Año: 2026

Banda cambiaria indexada: límites del esquema y lecciones de Perú

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Las modificaciones al esquema de bandas cambiarias que entran en vigencia el 1ro de enero de 2026 tienden a contribuir a dos objetivos relevantes de política económica: por un lado, generar condiciones para que el Banco Central pueda comprar dólares en el mercado; por el otro, comenzar a salir del estancamiento del nivel de actividad de los últimos dos trimestres, resignando la meta de una rápida desinflación.

Aun así, el régimen monetario-cambiario sigue siendo de transición y, más allá que puedan lograrse esos objetivos inmediatos, subsisten limitaciones que deberían removerse en aras de lograr crecimiento sostenido. La indexación del techo de la banda cambiaria en función de la inflación pasada habrá de complicar la configuración de la “curva de tasas” y la extensión del plazo de las operaciones a tasa prefijada, al tiempo que el esquema no parece contemplar el levantamiento del cepo para personas jurídicas, también relevante para la dinámica de la inversión.

Esas dos limitaciones podrían comenzar a resolverse en caso que se avance hacia un régimen bimonetario formalizado, al estilo del vigente en Perú.

Vale subrayar que un régimen monetario-cambiario que pueda ser considerado permanente, y no de transición como el actual, es clave en la dimensión de las variables financieras, pero también en el plano de la economía real, por la ampliación del horizonte que conlleva. Con “flotación administrada” del tipo de cambio, es posible morigerar el impacto de los eventuales choques externos sobre el nivel de actividad, a la vez que un esquema de metas de inflación, en donde manda la tasa de interés de referencia fijada por el Banco Central, es el más apropiado para estirar el plazo de contratos pactados a tasa prefijada, permitiendo salir del cortoplacismo financiero.

Son cuestiones relevantes cuando se aspira a romper el “techo de cristal” que opera sobre la inversión, que por supuesto también sufre el lastre de los problemas de organización de la economía y de las reformas estructurales pendientes.

En ese sentido, el tercer trimestre encendió una alerta amarilla, ya que el ajuste de la economía se concentró en la caída de 1,3 puntos de la tasa de inversión, desde 20,3 por ciento del Producto Interno Bruto en el segundo trimestre. Así, la tasa de inversión del tercer trimestre fue de 19,0 por ciento del Producto Interno Bruto, en un contexto de déficit externo de 5,5 por ciento del Producto Interno Bruto (diferencia entre importaciones y exportaciones de bienes y servicios), lo cual habla de un muy limitado volumen de ahorro interno.

Focalizando en la tasa de inversión en máquinas y equipos, el tercer trimestre marcó 12,8 por ciento del Producto Interno Bruto, sin poder traspasar la barrera de los 13 puntos contra la que chocó en 2011 y 2012, cuando se impusieron los cepos, y también en 2017 y 2018, cuando comenzó a desestabilizarse la macro.

El repaso de estos indicadores ilustra sobre un punto clave: el régimen monetario-cambiario no sólo debe facilitar el funcionamiento transaccional de la economía, sino también ser base para canalizar crecientes volúmenes de ahorro e inversión, haciendo que el bimonetarismo sea funcional a ese objetivo, y no un problema a resolver.

Es cierto que el 2026 está empezando con un horizonte más despejado, con el riesgo país en torno a 570 puntos, por condiciones políticas que acercan la agenda de reformas estructurales, la posibilidad de volver a colocar deuda en el mercado, al tiempo que se amplía el espectro de opciones de inversión, saliendo de la mera pulseada “dólar versus tasa”.

No es sencillo que el Banco Central pueda equiparar al período de mayo a diciembre de 2024, cuando la fuerte remonetización de la economía le permitió adquirir 6,9 mil millones de dólares a un ritmo de 42 millones diarios.

Focalizando en el mercado cambiario, para acercarse a esa referencia, el 2026 debería lograr que la entrada de capitales privados se duplique respecto de 2025 y que la demanda de dólares de personas físicas se achique a la mitad. Aun con esa exigencia, el arranque de 2026 podría mostrar resultados del nuevo esquema, con el techo de la banda deslizándose de acuerdo a la inflación pasada.

Este régimen habrá de funcionar “normalmente” si el tipo de cambio observado permanece a cierta distancia del techo de la banda, que se ubicará en 1.565 pesos a fin de enero y en 1.870 pesos tentativos a fin de 2026.

Pero hay algo de bruma por una inflación a la que, por un tiempo, le costará perforar el piso del 2,0 por ciento mensual, y también porque no está definido cómo habrá de reaccionar el Banco Central ante eventuales desvíos de trayectoria.

