Corrientes

Forestación en Corrientes: por qué corre peligro la ampliación del aserradero más moderno del país

Compartí esta noticia !

Cuando Acon Timber inauguró en abril de 2024 su enorme aserradero en Gobernador Virasoro, Corrientes, se convirtió en la primera gran inversión que recibía la industria forestal argentina luego de unos 20 años de parálisis provocados, entre otros factores, por aquel triste episodio de Botnia, que espantó a los grandes inversores.

Fueron cerca de 130 millones de dólares los que pusieron desde este grupo de origen austríaco, para montar una planta futurista dedicada a procesar una materia prima que abunda en la Mesopotamia, pero que durante décadas salió de la región con escaso valor agregado. O mejor dicho, casi nulo.

Por eso, por la abundancia de bosques que no tienen industria para ser procesados, la planta de Virasoro fue presentada además como la primera fase de un proyecto todavía más ambicioso del grupo. El aserradero, de hecho, tiene capacidad para consumir 1,3 millones de metros cúbicos de madera por año, prácticamente el doble del volumen procesado actualmente. Pero para alcanzar esa escala hace falta realizar una segunda ronda de inversiones en secaderos, calderas, sistemas de clasificación y otras instalaciones.

Sin pelos en la lengua, Nicolás Crisp, el presidente de Acon Timber Argentina, aseguró a Bichos de Campo que la concreción de esa segunda etapa dependerá de que el país consiga reducir la burocracia, resolver sus problemas de infraestructura y, fundamentalmente, bajar los costos logísticos que hacen que exportar desde Corrientes sea mucho más caro que hacerlo desde Brasil o Uruguay.

“Todo eso va a depender de si hay un entorno más competitivo y sostenible. Son cambios estructurales y están siendo más difíciles de lo que pensábamos”, advirtió Crisp en diálogo con este medio.}

La inversión realizada en Virasoro pertenece a un grupo de accionistas austríacos y belgas. Uno de ellos ya tenía inversiones forestales en la Argentina, y por eso conoce del potencial forestal todavía semi-explotado que tienen el país. mientras que el otro estaba buscando ingresar a este mercado. Ambos se asociaron, tomaron la decisión de construir el complejo y posteriormente conformaron el equipo local.

Crisp confirmó que ese grupo ya realizó un desembolso de unos 130 millones de dólares, lo que permite al aserradero estar funcionando casi a pleno. En una reunión de AFOA (Asociación Forestal Argentina) donde se presentaron otras posibles inversiones en el sector forestoindustrial, el ejecutivo se alegró de que la llegada de la empresa pueda haber destrabado una larga parálisis en esa economía regional.

“Puede ser que hayamos sido esa punta de lanza. La verdad es que es una muy buena noticia que se sigan anunciando proyectos. Hay disponibilidad de materia prima, pero hay que hacer rentable toda la cadena para que la actividad siga creciendo, se plante más y se consuma más madera”, sostuvo.

En la planta correntina se producen tablas aserradas, secas y cepilladas. Además, todos los subproductos generados durante el proceso se utilizan para fabricar pellets, evitando que los residuos de la madera terminen desperdiciados. Recientemente, la empresa también instaló una línea de finger joint, una tecnología que permite detectar y eliminar los defectos de las tablas —como nudos, golpes u otras fallas de calidad— para después volver a unir las secciones aprovechables. De ese modo se mejora el rendimiento industrial de cada tronco y se obtiene un producto con mayor valor agregado.

La disponibilidad de madera en el nordeste argentino fue una de las principales razones que atrajeron a estos inversores. Acon Timber no cuenta con plantaciones propias como empresa, aunque algunos de sus accionistas poseen superficies forestadas mediante otras sociedades. Por eso, el aserradero funciona como una enorme boca de demanda para los productores de la región.

Actualmente recibe madera de más de quince proveedores y consume unos 700 mil metros cúbicos por año, equivalentes a la producción de aproximadamente 2.500 hectáreas forestales. La producción de madera elaborada se destina íntegramente a la exportación. En el caso de los pellets, en cambio, la compañía también intenta desarrollar mercados dentro de la Argentina y en los países vecinos.

