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No pasarás: Palantir, Thiel y la Argentina de Milei en disputa

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Peter Thiel llegó a la Argentina para hacer negocios y se encontró con Gandalf. No con uno: con varios. Disfrazados, con túnicas y bastones, unos manifestantes lo recibieron con una bandera que decía “You shall not pass”. Debajo, una expresión “no oficial” y bien argentina: un insulto de esos que Tolkien jamás imaginó para la Tierra Media.

La escena era graciosa. Casi absurda. Pero también era una síntesis bastante precisa de lo que está en discusión.

Porque Thiel no es solamente un millonario de Silicon Valley que decidió mirar hacia el sur. Es el fundador de Palantir, la empresa cuyo nombre remite a las piedras videntes de Tolkien: objetos capaces de observar a distancia y convertir información en poder.

Y ahí conviene detenerse.

Cómo ya dijimos, ¿Palantir es una piedra que ve y habla?

La pregunta, entonces, no es solamente qué puede ver. Es quién mira, qué ve y para qué.

El periodista Alejandro Bercovich viene siguiendo precisamente esa dimensión del desembarco de Thiel y su vínculo con Javier Milei: no sólo la inversión y los negocios, sino la posibilidad de que la Argentina se convierta en una suerte de laboratorio político, económico y tecnológico.

Y ahí aparece la primera paradoja.

El Gobierno presenta la llegada de capitales como una demostración de confianza internacional. Pero la pregunta incómoda es otra: ¿qué clase de país estamos construyendo para que esos capitales quieran venir?

Porque Thiel no llega a una Argentina cualquiera.

Llega a la Argentina de Milei: un país que abrió de par en par las puertas a los capitales extranjeros, que convirtió Vaca Muerta en uno de los grandes objetos de deseo de los inversores y que hizo de la desregulación una bandera.

Pero también llega a una Argentina donde las PyMEs salen a la calle para denunciar que están siendo asfixiadas; donde los hogares se endeudan para sostener el consumo; donde crece la morosidad y donde los salarios aparecen entre las principales preocupaciones de la sociedad.

Una Argentina que ofrece oportunidades extraordinarias hacia arriba mientras la presión se acumula hacia abajo.

El “Mapa de la Deuda”, de Delfina Rossi y su equipo, (https://mapadeladeuda.ar/) permite ver aquello que las grandes cifras macroeconómicas suelen esconder: el endeudamiento no es solamente un dato financiero. Está en la tarjeta, en el préstamo, en la cuota y en la familia que llega a fin de mes pateando una deuda hacia el siguiente.

Mientras una Argentina se endeuda, otra discute cómo atraer más capital.

No necesariamente hay contradicción. El problema es quién queda de cada lado de la ecuación.

Una economía puede resultar extraordinariamente atractiva para quien viene a comprar activos, energía, tierras, empresas o datos y, al mismo tiempo, volverse cada vez más difícil para quien vive de un salario.

Ahí la palabra colonia deja de sonar como una provocación literaria.

Ya no hacen falta barcos ni uniformes.

Hay deuda. Hay recursos naturales. Hay tecnología. Hay plataformas. Hay datos. Hay capital financiero. Y hay gobiernos dispuestos a presentar todo eso como sinónimo de libertad.

No es casual que, mientras discutimos el desembarco de Thiel y el poder de Palantir, León XIV haya advertido sobre el riesgo de que la inteligencia artificial se convierta en una nueva forma de colonialismo económico o ideológico.

La advertencia puede venir del Vaticano. La pregunta, sin embargo, es bastante más terrenal:

¿Quién controla la tecnología?

¿Quién controla los datos?

¿Quién controla los recursos?

Y, finalmente, quién controla las decisiones?

Por eso los Gandalfs dejan de ser una anécdota simpática.

Su “no pasarás” adquiere otra dimensión.

Y mientras los Gandalfs ponen humor a una discusión muy seria, la realidad económica empieza a poner nervioso al establishment.

La división frente a Milei ya no es una fantasía opositora. Sectores empresarios empiezan a discutir públicamente si la recesión puede terminar poniendo en riesgo aquello que hasta ahora valoraban del Gobierno: el famoso orden macro.

