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El e-commerce vende más productos, pero la facturación pierde frente a la inflación

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Las ventas online crecieron en cantidad de órdenes y unidades durante el primer semestre de 2026, aunque la facturación avanzó por debajo de la inflación. Las empresas priorizan el volumen de ventas y ajustan su estrategia en un escenario de mayor competencia y consumidores más sensibles al precio.

El comercio electrónico argentino mantuvo su expansión durante el primer semestre de 2026, aunque con una dinámica diferente a la de años anteriores. Si bien aumentó la cantidad de órdenes de compra y de productos vendidos, la facturación no logró seguir el ritmo de la inflación, reflejando un mercado en el que las empresas buscan sostener el negocio mediante mayores volúmenes de venta y no a través de aumentos de precios.

Así lo revela un informe de Tiendanube, plataforma que reúne a unas 70.000 empresas y representa cerca del 10% del mercado local de e-commerce. Entre enero y junio, las órdenes de compra crecieron un 8,9% interanual, mientras que la cantidad de productos vendidos aumentó un 14,1%.

En tanto, la facturación registró una suba nominal del 26,9%, por debajo de la inflación interanual del 33,5%. A su vez, el precio promedio por producto avanzó apenas un 11,2%, lo que representa una caída cercana al 17% en términos reales.

El informe muestra que el crecimiento del comercio electrónico estuvo impulsado principalmente por el incremento del volumen vendido. Mientras los precios se ajustaron por debajo de la inflación, los consumidores incorporaron más artículos por compra: el promedio pasó de 4,3 a 4,6 productos por carrito.

El ticket promedio también creció, aunque a un ritmo inferior al del índice de precios, confirmando una tendencia en la que las empresas priorizan mantener la demanda mediante precios más competitivos.

«El crecimiento en facturación es real, pero se explica más por volumen que por precio: en las marcas que ya vendían en el mismo período del año pasado, el ticket promedio subió por debajo de la inflación y el valor real de cada producto retrocedió», explicó Franco Radavero, gerente general de Tiendanube Argentina.

El ejecutivo señaló que el escenario actual modificó la lógica comercial. «En un consumo que se normaliza, con más competencia y un comprador que compara antes de pagar, trasladar la inflación al precio se volvió muy difícil», afirmó.

En ese contexto, sostuvo que las compañías buscan preservar sus márgenes mediante una mayor eficiencia operativa, mejores tasas de conversión y un uso creciente de herramientas de inteligencia artificial para optimizar costos y procesos.

Cambian los hábitos de pago

El estudio también detectó cambios en las formas de pago elegidas por los consumidores. Las transferencias bancarias representaron el 27,2% de las órdenes, con un crecimiento de 4,7 puntos porcentuales respecto del año pasado. En paralelo, las compras con tarjeta de crédito descendieron hasta el 46,6%, mientras que otros medios de pago concentraron el 16,7% de las operaciones.

También aumentó la preferencia por los pagos en una sola cuota, que alcanzaron el 67,1% de las transacciones, cuatro puntos más que un año atrás. El dato refleja una mayor búsqueda de descuentos inmediatos y menor interés por el financiamiento en cuotas.

Por otra parte, el envío gratuito dejó de funcionar como una promoción diferencial y pasó a consolidarse como parte del costo comercial. Estuvo presente en el 46,6% de las órdenes, prácticamente sin cambios respecto del primer semestre de 2025, aunque implicó más de 5,6 millones de envíos bonificados, un millón más que el año anterior.

Entre los distintos rubros, Juguetes lideró el crecimiento con un aumento del 52% en la cantidad de órdenes. El ticket promedio alcanzó los $72.240 y Tiendanube atribuye este desempeño, en parte, a una mayor disponibilidad de productos importados.

Le siguieron Hogar y Decoración y Deportes, ambas con un crecimiento del 32%, mientras que Alimentos y Bebidas avanzó un 29%. En esta última categoría, el ticket promedio llegó a $90.699, con un incremento del 29,3%, también por debajo de la inflación.

En tanto, Indumentaria, el segmento con mayor participación dentro del comercio electrónico, mostró una evolución más moderada: las órdenes crecieron un 11,5% y la cantidad de compradores aumentó un 3,9%.

El contraste con 2025

Los resultados del primer semestre contrastan con el desempeño registrado durante 2025. Según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el canal digital facturó más de $34 billones el año pasado, un 55% más que en 2024, superando ampliamente la inflación del período.