Es precisamente allí, cuando la madera debe abandonar la planta y llegar hasta los mercados internacionales, donde comienza buena parte de los problemas que ahora padece cotidianamente Crisp.

“Ya sabíamos que hacer negocios en la Argentina y exportar desde la Argentina tenía dificultades. Pero cuando empezás a hacerlo te das cuenta de que es mucho más difícil que todo lo que te habían comentado”, reconoció el directivo.

El empresario enumeró una larga lista de obstáculos: una burocracia excesiva en los procesos de exportación, numerosos trámites y documentos, demoras en la recuperación del IVA, dificultades asociadas a la importación de los equipos utilizados para montar la planta y graves falencias de infraestructura.

Sin embargo, bajo las condiciones actuales, esa opción resulta más cara. “Lamentablemente, bajar la carga en barcaza es más caro que hacerlo en camiones. Y eso que el camión es mucho más difícil operativamente: tenés que retirar un contenedor vacío del puerto, subirlo vacío hasta la planta, cargarlo y volver a bajarlo. Aun así, termina siendo más barato”, describió el titular de la compañía.

Crisp explicó que, al momento de trazar el proyecto, habían calculado que utilizar el río Paraná sería una solución más sencilla que recuperar el ferrocarril, pero ahora comenzaron a dudar incluso de esa posibilidad. La infraestructura existe, pero no hay suficiente volumen ni una oferta de transporte a valores que permitan competir. Además, la ley de cabotaje que el gobierno intentó desmantelar sin éxito actúa como un tabique casi insalvable.

Pero el principal problema, desde su óptica, continúa siendo la logística. “El costo de llegar hasta el puerto es increíble, sobre todo cuando te comparás con competidores como Brasil o Uruguay. Eso nos hace perder mucha competitividad y muchas veces perdemos mercados”, explicó.

La ubicación de la planta, en el norte correntino, permitiría pensar en el transporte fluvial como una alternativa natural. Los contenedores podrían trasladarse hasta puertos de Corrientes o Misiones y, desde allí, bajar en barcazas en lugar de recorrer cientos de kilómetros en camiones.

Sin embargo, bajo las condiciones actuales, esa opción resulta más cara. “Lamentablemente, bajar la carga en barcaza es más caro que hacerlo en camiones. Y eso que el camión es mucho más difícil operativamente: tenés que retirar un contenedor vacío del puerto, subirlo vacío hasta la planta, cargarlo y volver a bajarlo. Aun así, termina siendo más barato”, describió el titular de la compañía.

Crisp explicó que, al momento de trazar el proyecto, habían calculado que utilizar el río Paraná sería una solución más sencilla que recuperar el ferrocarril, pero ahora comenzaron a dudar incluso de esa posibilidad. La infraestructura existe, pero no hay suficiente volumen ni una oferta de transporte a valores que permitan competir. Además, la ley de cabotaje que el gobierno intentó desmantelar sin éxito actúa como un tabique casi insalvable.

Mientras tanto, desde su sede central en Europa, los accionistas ya realizaron la primera gran apuesta y los equipos están instalados y trabajando a pleno. Pero eso no garantiza automáticamente que vayan a ejecutar la segunda fase y apostar otra gran cantidad de dinero a la ampliación necesaria para aprovechar toda la capacidad del complejo.

Para pasar de los cerca de 700 mil metros cúbicos que procesa actualmente a los 1,3 millones que podría consumir, Acon Timber necesitaría sumar más secaderos y calderas para generar el vapor requerido para ese proceso de secado. También debería incorporar una segunda línea de clasificación y posiblemente nuevas prensas para fabricar productos de mayor valor agregado.

El potencial productivo existe, al igual que la disponibilidad de materia prima. La decisión, sin embargo, estará atada a que mejoren las condiciones de competitividad.