Con tipo de cambio flotante, sin techo explícito, una merma en el ritmo de compras diarias podría desencadenar un “nuevo equilibrio” de dólar y tasas de interés. Pero, en este esquema, cuando el tipo de cambio rebote contra el techo, el Banco Central debería vender, no comprar dólares.

Dos preguntas surgen a propósito de ese escenario:
a) ¿estará el gobierno dispuesto a subir las tasas de interés “lo que sea necesario” para “normalizar” el circuito de oferta de dólares?
b) ¿qué ocurrirá con la trayectoria de la demanda de dinero si se deterioran las expectativas?

Este tipo de interrogantes es lo que abona la idea de transitoriedad del actual esquema, y refuerza los argumentos acerca de la conveniencia de avanzar hacia un régimen bimonetario como el de Perú, donde hay “flotación administrada” del tipo de cambio y es la tasa de interés de política monetaria la que guía las expectativas de inflación.

En Perú, el crédito en moneda local (el sol) pasó del equivalente a 5,9 por ciento del Producto Interno Bruto en 1996 a 28,5 por ciento del Producto Interno Bruto en el presente, mientras que los préstamos en moneda extranjera hicieron el recorrido inverso, del 16,8 por ciento al 8,9 por ciento del Producto Interno Bruto.

Vale decir, el bimonetarismo en Perú fue sinónimo de monetización en moneda local, no de dolarización. Algo que perfectamente podría lograrse en la Argentina.

Uno de los secretos del “triunfo” del sol sobre el dólar en la operatoria del sistema financiero peruano reside en la convergencia entre las tasas de interés en moneda local y en moneda extranjera, un fenómeno asociado a la solvencia fiscal del país, una inflación que tiende a ser inferior a la de Estados Unidos y también por el diferente tratamiento de soles y dólares en la política de encajes.

De acuerdo a datos recientes, un préstamo hipotecario se obtiene a una tasa de interés del orden del 8,0 por ciento anual en soles, y del 7,0 por ciento en dólares. Lo acotado de la diferencia explica la preferencia de las familias peruanas por endeudarse en la moneda local, tanto que hace treinta años los créditos hipotecarios se pactaban 90 por ciento en dólares y 10 por ciento en soles, y ahora esa relación es exactamente la inversa.

Pese a las turbulencias políticas de los últimos años y a conservar cierto grado de dolarización, en Perú las tasas de interés están cada vez más asociadas al ciclo económico y cada vez menos a la volatilidad del tipo de cambio.

El régimen de “flotación sucia” del bimonetarismo peruano no tiene por objetivo cambiar la trayectoria del tipo de cambio real, sino simplemente morigerar sus oscilaciones. Con ese mecanismo y políticas anticíclicas se ha logrado neutralizar el impacto de choques externos y o internos (de origen político) sobre el sector real.

En lo que va del siglo, la cotización del dólar contra el sol peruano en términos nominales registró un pico de 4,15 en 2021 y un piso de 2,55 en 2013, oscilaciones del orden del 25 por ciento hacia arriba y hacia abajo en torno al promedio.

En el presente, las exportaciones de Perú alcanzan a 87,0 mil millones de dólares, una cifra semejante a la de la Argentina, pero superior cuando se la mide por habitante: 2.536 dólares per cápita en el vecino país, versus 1.890 dólares en el nuestro.

Esta publicación es propiedad del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL). Se autoriza la reproducción total o parcial citando la fuente.

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La recaudación tributaria cerró 2025 con un crecimiento del 39,4% y superó los $183 billones

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La recaudación tributaria mostró un desempeño sólido tanto en diciembre como en el acumulado anual de 2025. En el último mes del año, los ingresos alcanzaron los $16.527.268 millones, con una suba interanual del 27%, mientras que en el total del ejercicio el Estado recaudó $183.109.217 millones, lo que representa un incremento del 39,4% respecto de 2024. El resultado estuvo impulsado principalmente por el desempeño del IVA, el Impuesto a las Ganancias, la Seguridad Social y los tributos asociados al comercio exterior, en un contexto atravesado por cambios normativos, variaciones del tipo de cambio y ajustes en regímenes de anticipos y alícuotas.

Diciembre 2025: fuerte aporte del IVA y Ganancias, con impacto de cambios normativos

Durante diciembre, el Impuesto al Valor Agregado Neto recaudó $5.436.360 millones, con una variación interanual del 21,5%. En su desagregación, el IVA Impositivo creció 25,1%, mientras que el IVA Aduanero avanzó 11,7%. Según el informe oficial, la evolución del IVA estuvo influida por distintos factores que atenuaron el crecimiento, como el ingreso extraordinario registrado en diciembre de 2024 por la moratoria prevista en la Ley 27.743, un mayor acogimiento de deuda corriente a planes de pago y mayores devoluciones vinculadas al Régimen de Comercialización de Granos.

