Economías regionales: caen exportaciones arrastradas por azúcar, tabaco y arroz

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El conjunto de 17 economías regionales generó el año pasado divisas por u$s 5707 millones. La cifra se ubicó un 4% por debajo de la de 2016, que había alcanzado unos u$s 5946 millones, aunque si se lo compara con 10 años atrás, sí se evidencia un avance del 26% (siendo las exportaciones del 2007 de u$s 4523 millones).
En tanto, en volúmenes, las distintas cadenas exportaron en promedio a un nivel similar al de 11 años atrás, ya que “la recuperación observada en 2016 no logró sostenerse en 2017”. Así lo sostiene el “Monitor de Exportaciones de las Economías Regionales”, elaborado por Ieral.
Allí se detallan que de las 17 cadenas regionales comprendidas, sólo siete lograron crecimientos en sus exportaciones en el último año (en valores), mientras que fueron 10 las que se contrajeron. Las que mayor retracción experimentaron fueron la cadena de Azúcar, que pasó de exportar u$s 237 millones en 2016 a unos u$s 143 millones en 2017 (una baja de 65,7%); y el Tabaco, que se contrajo un 23,2% (de u$s 397 millones a u$s 322 millones el último año). También mostraron signos negativos las cadenas del Arroz (18,3%), la Papa (16,7%), los Cítricos (11,9%), Vitícola (4,5%), Maní (2,8%) y las Frutas de Carozo (27,5%), de Pepita (6,6%) y frutas finas (15%).

El IERAL de Fundación Mediterránea monitorea, a partir de información proporcionada por INDEC, el desempeño exportador de 17 economías regionales.1 Se trata de cadenas vinculadas a la producción y transformación de frutas, legumbres, madera, caña de azúcar, tabaco, yerba mate, miel y otros productos del aprovechamiento de la tierra y los recursos naturales.2 Es fácil imaginar la gran cobertura geográfica que tienen las cadenas incluidas, ellas representan enclaves productivos que se localizan en diferentes regiones que terminan abarcando a todo el territorio del país.

Este conjunto de cadenas de valor generó divisas por USD 5.707 millones en el 2017. Esta cifra se ubica un 4% por debajo de la del 2016 (USD 5.946 millones), pero supera ampliamente (casi en USD 1.200 millones) a las exportaciones del 2007 (USD 4.523 millones, +26%). El pico en las exportaciones de las ER se observa en el 2011, con un monto de USD 6.777 millones.
 
En el periodo bajo análisis, que va desde el año 2007 hasta el 2017, los entramados regionales han tenido una incidencia sobre las exportaciones totales no menor al 8%; la mayor marca se logró en 2016, con un registro por encima del 10%. Se observa que, en general, el desempeño exportador del conjunto de ER ha estado bastante alineado a la evolución de todas las ventas externas del país, salvo en los últimos tres años (2015-2017) donde parece que éste ha sido un poco más satisfactorio (con un salto de nivel en el market share de las ER.
 
En este período de once años cuatro cadenas han concentrado la mitad del valor exportado por este colectivo, ellas son: la cadena vitícola (18%), la del maní (13%), la de los cítricos (12% y la forestoindustrial (9%). Luego aparece un segundo lote de cinco cadenas también importantes en el plano de la generación de divisas: la cadena de frutas de pepita (9% en promedio, en menguante participación a lo largo del período), de legumbres (6%), la cadena tabacalera (6%), del arroz y de las hortalizas4 (4% en cada caso). Las ocho cadenas faltantes completan el 20% del valor exportado anual, aquí aparecen: la cadena de la miel, olivícola, de la papa, de infusiones, del azúcar, de las frutas finas, de las frutas de carozo y de frutos secos.

Una característica del desempeño exportador de las economías regionales es que, considerando la clasificación a ocho dígitos del nomenclador común del Mercosur (máxima desagregación disponible con datos), se puede identificar un grupo de unos treinta productos que explica gran parte de todas las exportaciones de las ER. Esto tiene dos implicancias relevantes.
 
La primera de ellas es de índole estructural, y alerta sobre el hecho de que, si bien el aglomerado de estas economías regionales involucra a más de 500 posiciones arancelarias, su desempeño externo está fuertemente concentrado en un reducido set de productos. De esta manera, puede decirse que aún hay mucho por hacer en materia de diversificación de productos, agregado de valor y generación de nuevos mercados; el desafío es consolidar las posiciones fuertes pero también buscar nuevos destinos y más volumen en los productos de menor inserción relativa.
 
La otra implicancia es de orden práctico, y apunta a que, para apreciar el comportamiento exportador de las ER, resulta suficiente monitorear sólo a este grupo de treinta productos. Como puede apreciarse en el Gráfico 43, este set ha representado, en el periodo considerado, alrededor de un 82% de las divisas generadas por todas las ER. Si bien la mayor incidencia se da en los últimos dos años, con niveles en el orden del 87%, el valor mínimo del 75% (en 2007) es aun una marca muy representativa. A su vez, la media del 82% se corresponde aproximadamente con los valores observados en el período 2011- 12.
 
Que este grupo de productos sea representativo de las exportaciones consolidadas de las economías regionales durante un período largo facilita la elaboración de Números Índices, que es una herramienta para un seguimiento más sencillo y directo del comportamiento general de los componentes básicos que hacen a las exportaciones (volúmenes y precios medios). En particular, la elaboración de Índices de Precios y de Cantidades (y también de Valor) sirve para monitorear y entender mejor lo que está sucediendo con las exportaciones de un determinado grupo de sectores en cierta ventana de tiempo.

 
La canasta de treinta productos identificados en la sección anterior se utiliza para la construcción de Índices de Laspeyres (ponderadores fijos),6 que permitirán visualizar la evolución de las exportaciones de las ER en los once años bajo análisis, en aquellas dimensiones donde se requiere alguna técnica que permita agregar unidades físicas (toneladas) o monetarias (precios) de productos que son muy diferentes.7 En particular, estos índices permitirán trazar la evolución de los precios de venta de las ER (índice de precios), de los volúmenes enviados (índice de cantidades), y de la dinámica mostrada en materia de divisas generadas (índice de valor).
 
Los resultados pueden apreciarse en el Gráfico 44.8 En el panel (a) se presenta el Índice de Precios Regionales (IPR), cuyo comportamiento presenta una tendencia creciente desde el 2007 hasta el 2011, año a partir del cual se observa un relativo estancamiento. El máximo de la serie se da en el tercer trimestre de 2014, donde el IPR se encuentra penas un 4% por encima de su valor base en 2012. Luego, los precios (ingresos) medios de la canasta caen, estando durante 2016 un 11% por debajo de 2012. El 2017 recupera algo de terreno en materia de precios, a pesar de seguir un 3% por debajo del nivel de 2012 (+56% por encima del valor medio de 2007).
 
Por su parte, el Índice de Cantidades (ICR), muestra un estancamiento claro entre los años 2007 y 2012, una depresión importante entre mediados de 2013 y 2015, una recuperación desde fines de 2015 (a partir del cambio de gobierno, la devaluación que ocurre al cierre de ese año, la liberalización cambiaria y la entrada a un sistema de tipo de cambio de flotación administrada), y una nueva caída hacia fines de 2016. En 2017, el índice se encuentra casi un 5% por debajo del año base. El máximo de la serie se registra en el segundo trimestre de 2016 y el mínimo en el cuatro trimestre del 2014.9
 
El Índice de Valor Exportado (IVR) se muestra expansivo en el inicio de la serie, lo que se explica por el efecto de los mayores precios (crecen un 52% entre 2007 y 2011), luego sufre un ajuste importante, al estancarse estos últimos y deteriorarse las cantidades, se recupera en el 2016 pero el ciclo no se sostiene en el 2017, y el índice cierra con un nivel medio 9% por debajo del de 2012 (+47% respecto de 2007).
 
En síntesis, las exportaciones de las ER crecen en valor entre los años 2007 y 2011 más por el efecto de los mayores precios de venta que por una mayor colocación de volúmenes, los que no muestran prácticamente cambios en el período. Desde ese momento y hasta mediados del 2013 la generación de divisas se estabiliza, los precios medios dejan de crecer, mientras que las cantidades siguen estancadas. Desde mediados de 2013 y hasta mediados de 2015 se tiene una fuerte depresión del valor exportado, al caer las cantidades en un contexto de precios aun estancos. Desde la segunda mitad de 2015 se produce un cambio de tendencia en lo que respecta a los envíos físicos, cuyo crecimiento, aun con precios menguantes, logra hacer escalar el valor exportado hasta dar con su último pico (pero que no supera los niveles máximos entre finales de 2011 y principios de 2013) en el tercer trimestre de 2016. La recuperación de las cantidades no se sostiene desde aquí, y se tiene una nueva fase recesiva.


Si bien el nuevo gobierno generó un cambio en las expectativas hacia una mejora en las condiciones de exportación, para las ER y en general todo el sector exportador, y se implementaron medidas en esa dirección (la más importante quizás para las ER la eliminación de derechos de exportación y la suba de reintegros para algunas posiciones), los productos y volúmenes enviados de las economías regionales durante el bienio 2016-2017 no terminan de reflejar que esas expectativas se hayan cristalizado luego en más operaciones efectivas, que se esté frente al inicio de un ciclo de recuperación y expansión de las exportaciones. Esto quiere decir que las problemáticas de base que afectan a las economías regionales o bien aún permanecen (siguen sin ser resueltas) o bien las soluciones están en camino pero requieren de un período de tiempo que excede los años transcurridos ya por el nuevo gobierno.
En el caso de las infusiones, se observa un estancamiento importante del sector exportador en la colocación de volúmenes pero no en la generación de divisas. Los volúmenes enviados en el bienio 2016/2017 son prácticamente los mismos que los de 2007/2008, para los dos principales productos de esta cadena, el té negro (granel) y la yerba mate (en general bolsas 50 kg, yerba estacionada); pero los precios medios de comercialización (por kilo/tonelada) han subido considerablemente en el período (al 6% y 12% promedio anual, respectivamente). El estancamiento y/o declive de los volúmenes exportados aparece también en la cadena del tabaco, donde los envíos 2016-17 son muy similares a los de 2007-08 para el tabaco desvenado común, pero inferiores en el caso del tabaco tipo Burley (20% en todo el período, un declive del 3% anual promedio). Los precios medios ayudan a sostener la facturación, en el periodo crecen al 3% y 2% anual, respectivamente.

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