Crisp reconoció que los problemas están identificados y que existen iniciativas para resolverlos, pero mostró preocupación por la demora de esas soluciones. Mucho más en un escenario internacional de precios bajos, en el que cada costo adicional puede dejar a la madera argentina fuera de un mercado.

-¿Está el gobierno al tanto de esto?

-La problemática se entiende y se está trabajando, pero está llevando más tiempo. A mí lo que me preocupa es que la industria y las empresas no tienen ese tiempo. No se puede esperar.

Compartí esta noticia !

CONEAU extendió por seis años la acreditación de Medicina en Santo Tomé

Compartí esta noticia !

El Instituto Universitario de Ciencias de la Salud – Fundación Barceló recibió una nueva resolución favorable de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), que dio por cumplidos los compromisos asumidos por la institución y extendió la acreditación de la carrera de Medicina de la sede Santo Tomé hasta completar un período total de seis años, en el marco del proceso de acreditación de las carreras reguladas por el artículo 43 de la Ley de Educación Superior.

Luego de analizar el primer informe de avance presentado por la institución, la CONEAU concluyó que los compromisos establecidos fueron cumplidos satisfactoriamente y resolvió extender la acreditación por el período restante, hasta completar los seis años de vigencia contados desde la acreditación otorgada el 20 de diciembre de 2024.

Esta decisión constituye un importante reconocimiento al compromiso de Fundación Barceló con el aseguramiento y la mejora continua de la calidad académica. Asimismo, reconoce los avances realizados en el fortalecimiento de las capacidades institucionales, la consolidación de los procesos formativos y el cumplimiento de los estándares nacionales de calidad establecidos para la formación médica.

Este resultado adquiere especial relevancia en el camino hacia la tercera evaluación institucional y refleja el trabajo sostenido de toda la comunidad académica en la implementación de acciones orientadas al desarrollo y fortalecimiento institucional. De esta manera, Fundación Barceló reafirma su compromiso con una formación de calidad y con la preparación de profesionales capaces de responder a los desafíos actuales y futuros de la salud.

Compartí esta noticia !

El INYM abrió el proceso para renovar su Directorio y fijó el 23 de octubre como fecha límite

Compartí esta noticia !

El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) puso en marcha el proceso para renovar la representación de los sectores privados y sindicales que integran su Directorio y fijó el 23 de octubre de 2026 como fecha límite para que las entidades y asociaciones yerbateras se inscriban o actualicen su documentación en el registro habilitado para participar de la elección de los representantes.

La convocatoria fue formalizada mediante la Resolución 99/2026, publicada este martes 8 de septiembre, y alcanza a las organizaciones que representan a los sectores industrial, productor primario, cooperativo, trabajadores rurales y secaderos. El procedimiento constituye el paso previo para definir a los directores titulares y suplentes que ocuparán las representaciones privadas durante el próximo período.

La decisión adquiere especial relevancia para la institucionalidad de la actividad yerbatera, ya que el Directorio del INYM constituye su máximo órgano de decisión y reúne a representantes de distintos eslabones de la cadena junto con delegados de los gobiernos nacional y provinciales. La renovación se produce en un contexto en el que el funcionamiento y las atribuciones del organismo continúan siendo un punto central para productores, cooperativas, secaderos e industrias.

La normativa establece que las entidades que ya forman parte del registro deberán actualizar la documentación presentada oportunamente, mientras que aquellas que todavía no estén inscriptas deberán iniciar el trámite para quedar habilitadas a participar del proceso de designación.

El objetivo inmediato de la convocatoria es ordenar y actualizar el padrón de organizaciones que cuentan con derecho a intervenir en la conformación de la representación privada del organismo. Para ello, el INYM exige que las entidades acrediten su personería jurídica vigente, presenten memoria y balance correspondientes al último ejercicio y acompañen las actas que demuestren la vigencia de sus autoridades y la aprobación de los últimos estados contables.

Para las organizaciones que se incorporen por primera vez existe, además, un requisito adicional: deberán demostrar una antigüedad mínima de cuatro años en su funcionamiento, conforme lo establecido por el Estatuto del INYM. La exigencia busca garantizar que quienes participen de la conformación del Directorio sean entidades con una trayectoria institucional acreditada dentro de la actividad.

