Año: 2026

Paraguay autoriza el empleo de militares con armas de guerra en la Región Oriental para operaciones de defensa interna

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El presidente de la República del Paraguay, Santiago Peña, firmó el Decreto N.º 5524 el 24 de febrero de 2026, que habilita el uso de elementos de combate de las Fuerzas Armadas en operaciones de defensa interna en la Región Oriental, incluidos ríos nacionales, fronterizos e internos. La medida, de alto impacto institucional y político, amplía el rol operativo militar frente a amenazas del crimen organizado y se enmarca en la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna. El anuncio se produce en un contexto crítico de seguridad, marcado por el secuestro de un productor sojero en el norte del país.

La decisión del Ejecutivo paraguayo redefine el despliegue de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) en tareas de seguridad interior, autorizando el uso de la fuerza cuando los delincuentes posean armas de guerra, cuenten con entrenamiento pseudomilitar o intenten “quebrantar el Estado”. Si bien el decreto aún aguarda su publicación en la Gaceta Oficial para entrar en vigencia, su contenido ya genera atención regional, especialmente en provincias argentinas limítrofes como Misiones, por su impacto potencial en la dinámica de seguridad fronteriza.

Marco legal y alcance territorial de la medida

El Decreto N.º 5524 dispone el “empleo de elementos de combate de las Fuerzas Armadas de la Nación en operaciones de defensa interna en el ámbito territorial definido de la Región Oriental”, con el objetivo explícito de “garantizar la seguridad interna”. El texto fundamenta la decisión en la Ley N.º 1337/1999, “De Defensa Nacional y Seguridad Interna”, modificada por la Ley N.º 5036/2013, que habilita al Poder Ejecutivo a recurrir de manera transitoria a medios militares frente a amenazas graves a la soberanía, la integridad territorial o el orden constitucional.

En ese marco, el decreto autoriza al Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) a “realizar las acciones necesarias para organizar y ejecutar lo dispuesto”, y ordena que “todos los Organismos y Entidades del Estado de los departamentos de la Región Oriental, dependientes del Poder Ejecutivo, apoyen sin restricciones y colaboren” con dicho comando. Asimismo, establece la obligación de comunicar la decisión al Congreso Nacional “dentro del plazo y en los términos del artículo 56” de la Ley N.º 1337/1999.

Desde el punto de vista institucional, la norma refuerza la cadena de mando presidencial como “Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación” y delimita un ámbito territorial concreto, condición exigida por la legislación vigente para este tipo de intervenciones.

Seguridad interna bajo presión: antecedentes y justificación oficial

El decreto se apoya en la Nota N.º 92/2026, del 23 de febrero de 2026, remitida al Poder Ejecutivo por el almirante (R) Cíbar Benítez Cáceres, en su carácter de ministro secretario permanente del Consejo de Defensa Nacional (Codena). En ese documento, citado textualmente en los considerandos, se advierte que, según “informes relevantes de inteligencia”, se constató la “presencia de miembros de agrupaciones ilegales en diversas zonas y departamentos de la Región Oriental, vinculadas al crimen organizado transnacional, terrorismo y delitos conexos”.

El texto oficial sostiene que estos grupos “estarían aprovechando precisamente de que en determinadas zonas de la Región Oriental actualmente no existe la presencia de las Fuerzas Armadas en conjunto con la Policía Nacional” para realizar incursiones y operaciones ilegales. A partir de esa lectura, el decreto afirma que las organizaciones criminales —incluyendo narcotráfico y grupos delictivos de alto riesgo— “están aprovechando dichos flancos abiertos en el territorio nacional para poder realizar sus bases operativas, de logística y de estrategia”.

“La situación descripta compromete la vida, la libertad y los derechos de las personas, así como la seguridad, la protección de sus bienes y el libre ejercicio de las funciones constitucionales y legales de la autoridad legítimamente constituida”, subraya el decreto, que concluye que el escenario “amerita una adecuada respuesta y atención de las fuerzas públicas dentro del marco legal establecido”.