En el caso del IVA Aduanero, incidió positivamente el incremento del tipo de cambio, aunque el crecimiento se vio moderado por la derogación, a partir de marzo de 2025, de la suspensión de los certificados de exclusión, que en el año anterior habían incrementado la recaudación de percepciones aduaneras.

El Impuesto a las Ganancias registró uno de los desempeños más destacados del mes, con una suba interanual del 43,8% y una recaudación de $3.680.713 millones. En diciembre venció el primer anticipo de las sociedades con cierre de ejercicio en junio y el tercer anticipo de personas humanas del período fiscal 2025. El informe señala que la recaudación se vio favorecida por mayores ingresos de anticipos de Ganancias de sociedades, producto de la modificación del régimen de anticipos implementada por la Resolución General 5.685/2025, que elevó la alícuota aplicada en el séptimo anticipo al 11,11%, frente al 8,33% utilizado el año anterior. También incidió positivamente el incremento de las retenciones impositivas, mientras que volvió a atenuar la comparación interanual el efecto de la moratoria de 2024.

En materia de Seguridad Social, los ingresos alcanzaron $3.898.608 millones, con un aumento interanual del 29,5%, explicado principalmente por el crecimiento de la remuneración bruta promedio, aunque nuevamente con impacto moderador de la moratoria del año previo y del mayor uso de planes de pago.

Informe Recaudación Diciembre ARCA by CristianMilciades

Comercio exterior y tributos específicos: impacto de alícuotas y tipo de cambio

Los Derechos de Exportación mostraron una fuerte caída interanual del 45% en diciembre, con ingresos por $325.273 millones. El informe atribuye este desempeño a la baja de aranceles dispuesta por el Decreto 526/2025, al adelantamiento de pagos generado por la reducción temporal de alícuotas establecida por el Decreto 38/2025 —vigente hasta el 30 de junio— y a la suspensión de alícuotas prevista en el Decreto 682/2025, que llevó a que pagos habituales de diciembre se cancelaran anticipadamente a tasa cero. A su vez, a partir del 12 de diciembre se aplicaron nuevas reducciones de alícuotas mediante el Decreto 877/2025, que alcanzaron, entre otros productos, a la soja, el trigo y el maíz.

En contraste, los Derechos de Importación y otros tributos aduaneros totalizaron $591.291 millones en diciembre, con un crecimiento interanual del 47,7%, impulsados por el incremento del tipo de cambio. También mostró una evolución positiva el Impuesto a los Créditos y Débitos, que recaudó $1.379.096 millones, con una suba del 35,9%, aunque el informe aclara que el mes contó con un día hábil menos respecto de diciembre de 2024.

Otros tributos relevantes fueron Bienes Personales, que alcanzó $97.207 millones (+6,0%), y el Impuesto a los Combustibles, con ingresos por $615.016 millones y una variación interanual del 37,6%, explicada en mayor medida por las actualizaciones del impuesto.

Balance anual 2025: crecimiento del 39,4% y presión sobre bases tributarias

En el acumulado del año, la recaudación de recursos tributarios ascendió a $183.109.217 millones, con un crecimiento interanual del 39,4%. El desempeño estuvo explicado principalmente por mayores ingresos de IVA Impositivo, el Impuesto a los Débitos y Créditos, Ganancias —especialmente por mayores retenciones—, Seguridad Social, asociada al aumento de la remuneración bruta promedio, y la recaudación aduanera vinculada a importaciones, favorecida por el aumento del volumen importado y del tipo de cambio.

El informe oficial aclara que, de no haberse registrado ingresos extraordinarios en 2024, la variación interanual de la recaudación en 2025 habría sido cercana al 50%, lo que refleja la magnitud del crecimiento sobre bases tributarias más exigentes.

Desde el punto de vista económico e institucional, los datos consolidan un escenario de fuerte expansión nominal de los recursos del Estado, con impacto directo sobre la coparticipación, el financiamiento del gasto público y la relación fiscal con las provincias. Al mismo tiempo, el desempeño desigual entre tributos internos y vinculados al comercio exterior refleja el efecto combinado de la política tributaria, los cambios normativos y la dinámica macroeconómica a lo largo del año.