La documentación deberá presentarse en original o mediante copia certificada por escribano o juez de paz. El incumplimiento de los requisitos o la falta de inscripción en el registro dejará a las entidades fuera del procedimiento de designación de los representantes del sector.

El plazo vence el 23 de octubre de 2026, inclusive, y la presentación deberá realizarse de manera presencial en la Mesa de Entradas del INYM, ubicada en Rivadavia 1515, primer piso, Posadas, de lunes a viernes, entre las 7 y las 14.

Una instancia clave para la representación de la cadena

La convocatoria no constituye todavía la elección de los nuevos directores, sino la etapa administrativa necesaria para determinar qué entidades estarán habilitadas para participar posteriormente del mecanismo de designación.

La Ley 25.564 establece que los representantes de los sectores privados y sindicales permanecen dos años en sus funciones. Una vez vencido el mandato, pueden continuar hasta que sean designados sus reemplazantes, aunque esa prórroga no puede superar los seis meses. De allí que la actualización del registro sea un paso institucional relevante para evitar que el proceso de renovación quede condicionado por cuestiones formales.

El esquema también contempla la designación de suplentes junto con los titulares y por el mismo período. En consecuencia, la actualización documental no es un trámite meramente administrativo: determina qué organizaciones estarán en condiciones de intervenir en la construcción de la representación sectorial que tendrá participación en las decisiones del organismo.

Desde una perspectiva de gestión, el proceso ofrece también una oportunidad para que las entidades revisen su situación jurídica, contable y estatutaria y lleguen a la instancia de designación con su documentación regularizada. En una cadena productiva donde conviven empresas industriales, productores, cooperativas, secaderos y organizaciones de trabajadores, contar con una representación institucional formalmente habilitada resulta determinante para canalizar intereses y propuestas dentro del organismo.

El INYM dispuso que la convocatoria tenga amplia difusión en Misiones y Corrientes, además de su publicación en el Boletín Oficial de la República Argentina y en el sitio institucional del organismo. La intención expresada en la resolución es garantizar publicidad, transparencia e igualdad de acceso al procedimiento.

El próximo hito, por lo tanto, será el 23 de octubre. Hasta esa fecha, las entidades deberán concentrarse en completar o actualizar sus antecedentes para quedar incorporadas al registro. Recién después de esa instancia quedará definido el universo de organizaciones habilitadas para participar en la renovación de las representaciones privadas y sindicales del Directorio del INYM.

Compartí esta noticia !

Forestación: Central Puerto proyecta un aserradero de US$ 200 millones y reclama cambios para competir

Compartí esta noticia !

En ese escenario, Adrián Salvatore, de Central Puerto, planteó una integración vertical desde las plantaciones hasta la industria y advirtió que logística, regulación y escala condicionan nuevas inversiones forestales. Fue en el marco de la presentación en Posadas de los lineamientos del proyecto para instalar un aserradero en la zona de Santa Rosa, Corrientes. La iniciativa contempla procesar alrededor de 450.000 metros cúbicos de madera por año y abastecerse de unas 30.000 hectáreas de plantaciones.

La propuesta se inscribe en la expansión de Central Puerto hacia nuevos negocios. La compañía, tradicionalmente vinculada al sector energético, incorporó en los últimos años inversiones forestales y mineras y, más recientemente, petroleras. En el caso forestal, Salvatore explicó que la decisión apunta a ir más allá de la tenencia de activos y avanzar en la captura de valor dentro de la cadena productiva.

La empresa incorporó hace aproximadamente tres años unas 180.000 hectáreas forestadas, de las cuales unas 90.000 corresponden a plantaciones de eucalipto y pino. Sobre esa base, la estrategia consiste en desarrollar una industria capaz de procesar parte de esa producción y generar una cadena integrada en la región mesopotámica.