El anuncio en contexto: secuestro, criminalidad organizada y repercusiones regionales

El fortalecimiento del rol militar en la seguridad interna fue anunciado públicamente el lunes pasado en el Palacio de López, cuando el Gobierno comunicó que incrementará la presencia operativa de las FF.AA. en zonas bajo amenaza criminal y ampliará los efectivos del CODI. La decisión se produce en paralelo al secuestro del productor de soja Almir de Brum da Silva, ocurrido el sábado último en la localidad de Curuguaty, departamento de Canindeyú, un hecho atribuido a un grupo criminal conocido y que volvió a poner en primer plano la fragilidad de la seguridad en áreas rurales y de frontera.

Desde una perspectiva económica y productiva, el mensaje es claro: el Estado busca recuperar control territorial en zonas clave para la actividad agropecuaria y logística, afectadas por el avance del crimen organizado. A nivel político, la medida reabre el debate sobre los límites entre defensa nacional y seguridad interior, y sobre el rol de las Fuerzas Armadas en contextos de conflictividad interna.

Para las provincias argentinas fronterizas, en particular Misiones, el decreto paraguayo introduce un nuevo factor en la ecuación regional de seguridad. Un mayor despliegue militar del otro lado de la frontera podría impactar en los flujos ilegales, en la coordinación bilateral y en la presión sobre las fuerzas de seguridad locales. Aunque el texto se circunscribe al territorio paraguayo, la mención explícita a ríos nacionales y fronterizos refuerza la dimensión transfronteriza del problema.

En términos institucionales, el Gobierno paraguayo apuesta a una señal de autoridad y disuasión. El alcance real de la medida dependerá de su implementación efectiva, del control civil sobre las operaciones y de la capacidad de articular acciones conjuntas con la Policía Nacional, sin desbordar el marco legal que la propia norma invoca como sustento.

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Mirar Mejor, presente en Jardín América con diagnósticos y receta de anteojos para los vecinos

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El segundo operativo del programa de Gobernación y coordinado por el IPLyC, Mirar Mejor, tuvo a la localidad de Jardín América como destino.

Durante la mañana de este miércoles, centenares de vecinos se acercaron a la Escuela 728 donde se llevó adelante esta propuesta que brinda servicios oftalmológicos integrales sin costo alguno para el paciente.

Revisar el estado de la visión ante dificultades para ver de cerca fue el diagnóstico que primó en la visita de este programa, que se trabaja en conjunto con la Sociedad de Oftalmología de Misiones (SOMI).

Agustín Brítez, uno de los vecinos de Jardín América que participó del operativo, contó: “Hace tiempo que necesitaba los anteojos y ahora gracias a Mirar Mejor los tengo, agradecido por esta posibilidad”.

Por su parte Carolina Frutos Bottega relató: “Desde los dos años que uso anteojos y hace un tiempo me operé de la vista, y eso demanda que cada tanto tenga que hacerme controles de la vista, entonces con este operativo hago eso, ver cómo está mi vista, porque es muy importante para mi vida”.

En tanto, Berta, vecina de la localidad, expresó: “Hace tres años que tengo anteojos y siento que los que uso ya no me sirven más. También, por recomendación médica, todos los años tengo que controlarme, este año no podía pagar la consulta ni hacerme los lentes porque sé que los tengo que cambiar y que venga un programa así, que ayuda a la gente y que no tiene costo es un alivio para nuestra economía, es una alegría inmensa”.

Al respecto, el presidente del IPLyC, Héctor Rojas Decut, aseveró: “Nuestra prioridad es el compromiso con la comunidad, trabajando de manera articulada con las instituciones y acercándolas a la gente, estando presente y llevando soluciones concretas, todo con un objetivo claro: garantizar el crecimiento y el desarrollo social de nuestros vecinos”.

De esta manera, Mirar Mejor sigue con su recorrida por Misiones, llevando consultas, realizando diagnósticos y recetando anteojos acordes a los requerimientos de los pacientes. En esta segunda edición de la propuesta, cabe recordar, que sumó nueva tecnología para las atenciones, además de incorporar nuevos servicios para una mejor atención.

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Influenza aviar: Argentina suspende exportaciones y revive el fantasma de los USD 160 millones perdidos

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Un nuevo foco de influenza aviar altamente patógena volvió a encender las alarmas en el comercio exterior argentino. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó un brote en una granja comercial de Ranchos, provincia de Buenos Aires, lo que obligó a suspender temporalmente las exportaciones de productos aviares a los mercados que exigen el estatus sanitario de país libre de la enfermedad.

