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Con inflación en alza, el régimen de bandas empuja el techo del dólar por encima de los $1.600

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La aceleración de la inflación de diciembre reconfiguró la dinámica del régimen de bandas cambiarias y llevará al techo del dólar oficial por encima de los $1.600 hacia fines de febrero. El dato del IPC, informado por el INDEC, impacta de manera directa en la indexación automática que aplica el Banco Central desde 2026 y reabre el debate sobre atraso cambiario, intervención oficial y costos macroeconómicos, en un contexto de tasas extremadamente volátiles y un delicado equilibrio entre acumulación de reservas y absorción de pesos.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre marcó un incremento del 2,8% mensual, por encima de las expectativas del mercado (2,3%), y se convirtió en una variable clave para la evolución del tipo de cambio. Desde enero de 2026, el Banco Central (BCRA) abandonó el esquema de crawl del 1% mensual y pasó a indexar las bandas cambiarias al último dato de inflación disponible, lo que acelera el desplazamiento de los límites sin que necesariamente el dólar acompañe ese ritmo.

Bandas indexadas, inflación en alza y un techo que se aleja

El mecanismo de ajuste establece que las bandas se actualizan a comienzos de cada mes tomando como referencia la inflación de dos meses previos, dado que es el último dato oficial disponible. Por este motivo, al cierre de enero el techo de la banda se incrementará 2,5%, en línea con el IPC de noviembre.

Con ese ajuste, el 31 de enero el precio máximo alcanzará los $1.564,30. Luego, al incorporarse el dato de inflación de diciembre, el límite superior se corregirá otro 2,8% y llegará a $1.608,10 al 28 de febrero.

En contraste, el dólar oficial mayorista se ubica actualmente en $1.457, lo que implica que debería subir 10,3% en el próximo mes y medio para acercarse al techo de la banda. Ese escenario es el que el Gobierno busca evitar, incluso recurriendo a herramientas de intervención directa, con el objetivo de contener las presiones cambiarias y evitar un traslado a precios.

La brecha entre el tipo de cambio efectivo y el límite superior vuelve a instalar el debate sobre el atraso cambiario, un fenómeno que parecía haber quedado atrás, pero que reaparece a medida que la inflación acelera y el dólar oficial se mueve con extrema parsimonia.

Inflación, dólar contenido e intervención oficial

El informe del INDEC mostró que la inflación de diciembre estuvo impulsada principalmente por carnes y precios regulados, como combustibles y transporte. Si bien se trata de un mes estacionalmente más alto, el IPC acumuló su séptima aceleración consecutiva.

Mientras tanto, el tipo de cambio oficial apenas se deslizó 1% en el último mes, profundizando la desconexión entre precios y dólar. Esta dinámica alimenta expectativas de corrección futura, sobre todo cuando el techo de la banda se mueve de forma automática al ritmo de la inflación.

Sin embargo, el comportamiento del mercado en enero mostró otra cara. El dólar oficial registró su mayor baja diaria del año, alejándose del techo de la banda. En el Banco Nación, la cotización cayó $5 hasta $1.485, mientras que en el segmento mayorista retrocedió $10,50 hasta $1.457, quedando a 5,8% del límite superior, ubicado en $1.542. Se trata de la mayor distancia con el techo en casi dos meses.

En paralelo, el BCRA compró u$s55 millones y encadenó su séptima rueda consecutiva con saldo positivo. En lo que va de enero, acumula u$s338 millones, con un promedio diario de u$s41 millones. No obstante, las reservas brutas cayeron u$s88 millones, hasta los u$s44.680 millones, por la baja en la valuación de activos del balance.

Desde Balanz Research señalaron que la inflación de diciembre “sorprendió al alza”, impulsada por los precios regulados (+3,3%), aunque sin modificar el escenario base de desaceleración para los próximos meses. Con este dato, la inflación cerró 2025 en 31,5% interanual, muy por debajo del 117,8% de 2024.

Tasas al límite y un Gobierno que prioriza el dólar

El control del tipo de cambio tuvo costos evidentes en el mercado de pesos. Las tasas cortas volvieron a niveles extremos, con la caución a un día tocando picos del 150% TNA, en un contexto de fuerte demanda de pesos y escasez de liquidez.

