Por primera vez en el año cae el gasto primario: fuerte recorte en obra pública y subsidios
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El gasto primario del Estado nacional cayó un 5,6 por ciento interanual en abril, medido en términos reales, y marcó así la primera contracción del año, según el Monitor de Gasto Primario publicado por la consultora Analytica. A pesar de esta baja puntual, en el acumulado del primer cuatrimestre el gasto aún muestra un crecimiento real del 6,4 por ciento respecto al mismo período de 2024, sostenido principalmente por el aumento de las transferencias a provincias, las jubilaciones y la Asignación Universal por Hijo (AUH).
Durante los primeros cuatro meses del año, las transferencias a provincias aumentaron un 82,2 por ciento interanual real, mientras que las jubilaciones y pensiones crecieron un 23,4 por ciento y las asignaciones familiares, incluyendo la AUH, subieron un 22,1 por ciento. La AUH por sí sola tuvo un salto del 32,1 por ciento. En el otro extremo, se verificaron fuertes recortes en obra pública (-52,5 por ciento), subsidios económicos (-59,4 por ciento) y gasto en personal (-10,4 por ciento).
Dentro de los subsidios, el ajuste fue particularmente pronunciado en los destinados a energía, que cayeron un 73,3 por ciento interanual. Esta contracción está vinculada al decreto 186/2025, que redujo en 1,56 billones de pesos el presupuesto destinado a CAMMESA, la compañía administradora del mercado eléctrico mayorista. A diferencia del año pasado, en el que las transferencias pagadas representaban el 83,7 por ciento de las devengadas, en 2025 ambas categorías están prácticamente igualadas.
En abril, las transferencias no automáticas a provincias —es decir, por fuera del régimen de coparticipación— se incrementaron un 365,7 por ciento real, debido principalmente a los envíos para financiar gasto corriente, que crecieron un 388,4 por ciento. Sin embargo, gran parte de esa suba se explica por los fondos extraordinarios destinados a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en cumplimiento de la medida cautelar de la Corte Suprema (CSJN 1864/2022). Esos recursos representaron el 84,4 por ciento del total transferido a la ciudad y más de la mitad de todas las transferencias corrientes del cuatrimestre. Sin ese efecto, el gasto corriente nacional hacia el resto de las provincias se redujo un 14 por ciento interanual real.
Las jurisdicciones más afectadas por los recortes fueron Tucumán, con una baja del 85,5 por ciento interanual real, Santa Cruz (-58,1), La Pampa (-56,1), Santiago del Estero (-56,0) y Catamarca (-53,2). En cambio, entre las transferencias discrecionales se destacan los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que aumentaron un 273,7 por ciento real en el primer cuatrimestre. Neuquén fue la provincia que más fondos recibió en términos absolutos, con 15 mil millones de pesos, seguida por Buenos Aires con 10 mil millones. En términos per cápita, las más beneficiadas fueron Neuquén y Chubut. Según el informe, los ATN a las provincias patagónicas respondieron en gran medida a los incendios del verano, mientras que los fondos girados a Buenos Aires se vinculan con la emergencia por inundaciones en Bahía Blanca. Misiones, en contraste, no recibió ATN durante el período analizado.
En cuanto a las transferencias para educación, se registró una caída del 12,6 por ciento real interanual. Esto se debe en parte a la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente, que en el primer cuatrimestre de 2024 representaba el 61,9 por ciento del gasto educativo nacional. Actualmente, el programa con mayor peso dentro de esta partida es el Plan Nacional de Alfabetización, que concentra el 58,4 por ciento de los fondos destinados a las provincias.
El informe muestra así una política fiscal que combina un ajuste profundo en componentes estructurales del gasto, como subsidios, obra pública y salarios públicos, con un aumento sostenido de partidas sensibles y discrecionales, muchas veces judicializadas o de impacto político inmediato. Este doble movimiento genera alivio en algunas cuentas provinciales, pero también abre interrogantes sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y el margen de maniobra fiscal en un año de fuerte contracción económica.