La medida impacta directamente en los principales destinos del sector: China y la Unión Europea. El antecedente inmediato es elocuente. En 2023, una suspensión similar entre febrero y agosto generó pérdidas estimadas en USD 160 millones y precipitó una profunda crisis en empresas del rubro, entre ellas Granja Tres Arroyos, el mayor procesador de pollos del país.

El resultado positivo de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 activó el protocolo sanitario internacional: interdicción del establecimiento afectado, sacrificio sanitario, desinfección y notificación oficial a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Para recuperar el estatus de país libre, deberán transcurrir al menos 28 días sin nuevos brotes en establecimientos comerciales.

Desde el Senasa aclararon que el consumo interno no está afectado, ya que la enfermedad no se transmite a las personas por el consumo de carne aviar ni de huevos.

Un sector bajo presión

El sector avícola atraviesa un escenario delicado. En 2023, el cierre del mercado chino implicó pérdidas por USD 160 millones y redujo el volumen exportado de Granja Tres Arroyos del 33% al 25%. Hoy, el sindicato de la carne advierte que, si la situación se prolonga, podrían registrarse más de 450 despidos durante marzo.

Fuentes del mercado impulsan avanzar hacia un esquema de regionalización sanitaria, que permita aislar comercialmente solo la zona afectada ante un brote puntual, en lugar de frenar las exportaciones de todo el país. Es un modelo aplicado por otras naciones para reducir el impacto sistémico.

Una secuencia que se repite

La crisis sanitaria comenzó en febrero de 2023 con los primeros casos en aves silvestres y luego en establecimientos comerciales. Tras múltiples brotes y meses de emergencia sanitaria, Argentina logró recuperar su estatus en agosto de 2023.

Durante 2024 no se registraron nuevos casos en granjas comerciales. Sin embargo, en 2025 reaparecieron focos en aves de traspatio en Chaco y luego en una granja de gallinas ponedoras en Buenos Aires, lo que volvió a activar suspensiones temporales.

Ahora, el nuevo episodio reabre un frente sensible para la balanza comercial agroindustrial en un contexto macroeconómico donde cada dólar exportado resulta estratégico.

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Ventas de supermercados en Misiones cayeron 6% en diciembre y cerraron el año con una baja del 3,8%

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En diciembre de 2025, las ventas en los grandes supermercados a nivel nacional fueron por $ 2,80 billones y registraron un incremento real del 0,5% interanual; mientras que en comparación con el mes previo, se retomó el sendero de crecimiento (+2,7% real). 

En Misiones, los resultados volvieron a ser negativos. Las ventas relevadas en las bocas de  expendio de los grandes supermercados de la provincia totalizaron $ 29.771 millones en  diciembre y en relación con igual mes del 2024 mostraron una caída del 6,0% real, la octava baja consecutiva. En este caso, fue la provincia  con el tercer mayor descenso del país (solo por encima de Corrientes y  Tucumán); a su vez, el retroceso también se observó en la comparación mensual  desestacionalizada, donde las ventas disminuyeron en 0,2% real (también la tercera más fuerte del país). 

Por grupos de artículos, y tal como ocurrió en noviembre, solo el rubro Alimentos preparados y Rotisería (+7,5%) exhibió subas en Misiones durante el mes de análisis. Por el contrario, se observaron bajas en los otros diez grupos de artículos que releva el organismo, con importantes brechas entre sí. 

Por un lado, Electrónicos (-0,2%), Carnes (-2,2%), Otros (-2,3%) y Almacén (-5,7%) cayeron por debajo del nivel general provincial; en el otro costado, Lácteos (-6,9%), Verduras y Frutas (-7,5%), Bebidas (-7,8%), Panadería (- 8,2%), Indumentaria (-10,2%) y Limpieza y perfumería (-12,2%) exhibieron bajas  superiores al total general provincial. Misiones cerró el 2025 con una caída acumulada de sus ventas del 3,8% contra 2024 (tercera más fuerte del país). Fue el peor año para este indicador en la provincia, ya que también muestra bajas contra todos los años desde 2017 (inicio de la serie).