“El diseño nuestro es un aserradero que estaría procesando unas 450.000 metros cúbicos por año”, explicó Salvatore durante el encuentro organizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA). La localización responde, entre otros factores, a la distribución geográfica de las forestaciones y a la necesidad de garantizar el abastecimiento de largo plazo de la planta.

La escala del proyecto también expone una de las discusiones centrales del sector: cómo generar condiciones para que las inversiones forestales puedan alcanzar dimensiones competitivas internacionalmente. Salvatore señaló que el proyecto enfrenta desafíos vinculados con el marco regulatorio y con la posibilidad de acceder a beneficios destinados a grandes inversiones.

En particular, marcó una brecha para los proyectos que quedan en una zona intermedia: inversiones demasiado grandes para encuadrar en determinados esquemas orientados a pequeñas empresas, pero que tampoco alcanzan los umbrales establecidos para los proyectos de mayor escala. Según planteó, una inversión forestal de entre US$100 millones y US$200 millones puede resultar significativa para la economía regional, aunque no necesariamente alcance los parámetros de programas diseñados para megaproyectos de otros sectores.

La cuestión no es menor para la forestoindustria. La competencia internacional obliga a comparar no solamente la productividad de las plantas, sino también el costo de llevar la madera hasta los mercados. Para Salvatore, la logística constituye actualmente uno de los principales condicionantes para el desarrollo de nuevas inversiones.

“Si para poner el material arriba de un barco nos cuesta tres, cuatro, cinco o seis veces más que a un competidor nuestro, cualquier proyecto va a tener un límite”, sostuvo. La distancia a los puertos, los costos de transporte y las restricciones vinculadas con la infraestructura terminan trasladándose al precio final y reducen la capacidad de competir en mercados internacionales.

En esa discusión aparece también el cabotaje como una herramienta potencial para reducir costos. El empresario consideró que una mayor oferta logística y una regulación que permita aprovechar las vías navegables podrían modificar sustancialmente la ecuación de los proyectos forestales de la región.

El planteo coincide con una preocupación que atraviesa a las principales empresas del sector: la industria puede alcanzar niveles de eficiencia dentro de las plantas, pero pierde competitividad cuando la producción sale de la tranquera. La distancia entre los centros forestales de Corrientes y Misiones y los puertos de exportación convierte a la logística en una variable estratégica para definir nuevas inversiones.

Pero Salvatore agregó otro componente: la necesidad de que el sector forestal construya una agenda común. A su criterio, muchas de las dificultades que enfrenta la actividad son abordadas actualmente mediante gestiones individuales de empresas o cámaras, cuando podrían requerir una estrategia colectiva.

El empresario tomó como referencia al sector petrolero, al que definió como altamente competitivo pero capaz de coordinar posiciones entre empresas y con el Estado en cuestiones consideradas estratégicas. Para la forestoindustria, planteó avanzar en una dinámica similar, tanto para resolver problemas regulatorios y logísticos como para aprovechar oportunidades comerciales.

La paradoja que señaló resulta especialmente relevante: mientras dentro del mercado argentino persiste la discusión sobre exceso o falta de madera y una demanda interna debilitada, existen oportunidades concretas en mercados internacionales que podrían ampliar la salida para la producción. El desafío consiste en articular información, inversiones, logística y capacidad industrial para convertir esa demanda potencial en operaciones concretas.

La integración vertical que impulsa Central Puerto se ubica precisamente en ese cruce. La disponibilidad de materia prima constituye una ventaja inicial, pero el paso siguiente requiere transformar ese recurso en productos con mayor valor agregado y colocarlos competitivamente en el mundo.

Para Salvatore, la oportunidad existe, pero exige modificar las condiciones que rodean a la producción. La inversión en capacidad industrial debe estar acompañada por infraestructura, energía, transporte, regulación y mecanismos que permitan sostener proyectos de distintas escalas.

En ese sentido, el proyecto de Santa Rosa funciona como un caso testigo de una discusión más amplia. La Argentina dispone de una base forestal capaz de sostener industrias de mayor escala, pero convertir ese potencial en exportaciones y empleo industrial requiere que la competitividad no termine en la puerta del aserradero.