Durante ese año se registraron 253 millones de órdenes de compra y se comercializaron 645 millones de productos, mientras que el ticket promedio alcanzó los $134.519. Además, más de 25 millones de argentinos realizaron al menos una compra online, consolidando el crecimiento sostenido del comercio electrónico en el país.

Sin embargo, los datos de 2026 muestran un cambio de escenario: con consumidores más cautelosos y un mercado cada vez más competitivo, las empresas priorizan ganar volumen de ventas y resignar parte del margen antes que trasladar completamente la inflación a los precios.

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El crédito volvió a crecer, pero la mora especialmente en las familias sigue en alza

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El sistema financiero argentino comenzó a mostrar en mayo señales de una recuperación gradual del crédito, luego de varios meses de retracción. De acuerdo con el último Informe sobre Bancos publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el saldo real del crédito al sector privado creció 0,8% mensual en términos consolidados —sumando préstamos en pesos y moneda extranjera— y acumula una expansión interanual del 10,8% real.

La mejora representa un dato relevante para una economía que busca recuperar el financiamiento como motor de la inversión y del consumo. El informe destaca que el crecimiento estuvo impulsado principalmente por las líneas comerciales destinadas a empresas y por los préstamos con garantía real, como los créditos hipotecarios y prendarios, segmentos considerados estratégicos para estimular la actividad económica.

En pesos, el crédito privado avanzó 0,3% real respecto de abril, interrumpiendo cuatro meses consecutivos de caídas. Paralelamente, el financiamiento en moneda extranjera registró un incremento del 2,6% mensual medido en dólares, con una expansión interanual superior al 52%, reflejando una mayor utilización del crédito vinculado al comercio exterior y a empresas exportadoras.

Sin embargo, el informe también expone una señal de alerta que acompaña este proceso de expansión. La morosidad del sistema financiero volvió a incrementarse durante mayo y alcanzó el 7,7% del total de la cartera de préstamos, cuatro décimas por encima del registro de abril.

El mayor deterioro continúa observándose en los créditos destinados a las familias. El índice de irregularidad de ese segmento llegó al 12,8%, aunque el Banco Central destacó que durante los últimos meses comenzó a moderarse la velocidad de crecimiento de la mora, un dato que podría indicar una estabilización del fenómeno tras el fuerte aumento registrado durante el último año.

En contraste, la cartera de empresas mantiene un nivel de incumplimiento considerablemente menor, con una mora del 3,5%, reflejando un comportamiento más sólido del financiamiento corporativo.

A pesar de este incremento en la cartera irregular, el BCRA sostiene que el sistema financiero conserva una elevada capacidad para absorber eventuales pérdidas. Las previsiones constituidas por los bancos cubren el 86,3% de los préstamos en mora, mientras que la cartera irregular neta de previsiones representa apenas el 2,2% de la Responsabilidad Patrimonial Computable (RPC), un indicador que refleja la fortaleza patrimonial del sector.

La solvencia continúa siendo uno de los principales activos del sistema financiero argentino. En mayo, la integración de capital alcanzó el 30,7% de los activos ponderados por riesgo, muy por encima de los mínimos regulatorios. El excedente de capital representó el 280,3% de la exigencia normativa, un nivel que otorga margen para enfrentar escenarios de mayor volatilidad.

La liquidez también permanece en niveles considerados adecuados. Los activos líquidos en pesos equivalieron al 32,7% de los depósitos en moneda nacional cuando se incluyen títulos públicos utilizados para integrar encajes y operaciones remuneradas con el BCRA. En moneda extranjera, los bancos mantuvieron activos líquidos equivalentes al 50,9% de los depósitos en dólares, preservando un amplio colchón frente a eventuales retiros.

Del lado del ahorro, el escenario fue menos favorable. Los depósitos privados en pesos disminuyeron 0,9% en términos reales durante mayo, principalmente por la caída de los plazos fijos, mientras que los depósitos en dólares permanecieron prácticamente estables respecto del mes anterior.

En materia de rentabilidad, el sistema financiero continúa mostrando resultados positivos, aunque moderados. El rendimiento sobre activos (ROA) alcanzó un 2,2% anualizado tomando el promedio de los últimos tres meses, mientras que el indicador acumulado de los últimos doce meses se ubicó en 1,1%.

Más allá de los indicadores técnicos, el informe deja una conclusión con fuerte impacto económico y social. La recuperación del crédito constituye una condición necesaria para sostener la inversión privada, facilitar el acceso a la vivienda y fortalecer el capital de trabajo de las empresas. Sin embargo, la persistencia de elevados niveles de morosidad entre los hogares refleja que la recomposición del ingreso real todavía no alcanza para normalizar plenamente la capacidad de pago de muchas familias.

