Kevin Moravicki: “En Argentina todo vuelve, cada 20 años tenemos una crisis estructural”
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
La conversación con Kevin Moravicki arranca con un dato biográfico que ya anticipa el tono de la charla. “No soy de Posadas, vengo de Garruapé, aunque estoy viviendo en Puerto Rico”, contesta en el ciclo de entrevistas de Federico Miravet.
Productor, escritor, analista y músico, Moravicki se mueve entre la chacra, la cultura y la política. Multifacético y crítico, se reconoce como “un cronista” de su tiempo.
Kevin, ¿qué sos? ¿Cómo te definís?
“Hace un tiempo estaba muy interesado en la idea de que uno es lo que hace. Hoy presto más atención al ser: qué es lo que uno está siendo. Y creo que, como muchos hoy, uno es una serie de cosas, actividades diversas, tratando de sobrevivir económicamente. Si tengo que definirme, digo que soy productor: primario, cultural, literario, musical. Todo eso junto.”
¿Cómo se traduce eso en tu vida diaria?
“En consolidar Puerto Canoas, que es la parte agrícola. En sostener La Casa de Colores, que articula turismo y espectáculos. Y en la escritura: tengo una novela en proceso, parte publicada online, pero siento que si no me apuro nunca va a salir. Esa escritura es una deuda conmigo mismo.”
Moravicki es licenciado en Comunicación. Su primera vocación fue el periodismo, pero se desvió hacia la teoría social.
“Cuando llegué a la universidad me encontré con las ciencias sociales: la semiótica, la historia, el lenguaje. Eso me cambió el rumbo. Me alejé un poco del periodismo, aunque produje la revista Cocó y la exposición AlterArte después del 2001. Fue un espacio de pensamiento juvenil que no existía en ningún lado”.
¿Cómo recordás el 2001?
“Fue bisagra. Ahí terminó el menemismo y la convertibilidad. Me hubiera gustado estar en la calle, pero ya había vuelto a Misiones. A veces me da cosa no haber participado de un momento histórico tan fuerte. Cada veinte años Argentina atraviesa una crisis estructural. Y ahora, en democracia, estamos en otro revival de esas discusiones: lo difícil que es ser joven, el lugar de la política, la crisis económica”.
En tus textos trabajaste la idea de contrahegemonía. ¿Qué significa hoy?
“Con dolor terminé planteando la imposibilidad de la contrahegemonía. Todo movimiento que busca superar un orden termina repitiendo aquello que quiere superar. Lo vi en el feminismo, en el ecologismo. No es que no valgan, pero reproducen lógicas de poder. Por eso creo más en articular opuestos que en soñar con derribar hegemonías. La política democrática es eso: reconocer conflictos, construir acuerdos, ceder algo, redefinir identidades”.
“Asumir el conflicto como estructurador de lo social es un paradigma. No es magia ni bondad: es diálogo, negociación, política en serio”.
El ciclo argentino
Su mirada de la política nacional está marcada por la noción de repetición.
“Cada veinte años tenemos una crisis estructural. El 2001 fue la salida del menemismo. Hoy estamos en otro ciclo de quiebre. En 40 años de democracia, lo difícil sigue siendo ser joven y encontrar opciones.”
¿Cómo ves a Javier Milei en este contexto?
“Muchos subestimaron su capacidad política. Se lo veía como técnico, pero es un administrador de poder. Y lo ejerce. A diferencia de Alberto Fernández, que lo tuvo todo y lo ejerció mal. Milei produce poder y lo usa. Hay que ver si su paradigma puede traducirse empíricamente. En Argentina todo puede pasar”.
¿Lo comparás con otros presidentes?
“Kirchner en 2003 agarró tierra arrasada y tuvo margen de maniobra. Milei también tiene margen, pero la pregunta es qué hace con eso. Porque la inflación no se resuelve con insultos o cadenas nacionales, sino con acuerdos políticos de todos los sectores”-
Volvamos a tu chacra. ¿Qué significa producir en Misiones?
“Misiones son chacras multiproductivas. No hay latifundios. Apostamos a diversificar: mandioca, yerba, té, hortícolas, forestación. En mi caso tengo pollos, huerta, viveros de ananá y uva, limones Taití. Cada cosecha es un mundo. Los números son ajustados, salvo que logres vender como sano. Eso hace la diferencia”.
¿Qué aprendiste ahí que no aprendiste en la teoría?
“La importancia del precio. Antes lo veía en abstracto, ahora lo vivo en carne propia. Pero también entendí la diferencia entre precio y valor. El mercado mide cantidad y precio. Pero el valor incluye tu tiempo, tu esfuerzo, tu subjetividad. Eso no lo reconoce el mercado. Esa tensión la vivo todos los días”.
Yerba mate y comercio exterior
La yerba vuelve a estar en el centro de la agenda. ¿Qué diagnóstico hacés?
“Lo central es el comercio exterior. En los 90, con el peso sobrevaluado, se abandonó la exportación. Pero al mismo tiempo el mate se difundió en muchos países, con Messi y la Selección como símbolos. Eso movió todo. Hoy estamos mejor que en los 90, aunque sigue siendo un problema el precio interno. Pero el dato fuerte es que el comercio internacional es lo que vale. Y ahí el tipo de cambio lo define todo”.
En Puerto Rico, Moravicki fundó la agrupación 30 de Noviembre y participó de campañas. Pero hoy toma distancia.
¿Por qué no te candidateás?
“No sé si tengo la capacidad de convencer a la gente. Me replanteo mucho mi capacidad de seducción. Armé una agrupación, participé en una campaña hermosa, pero después me costó sostenerlo. Soy solitario. Tal vez ese sea mi destino”.
¿Te ofrecieron cargos?
“Sí, pero no sé si tengo la labia. Me canso. A veces me pongo triste porque quiero tener más amigos, pero tal vez sea lo que me toca. No me siento cómodo en la competencia electoral. Mi aporte va por otro lado”.
¿Cómo ves la dirigencia local?
“Hay una diferencia entre ser ciudadano y ser dirigente. Como ciudadano hacés lo que quieras, pero como dirigente tenés que representar. Eso a veces se pierde. Y me sorprende la Cámara de Comercio: muchas veces apoyan gestiones en las que más sufren sus representados. Ahí juega mucho la ideología. Y eso, en economía, pesa más de lo que parece”.
Moravicki no esquiva la coyuntura. Habla de Buenos Aires, Kicillof, las provincias y Milei.
“Si Buenos Aires extrema la autonomía, puede crear su propia moneda: tiene puerto, banco, industria. Eso sería un quiebre enorme. Y Milei, con todo su discurso liberal, termina interviniendo el mercado cambiario cada diez días. No era que no se iba a tocar el dólar, pero la realidad es otra”.
¿El poder se produce?
“Sí. Y se reproduce. Lo que pasó con Macri es un ejemplo: perdió en 2011, pero en 2015 ganó porque había empezado a construir poder apenas Cristina logró el 54%. Lo que pasó en pandemia también: se cocinó el proyecto Milei en departamentos de Buenos Aires. Un grupo de jóvenes con bronca, inteligencia y contactos empresariales vio en él un candidato viable. Todos decían que era imposible. Hoy es presidente. El poder se produce”.
Además de productor y analista, Moravicki es músico. Su disco Demasiado cerca del sol condensa pasiones y metáforas.
“Es un homenaje a los 80 y a Ícaro: si volás demasiado rápido y cerca, te quemás. Las pasiones nos salvan de morir de angustia, pero también pueden destruirte. El disco fue mi manera de procesar la muerte de mi padre y mi regreso a Misiones. El arte me sostuvo”.
La entrevista se cierra con una frase que condensa su filosofía vital: “El mercado dice cuánto vale un limón. Pero no mide tus manos rotas, tu tiempo, tu esfuerzo. Eso no entra en la ecuación. El desafío es si la política y la sociedad logran reconocer ese valor”.