Eso es bastante más significativo que cualquier encuesta.

Porque cuando quienes apoyan un modelo empiezan a preguntarse si el conductor del modelo puede terminar poniendo en peligro sus propios objetivos, algo empieza a romperse.

Y la respuesta presidencial parece ser siempre la misma: mirar hacia otro lado.

Si hay endeudamiento, la culpa es del endeudado.

Si cae la natalidad, aparecen los “pañuelitos”.

Si hay críticas, aparecen los periodistas.

Si hay problemas políticos, aparecen los enemigos.

Si hay dificultades económicas, aparece otro culpable.

Y cuando la explicación económica no alcanza, la batalla cultural viene al rescate.

La realidad, otra vez, resulta bastante menos obediente que el relato.

El Presidente que prometió gobernar contra “la casta” empieza a tener problemas incluso con sectores del poder económico que deberían sentirse cómodos con su programa.

Las PyMEs marchan.

Los empresarios se preocupan.

El establishment se divide.

Los hogares se endeudan.

Y el Gobierno responde con insultos.

En ese paisaje aparece también Fernando Cerimedo, operador político y digital ligado a la campaña de Milei de 2023, aportante registrado por 28 millones de pesos y ahora detenido en Bolivia en el marco de una causa gravísima: intento de femicidio y, además, corrupción a gran escala.

El hombre que alguna vez fue suficientemente cercano como para formar parte del dispositivo político y comunicacional del presidente boliviano Rodrigo Paz y del propio Javier Milei, ahora parece transformarse en una figura de la que conviene tomar distancia. Pasó lo mismo cuando fue acusado de ser cómplice del intento de golpe de estado en Brasil para tratar de impedir que Lula asuma como presidente.

El viejo “yo no fui”.

Una curiosa costumbre de la política libertaria: los vínculos son sólidos mientras sirven y perfectamente inexistentes cuando dejan de ser convenientes.

Pero hay algo que no puede borrarse con un tuit.

La piedra habla.

Habla la deuda.

Hablan las PyMEs.

Hablan los salarios.

Hablan las persianas bajas.

Habla la morosidad.

Habla el establishment cuando empieza a preocuparse.

Y hablan los datos.

La última encuesta de la Universidad de San Andrés registra 35% de aprobación y 61% de desaprobación para el Gobierno, mientras ubica entre los principales problemas del país la falta de trabajo, los bajos salarios, la corrupción y la pobreza.

La piedra puede mostrar el mundo desde lejos.

Pero hay algo que no puede hacer.

No puede votar por nosotros.

No puede pagar nuestras cuotas.

No puede abrir una fábrica cerrada.

No puede sostener una PyME.

No puede recuperar un salario.

No puede vivir en una casa endeudada.

Eso lo hacen —o lo padecen— las personas.

Por eso quizá la escena más importante de estos días no ocurrió en Silicon Valley ni en una reunión de empresarios.

Ocurrió en la calle.

Unos argentinos disfrazados de Gandalf levantaron un bastón y le dijeron a uno de los hombres más poderosos de la tecnología mundial:

No pasarás.

Y quizá, sin proponérselo, estaban diciendo algo mucho más grande.

Que una sociedad no es un territorio vacío esperando inversiones.

Que los recursos no son solamente activos.

Que los datos no son solamente mercancía.

Que la tecnología no es neutral.

Y que la libertad no consiste en abrir todas las puertas para que entren los poderosos y después pedirle al que quedó adentro que agradezca.

Porque la discusión que empieza a aparecer detrás de Thiel, Palantir, Milei, Vaca Muerta, la deuda, las PyMEs y la inteligencia artificial es, en definitiva, qué Argentina queda después de que todos los que quieren verla desde lejos terminen de mirarla.

Y ahí sí.

No pasarás.