Informe Recaudación Anual ARCA by CristianMilciades

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El mercado de motos cerró 2025 con un salto del 33,8% y más de 650 mil unidades patentadas

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El mercado argentino de motovehículos cerró 2025 con un fuerte repunte en los patentamientos y consolidó uno de los mejores desempeños de los últimos años. Impulsado por un sólido cierre en diciembre, el sector alcanzó un total de 650.325 motos 0km registradas, lo que representa un crecimiento interanual del 33,8% respecto de 2024, según informó la División Motovehículos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA). El dato confirma la recuperación del segmento en un contexto económico aún desafiante y refuerza el rol de la moto como alternativa de movilidad y herramienta de trabajo.

En diciembre de 2025 se patentaron 60.078 motovehículos, un 20% más que en el mismo mes de 2024, cuando se habían registrado 50.060 unidades. En la comparación mensual, el incremento fue del 15% frente a noviembre, que había cerrado con 52.257 patentamientos.

Un cierre de año en alza y un mercado que consolida la recuperación

El desempeño de diciembre fue clave para consolidar el balance anual. Con las 60.078 unidades del último mes, el mercado superó ampliamente las 486.061 motos patentadas en todo 2024, cerrando el año con 650.325 unidades, de acuerdo con los datos oficiales de ACARA.

La evolución positiva se explica tanto por la mejora en la demanda como por una mayor disponibilidad de modelos y marcas en los concesionarios. En términos intermensuales, el salto del 15% refleja un cierre de año dinámico, habitual en el sector, pero que en esta oportunidad se dio sobre una base ya elevada de patentamientos.

Cambios en el ranking de marcas y fuerte competencia entre los modelos líderes

En cuanto a la participación por marcas, Honda mantuvo el liderazgo del mercado en diciembre con 11.608 unidades patentadas. En el segundo lugar se ubicó Motomel, que retomó esa posición con 7.864 unidades, desplazando a Gilera, que quedó tercera con 7.517.

El cuarto puesto fue para Corven, con 5.820 unidades, un avance significativo frente al mes anterior, mientras que Zanella cerró el top cinco con 5.443 patentamientos. Keller, con 5.264 unidades, quedó fuera de los primeros cinco lugares.

También se registraron novedades relevantes en el ranking de modelos. Tras haber quedado segunda en noviembre, la Honda Wave 110 volvió a liderar en diciembre con 5.801 unidades, seguida por la Gilera Smash, que registró 5.241 patentamientos. El tercer lugar fue para la Keller KN 110-8, con 4.420 unidades, seguida por la Motomel B110 (4.320) y la Corven Energy 110, que cerró el mes con 4.000 unidades.

Sin embargo, en el acumulado anual el liderazgo fue para Gilera Smash, que finalizó 2025 como la moto más patentada del país, con 58.402 unidades, superando a la Honda Wave 110, que alcanzó 56.283 patentamientos en todo el año. El dato refleja una competencia cada vez más ajustada en el segmento de motos de baja cilindrada, el más demandado del mercado.

Impacto sectorial y señales para 2026

El crecimiento del mercado de motos durante 2025 tiene implicancias directas para la industria, la red de concesionarios y las economías regionales vinculadas a la comercialización y el servicio posventa. El fuerte peso de los modelos de entrada de gama confirma el rol de la moto como bien de movilidad accesible y como herramienta clave para actividades laborales, especialmente en contextos de restricción del crédito y elevados costos del transporte.

Desde ACARA destacaron que el informe completo de diciembre y del acumulado anual incluye el desglose por marca, modelo y región geográfica, lo que permite observar un desempeño heterogéneo entre provincias, pero con una tendencia generalizada al alza.

Con un crecimiento cercano al 34% interanual, el cierre de 2025 deja una base alta para el próximo año y plantea el desafío de sostener el ritmo de patentamientos en un escenario económico que seguirá condicionado por variables macroeconómicas, costos y niveles de consumo.

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Los mercados arrancaron el año operando con alzas

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En un escenario de alta volatilidad, los mercados terminaron cerrando en positivo en la primera jornada bursátil del año. En tanto, el riesgo país retrocedió a 557 puntos básicos, luego de que en la última rueda de 2025 el índice económico hubiera finalizado en torno a los 570 puntos básicos.

Los ADRs anotaron mayoría de subas, con avances de hasta 1% de la mano de Edenor, seguida por IRSA (+0,9%) e YPF (+0,8%). 

Como contrapartida, Grupo Supervielle, Banco Macro y Cresud caen 2,1%, 1,3% y 1,2%, respectivamente.