La conclusión del empresario apuntó justamente hacia allí: el próximo salto del sector no dependerá únicamente de plantar más árboles o instalar más capacidad industrial, sino de construir una cadena capaz de operar con costos competitivos y una agenda común. Para una región que busca ampliar su inserción internacional, la discusión dejó de ser solamente cuánto puede producir la forestoindustria y pasó a ser cuánto valor puede retener antes de que esa madera llegue al mercado global.

Compartí esta noticia !

Acon Timber ya procesa 700.000 m³ de madera y reclama bajar el costo logístico

Compartí esta noticia !

A dos años del inicio de sus operaciones, Acon Timber alcanzó un ritmo de consumo de madera de alrededor de 700.000 metros cúbicos anuales en su planta de Virasoro, Corrientes, por encima de los 600.000 a 650.000 m³ previstos para la primera etapa. La empresa ya trabaja sobre nuevas inversiones para ampliar su capacidad, pero su principal desafío dejó de estar dentro del aserradero: ahora está en la logística, la energía y los costos que enfrenta para llegar a los mercados internacionales.

El dato fue presentado por Nicolás Crisp durante el encuentro realizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), donde expuso sobre la evolución de la planta y los obstáculos que enfrenta la industria forestal para transformar su potencial productivo en una plataforma exportadora competitiva.

“Como dije recién, a nivel productivo estamos en donde esperábamos estar, ligeramente por arriba”, explicó Crisp en diálogo con Economis. Para esta primera etapa, Acon Timber había dimensionado un consumo de entre 600.000 y 650.000 metros cúbicos de madera por año y actualmente proyecta superar los 700.000 m³.

La operación atraviesa ahora una segunda fase. Después del proceso de puesta en marcha, capacitación y estabilización de la planta, el foco pasó hacia la eficiencia, la productividad, la calidad y, especialmente, la logística, tanto para abastecer de materia prima al complejo como para colocar la producción en el exterior.

La escala permite dimensionar el impacto de la operación. Con un consumo anual superior a los 700.000 m³ de pino, la planta genera alrededor de 350.000 m³ de producto terminado y unas 90.000 toneladas de pellets. El volumen exportador ronda los 900 contenedores mensuales.

La capacidad industrial instalada, sin embargo, tiene margen para crecer. La línea de aserrado fue concebida desde el inicio para consumir hasta 1,3 millones de metros cúbicos de madera por año. El límite actual aparece en los procesos posteriores, particularmente en el secado y en la disponibilidad de energía y vapor necesaria para acompañar una mayor producción.

Por eso, la siguiente etapa de inversiones contempla nuevos secaderos, calderas y líneas de clasificación, entre otras instalaciones. La compañía ya adelantó parte de ese programa: durante 2025 incorporó siete nuevos secaderos con una inversión aproximada de US$7 millones y durante este año puso en marcha una nueva línea de producción.

La estrategia de Acon Timber, sin embargo, está condicionada por una pregunta que excede las fronteras de la planta: cuánto cuesta producir en Corrientes y cuánto cuesta sacar esa producción hacia los mercados internacionales.

“Puertas para adentro creemos que somos competitivos. Necesitamos esa competitividad tranquera para afuera”, sintetizó Crisp. La distancia es un factor determinante. Desde Virasoro hasta los puertos existe un recorrido cercano a los 1.000 kilómetros, que se transforma en un componente significativo de la estructura de costos.

Para una empresa que exporta el 100% de su producción, la logística no es un elemento accesorio. Es parte del producto que se ofrece al mercado internacional. Un costo adicional de transporte puede determinar si una operación resulta competitiva frente a productores ubicados más cerca de los puertos.

En ese punto, Crisp puso especial atención sobre el desarrollo de alternativas de transporte fluvial y la posibilidad de avanzar con una ley de cabotaje que permita ampliar la oferta logística. “Necesitás opciones y soluciones, oferta logística que venga a retirar esa carga”, sostuvo.

