En el fin de una temporada exitosa, desmontarán pasarelas a Garganta del Diablo por la crecida del Iguazú
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La temporada de vacaciones de invierno dejó un balance positivo para el turismo en Puerto Iguazú, que logró consolidar la recuperación de la actividad durante la segunda quincena de julio. La ciudad alcanzó una ocupación hotelera promedio del 83% en la última semana del mes, mientras que el Parque Nacional Iguazú recibió más de 143.000 visitantes, ratificando su condición de principal destino turístico del país durante el receso invernal.
Sin embargo, el buen desempeño turístico convive con un escenario climático que obliga a mirar hacia adelante. La concesionaria Iguazú Argentina S.A. iniciará el próximo 3 de agosto el desmontaje preventivo de las pasarelas del Circuito Garganta del Diablo, una decisión inédita tomada en función de los pronósticos hidrológicos que anticipan importantes crecidas del río Iguazú durante la primavera.
La medida fue solicitada a la Administración de Parques Nacionales como parte de un protocolo de gestión del riesgo. Los informes elaborados por las empresas que monitorean la cuenca del río Iguazú en Brasil coinciden en prever caudales elevados durante septiembre y octubre, con potencial para generar inundaciones extraordinarias capaces de afectar la infraestructura turística del Área Cataratas.
Ante ese escenario, la empresa optó por actuar antes de que llegue el pico de las crecientes. El operativo consistirá en retirar progresivamente los pisos y barandas metálicas del circuito, que serán trasladados y almacenados en un sector seguro de la estación ferroviaria Garganta del Diablo. El objetivo es preservar la estructura para reinstalarla una vez que las condiciones hidrológicas lo permitan.
La decisión refleja un cambio de estrategia en la gestión del principal atractivo turístico de Misiones. En lugar de esperar una eventual crecida, como ocurrió en episodios anteriores que provocaron severos daños en las pasarelas, esta vez se prioriza la prevención para minimizar pérdidas económicas y acelerar la futura reapertura del circuito.
De este modo, Iguazú cierra julio con una doble señal. Por un lado, confirma la recuperación del turismo con una de las mejores ocupaciones del año y un fuerte flujo de visitantes. Por otro, comienza a prepararse para un fenómeno climático que podría modificar el funcionamiento del Área Cataratas durante los próximos meses, sin afectar por ahora el resto de los circuitos del Parque Nacional.