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IPI de FIEL: la industria encadena siete meses de caída y golpea la automotriz

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Tras retroceder 0.8% en 2025, la industria se contrajo 3.6% en enero en la comparación interanual y avanzó 2.1% respecto a diciembre en la medición desestacionalizada

La industria en 2025

El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en 2025 un retroceso de 0.8% respecto a 2024 (véase Tabla Nº 1 y Gráfico Nº 1) encadenando tres años de caída. Así, la producción industrial de 2025 resultó un 12.9% inferior a la de 2011 cuando se tuvo el mayor registro de actividad de acuerdo al IPI de FIEL.

La industria en el último mes del año registró una caída de 4.2% en la comparación con diciembre de 2024. En el mes destacó la contracción interanual de la producción automotriz ‐que alcanzó 30.9% con un retroceso cercano al 60% en la fabricación de automóviles‐, junto con una nueva merma de los químicos y plásticos, rama al interior de la cual la producción de neumáticos acumulaba más de dos años de caída. En el otro extremo, la actividad de las industrias metálicas básicas ‐con avance en acero crudo y productos laminados‐, y la producción de minerales no metálicos tuvieron los mayores avances. En el cuarto trimestre de 2025 la industria tuvo una contracción (5.2%), acumulando dos trimestres en retroceso en la comparación con el mismo período del año anterior, mientras que en la medición desestacionalizada, con una caída del 1.2% respecto al tercer trimestre, se encadenan cuatro trimestres de recorte de la actividad.

Hasta el primer semestre, la actividad industrial llegó a acumular una mejora del 2.6% en la comparación interanual, en parte por un efecto de base en el año anterior ‐el cambio de régimen puesto en marcha a fines de 2023 impactó la actividad industrial en el primer semestre de 2024 cuando ésta llegó a acumular un retroceso de 11.8%‐ que permitió un rebote de la producción en los primeros seis meses de 2025. Así, hasta junio, varios sectores mostraban una recuperación en la comparación con el año anterior, con ramas como la de minerales no metálicos o la automotriz que llegaron a acumular mejoras del orden del 15%.

En el segundo semestre, con una base de comparación más desafiante, se sumaron turbulencias cambiarias y financieras junto con una mayor incertidumbre pre electoral, lo que derivó en un debilitamiento de la actividad.

Desde julio, tuvieron fuertes retrocesos la producción de textiles, químicos y plásticos, en la metalmecánica y en la industria automotriz, en la que se combinó el cese de producción de modelos y la adecuación de líneas de producción con la caída de exportaciones, especialmente con destino a Brasil. A diciembre se encadenaban seis meses de contracción de la producción industrial de acuerdo al IPI de FIEL en la comparación con el año anterior.

En cuanto al desempeño de las ramas industriales en el año y en la comparación con 2024, de las diez que reporta FIEL, cuatro mostraron una mejora, otra igualó el nivel de producción de un año atrás, mientras que las restantes tuvieron una contracción más profunda que el promedio.

La mayor contracción acumulada en el año la registró la producción de químicos y plásticos (‐9.9%), seguida de la producción de papel y celulosa (‐3.6%), de la de automotores (‐3.3%), de despachos de cigarrillos (‐2.9%) y de la metalmecánica (‐2.7%). La producción de insumos textiles igualó (+0.2%) el nivel de actividad de 2024, mientras que las restantes ramas mostraron un avance comenzando por la producción de alimentos y bebidas que acumuló un crecimiento de 3%, seguida de la refinación de petróleo y de la producción de las industrias metálicas básicas que creció 3.2%, y de la de minerales no metálicos que se incrementó 6.5%, en cada caso en la comparación interanual. De lo anterior, destaca el avance por quinto año de la refinación de petróleo y por segundo de la producción de alimentos y bebidas, mientras que en el otro extremo resalta la caída por cuarto año de la producción de químicos y plásticos, por tercero en la metalmecánica y por segundo en la producción automotriz (véase Gráfico Nº 2).

