El inicio de Trump 2.0, los aranceles como amenaza (también de inflación) 

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El presidente Donald Trump asumió nuevamente el cargo el 20 de enero de 2025 e implementó una serie de medidas que generaron inestabilidad en los mercados internacionales. Durante el mes, gran parte del debate se centró en la posibilidad de que cumpliera sus promesas de campaña, en particular la imposición de aranceles.
Aunque en campaña prometió aplicar aranceles generalizados del 20% a todas las importaciones, enero estuvo marcado por constantes idas y vueltas en su implementación, lo que generó una fuerte volatilidad en los mercados y en las divisas globales. Inicialmente, su discurso de asunción transmitió un tono más moderado en materia comercial, impulsando expectativas positivas. A esto se sumó la difusión de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, promovía una política arancelaria más gradual, con incrementos del 2,5%, reforzando la percepción de un enfoque más prudente.
Sin embargo, hacia finales de mes, la Casa Blanca confirmó la imposición de aranceles del 25% sobre las importaciones de México y Canadá, como represalia por la presunta falta de control fronterizo. No obstante, tras intensas negociaciones y concesiones de ambos países, la medida fue suspendida por 30 días, reintroduciendo incertidumbre sobre el futuro de la política comercial estadounidense. Colombia también enfrentó la amenaza de aranceles del 20% sobre sus exportaciones debido a su negativa inicial a aceptar inmigrantes deportados. Sin embargo, ante el riesgo de represalias económicas, el gobierno colombiano cedió, evitando así las sanciones comerciales.
En este contexto, los aranceles parecen funcionar más como una herramienta de negociación que como una política económica definitiva.
Asimismo, se estableció un arancel del 10% para productos chinos, a lo que Beijing respondió con la imposición de gravámenes del 15% a las importaciones estadounidenses de carbón y GNL, y del 10% sobre petróleo crudo, maquinaria agrícola y automóviles de gran cilindrada. Estas medidas podrían desencadenar una nueva guerra comercial similar a la vivida durante el primer mandato de Trump. Paralelamente, la administración china anunció investigaciones antimonopolio contra Google por presuntas violaciones a las leyes de competencia, sumando un nuevo foco de incertidumbre en los mercados.
Adicionalmente, el 10 de febrero se anunciaron aranceles del 25% a las importaciones de aluminio y acero, sin excepciones, lo que podría afectar a empresas argentinas clave como Ternium (productora de acero), Tenaris (fabricante de tubos de acero con y sin costura) y, especialmente, Aluar (fabricante de aluminio), que en 2023 exportó el 77% de su producción.
Argentina tiene un déficit comercial crónico con Estados Unidos, entre 2014 y 2023, promedió los U$S3.126 millones anuales en moneda constante. Sin embargo, en 2024, producto de la desaceleración de las importaciones derivada de la recesión, el resultado comercial terminó positivo por primera vez desde 2005, con un saldo de U$S152 millones. Esta fue la razón que atribuyó Trump a no exceptuar a Argentina de la medida.
Entre 2014 y 2023, Argentina exportó en promedio U$S3.289 millones anuales en aluminio, hierro, acero y sus manufacturas, de los cuales el 20% (un promedio de U$S657 millones anuales) tuvieron como destino Estados Unidos. Además, aproximadamente el 41% de las compras de aluminio argentino y sus manufacturas fueron realizadas por el mercado estadounidense.
Además de afectar la entrada de divisas, esto podría representar un duro golpe para las empresas locales. En 2024, la industria siderúrgica registró una caída interanual acumulada del 22,6% según el IPI manufacturero, mientras que la fundición de metales se contrajo un 17,6%. La industria del aluminio, fundamentalmente Aluar, descendió un 1,8%, gracias a que exporta la mayor parte de su producción y tiene menos vinculación con el mercado interno, por lo que sufrirá un impacto más profundo de esta medida. Aguas abajo, los fabricantes de productos de metal sufrieron una disminución del 13,2% en el 2024.
En términos de empleo, al segundo trimestre de 2024, las industrias básicas de hierro y acero, junto con los fabricantes de productos primarios de metales preciosos y metales no ferrosos empleaban un total de 29.970 puestos de trabajo registrados.
Sin embargo, el principal rubro de exportación de Argentina a EE.UU. son los combustibles y sus derivados, que representaron un 27,5% del total (U$S1.586 millones anuales en promedio entre 2004 y 2024). Si bien Trump anunció aranceles a los combustibles importados desde México y Canadá, por el momento no se contemplan aranceles generalizados. No obstante, el mayor impacto en este sector podría derivarse de su agenda de expansión de la producción de hidrocarburos y la caída en los precios internacionales que puede desencadenar.
En este sentido, Trump declaró una emergencia energética nacional con el objetivo de acelerar la producción de combustibles fósiles y reducir regulaciones ambientales, promoviendo nuevas perforaciones. También anunció el retiro del Acuerdo de París, argumentando que obstaculiza el desarrollo energético. Asimismo, ordenó la suspensión de proyectos de energía eólica y la revisión de subsidios para vehículos eléctricos.

A su vez, amenazó a la Unión Europea con imponer aranceles a sus productos si no incrementan la compra de energía estadounidense. Y también reanudó los permisos para exportación de GNL, pausados durante 2024 para evaluarse el impacto ambiental de la industria.
Entre otras medidas, también se anunciaron restricciones a la inmigración. Un proceso de deportación masiva podría generar presiones inflacionarias por incrementos salariales, especialmente en sectores donde la población de inmigrantes es considerable, tales como la producción de alimentos o la construcción.

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