La discusión incorpora a los puertos de la región como parte de una infraestructura productiva que todavía necesita mayor integración. El empresario mencionó las alternativas existentes en Posadas, Ituzaingó y Corrientes, pero remarcó que la clave será contar con una red capaz de retirar grandes volúmenes de producción y conectarlos con los mercados externos a costos competitivos.

El planteo adquiere relevancia porque el crecimiento de las inversiones forestales en Misiones y Corrientes no puede analizarse únicamente desde la capacidad de los aserraderos. Si la producción industrial aumenta pero el costo para trasladarla hasta los mercados permanece elevado, parte de la ventaja competitiva generada en la planta se pierde antes de llegar al puerto.

Crisp también señaló otros costos menos visibles que impactaron sobre el proyecto una vez que comenzó a operar. Entre ellos ubicó la burocracia asociada al comercio exterior, la cantidad de documentación requerida para cada operación, los tiempos vinculados con Aduana y las dificultades para recuperar saldos de IVA derivados de las inversiones.

“Es difícil exportar desde Argentina”, planteó. Según explicó, todavía existen numerosos pasos y documentos en las operaciones de comercio exterior, algunos de ellos en formato papel, además de procesos que demandan tiempo para recuperar créditos fiscales.

Para una inversión de esta escala, esos tiempos también tienen una dimensión financiera. Los recursos inmovilizados durante períodos prolongados elevan el costo efectivo del proyecto y afectan la capacidad de las empresas para continuar invirtiendo.

El diagnóstico de Acon Timber coincide con una de las principales discusiones que atraviesan actualmente a la forestoindustria regional: el desafío ya no es demostrar que existe materia prima ni capacidad industrial, sino generar las condiciones para que esa producción pueda competir en igualdad de condiciones en el mundo.

“Necesitamos generar un entorno más competitivo que nos permita ser más competitivos como sector y como país”, sostuvo Crisp. La empresa compite directamente en mercados internacionales y, una vez que la producción llega al puerto, enfrenta reglas similares a las de otros exportadores. La diferencia se juega antes, en el costo de llegar hasta allí.

La escala de Acon Timber también plantea una oportunidad para el conjunto de la cadena. La empresa estima que tiene capacidad técnica para duplicar su volumen de producción, aunque para hacerlo deberá completar inversiones en etapas posteriores, particularmente en generación de energía y vapor, secado y otros procesos industriales.

El empresario considera que el potencial no se limita a las grandes inversiones. La mejora de las condiciones logísticas puede modificar también la ecuación de los pequeños y medianos aserraderos de Misiones y Corrientes y, hacia atrás, generar incentivos para aumentar la producción forestal.

“Una vez que estás en el puerto las reglas son las mismas para todos”, explicó. Si se consigue reducir el costo de llegar hasta ese punto, la mejora puede trasladarse a toda la cadena: desde la industria de transformación hasta el productor forestal que decide volver a plantar.

Ese es, precisamente, el salto que todavía debe dar la región: pasar de un sector con potencial a una plataforma forestal exportadora integrada. Para Crisp, el camino requiere eficiencia dentro de las fábricas, pero también infraestructura, energía, simplificación administrativa y alternativas de transporte que permitan conectar la producción del NEA con el mundo.

La experiencia de Acon Timber muestra que la inversión privada puede anticiparse y asumir el riesgo de instalar capacidad industrial a gran escala. Pero también expone el límite de esa estrategia cuando los costos externos a la fábrica reducen la competitividad del proyecto.

El próximo capítulo de la forestoindustria regional, por lo tanto, no se definirá solamente dentro de los aserraderos. Se jugará también en los puertos, las rutas, los sistemas de transporte, la energía y las reglas que determinan cuánto cuesta exportar. Si esas variables logran alinearse, la capacidad industrial instalada en Misiones y Corrientes puede dejar de ser solamente una promesa de desarrollo y convertirse en una plataforma sostenida de exportaciones, empleo e inversión.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin