Y la inflación?? Y Candela??
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Tranquilos. Está todo bajo control.
Lo dicen los decimales.
2,9%. Número prolijo. Peinadito. Domesticado. Casi simpático.
Un numerito que entra cómodo en una placa de TV mientras afuera el changuito hace terapia intensiva.
Eso sí: pequeño detalle técnico. Es el sexto mes consecutivo con inflación en alza, en medio del ajuste más grande en décadas. Dos años largos de motosierra, salarios licuados, jubilaciones exprimidas y consumo en coma inducido… pero la inflación, caprichosa, insiste.
Raro experimento: enfriás la economía, frenás la actividad, multiplicás despidos… y los precios no obedecen.
Quizás el mercado no leyó el PowerPoint.
Y no, no hubo ningún “nuevo índice revolucionario”.
Se sigue con la base 2004. 2004.
Cuando los smartphones eran ciencia ficción y el alquiler no equivalía a medio sueldo. Pero claro, si el consumo promedio se mide con una canasta que no dialoga con la Argentina real, el número puede verse más amable que la góndola.
No se bajan los precios: se administra la foto.
Mientras tanto, el otro índice —el que no tiene hashtag— sube sin maquillaje: el desempleo. Despidos en el Estado, despidos en privados, suspensiones, cierres. El salario real en caída libre. Pero tranquilos, porque el Excel sonríe.
Y como frutilla del postre, la reforma laboral.
Porque si el sueldo pierde contra la inflación, la solución no es fortalecerlo: es hacerlo más flexible. Más fácil de despedir. Más barato de reemplazar. Más dócil. Es casi poético: salarios más débiles para una inflación que no cede.
Lo curioso es la amnesia selectiva. Hubo una época en que sectores hoy oficialistas desconfiaban activamente del INDEC y armaban su “IPC Congreso” porque el número oficial no les cerraba. Cuestionar estadísticas era un acto de transparencia republicana.
Ahora, si dudás, sos conspirativo.
La pregunta, entonces, no es “¿Y la inflación?”.
La pregunta es: ¿cuánta realidad puede esconder un decimal?
Porque mientras el índice se calcula con base 2004, el alquiler se paga en 2026.
Mientras el Gobierno festeja el 2,9%, el salario pierde contra el 269% acumulado.
Mientras se habla de estabilidad, el empleo se precariza.
Y cuando ajuste, inflación y reforma laboral avanzan juntos, ya no es herencia.
Es diseño.
Así que sí, preguntemos:
¿Y la inflación?
Está ahí.
Y no se va a ir preguntando por Candela.