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Ventas en supermercados de Misiones cayeron 7,3% en junio y cerraron el semestre en -10,4%

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En junio de 2026, las ventas en los grandes supermercados a nivel nacional fueron por $ 2,48 billones y registraron un descenso real del 3,1% interanual, siendo la sexta baja consecutiva. Por su parte, la comparación mensual desestacionalizada exhibió también una caída que llegó al -1,0% respecto a mayo pasado. Así, este indicador se ubica -10,3% en lo que va del actual gobierno nacional.

En la provincia de Misiones, las ventas totalizaron $ 27.274 millones en mayo de 2026 y en relación con igual mes del 2025 mostraron una caída del 7,3% real, siendo la quinta baja más fuerte del país y la décimo cuarta consecutiva para la provincia aunque, en ese marco, se destacan dos cosas: la caída interanual se desaceleró significativamente en comparación con el mes anterior (fue -14,3% en mayo) y, en segundo lugar, las ventas de junio crecieron mensualmente 5,6% respecto a mayo.

Por grupos de artículos, tres de los once que releva el INDEC presentaron crecimientos interanuales: lideró Panadería con +13,1%, seguido por Verduras y Frutas con +5,7% y por productos de Almacén con +3,2%, siendo este el caso más relevante dada su alta participación en el total provincial (explica el 33% de la facturación total del mes).

A su vez, el resto de los rubros exhibieron caídas interanuales con una fuerte brecha entre ellos: por un lado, el rubro de Otros lo hizo en -1,5% pero, en el extremo opuesto, Indumentaria cayó al 29,3%, la más fuerte en la provincia. De esta forma, el acumulado del primer semestre del año cerró para Misiones con ventas por $ 155.793 millones con una caída del 10,4% respecto a igual período de 2025, además de quedar por debajo también de igual período del 2024 (-9,8%), de 2023 (-33,8%) y de 2022 (-35,8%).

A nivel nacional, como se mencionó, la caída en las ventas de junio fue del 3,1% interanual y en ese marco, hubo solo seis provincias que exhibieron crecimiento con Neuquén (+5,3%) y La Pampa (+5,0%) a la cabeza; entre los que presentaron caídas, las más abruptas fueron las de Chaco (-8,2%), Catamarca (-8,5%) y Corrientes (-9,8%).

A nivel acumulado, el total nacional presenta una caída del 2,8%; y solo cuatro provincias exhiben resultados positivos (lideradas por Neuquén con +3,5%) y el resto registra descensos, siendo los de Corrientes (-13,3%) y Misiones (-10,4%) los más fuertes.

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El segundo semestre viene con grillete fiscal

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Por Isidro Guardarucci / Fundación FIEL – El primer semestre cerró con superávit fiscal nacional, una noticia que sigue siendo importante para un país poco acostumbrado a sostener cuentas públicas ordenadas. Sin embargo, la comparación real contra 2025 confirma que la holgura se achicó bastante. El resultado primario acumulado a junio es casi 30% menor al del año pasado y el financiero cae más de 60%. A nivel provincial, la historia es similar: balance primario positivo, pero con una caída del 50% frente a 2025. En este contexto, el gobierno nacional anunció el “grillete fiscal”.

Primer semestre nacional: el signo positivo ya no alcanza

A junio, el Sector Público Nacional No Financiero acumuló un superávit primario de $7,3 billones y un superávit financiero de $1,5 billones, ambos medidos a precios de 2026. El resultado sigue en terreno positivo y esto no debe minimizarse: el ancla fiscal continúa siendo el activo central del programa económico.

Pero el dato relevante está en la comparación interanual. Medido en términos reales, el resultado primario acumulado cae 28,3% respecto de enero-junio de 2025. El resultado financiero se reduce 64,6%. La explicación general es historia repetida. Los ingresos caen más que el gasto. Los recursos totales retroceden 5,0% real y los tributarios lo hacen 6,5%. El gasto primario también baja, pero apenas 1,9%. No hay desborde del gasto en el agregado, pero sí una combinación menos favorable para sostener el superávit. No obstante, aún en este contexto, la iniciativa de reducir la presión impositiva continúa: los números de julio reflejarán la baja de derechos de exportación a bienes industriales, con el objetivo de su eliminación total dentro de los próximos doce meses.

Cuadro 1

Ejecución acumulada enero-junio (millones de $ de 2026)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía.

Ingresos débiles, otra vez

La recaudación tributaria acumulada a junio vuelve a mostrar una baja amplia, que se sitúa en 6,5% cuando se compara en moneda constante contra la primera mitad del año pasado. Los Derechos de Exportación son el principal factor: caen 40,8% real y explican una pérdida de alrededor de $2,3 billones frente al primer semestre de 2025. En segundo lugar, aparece el IVA, con una merma real de 7,8% y una pérdida de $1,4 billones. Los aportes y contribuciones a la seguridad social completan el grupo principal, con una caída de 3,8% y $1,1 billones menos.

Estos tres componentes explican buena parte del retroceso. No tienen la misma lectura económica, pero sí el mismo efecto fiscal. Los Derechos de Exportación reflejan cambios de alícuotas, cantidades, precios y tipo de cambio; el IVA es una señal más cercana a consumo y actividad interna; los aportes y contribuciones dependen de la dinámica del empleo formal y la masa salarial. En conjunto, muestran que la recuperación de la recaudación todavía no aparece con la fuerza necesaria.

Hubo algunas compensaciones. Ganancias creció levemente en términos reales, Bienes Personales también aportó algo y el resto de tributos aumentó 7,7%. Pero estos movimientos no alcanzan para revertir el saldo general. El punto de fondo es que, con menor inflación, el fisco necesita bases imponibles reales más fuertes. La nominalidad ya no hace el trabajo.

Gráfico 1

Aportes a la variación de la recaudación (millones de $ de 2026)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía.

Gasto: ajuste más tenue y partidas que vuelven a crecer

Del lado del gasto primario, la baja agregada del 1,9% real luce modesta frente a la caída de los ingresos. Algunas partidas siguen mostrando recortes relevantes: las transferencias corrientes a provincias caen 35,6%, los gastos de funcionamiento no salarial 14,3%, el gasto de capital nacional 11,6%, las transferencias de capital a provincias 13,9%, el resto de prestaciones sociales 11,6% y las remuneraciones 7,1%.

Sin embargo, otras líneas muestran recomposiciones. Las jubilaciones y pensiones contributivas crecen 3,1% real, la AUH aumenta 3,8% y las transferencias a universidades suben 10,5% (merced a la actualización de salarios acordada hace unos meses, la cual tendrá un impacto adicional en agosto). En estos casos, la dinámica no sorprende: después del fuerte ajuste inicial, algunas partidas empiezan a recuperar poder de compra o reciben decisiones específicas de recomposición.

El rubro que más sobresale sigue siendo subsidios económicos, con un aumento real de 29,6% en el acumulado. La explicación está, otra vez, en energía. Entre enero y junio, los subsidios energéticos se ubican alrededor de 78% por encima del mismo período de 2025, mientras que transporte cae cerca de 7%. No estamos de vuelta en los niveles más desordenados de la historia reciente, pero sí ante una partida que siempre conviene mirar con poca complacencia.

Así, el balance del primer semestre exige una lectura menos celebratoria que la del resultado nominal. El superávit sigue, pero ya no se sostiene con la misma facilidad. Para cumplir objetivos fiscales, el segundo semestre requerirá que la recaudación acompañe más o que la administración del gasto sea más activa.

Provincias: primer trimestre con menos colchón

El archivo de ejecución provincial del primer trimestre permite mirar la situación subnacional en valores constantes, a precios del primer trimestre de 2026. Para hacer la comparación, se excluye La Pampa, la cual continúa con su situación irregular en términos de presentación de información y publicación por parte del gobierno nacional homologando su metodología (como hace con las otras jurisdicciones). Sobre los 23 fiscos comparables, las provincias cerraron el primer trimestre de 2026 con superávit primario y financiero, pero con una fuerte reducción respecto a 2025 (el cual mostró una baja sensible frente a 2024, aunque con un contexto particular).