El desafío para los próximos meses será consolidar un crecimiento del financiamiento compatible con una reducción gradual del riesgo crediticio. Para ello, la evolución del empleo, los salarios y la inflación continuará siendo determinante, ya que de esas variables dependerá que la recuperación del crédito se transforme en una herramienta de desarrollo económico sostenible y no en un factor adicional de vulnerabilidad financiera.

Informe sobre Bancos 05_26 Banco Central by CristianMilciades

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Goldman Sachs recortó sus proyecciones de crecimiento para la Argentina

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La economía argentina mantiene una evaluación positiva entre los grandes bancos de inversión internacionales, aunque con expectativas más moderadas para el corto plazo. Goldman Sachs revisó a la baja su proyección de crecimiento para 2026, al reducir del 3% al 2,7% la expansión esperada del Producto Interno Bruto (PIB), una corrección que atribuye a una desaceleración de la actividad económica durante el segundo semestre del año.

El informe, elaborado en el marco de un análisis sobre las perspectivas de América Latina, sostiene que la economía argentina continúa creciendo, aunque a un ritmo más moderado que el previsto meses atrás. Según la entidad financiera, el avance del PIB de 0,7% registrado durante el primer trimestre refleja una expansión que pierde dinamismo, en un contexto donde la consolidación del programa de estabilización comienza a enfrentar los desafíos propios de una nueva etapa del ciclo económico.

Pese al ajuste en las previsiones de crecimiento, Goldman Sachs mantuvo una valoración favorable sobre la estrategia macroeconómica impulsada por el Gobierno nacional. “Seguimos considerando que la Argentina está en el camino correcto en términos de política macroeconómica”, señala el documento, aunque advierte que el margen para cometer errores continúa siendo reducido, tanto por los desafíos económicos pendientes como por el contexto político que comenzará a delinearse de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

Uno de los aspectos que el banco destaca es la evolución del proceso de desinflación. Tras conocerse que la inflación mensual perforó el umbral del 2% en junio, la entidad considera que la desaceleración de los precios comenzó a consolidarse. No obstante, remarca que la inflación interanual continúa siendo elevada —33,5% en junio—, lo que evidencia que el proceso de normalización todavía no está completo.

En ese escenario, Goldman Sachs proyecta que la inflación continuará descendiendo durante el segundo semestre y estima que el índice cerrará 2026 por debajo del 30%, ubicándose en torno al 29%, una previsión que, de concretarse, consolidaría la tendencia descendente observada desde el inicio del programa económico.

El informe también incorpora un análisis político al evaluar las perspectivas de continuidad del actual gobierno. Para el banco estadounidense, las posibilidades de una reelección del presidente Javier Milei estarán estrechamente vinculadas a la evolución de las principales variables económicas. En particular, señala que una recuperación sostenida de la actividad, acompañada por mejoras en los salarios reales y una inflación en descenso, fortalecería las condiciones para que el oficialismo llegue competitivo a los comicios de 2027.

La evaluación refleja un cambio en el foco de los mercados internacionales. Si durante el primer año de gestión el principal interrogante giraba en torno a la capacidad del Gobierno para estabilizar la macroeconomía, ahora la atención comienza a desplazarse hacia la sostenibilidad del crecimiento y la consolidación política del programa económico.

Para economías regionales como Misiones, un escenario de crecimiento moderado con menor inflación podría traducirse en mejores condiciones para la inversión, el financiamiento y el consumo interno. Sin embargo, la desaceleración proyectada también pone de manifiesto que el desafío ya no consiste únicamente en estabilizar las variables macroeconómicas, sino en lograr que esa estabilidad se transforme en una recuperación más amplia de la producción, el empleo y el ingreso de los hogares.

La revisión de Goldman Sachs confirma que los mercados internacionales siguen observando con expectativa el desempeño de la economía argentina. Si bien el ajuste en las proyecciones refleja una recuperación menos acelerada de lo esperado, el informe mantiene una lectura favorable sobre la dirección del programa económico y deja en claro que la consolidación de ese proceso dependerá, cada vez más, de su capacidad para sostener el crecimiento sin perder estabilidad.

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Ravier abrió el debate cambiario: admitió que el dólar podría llegar a $1.800

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El Gobierno nacional volvió a colocar al tipo de cambio en el centro de la escena. Esta vez no fue por una medida económica, sino por las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, quien aseguró que un dólar ubicado entre los $1.700 y $1.800 “en los próximos meses es una posibilidad”, al considerar que ese nivel se encuentra dentro de los márgenes esperados del actual régimen cambiario.