A nivel local, el S&P Merval trepó 2,4%, hasta 3.126.292,19 puntos en pesos, mientras su contraparte en dólares avanza 0,8% a 2.022,65 puntos, ante el salto en la cotización del dólar contado con liquidación (CCL).

Las acciones locales anotaron mayoría de subas, lideradas por Ternium (+4,2%) y Central Puerto (+3,7%). 

Por su parte, cotizaron en baja Transener, 2,6%, y Transportadora de Gas del Norte, 2,2%.

Para el Head of Research de Criteria, Gustavo Araujo, la introducción de la nueva banda cambiaria “modifica el régimen operativo, pero no necesariamente la dinámica de fondo” del mercado.

“Mientras la política fiscal y monetaria se mantenga consistente, la banda funciona como un ancla de expectativas más que como un objetivo a testear permanentemente”, explicó a la  Agencia Noticias Argentinas.

Dijo que, e ese escenario, “el tipo de cambio debería moverse mayormente dentro del corredor definido, con episodios de tensión puntuales más asociados a la coyuntura política o financiera que a desequilibrios macro persistentes”. 

“El riesgo principal no es tanto una ruptura de la banda, sino que el mercado perciba inconsistencias entre éstas y la posibilidad de acumulación de reservas”, detalló.

Por su parte, los títulos soberanos anotaron mayoría de bajas en la plaza local por hasta el 1,5% de la mano del Global 2038; seguido por el Bonar 2030, que cae 1,1%. 

En el otro extremo, el bono Global 2046 sube 0,6%.

Por otro lado, este viernes también fue el primer día hábil tras el fin del período de inmovilización de las cuentas CERA -Cuenta Especial de Regularización de Activos- creadas en el blanqueo de 2024, que dejan liberados unos u$s20.600 millones. 

Estos fondos también podrían tensionar el tipo de cambio en el corto plazo, según fuentes del mercado financiero.

El Banco Central no compró divisas en el arranque del año

Había anticipado que lo haría a partir de la puesta en vigencias de las nuevas bandas cambiarias. l Banco Central no compró hoy divisas en la primera jornada cambiaria del año, a pesar de que había anunciado que lo haría.

En un escenario de suba del dólar a partir de la vigencia de las nuevas bandas cambiarias, el Central optó por no comprar. Las reservas brutas internacionales subieron USD 1.934 millones, hasta los USD 43.099 millones, pero por movimientos habituales de inicios de mes en el sistema financiero.

En este marco, el dólar oficial minorista cotizó a $1.445 para la compra y a $1.495 para la venta en el Banco Nación (BNA). En tanto, en el promedio de entidades financieras que reporta el Banco Central (BCRA), la divisa lo hizo a $1.488,77 para la venta.

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El dólar arrancó el año en alza, en el debut de las nuevas bandas cambiarias

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En el debut de las nuevas bandas cambiarias, el dólar arrancó el año con alzas en todas sus variantes.

La flotación cambiaria pasó a actualizarse según la inflación de noviembre, que fue del 2,5%, en forma gradual a lo largo de enero. 

En lugar de actualizarse al 1% mensual como hasta ahora, el techo y el piso de flotación pasarán a moverse al ritmo de la última inflación dada a conocer por el Indec. 

A lo largo de enero, así, la banda superior subirá progresivamente un 2,5% por ser ese el IPC de noviembre. 

En febrero, el índice de referencia será el de diciembre, y así sucesivamente. 

Este viernes el techo de la banda pasó desde $1.526,1 del martes pasado al actual $1.529. El último día de enero la banda llegará a $1.564.

El mercado mayorista, que es el que se toma como referencia para observar la distancia con el tope de la banda, reaccionó con un incremento del 1,7%, que lo llevó a los $ 1.475. 

El 2025 había terminado con un precio en ese segmento de $1.457. Así se ubica 56 pesos abajo del techo de la banda del día.

Para el ahorrista, en el Banco Nación hubo un aumento de 15 pesos que lo llevó a cerrar en $ 1.495. 

Así se acerca a los $ 1.500 que había tocado pro última vez en la primera semana de noviembre de 2025.

También registraron avances en torno al 1% los dólares financieros: el MEP orillaba los $ 1.504 mientras que el contado con liquidación operaba cerca de los $ 1.539.

Con este nuevo esquema para el dólar, el Banco Central espera sumar más divisas que le permitan reforzar las reservas. 

En una semana, el gobierno debe cumplir con el pago de vencimientos de deuda por US$ 4.200 millones. 

El equipo económico todavía debería reunir la mitad de esos fondos, para lo cual podría acudir a un REPO con bancos internacionales.

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