El resultado primario agregado fue de $1,7 billones, equivalente a 4,9% de los ingresos totales. El resultado financiero fue de $0,9 billones, 2,4% de los ingresos. Son números positivos. Pero en el primer trimestre de 2025 el superávit primario había sido de $3,4 billones y el financiero de $2,7 billones. En 2024, favorecido por una licuación mucho más intensa del gasto, el resultado había sido todavía más holgado.

Cuadro 2

Ejecución provincial consolidada primer trimestre, 23 jurisdicciones (billones de $ del 1T 2026)

Fuente: elaboración propia en base a DNAP, Ministerio de Economía.

El mapa provincial, de todos modos, sigue siendo heterogéneo. En 2026, 18 de las 23 jurisdicciones comparables mostraron superávit primario y 17 tuvieron resultado financiero positivo. Es decir, no se trata de una crisis generalizada. El agregado se deteriora porque algunos casos pesan mucho y porque el colchón promedio se achicó.

La lectura de fondo es conocida, pero conviene repetirla. Las provincias tienen gastos rígidos: salarios, cajas previsionales propias en varios casos y servicios esenciales como salud, educación y seguridad. Del lado de los ingresos, dependen de la coparticipación y de Ingresos Brutos. Cuando la inflación se desacelera, la licuación deja de ayudar y la prudencia fiscal vuelve a depender menos de la inercia y más de decisiones efectivas de gasto.

Grillete fiscal y el futuro

El gobierno se enfrentará a un segundo semestre donde su objetivo será preparar el terreno para un 2027 con elecciones. En Argentina, esto es sinónimo de turbulencias y hacer la tarea este año implica minimizar los riesgos futuros. En este contexto es que el gobierno nacional anunció recientemente el “Grillete Fiscal”. Una señal de compromiso fiscal que, independientemente de sus formas, es necesaria de cara a un 2027 donde el ciclo político mete la cola en la estabilidad macroeconómica.

El mentado grillete puede resumirse como el intento del Ejecutivo de transformar el déficit cero de una decisión de política económica en una regla institucional permanente. La idea central es que el Presupuesto deba cerrar siempre equilibrado o con superávit, sin financiamiento monetario del BCRA, y que toda ley que implique más gasto tenga que explicitar su fuente de financiamiento. Si no lo hace, el Ejecutivo buscaría poder diferirla, recortar otras partidas o incluso declararla inaplicable. Ante la falta de acuerdo para reestablecer el sendero superavitario, incluso se suspenderían los sueldos del alto funcionariado del Ejecutivo.

El anuncio ha sido grandilocuente, con un esquema de castigos e incentivos agudos que podría ser contraproducente en caso de no cumplirse. Esto es especialmente relevante en el caso argentino, toda vez que una regla que propone mecanismos que operan ante dos meses de desvíos es posible que ponga límites demasiado estrictos.

En cualquier caso, un contexto en el que los ingresos reales muestran debilidad y el superávit primario se achica, esta regla opera como una señal de compromiso con el programa económico, pero también como un factor de tensión política: cualquier recomposición de gasto deberá venir acompañada por un recorte equivalente, una fuente de ingresos o una mayor presión sobre otras partidas.

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Nación llegó a un acuerdo con Catamarca para eliminar deuda recíproca

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El Gobierno nacional llegó a un acuerdo con la provincia de Catamarca para la eliminación de deuda recíproca que mantenían, en el marco del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas (REOR).

El ministro de Economía, Luis Caputo, se reunió con el mandatario de la provincia, Raúl Jalil, en el Palacio de Hacienda para entablar la firma del acuerdo.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la cancelación de la deuda cruzada entre Nación y Catamarca servirá para “proteger el equilibrio fiscal“.

“Seguimos trabajando junto a los gobernadores para fortalecer la situación financiera de las provincias y el equilibrio de las cuentas públicas en todo el país”, sostuvo Caputo en sus redes, donde acompañó el mensaje con una foto junto al gobernador catamarqueño.

El Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas se originó en 2024 y recibió una modificación en marzo, mediante el Decreto 171/2026. La norma modifica artículos del Decreto 969/2024, que dio origen a este sistema de ordenamiento fiscal, para otorgar mayores facilidades de adhesión.

