universo fintech.

Lejos de ser un simple cambio operativo, la medida abre un nuevo capítulo en la digitalización de los pagos sociales y profundiza un proceso que, para muchos, redefine la relación entre el Estado, los beneficiarios y las plataformas privadas.

¿Qué decidió Anses sobre la nueva billetera virtual para planes sociales?

La Anses confirmó que desde esta semana los titulares de determinadas prestaciones podrán elegir Naranja X como billetera virtual para cobrar sus haberes. De esta forma, la fintech se suma al reducido grupo de plataformas digitales autorizadas para recibir pagos directos del organismo previsional.

El punto clave es que el cambio no se realiza de manera automática. Cada beneficiario debe solicitar expresamente que sus cobros dejen de acreditarse en una cuenta bancaria tradicional y pasen a una billetera virtual habilitada. Sin ese trámite, el esquema actual no se modifica.

Desde el organismo explicaron que el objetivo es ampliar las opciones disponibles, facilitar el acceso al dinero y acompañar los hábitos digitales de una población que, cada vez más, opera desde el celular.

¿Qué cambia para los beneficiarios de Anses con esta billetera virtual?

En términos prácticos, el dinero se acredita directamente en la billetera virtual elegida, sin pasar por una cuenta bancaria clásica. Esto permite pagar servicios, hacer transferencias, enviar dinero, comprar con QR y manejar los fondos desde una app, sin costos de mantenimiento ni requisitos tradicionales del sistema bancario.

Para muchos titulares de planes sociales, esto implica mayor autonomía y rapidez. Para otros, despierta dudas sobre seguridad, control y límites operativos. La polémica no es nueva, pero se reactiva cada vez que Anses amplía el uso de una billetera virtual para prestaciones estatales.¿Qué prestaciones de Anses se pueden cobrar con billetera virtual?

La posibilidad de cobrar a través de billeteras digitales no es universal. Por ahora, Anses habilitó esta modalidad para un conjunto específico de programas, entre los que se encuentran: Asignación Universal por Hijo (AUH) Asignaciones Familiares Asignación por Embarazo Asignaciones de Pago Único Prestación Alimentar Programa Hogar Vouchers Educativos

En todos los casos, el titular debe informar su elección de manera formal, ya sea a través de los canales digitales de Anses o en una oficina, reemplazando la cuenta bancaria previamente registrada.

Qué rol juega Naranja X en este nuevo esquema de Anses

Naranja X pertenece al ecosistema financiero del Grupo Galicia y viene creciendo fuerte en el negocio de pagos digitales. Con su incorporación al sistema de Anses, la fintech gana volumen, visibilidad y millones de potenciales usuarios que ahora pueden cobrar planes sociales directamente en su plataforma.

El movimiento también intensifica la competencia entre billeteras virtuales por un mercado que mueve cifras millonarias todos los meses y que tiene una alta recurrencia de uso.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin