Del miedo inicial a la gratitud, el testimonio que humaniza la hemodiálisis en el Madariaga

Dos amputaciones, una máquina y una sonrisa: Ángela le pone rostro a la hemodiálisis en el Madariaga

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Ángela Vilma Mencia recuerda con claridad el momento en que entendió que su vida dependería de una máquina. Lo vivió con la resistencia de cualquier paciente que empieza a dializarse, atravesó dos amputaciones ya en tratamiento y hoy habla del equipo que la acompaña con una palabra que repite: agradecida.

Su historia se inscribe en un servicio que cerró 2025 con un récord de más de 14 mil prácticas, que incorporó tecnología alemana de última generación y que, con el respaldo de la Fundación Parque de la Salud y el Gobierno de Misiones, sostiene la atención renal pública de la provincia.

Los primeros tiempos: aceptar que hay una máquina

“Yo creo que a cualquiera de los pacientes le cuesta mucho cuando empezamos a dializar”, cuenta Ángela. Aceptar que el cuerpo necesita ayuda externa para cumplir una función vital no es un trámite: es una frontera emocional. “Nos queremos entender que después dependemos de una máquina”, dice, y enseguida marca el giro que cambió su mirada: “después cuando vas con el tratamiento, vos ves que vas mejorando y te sentís mejor”.

Su caso tiene un peso particular. Las dos amputaciones llegaron cuando ya había comenzado a dializarse, y las transitó dentro del hospital, rodeada del mismo equipo que hoy elogia. No es un detalle menor: detrás de cada sesión de hemodiálisis hay una trayectoria de vida que sigue su curso, con sus pérdidas y sus conquistas, y la tarea del servicio es sostenerla.

El buen trato como parte del tratamiento

Ángela no habla primero de la tecnología, sino de las personas. “El equipo es excelente, yo siempre digo que lo mejor que le puede pasar a un paciente que dializa es venir a dializarse con un equipo como este”, afirma. Y agrega la imagen que mejor resume su rutina: “Yo entro a la hemodiálisis y siempre de algo me río, porque de alguna charla con ellos”. Para ella, la paciencia y el buen trato son tan importantes como el procedimiento: “El buen trato de los chicos es excelente”.

La mirada de Ángela coincide con el enfoque que defiende la conducción del servicio. La Dra. Irene Paz, jefa de Nefrología, sostiene que en el Madariaga no solo se trata la enfermedad, sino que se ofrece acompañamiento psicológico y nutricional, porque la enfermedad renal altera profundamente la vida cotidiana.

La máquina que avisa

Hay un detalle técnico que Ángela, sin ser especialista, valora desde la experiencia de quien pasa horas conectada: “Esta máquina lo que tiene, hasta lo que yo conozco, es que si me baja la presión o pasa algo, da alarmas”. Para un paciente, esa señal es tranquilidad. El servicio incorporó equipos de tecnología alemana B. Braun modelo Dialog+, y se capacitó a médicos, enfermeros, técnicos y personal de mantenimiento para su uso seguro. Una enfermera del servicio explicó que la nueva tecnología permite una atención más controlada y confortable.

Los números detrás de cada sesión

El balance 2025 del servicio da la dimensión de lo que ocurre puertas adentro. Según los datos, se realizaron 6.400 tratamientos de hemodiálisis crónica, más de 3.100 diálisis agudas y más de 70 biopsias renales. Hoy 50 pacientes reciben hemodiálisis crónica y entre 7 y 10 por día requieren tratamiento agudo por insuficiencia renal temporal. El servicio cuenta además con un plantel de 12 nefrólogos de planta y seis residentes, y con una residencia de Nefrología creada en 2019 que ya formó especialistas en la provincia.

El horizonte, para muchos pacientes, es el trasplante: el Madariaga mantiene un promedio estable de 30 trasplantes renales por año. Y la atención llega a quienes más la necesitan, ya que el servicio atiende en su mayoría a personas sin cobertura social, con atención integral y sin costo, apoyadas por una red de traslados para quienes tienen dificultades de movilidad.

Historias como la de Ángela se sostienen sobre una decisión de fondo: invertir de manera continua en tecnología y en formación. La Fundación Parque de la Salud, articulada con el Gobierno de Misiones, es el motor que equipa al Madariaga con aparatología de vanguardia. La incorporación de los equipos de hemodiálisis alemanes es una muestra concreta de ese trabajo coordinado, que no se agota en la compra de máquinas: incluye la capacitación del personal y el acompañamiento del servicio para que cada innovación llegue, finalmente, al cuerpo y a la tranquilidad del paciente.

Es la suma de ambas cosas, tecnología calificada y calidez humana, la que permite que una paciente diga hoy, con una sonrisa, que se ríe cada vez que entra a dializarse.

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