Las afirmaciones, realizadas durante una entrevista en un canal de streaming, generaron una inmediata reacción en el mercado y en redes sociales, donde economistas y analistas debatieron si el mensaje constituye simplemente una descripción del funcionamiento del esquema de bandas cambiarias o una señal que podría modificar las expectativas de los agentes económicos.

Ravier buscó transmitir tranquilidad y descartó un escenario de sobresaltos financieros. Sostuvo que el Gobierno no observa riesgos de una corrida cambiaria y defendió la estrategia económica implementada por el Ministerio de Economía y el Banco Central. En ese sentido, afirmó que la acumulación de reservas internacionales y el superávit de la cuenta corriente respaldan la consistencia del programa económico y permiten absorber una eventual suba gradual del tipo de cambio.

Sin embargo, el reconocimiento de que la cotización podría ubicarse cerca de los $1.800 abrió un nuevo debate sobre el efecto que una depreciación cercana al 20% podría tener sobre la inflación y el poder adquisitivo, especialmente en una economía donde el dólar continúa funcionando como una referencia para la formación de precios.

Las repercusiones no tardaron en aparecer. El analista financiero Carlos Maslatón cuestionó públicamente las declaraciones y consideró que fijar un valor esperado para la divisa puede incentivar una mayor demanda de cobertura cambiaria. En la misma línea, la economista Natalia Motyl sostuvo que cuando un funcionario menciona un precio objetivo para el dólar “establece un nuevo piso para las expectativas”, lo que podría alterar el comportamiento del mercado.

Por su parte, el economista Christian Buteler planteó una mirada más técnica. Explicó que un dólar de $1.800 puede ser compatible con el esquema de bandas administradas por el Banco Central, aunque advirtió que una corrección cambiaria de esa magnitud inevitablemente tendría efectos sobre los precios internos y, por consiguiente, sobre la inflación.

El episodio vuelve a poner de relieve el papel que cumplen las expectativas en la política económica. Más allá de que el Gobierno insista en que la evolución del tipo de cambio responde a un esquema previamente diseñado, las declaraciones oficiales tienen capacidad para influir sobre decisiones de consumo, ahorro e inversión.

Para provincias con fuerte perfil exportador como Misiones, la evolución del dólar tiene implicancias directas sobre sectores como la forestoindustria, el té, el tabaco y la yerba mate, aunque también impacta sobre los costos de insumos importados y sobre el comportamiento del comercio fronterizo con Brasil y Paraguay. En ese contexto, la estabilidad cambiaria continúa siendo uno de los factores más observados tanto por el sector productivo como por los consumidores.

Mientras el Gobierno busca consolidar su programa económico y sostener el proceso de desaceleración inflacionaria, el desafío seguirá siendo administrar las expectativas. En mercados altamente sensibles, las palabras de los funcionarios pueden convertirse en un factor tan relevante como las propias decisiones de política económica.

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La carne vacuna encuentra un nuevo equilibrio: caen los aumentos de precios mientras cambian los hábitos de consumo

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La dinámica del mercado de carnes en Argentina comienza a mostrar señales de un cambio estructural. Luego de varios años marcados por fuertes ajustes de precios y una inflación que condicionaba el comportamiento del consumo, la carne vacuna atraviesa una etapa de mayor estabilidad. Al mismo tiempo, el crecimiento sostenido del consumo de carne porcina y el sostenimiento de la demanda de pollo configuran un mercado más competitivo, en el que el consumidor adquiere un papel cada vez más determinante en la formación de precios.

Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), basado en datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), durante junio el precio promedio de los cortes vacunos prácticamente no registró variaciones. Con un valor medio de $18.617 por kilogramo, el incremento mensual fue de apenas 0,3%, completando el tercer mes consecutivo con subas inferiores al ritmo de la inflación.

Los últimos datos disponibles sobre la evolución de los precios de la carne al consumidor parecen marcar un nuevo escenario para la carne vacuna en el mercado interno.

De acuerdo con el Relevamiento de Precios Minoristas que realiza el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), durante junio los precios de los distintos cortes de carne vacuna prácticamente no registraron variaciones. Con un valor promedio de $18.617 por kilo, el incremento mensual fue de apenas 0,3%, completando así el tercer mes consecutivo con aumentos inferiores a la inflación.

En paralelo, al observar la evolución del consumo doméstico también se advierte una cierta desaceleración. En mayo, el consumo aparente de carne vacuna se ubicó en 47,4 kilos por habitante al año, lo que representa una caída del 6,4% respecto del mismo mes del año anterior.

