La farmacia oncológica del IMC es una pieza clave del tratamiento de 700 casos nuevos de cáncer por año
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En la provincia de Misiones se diagnostican alrededor de 700 nuevos casos de cáncer por año unos 200 de ellos de mama y detrás de cada uno de esos diagnósticos existe una cadena silenciosa pero determinante: la del medicamento oncológico, que va desde la auditoría del tratamiento hasta el momento en que el paciente recibe su infusión en el hospital de día, pasando por la gestión, el almacenamiento, la logística y la educación al paciente.
Es precisamente ese rol históricamente invisible para el público general el que la farmacéutica Mariela Toumanian, responsable del servicio de farmacia del Instituto Misionero del Cáncer (IMC), pone en el centro de la escena con la organización de la Primera Jornada de Farmacia Oncológica de la Provincia de Misiones, un evento inédito que se realizará el 3 de julio a las 8:30 horas en el auditorio del módulo de farmacia y bioquímica del Parque de la Salud.
Un eslabón que nadie ve, pero todos necesitan
En el imaginario colectivo, el tratamiento del cáncer tiene rostro médico: oncólogos, cirujanos, radioterapeutas. Sin embargo, la cadena que sostiene ese tratamiento es más larga y más compleja de lo que parece. El farmacéutico oncológico interviene en cada punto crítico del proceso: valida el tratamiento antes de que se aplique, controla que la medicación sea la correcta para ese paciente en esa etapa, supervisa la preparación segura de los fármacos y acompaña al paciente ambulatorio con información concreta sobre lo que va a recibir en su cuerpo.
“El farmacéutico junto a los auxiliares de farmacia cumplimos un rol fundamental en el equipo de salud y acompañamos a todos los eslabones que están involucrados en el medicamento oncológico”, afirmó Toumanian, quien subraya que esa función abarca desde la auditoría del tratamiento hasta la dispensa con educación al paciente, pasando por la validación de los esquemas en el hospital de día.
No es un detalle menor. Los medicamentos oncológicos son de alta complejidad, muchos de ellos con márgenes terapéuticos estrechos y efectos adversos severos. Un error en la preparación, en la dosis o en la compatibilidad puede tener consecuencias irreversibles. La presencia del farmacéutico en ese circuito no es burocrática: es una garantía clínica.
700 nuevos casos por año: la dimensión del desafío
Los números que maneja Toumanian dan la pauta de la escala del problema. Misiones registra anualmente cerca de 700 diagnósticos oncológicos nuevos a través del Parque de la Salud, con el cáncer de mama liderando la estadística con aproximadamente 200 casos.
Esa cifra implica una demanda sostenida y creciente sobre los servicios de farmacia oncológica, que deben estar en condiciones de responder con precisión, velocidad y seguridad.
Frente a ese escenario, la actualización profesional no es una opción: es una necesidad operativa. Y es justamente esa urgencia la que motivó la organización de la primera jornada provincial del área.
Una jornada histórica para la farmacia misionera
El 3 de julio el auditorio del módulo de farmacia y bioquímica del Parque de la Salud será el escenario de un evento sin precedentes en la provincia. La Primera Jornada de Farmacia Oncológica de Misiones, organizada en conjunto entre el servicio de farmacia del IMC y la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales, convoca a toda la comunidad farmacéutica: auxiliares de farmacia, profesionales de la salud de distintas disciplinas y estudiantes de todos los niveles de la carrera.
La elección del público es significativa. “El cáncer es hoy una enfermedad crónica y en la comunidad el farmacéutico es generalmente el profesional de la salud más accesible y cercano a los pacientes”, señaló Toumanian. Esa accesibilidad la farmacia como primer punto de consulta, como espacio de contención cotidiana convierte al farmacéutico comunitario en un actor estratégico en el seguimiento oncológico, aun cuando no trabaje dentro de un hospital.
La jornada apunta, precisamente, a cerrar la brecha entre la farmacia hospitalaria y la comunitaria, poniendo al alcance de todos los profesionales del área las herramientas conceptuales y prácticas para involucrarse de manera responsable en el tratamiento oncológico.
El cáncer como enfermedad crónica: un paradigma que cambia todo
Uno de los conceptos que Toumanian destaca con énfasis es el cambio de paradigma en oncología: el cáncer ya no es exclusivamente una enfermedad aguda que se trata en un período acotado y termina para bien o para mal en un tiempo corto. Hoy, gracias a los avances terapéuticos, muchos pacientes oncológicos viven con su enfermedad durante años, gestionando tratamientos prolongados, efectos secundarios crónicos e interacciones medicamentosas complejas.
Ese cambio transforma el rol del farmacéutico. Ya no alcanza con dispensar y explicar la posología de un antibiótico de siete días. El farmacéutico que atiende a un paciente oncológico crónico necesita conocer los mecanismos de acción de los antineoplásicos, saber identificar señales de toxicidad, conocer las interacciones con la medicación de soporte y estar en condiciones de educar al paciente sobre el manejo de su tratamiento en el hogar.
“Es muy importante que nos mantengamos actualizados y que nos involucremos en el tratamiento oncológico”, remarcó la farmacéutica, sintetizando en una frase la filosofía que impulsa toda la iniciativa.