Según 1816, el BCRA “sigue retirando más pesos vía ventas de Lelink que los que inyecta con sus compras en el mercado de cambios”, mientras que Cohen Aliados Financieros informó que la caución promedió 35,2% TNA y la tasa Repo 33,1% TNA.

Desde Econviews sintetizaron la estrategia oficial con claridad: “Entre que no hay una tasa de política monetaria y que ni el BCRA ni el Tesoro hicieron mucho para suavizar la suba de tasas, quedó confirmado que, por ahora, el que manda es el dólar”. El mensaje implícito es que el Gobierno prefiere tolerar tasas altas y volatilidad financiera antes que una corrección cambiaria.

La tensión se profundizó por las necesidades del Tesoro. Si bien logró reunir los dólares para afrontar vencimientos por u$s4.400 millones, el BCRA debió tomar un REPO por u$s3.000 millones con bancos internacionales, complementando los u$s2.200 millones disponibles. Esa operatoria implicó una fuerte absorción de pesos del sistema, que luego debió ser parcialmente compensada con intervenciones del Central en el mercado secundario.

Mercado financiero, riesgo país y expectativas

En este contexto, los activos argentinos reflejaron la combinación de factores locales y globales. El riesgo país se ubicó en torno a los 581 puntos básicos, su nivel más alto desde el 15 de diciembre de 2025, mientras que el S&P Merval en dólares perforó los 2.000 puntos, al cerrar en 1.994,52.

Las acciones líderes mostraron caídas generalizadas y los ADRs retrocedieron hasta 3,5%, en un escenario de mayor volatilidad global. Aun así, algunos analistas destacan que, con un dólar contenido y tasas elevadas, se abre una ventana táctica para instrumentos en pesos, siempre que la inflación retome una senda descendente en el primer trimestre.

Una definición clave hacia febrero

Con un techo de la banda que superará los $1.600, una inflación que mostró señales de aceleración y un mercado de tasas bajo estrés, el Gobierno enfrenta una definición central: seguir dejando que el límite superior se aleje del dólar efectivo o permitir una corrección gradual del tipo de cambio, incluso vía compras de reservas.

La decisión no es menor. De ella dependerá no solo la estabilidad cambiaria de corto plazo, sino también la credibilidad del esquema de bandas, el comportamiento de las expectativas y el delicado equilibrio entre desinflación, actividad y financiamiento del Tesoro.

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Gestión de subsidios: Nueva web para tramitar beneficios en luz y gas

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Conocido el nuevo Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), por separado, la secretaría de Energía puso a disposición un sitio para que los clientes puedan realizar consultas y reclamos

El nuevo régimen solo distingue entre dos categorías: Hogares con bonificación usuarios que abonan el costo total.

Enero 2026

A partir de enero de 2026, los hogares de todo el país verán reflejado en los servicios energéticos residenciales un nuevo esquema oficial que redefine el acceso a los subsidios y determina quiénes deberán afrontar el costo total.

El cambio unificó los criterios de asistencia para electricidad, gas natural, gas propano por redes y garrafas de gas licuado de petróleo de 10 kilos.

La normativa dispuso una reorganización integral del sistema vigente y dejó sin efecto los mecanismos anteriores. Desde ahora, el esquema distingue únicamente entre hogares con subsidio y hogares sin subsidio, en función de los ingresos, el patrimonio y la condición socioeconómica.

Quienes cumplen con los requisitos acceden a una bonificación directa sobre el valor de la energía, mientras que el resto abona el costo pleno del servicio.

Refrescadas las novedades agreguemos que el Ministerio de Economía lanzó una nueva web que permite acceder a toda la información vinculada al otorgamiento de subsidios energéticos: Subsidios Energéticos Focalizados (SEF)

En ella, los usuarios podrán consultar si reciben asistencia, así como realizar reclamos

  • Los que ya figuran en el anterior Registro de Acceso a los Subsidios Energéticos (RASE) no deben realizar nuevamente el procedimiento.
  • Aquellos que utilizan garrafas o eran beneficiarios del anterior Programa Hogar necesitan inscribirse para acceder al subsidio bajo la nueva modalidad.
  • Quienes residan en algunas localidades específicas de Buenos Aires, Neuquén, Río Negro, Mendoza, Misiones, Santa Fe, Santa Cruz Formosa y Chubut, tendrán que completar la inscripción al registro.
  • Para ver las ciudades, deberán acceder a la página oficial de la secretaría de Energía. Lo mismo ocurrirá para los ciudadanos que percibían la Tarifa Social de Gas.

Cómo funciona la nueva página

El sitio web oficial cuenta con las tres opciones

  • Consultar si recibís el subsidio: la gestión se canaliza a través de la app Mi Argentina. Para ello, el usuario necesitará tener una cuenta, con su CUIL y una contraseña.
  • Consultar la solicitud del subsidio: el sistema solicitará el número de gestión y del Documento Nacional de Identidad (DNI), así como el mail de la persona.
  • Solicitar una revisión: este trámite está orientado a usuarios que consideran que se debe revisar y analizar nuevamente su situación particular respecto a su acceso al subsidio. En cuanto a los requisitos, deberá contar con el número de gestión de la solicitud original. Dicha información puede encontrarse en Mi Argentina o en el correo electrónico.

Para realizar trámites o consultas, Energía recomienda contar con la siguiente información:

  • Número de medidor y número de Cliente, Servicio, Cuenta, Contrato o NIS, disponibles en la factura de energía eléctrica y gas por red.
  • Último ejemplar del DNI vigente.
  • Número de CUIL de cada integrante del hogar mayor de 18 años y
  • Una dirección de correo electrónico personal de uso frecuente.
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Balance de fin de año: la mentira como política de gobierno

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Al finalizar el año, el gobierno de Javier Milei intenta imponer un balance triunfalista basado en una narrativa cuidadosamente construida. Según el relato oficial, la Argentina estaba “al borde de la hiperinflación”, el ajuste era inevitable y la desaceleración posterior de los precios constituye un éxito incuestionable. Sin embargo, un análisis riguroso de los hechos muestra otra realidad: decisiones políticas concretas que agravaron la crisis social, una fuerte transferencia de ingresos y una estrategia sistemática de distorsión de la verdad para eludir responsabilidades.

La mentira no aparece como un desliz ocasional, sino como un método de gobierno.

Inflación: el pico fue una decisión política

Argentina no llegó a la hiperinflación en 2023 como dijo Milei. La inflación era muy elevada, sin duda, pero no existían las condiciones técnicas ni económicas que definen un proceso hiperinflacionario. Esa afirmación, repetida hasta el cansancio por Milei y su gabinete, cumplió una función política clara: exagerar la herencia para justificar un shock de ajuste sin precedentes.

El dato que el gobierno omite deliberadamente es central: el mayor salto inflacionario se produjo en diciembre de 2023, cuando Javier Milei ya había asumido la Presidencia. Ese mes, los precios se dispararon como consecuencia directa de una devaluación superior al 100%, combinada con la liberación de precios regulados y el inicio de los tarifazos. No fue una fatalidad heredada: fue una decisión política consciente, tomada en nombre del llamado “sinceramiento” económico.

El oficialismo incorporó luego ese pico inflacionario —provocado por sus propias medidas— al paquete de la “herencia recibida”, y se atribuyó como mérito la desaceleración posterior. Primero provocó el shock, después celebró la comparación contra el daño autoinfligido.

Desaceleración sin recuperación

Es cierto que la inflación se desaceleró con el correr de los meses. Pero esa desaceleración ocurrió sobre un piso social devastado. Los salarios reales, las jubilaciones y los ingresos populares quedaron muy por detrás del aumento de precios acumulado tras la devaluación inicial. La inflación bajó, pero el poder adquisitivo no se recuperó.

El ajuste operó fundamentalmente a través de la licuación de ingresos. Jubilados que perdieron capacidad de compra mes tras mes, trabajadores formales con paritarias a la baja, trabajadores informales directamente expulsados del consumo básico. La inflación dejó de correr, pero el daño ya estaba hecho.

Pobreza y empleo: el uso político de los números

El gobierno celebró cifras de pobreza en descenso, pero evita explicar cómo se construyen esos datos y qué esconden. La baja estadística no implica una mejora estructural de las condiciones de vida. El empleo no crece, cada vez se precariza más, con altos niveles de informalidad y salarios deprimidos. La pobreza por ingresos puede reducirse marginalmente, mientras se consolida una pobreza estructural más profunda, con menos derechos, menos protección social y mayor vulnerabilidad.

Una vez más, el patrón se repite: usar indicadores parciales para construir un relato de éxito, mientras se ignoran las consecuencias de largo plazo del ajuste. Y encima con una inflación que no logran controlar por más que “dibujen” los números.

El relato como sustituto de la gestión

La mentira como política de gobierno no se limita a la economía. Atraviesa la política exterior, donde se anuncian apoyos y alianzas que no se traducen en beneficios concretos; y el plano institucional, donde se desacredita sistemáticamente a periodistas, opositores, sindicatos y organizaciones sociales para deslegitimar cualquier crítica.

Gobernar, para Milei, parece reducirse a ganar la batalla del relato, no a resolver los problemas reales. Cuando los datos no convienen, se reinterpretan. Cuando las consecuencias son evidentes, se niegan. Cuando la responsabilidad es propia, se la adjudica al pasado.

Balance final

El balance de fin de año no admite ambigüedades: el gobierno de Javier Milei eligió mentir. Eligió falsear la herencia, ocultar el impacto de sus propias decisiones y presentar como éxito lo que en realidad fue una brutal transferencia de ingresos desde los sectores populares hacia los grupos concentrados. La inflación de diciembre de 2023 no fue un accidente ni una fatalidad: fue el punto de partida deliberado de un programa que licuó salarios, jubilaciones y derechos.

La mentira dejó de ser un recurso discursivo para convertirse en arquitectura de gobierno. Se miente para justificar el ajuste, se miente para disciplinar socialmente, se miente para naturalizar el empobrecimiento y se miente para clausurar cualquier discusión democrática sobre alternativas posibles. El relato libertario no busca explicar la realidad: busca imponer resignación.

Frente a un gobierno que gobierna a fuerza de engaño, provocación y violencia simbólica, decir la verdad se vuelve un acto político. Nombrar las consecuencias del ajuste, señalar a los responsables y disputar el sentido común no es una cuestión retórica: es una tarea urgente. Porque cuando la mentira se institucionaliza, la democracia se vacía, y el costo lo paga —otra vez— el pueblo argentino.

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El Tesoro sostiene la cotización del dólar

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Para la consultora Ecolatina, detrás de la cotización del dólar, no descartamos que el Tesoro haya persistido con las ventas en el mercado oficial. Siguiendo los últimos datos, Hacienda habría vendido USD 200 M entre el 17 y el 18, y al menos otros USD 12 M el viernes pasado. De esta forma, el stock de depósitos en USD en el BCRA pasó de USD 2.077 M el 16/12 a USD 1.869 M el 19/12. Recordemos que en la segunda semana de enero vence deuda soberana por USD 4.200 M, por lo que los depósitos actuales cubren 44% de los vencimientos. A propósito, Caputo publicó en X la intensión de Economía de eliminar la dependencia de Wall Street, descartando entonces la opción de emitir nueva deuda en dólares bajo jurisdicción extranjera para el remanente de los vencimientos (algo que habilitaría la aprobación del Presupuesto, en discusión hoy en el Senado). 

A propósito, Caputo publicó en X la intensión de Economía de eliminar la dependencia de Wall Street, descartando entonces la opción de emitir nueva deuda en dólares bajo jurisdicción extranjera para el remanente de los vencimientos (algo que habilitaría la aprobación del Presupuesto, en discusión hoy en el Senado). 

Una semana corta

El panorama cambiario-monetario finalizó sin grandes novedades:

1) El tipo de cambio oficial finalizó en $1.452,5, ubicándose 0,2% por encima de la cotización del viernes anterior y en el valor más elevado desde comienzo de mes. Por otro lado, las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se habrían ubicado en torno a los USD 1.300 M.

2) Detrás de la cotización del dólar (cerró siete ruedas seguidas en torno a los $1.451), no descartamos que el Tesoro haya persistido con las ventas en el mercado oficial. Recordemos que desde el anuncio de la recalibración del esquema de bandas y programas de recomposición de Reservas del BCRA el lunes 15 de diciembre, el Tesoro habría virado la postura compradora que venía presentando en el MULC para contener el “reacomodamiento” del mercado a los anuncios y habría vendido instrumentos dólar linked en el mercado secundario. Siguiendo los últimos datos, Hacienda habría vendido USD 200 M entre el 17 y el 18, y al menos otros USD 12 M el viernes pasado, según se deduce de los movimientos de los depósitos en pesos. Descontando los movimientos netos con Organismos Internacionales, el stock de depósitos en USD en el BCRA pasó de USD 2.077 M el 16/12 a USD 1.869 M el 19/12 (último dato disponible). En la segunda semana de enero vence deuda soberana por USD 4.200 M, por lo que los depósitos actuales cubren 44% de los vencimientos (subiría al 60% de ingresar los USD 700 M de la privatización de las hidroeléctricas). A propósito, Caputo publicó en X la intensión de Economía de eliminar la dependencia de Wall Street, descartando entonces la opción de emitir nueva deuda en dólares bajo jurisdicción extranjera para el remanente de los vencimientos (algo que habilitaría la aprobación del Presupuesto, en discusión hoy en el Senado).

3) En este escenario, los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista se mantuvo sin grandes variaciones ($1.475), el dólar MEP operado con AL30 bajó 0,5% ($1.486), el CCL operado con CEDEARs cayó 1,2% ($1.529) y, por el contrario, el dólar blue subió 3,0% ($1.530). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 4%. Por su parte, el dólar futuro acompañó los movimientos del dólar spot: la devaluación implícita del contrato de diciembre se ubicó +0,1%, la de enero +2,5% y la de febrero en +4,7%.

Dólar oficial estable

El tipo de cambio oficial finalizó en $1.452,5, ubicándose 0,2% por encima de la cotización del viernes anterior y en el valor más elevado desde comienzo de mes. La cotización estaría sostenida por ventas del Tesoro en el mercado de cambios. Por otro lado, las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se habrían ubicado en torno a los USD 1.300 M.

La brecha cambiaria se estabiliza

Los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista se mantuvo sin grandes variaciones ($1.475), el dólar MEP operado con AL30 bajó 0,5% ($1.486), el CCL operado con CEDEARs cayó 1,2% ($1.529) y, por el contrario, el dólar blue subió 3,0% ($1.530). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 4%.

Los futuros de dólar al compás del spot

Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos con vencimiento entre diciembre a febrero bajaron 0,2% y aquellos con vencimiento desde marzo 2026 subieron 0,1% Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación del +0,1%, +2,5% y +4,7% para diciembre, enero y febrero, respectivamente.

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Caputo dijo que prefiere no emitir deuda con legislación extranjera

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El ministro de Economía, Luis Caputo, relativizó la opción de emitir deuda con legislación extranjera para afrontar una parte del pago de US$4.300 millones que debe servir en enero ante acreedores privados.

“Trataremos que no la haya. El objetivo es ir eliminando la dependencia que el país tiene con Wall Street. Lo vamos a poder lograr? Nosotros creemos que sí”, contestó Caputo a una pregunta de un seguidor en redes sociales.

Fue el mismo Caputo quien había abierto la puerta para una colocación de este tipo, pero ahora se manifestó con mayor prudencia.

El Gobierno ya cuenta con cerca de US$1.800 millones producto de compras en el mercado y de la colocación de BONAR 2029, a lo que debe sumarse los US$700 millones que va a reunir con la concesión de las represas del Comahue.

El resto del dinero puede surgir de nuevas compras del Tesoro en el mercado de cambios o de la firma del REPO que se negocia con bancos.

Al respecto, Caputo añadió en un segundo posteo: “El repo ya nos asegura que podemos. Pero estamos trabajando en otras alternativas de cara al futuro. Queremos que WS (Wall Street) sea una fuente de financiamiento marginal para Argentina (bonos soberanos al menos)”.

Consultado sobre el porqué de querer alejarse de Wall Street Caputo afirmó que “es muy difícil que un país pueda crecer sostenidamente en el tiempo sin un mercado de capitales interno más desarrollado”.__IP__

“Este es un punto central de mediano y largo plazo. Y este gobierno, más allá de tener que lidiar con la coyuntura de corto plazo, está tratando de sentar las bases para que en este período de crecimiento sea de largo plazo”, subrayó.

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