El fin de su creación fue para que las partes acuerden “compensaciones, conciliaciones, transacciones, reconocimientos, remisiones y toda otra operación que tienda a la determinación y cancelación de las deudas recíprocas“.

En la última modificación, el Gobierno extendió el plazo hasta 60 días para permitir la adhesión de más provincias al REOR. Para las que ya se encuentran adheridas (Salta, Catamarca, Chubut, Misiones, La Pampa, Santa Cruz, Tucumán y Corrientes), el decreto extendió hasta el 31 de diciembre de 2027 el tiempo límite para presentar la documentación que acredite la legitimidad de las obligaciones.

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Reformas estructurales

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El gobierno anunció que enviará al Congreso cuatro proyectos de reformas estructurales: una nueva Carta Orgánica del BCRA, el “Grillete Fiscal”, modificaciones a la legislación sobre mercado de capitales y cambios en normas referidas a seguros. Todavía no se conoce el detalle de los tres últimos.

En el caso de la reforma a la Carta Orgánica del BCRA, se establece como mandato único de la autoridad monetaria preservar el valor del peso y velar por la estabilidad financiera, dejando de lado las imprecisiones introducidas en 2012 que agregaron objetivos de actividad y empleo y cuestiones sociales. Si bien es cierto que la Federal Reserve tiene un mandato dual (no así el Banco Central Europeo), en un país con alta predisposición a utilizar al banco central como financiador del Tesoro parece más adecuado el mandato único.

En ese sentido, se prohíbe el financiamiento al Tesoro y las utilidades del BCRA deben destinarse a reducir deuda. Esto último tiene particular sentido en un contexto en el cual el costo de la deuda es todavía elevado.

Pero el problema central de cualquier reforma es la capacidad del marco legal de resistir los embates populistas. La propuesta de contar con mayorías calificadas en ambas cámaras es una señal, pero podría ser modificada por otra ley que no requiere tales mayorías especiales. En definitiva, la inconsistencia temporal de obtener y gastar recursos en el corto plazo a costa de hipotecar el futuro no se resuelve por sí sola con una nueva ley, sino que requiere de perseverancia y éxito económico y de una sociedad que valore la estabilidad.

Nótese que un mismo gobierno populista pudo lograr capturar parte de las reservas del BCRA o apropiarse de los fondos que los trabajadores tenían en las AFJP (en este caso, validado por la justicia ya que en aquel momento no se podía demostrar el daño futuro), mientras que tuvo que ceder en su intento por aumentar los derechos de exportación al campo. En este último caso había un sector afectado con mayor capacidad de movilización y el daño era más cercano y visible, que el que sufriría varios años después el conjunto de aportantes a la seguridad social o el que podían padecer los ciudadanos por el deterioro en la calidad de los activos del BCRA.

En lo que respecta al “Grillete Fiscal”, según las declaraciones de los funcionarios, se buscaría alentar al Congreso a que corrija un déficit si éste se mantiene durante algunos meses. Para ello, se dispone que se cierren actividades no esenciales y que los legisladores nacionales y los funcionarios del Ejecutivo dejen de percibir sus haberes hasta que no se remedie el problema.

Esta reforma tiene poco que ver con una regla fiscal tradicional. Si bien tiene un parecido con el “shutdown” americano, en aquel caso no se pretende lograr un equilibrio de las cuentas públicas, sino que el Congreso aumente el tope de deuda.

Una regla fiscal pretende asegurar la solvencia del Estado, pero permitiendo que la política fiscal actúe en forma contracíclica. En las versiones más modernas se trata de preservar el recorte en la inversión pública, que es lo más fácil de hacer desde un punto de vista político[1]. En trabajos de FIEL encontramos evidencia de que las reglas provinciales flexibles protegieron la inversión pública durante períodos de consolidación fiscal y que las reglas nacionales pasadas no fueron un obstáculo para la expansión significativa del gasto público durante 2009 y 2016, cuando se relajaron las restricciones de la regla aprobada en 2004.[2]

En definitiva, las modificaciones en los marcos legales pueden ayudar, pero no son suficientes para asegurar la estabilidad y todavía queda pendiente contar con un marco fiscal de largo plazo moderno que aumente las chances de asegurar la solvencia intertemporal.   