Sin embargo, al analizar este indicador es importante recordar que se trata de un consumo aparente o indirecto. Es decir, no surge de una medición directa de las cantidades efectivamente consumidas, sino que se estima a partir de la producción total de carne obtenida en un determinado período, descontando el volumen exportado durante ese mismo lapso.

En consecuencia, el indicador refleja la disponibilidad de carne para el mercado interno y no el consumo efectivo. Implícitamente, supone que toda la carne destinada al mercado doméstico durante un mes es consumida en ese mismo período, sin contemplar variaciones de existencias o almacenamiento entre meses.

Por ello, la forma más adecuada de analizar este tipo de indicadores es mediante medias móviles, que permiten identificar cambios de tendencia y reducen el efecto de fluctuaciones mensuales que muchas veces responden a cuestiones de oferta antes que a modificaciones reales en el nivel de consumo. No obstante, los indicadores de consumo siempre deben analizarse de manera integral.

Bajo este criterio, al observar la evolución del consumo de carnes en los últimos años se aprecia una tendencia descendente en el consumo per cápita de carne vacuna, mientras que las carnes aviar y porcina muestran trayectorias crecientes o, en el caso del pollo, relativamente estables. Esta evolución responde, en parte a una cuestión de oferta, pero también a una relación de precios relativos cada vez más favorable para estas dos proteínas. En efecto, con el equivalente al precio de un kilo de carne vacuna es posible adquirir aproximadamente dos kilos de carne porcina y casi cuatro kilos de carne aviar, lo que incrementa significativamente su competitividad frente a la carne vacuna.

Mientras que en 2021 el consumo promedio de carne vacuna alcanzaba los 49,2 kilos por habitante por año, actualmente se ubica en 47,4 kilos, es decir, cerca de dos kilos menos por persona.

En paralelo, el consumo de carne aviar se mantuvo prácticamente estable, pasando de 46,2 kilos per cápita en 2021 a 46,7 kilos según los datos disponibles a mayo de este año. En tanto, el consumo de carne porcina incrementó su participación de manera sostenida, pasando de 15 a 19,6 kilos por habitante al año durante el mismo período.

En consecuencia, el consumo agregado de las tres principales carnes en Argentina se expandió desde un promedio de 110 kilos por habitante por año en 2021 hasta cerca de 114 kilos en la actualidad. De este modo, el país continúa ubicándose entre los mayores consumidores de carne del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos y por encima de otros importantes productores y consumidores como Brasil y Australia.

Por lo tanto, desde una perspectiva agregada, la oferta total de carnes disponible para el mercado interno continúa siendo elevada en relación con el tamaño de la demanda doméstica.

Este aspecto ayuda a explicar la aparente disociación que hoy existe entre la menor disponibilidad de carne vacuna y la inusual estabilidad de sus precios.

En este sentido, al analizar la evolución de los precios minoristas relevados por el IPCVA durante el último año y medio, se observa un cambio en el patrón de ajuste respecto del registrado en años anteriores, cuando la elevada inflación explicaba gran parte de los movimientos de precios.

Actualmente, en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica y con una oferta de carnes alternativas más abundante y competitiva, el consumidor local parece mostrar una menor disposición a convalidar incrementos bruscos en el precio de la carne vacuna, tal como ocurría en períodos de mayor inflación.

De hecho, luego del fuerte ajuste registrado en marzo, cuando los precios aumentaron más de 10%, el mercado ingresó en una etapa de mayor estabilidad. Es probable que esta situación se prolongue durante buena parte del segundo semestre, favorecida por una mayor disponibilidad estacional de hacienda terminada y, particularmente este año, por una estrategia generalizada de retención de animales para agregar kilos antes de la faena.

Por otra parte, la mayor oferta de proteínas disponible para el consumidor ya no proviene únicamente de las carnes sustitutas —principalmente pollo y cerdo—, sino también de una porción aún reducida, aunque en crecimiento, de carne vacuna importada que comienza a integrarse a la oferta total del mercado interno, con más de 11.500 toneladas ingresadas en los primeros cinco meses del año.

Este último componente constituye otro de los cambios estructurales que gradualmente comienzan a observarse en el mercado argentino y que acercan su funcionamiento al de otros grandes países productores y exportadores de carne vacuna. En esos mercados, una mayor apertura comercial y una demanda doméstica más diversificada favorecen una integración más eficiente entre el consumo interno y las exportaciones, permitiendo maximizar la generación de valor a lo largo de toda la cadena.

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