La falta de mano de obra calificada pone en jaque la construcción en Paraguay
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El sector inmobiliario y de la construcción en Paraguay atraviesa uno de los desafíos estructurales más complejos de los últimos años: la escasez creciente de mano de obra calificada, un fenómeno que ya impacta en los costos, los plazos de obra y el acceso a la vivienda, y que comienza a encender alertas también entre inversores regionales.
La problemática no se limita a la falta de trabajadores disponibles. Desde el sector privado advierten que el verdadero cuello de botella está en la ausencia de formación técnica, la caída de la productividad y la falta de recambio generacional en los oficios tradicionales de la construcción.
Desde la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios señalan que en las obras se observa una presencia creciente de trabajadores de mayor edad, sin un ingreso sostenido de jóvenes al rubro. Cambios culturales y aspiracionales redujeron el atractivo de oficios como la albañilería, la soldadura o la carpintería, mientras otras actividades ganan terreno.
“Hoy no hay cambio generacional. Uno va a una obra y los albañiles tradicionales son gente mayor; ya casi no hay jóvenes”, advirtió Raúl Constantino, presidente de Capadei.
Mandos medios: el eslabón más débil
A esta situación se suma un déficit estructural de mandos medios, una de las principales preocupaciones de las empresas constructoras. Capataces y técnicos intermedios cumplen un rol clave en la obra: interpretan planos, coordinan equipos y transforman los proyectos de ingeniería en ejecución concreta. Sin embargo, en Paraguay estos perfiles continúan formándose, en gran medida, de manera empírica.
“El principal desafío ya no es solo la cantidad de trabajadores, sino la calidad y, especialmente, la falta de mandos medios”, explicó Diego Bentel, director de Implenia Constructora y miembro de Capaco.
La ausencia de un sistema sólido de formación técnica intermedia obliga a muchas empresas a desarrollar capacitaciones internas, aunque los referentes del sector coinciden en que el problema excede al ámbito privado y requiere políticas públicas coordinadas.
Costos en alza y menor acceso a la vivienda
Las consecuencias ya son visibles. La menor productividad y la escasez de perfiles calificados extienden los plazos de obra y presionan al alza los costos de construcción, con impacto directo en el precio final de los proyectos inmobiliarios.
“La productividad del trabajo cayó de manera significativa. Eso alarga los tiempos de ejecución y dispara los costos”, sostuvo Constantino, al tiempo que remarcó que el efecto final recae sobre quienes buscan acceder a su vivienda propia.
Bentel coincidió y advirtió que la alta rotación laboral y la falta de estructura técnica generan incertidumbre en la planificación de proyectos de gran escala. “Si no se corrige, habrá un incremento sostenido de costos, mayores dificultades para cumplir plazos y menor competitividad del país para atraer inversiones”, afirmó.
Un problema que trasciende a la construcción
Desde el sector coinciden en que la falta de recursos humanos calificados no es un problema aislado. Afecta a múltiples actividades económicas y pone en riesgo los objetivos de crecimiento a mediano y largo plazo del país.
Por eso, desarrolladores y constructores insisten en la necesidad de fortalecer la formación profesional, jerarquizar los oficios técnicos y articular esfuerzos entre el Estado, los gremios y el sistema educativo.
Sin capital humano capacitado, advierten, el principal límite al desarrollo no será financiero ni tecnológico, sino humano.
