La crisis correntina pone en jaque el relato anti Ingresos Brutos: Misiones tiene más empresas e industrias
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“Es difícil sostener una empresa cuando no hay ventas. La falta de consumo en Argentina hace que sea imposible seguir“, sintetizó el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés. El diagnóstico del mandatario llegó después del cierre de la empresa textil Alal en Goya, que dejó sin empleo a 260 trabajadores.
“Hay preocupación industrial porque empieza a colapsar el sector. Competir con la importación con las empresas extranjeras es muy difícil. Es más costoso comprar un producto hecho en Argentina que hecho en otros países”, advirtió el heredero del poder correntino.
Según explicó, la falta de ventas atraviesa a distintas actividades. “Todos están preocupados porque no hay ventas, la industria yerbatera también, la forestal lo mismo”, enumeró, al anunciar que solicitó una audiencia con el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, prevista para entre el 9 y el 13 de febrero. Allí, adelantó, se expondrá la situación de las industrias correntinas y el impacto que el actual contexto económico tiene sobre la producción local.
El panorama que trazó el gobernador correntino expone la crisis transversal que atraviesan las empresas de toda la región. Caída de demanda, costos que se dispararon e importaciones baratas al alcance de la mano. Su mirada contrasta con la de empresarios, correligionarios y, sobre todo, con los defensores de las políticas libertarias que en Misiones, achacan la crisis a la política fiscal local.
Si la crisis está de los dos lados de la frontera -Dass en Eldorado despidió a 43 trabajadores por caída de ventas e importaciones-, la responsabilidad no puede estar de este lado del Chimiray.
De hecho, la resiliencia parece ser mayor en tierras misioneras. Misiones no sólo tiene más empresas que las demás provincias del NEA; sino que están capeando el temporal con mayor holgura. Según los datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, Misiones cuenta con casi mil empresas más que Corrientes y el doble de industrias.
En comparación con el fin de 2024, en Misiones se registró una baja de empresas del 6,64 por ciento. Había entonces 9.658 empresas activas, contra las 9.017 actuales. En el mismo período, en Corrientes había 8.892 y ahora quedaron en pie 8.098, con una caída de 8,93 por ciento. La caída fue aún más dura en El Chaco, donde había 8.906 empresas, de las que sobreviven 8.047, con una baja de 9,65 por ciento.
Misiones no tocó Ingresos Brutos y sin embargo, tiene más empresas que las dos principales provincias vecinas y resistió mejor el embate de la crisis.
Lo mismo sucede con el empleo. Misiones cerró 2023 con 108 mil puestos de trabajo. Ahora hay solo 99.225. Corrientes tiene 78,028 empleos, 20 mil menos que en Misiones.
La misma situación se verifica en el sector industrial. Misiones era la única de la región con más de mil industrias activas: 1.049 a fines de 2024, de las cuáles quedan 963, con una baja de 8,2 por ciento. En Corrientes había solo 605, de las cuáles quedan en pie 555,con una caída de 8,2 por ciento.
¿Las industrias misioneras tienen un ángel aparte? ¿O tal vez Ingresos Brutos no determina operatividad ni rentabilidad?
Dass es ejemplo de que las políticas provinciales no determinan funcionamiento. Llegó a tener 1.500 operarios en su mejor momento. Después vino una caída durante la gestión de Mauricio Macri y una posterior recuperación hasta cerca de 500 empleos durante la (peor) gestión de Alberto Fernández. Ahora quedan menos de 300 por el combo de caída de ventas e importaciones baratas. Lo mismo sucedió con la planta de Alal en Goya.
Ante la evidencia, los voceros libertarios no hacen más que negar la realidad y achacar a las políticas fiscales provinciales la caída de la actividad económica. “En Corrientes se establecen empresas y no sufren los impuestos al IVA y a Ganancias que padecen los misioneros. El impuesto a ingresos brutos es el impuesto a atacar para bajar la carga impositiva en Misiones”, dijo la concejal libertaria Valeria Gómez de Olivera, haciendo gala de una ignorancia fiscal llamativa: IVA y Ganancias son impuestos nacionales. La edil repite el decálogo libertario en el que las culpas son siempre de los otros. Antes había acusado de esclavistas a los empresarios del sector forestal que vivieron “cuarenta años subsidiados”.
En la misma línea, el ex tenista Diego Hartfield se quejó de los gobernadores que reclaman compensaciones por la (mayor) caída de ingresos que generará la aprobación de la reforma laboral. “Esto es un cambio de era para nuestro país y hay que mirar en el largo plazo. Acá se está pensando en bajar impuestos para que haya una reactivación económica fuerte que después, probablemente, termine en una mejor y mayor recaudación. Probablemente.
“Para hacer ese paso hay que pasar por un momento duro, de reducir la carga del Estado, achicar los gastos, eficientizar las cuentas”, reflexiona el ex tenista mientras transpira en una cinta.
Sin embargo, los datos marcan que la política fiscal de las provincias no es determinante en el escenario de recesión. La política fiscal correntina es más laxa que la de Misiones. Pero Corrientes cuenta con menos empresas y el retroceso es mayor en su economía. Eso después se traslada a las políticas públicas: los servicios de Corrientes están lejos de compararse con la salud o la infraestructura de Misiones. Valdés ya anticipó que “no hay margen para aumentos salariales para los empleados estatales” y los municipios correntinos hacen malabares para sostener servicios básicos. “Tenemos una situación compleja con la caída de la coparticipación”, admitió el correntino.