Actividad económica e ingresos fiscales

La última información del PIB mensual correspondiente al mes de mayo arrojó un dato algo peor al esperado. Pero analizando un listado más amplio de indicadores se pueden obtener algunas conclusiones.

  1. La actividad económica muestra que la recuperación modesta continuó a lo largo de los primeros meses del año, ubicándose alrededor de 5% por encima del nivel del año 2023.
  2. La industria se mantiene en un nivel 9% más bajo que el observado en 2023, pero hace meses que detuvo su caída (aunque tampoco inició una recuperación).
  3. En el caso de la construcción, luego de un desmoronamiento de 28% entre 2023 y 2024, se inició una mejora que ha continuado en los primeros meses de 2026. Ello ha permitido que el sector se encuentre en un nivel menos malo que el observado hace dos años (18% más bajo que en 2023).
  4. La información del INDEC sobre consumo formal muestra que las ventas en supermercados medidas a precios constantes continúan en 2026 alrededor de 10% más bajas que en 2023, mientras que las que se realizan en shopping centers han vuelto a los niveles de aquel año. 

Es posible contrastar las cifras que arrojan los indicadores de consumo formal disponibles con los datos de recaudación impositiva. En el caso del IVA y de Ingresos Brutos, hay que contemplar que cada mes se recauda en función de las ventas del mes previo, mientras que en el caso del impuesto a las transacciones financieras, el fisco se hace de recursos prácticamente en el mismo mes, a medida que se registran los débitos y créditos en las cuentas corrientes bancarias de las empresas.

Debe tenerse presente que estos indicadores no son precisos. Por ejemplo, influye la cantidad de días hábiles de cada mes, y los valores mensuales pueden estar afectados por cambios en la parte que se recauda de IVA e Ingresos Brutos en la Aduana al importar insumos. Además, ingresos brutos y el impuesto al cheque son una mezcla de impuestos a la producción y al consumo por lo que su recaudación no debería reflejar perfectamente lo que pasa con el consumo formal.

De todas maneras, en los impuestos recaudados por el gobierno nacional se observa una caída entre 2023 y 2025 algo mayor que la observada en las ventas de supermercados y shopping centers. En cambio, el desempeño de la recaudación de ingresos brutos en ese período fue algo mejor que el observado en los impuestos nacionales mencionados.

Pero esa diferencia desaparece en 2026 y, en todos los casos, la recaudación estuvo por debajo de lo que sugiere la evolución de las ventas formales. Una posibilidad es que haya algo más de consumo informal, lo que es consistente con la evolución de la masa salarial informal que ha mejorado tanto por mayor empleo como por mayores ingresos reales, a diferencia de la masa salarial formal que se ha visto afectada negativamente, tanto por la evolución de los puestos de trabajo como de los ingresos de los trabajadores medidos a precios constantes.

Otra posibilidad es que las empresas se endeuden más con el fisco que en el pasado demorando el ingreso de sus obligaciones tributarias; sin embargo, esta opción no es consistente con la normalización de las tasas reales de financiamiento a corto plazo para empresas. 

El gobierno nacional ha compensado con esfuerzo la caída de los ingresos tributarios con reducciones adicionales en el gasto primario. Pero para mantener el ancla del programa económico parece que será necesario, no sólo un mayor dinamismo en la actividad económica, sino también mejorar la administración tributaria.


[1] Ver, por ejemplo, Ardanaz, Martín, Cavallo, Eduardo, Izquierdo, Alejandro y Puig, Jorge, 2021. «Growth-friendly fiscal rules? Safeguarding public investment from budget cuts through fiscal rule design,» Journal of International Money and Finance, Elsevier, vol. 111(C).

[2] Daniel Artana, Cynthia Moskovits, Jorge Puig e Ivana Templado, 2022. «Fiscal rules and the behavior of public investment: towards growth-friendly fiscal policy? The case of Argentina,» SN Business & Economics, Springer, vol. 2(8), pages 1-23, August.

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