En lo que respecta a la producción industrial por tipo de bien, en 2025 la actividad estuvo liderada por la de bienes de capital que acumularon una mejora de 4.3% en la comparación con 2024 a partir del aporte de la producción de material de transporte pesado y a pesar del deterioro en los últimos meses de la producción de maquinaria agrícola y el menor ritmo de crecimiento de la producción de utilitarios. Los bienes de consumo no durable alcanzaron un crecimiento de 2.3%, con un mayor aporte de la producción de alimentos, mientras que los despachos de cigarrillos cerraron el año con caída. La producción de bienes de uso intermedio retrocedió en 2025 2.1%, encadenando cuatro años de contracción, con mejoras en refinación de petróleo, producción de acero y de minerales no metálicos que no alcanzaron a compensar la caída de químicos y plásticos y de papel y celulosa. Finalmente, con un recorte de 6.1% en el año, los bienes de consumo durable cierran el ranking afectados por el retroceso en la producción de automóviles y durables para el hogar, encadenando tres años de caída tras el rebote que siguió a la pandemia (véase Gráfico Nº 3).

La industria en enero 2026

En enero de 2026, de acuerdo a información preliminar la producción industrial registró un retroceso interanual de 3.6%, encadenando siete meses de caída en la comparación con el año anterior. En el mes volvió a mostrar una profunda contracción la industria automotriz ‐actividad que enfrenta un escenario desafiante‐, al tiempo que la producción de alimentos y bebidas continúa exhibiendo mejoras en la comparación interanual, del mismo modo que lo hace la refinación de petróleo. Adicionalmente, en enero se moderó la caída de la producción de químicos y plásticos, aunque desde el mes próximo se anticipa el impacto en el nivel de actividad del cierre de una de las principales fábricas de neumáticos. Así mismo, la producción automotriz se verá afectada por la realización de nuevas paradas en terminales durante la segunda quincena de febrero.

Con todo, en el primer mes del año el mayor crecimiento en la comparación interanual lo registró la producción de alimentos y bebidas con un avance de 4.7%, seguida de la refinación de petróleo que se elevó 1.6%. Las restantes ramas industriales relevadas por FIEL mostraron una caída de la producción en la comparación con enero del año pasado. Tuvieron un recorte de la actividad menos profundo que el promedio, los despachos de cigarrillos que se contrajeron 0.6%, seguidos de la producción de minerales no metálicos que retrocedieron 2.9% y de los insumos textiles que cayeron 3.0%, en cada caso en la comparación interanual. Con una caída de la actividad más profunda que el promedio se ubican las industrias metálicas básicas cuya producción registró una merma de 4%, seguidas de la producción de químicos y plásticos (‐5.2%), la de papel y celulosa (‐7.1%), la de la metalmecánica (‐12%) y de la industria automotriz (‐30.3%), en cada caso en la comparación con el mismo mes de 2025.

Al observar la actividad industrial desde la perspectiva de los tipos de bienes producidos se tiene que en el primer mes del año el aporte de los alimentos determina una mejora interanual del 4% en la producción de bienes de consumo no durable en comparación con enero de 2025. Por su parte, la mejora en el proceso de petróleo no compensa el retroceso registrado en minerales no metálicos, textiles, químicos y plásticos o papel y celulosa, determinando una caída de 3.5% en el mes en la producción de bienes de uso intermedio. En el caso de la producción de bienes de capital, esta se contrajo 15.5%, mientras que la de bienes de consumo durable lo hizo 21.3%, en ambos casos en la comparación con el mismo mes de 2025.

En términos desestacionalizados la actividad industrial registró en enero una mejora mensual del 2.1%, colocando el nivel de producción 3.7% por debajo del observado en febrero de 2025. En relación a lo anterior, merece mencionarse que, entre septiembre y noviembre pasados, la serie ajustada se coloca en mínimos, señalando potenciales puntos de giro para la fase contractiva de la industria iniciada en febrero de 2025.

Al respecto, las señales que permiten anticipar una reversión de la fase cíclica de la industria son consistentes con una moderación en el ritmo de caída, aunque la difusión sectorial del retroceso de la producción se muestra elevada afectando al 65% de las actividades industriales en el trimestre noviembre enero. En los meses por venir se requiere la emergencia y consolidación de actividades que lideren la recuperación, para dar por finalizada la fase recesiva de la industria que inició en febrero de 2025.

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